Un violador reincidente vuelve a la cárcel tras quedar en libertad y agredir a una joven en Cuenca

  • El joven marroquí había pasado cinco años en prisión por violar a una chica en Elche
  • Se había arrancado la pulsera telemática que llevaba, ya que tiene en vigor una orden de alejamiento
  • Fuentes penitenciarias aseguran que es el mismo interno del que difundieron unas imágenes en el centro penitenciario de Villena
Una chica de 22 años acudió al cuartel de la Guardia Civil el pasado día 20 para denunciar que un hombre la había abordado junto a su casa en Tarancón (Cuenca) y la había agredido sexualmente. Le había realizado tocamientos y había intentado meterla en un portal pero ella había conseguido zafarse de él y escapar.

Al día siguiente, una patrulla localizaba al sospechoso caminando por la A-3 a la altura de Villarrubio. Cuando fueron a identificarle, comenzó a correr y saltó una mediana tratando de darse a la fuga. Los agentes lograron interceptarle, aunque el joven se resistió y agredió a uno de ellos durante la detención.

Al consultar sus antecedentes, pudieron comprobar que el marroquí de 24 años había salido de la cárcel de Estremera el pasado 17 de octubre, después de pasar cinco años entre rejas por otra agresión sexual. En 2016 violó a otra joven en Elche. Se encontraba en libertad vigilada pospenitenciaria.

Debía llevar una pulsera telemática para vigilar sus movimientos, porque tiene una orden de alejamiento hacia su primera víctima. La medida está vigente hasta 2022 según recoge una sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante dictada en 2018.

Instituciones Penitenciarias avisó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de que había vuelto a perder el contacto con su dispositivo el día 19 por la tarde. La última señal que emitió fue el mismo día y en la misma localidad manchega en la que asaltó a su última víctima.

Tras ser detenido y puesto a disposición judicial, el magistrado decretó su ingreso en prisión provisional y fue trasladado a la cárcel de Cuenca el día 22. Según fuentes penitenciarias, se trata del mismo recluso que el 16 de agosto había protagonizado un incidente en la prisión de Villena. Las imágenes fueron difundidas por los medios de comunicación.

“¡Venid a por mí cabrones!”, gritaba el joven, retando a tres funcionarios que le habían escoltado hasta su celda. La secuencia quedó grabada por las cámaras de seguridad del centro y el vídeo se filtró a la prensa.

Su intención de denunciar a los trabajadores que habían utilizado porras de goma para reducir al recluso. Desde la Secretaría General alegaban que el magrebí tenía problemas mentales pero no habían facilitado sus antecedentes penales. Estaba en primer grado y acumulaba más de 50 incidentes desde que entró por primera vez una cárcel española.

 

El preso que tuvo que ser reducido en Villena raja el cuello con un cristal a un funcionario de Cuenca​

Un terrible suceso sobresaltaba en la noche de este miércoles la cárcel de Cuenca. Allí, sobre las 21.30 horas, durante el relevo de funcionarios y el recuento nocturno, uno de los presos hirió de gravedad a uno de ellos realizándole un corte de tres centímetros de profundidad cerca de la yugular, por el que sangraba de forma abundante e hizo temer lo peor.

La víctima fue el jefe de servicio del centro penitenciario, que acudió a intentar calmar al interno, «que estaba agresivo, había estado golpeando la puerta, rompiendo cristales, todo el mobiliario... y preparó todo en la celda para matar a un funcionario cuando se hiciese la intervención, hecho que se desprende de la salvaje agresión», asegura ABC Enrique Merás Díaz , coordinador provincial de la asociación TAMPM (Tu abandono me puede matar). Para reducirlo, finalmente fue necesaria la intervención de cinco funcionarios, que no pudieron evitar que su compañero fuera agredido, por lo que tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, donde un cirujano le realizó una reconstrucción de la herida y fue intervenido hasta las 0.30 horas. Afortrunadamente, su vida no corre peligro, aunque se está a la espera de su evolución.

El preso es un marroquí de 24 años que protagoniza tres graves agresiones de este tipoen dos meses en tres prisiones diferentes. La primera, ocurrida en agosto en Villena (Alicante), motivó la apertura de una investigación interna contra tres funcionarios por la reducción del preso considerado por los trabajadores de Prisiones como «muy peligroso». El individuo fue encarcelado este domingo en Cuenca tras intentar violar a una joven en Tarancón. Llevaba solo tres días en libertad vigilada y se había arrancado la pulsera de control telemático que portaba.

El marroquí salió de la cárcel el pasado día 17 tras cumplir condena pero con una pulsera, dado que tiene una orden de alejamiento de la mujer a la que agredió sexualmente en 2016. Tres días después, una joven denunció que un individuo la había intentado violar cuando iba a su casa en Tarancón (Cuenca). La víctima, de 22 años, logró escapar aunque sufrió tocamientos.

Horas después, la Guardia Civil localizó al sospechoso mientras caminaba por la A-3 a la altura de Villarrubio. Cuando fueron a identificarlo, comenzó a correr, saltó una mediana e intentó fugarse. Durante la detención se resistió y agredió a uno de los agentes.

Al consultar sus antecedentes, comprobaron que el individuo, marroquí de 24 años, había salido de la cárcel de Estremera (Madrid) el 17 de octubre, después de pasar cinco años en prisión por otra agresión sexual cometida en Elche (Alicante), en 2016, entre otros antecedentes. Por el delito sexual fue condenado a tres años y nueve meses de cárcel. Había cumplido la pena, pero tenía que llevar una pulsera, como se ha dicho, para controlar la orden de alejamiento de la víctima, en vigor hasta el año próximo.

Instituciones Penitenciarias alertó de que había perdido el contacto con el dispositivo horas antes de cometer supuestamente la segunda agresión y que la pulsera posicionaba en la localidad conquense Tarancón.

Largo historial de incidentes en prisión​

El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Tarancón ordenó de nuevo su ingreso en prisión por agresión sexual y quebrantamiento de medidas. El día 22, cinco días después de obtener la libertad, volvió a la cárcel, esta vez a la de Cuenca, según confirmaron a ABC fuentes de Instituciones Penitenciarias. Y anoche atacó al jefe de servicio con un cristal. El secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, está en contacto con el director de la cárcel a la espera de conocer la evolución del jefe de servicio.

El interno acumula un largo historial de incidentes en la cárcel, derivados de su patología, según fuentes penitenciarias. Estaba adscrito al programa Paiem para tratar enfermedades mentales en las prisiones. El más grave de esa ristra interminable de altercados ocurrió el pasado 16 de agosto cuando tres funcionarios de Villena (Alicante), el centro donde cumplía condena, denunciaron una salvaje agresión con una escoba y a golpes por parte de un preso peligroso. Presentaron parte de lesiones, pidieron la baja y se abrieron sendas investigaciones: una interna y otra judicial (los denunciantes son los funcionarios). A ambas se aportaron más tarde las imágenes grabadas ese día en el pasillo de la zona de aislamiento.

Los inspectores de Instituciones Penitenciarias tras ver las imágenes consideraron que las versiones de los funcionarios y lo que grabaron las cámaras no coincidía. El interno los embistió, insultó y amenazó pero la reducción del preso provocó que se abrieran sendas investigaciones. El propio secretario general de Prisiones, Ángel Luis Ortiz, anunció que se les había incoado un expediente disciplinario por la actuación.

La subdirectora de seguridad de Villena, responsable de entregar esas grabaciones a los inspectores, denunció días después en el cuartel de la Guardia Civil que había recibido mensajes amenazantes, que le habían robado el móvil en la cárcel y que la habían rodeado entre cinco y seis encapuchados en el portal de su casa.

Un mes y medio después no ha trascendido el avance de las pesquisas internas ni tampoco de la investigación abierta por un juzgado y encomendada a la Guardia Civil de Alicante. En el portal de la subdirectora no hay cámaras y al parecer tampoco hubo testigos. Se están analizando los mensajes recibidos para tratar de localizar a la persona que los envió.

Hasta la nueva detención del interno que abrió la espita -fue trasladado a la prisión de Estremera tras los hechos de agosto donde provocó otro incidente- el suceso ha estado rodeado de silencio, aunque ha provocado un cisma en la cárcel de Villena y entre un colectivo de funcionarios y la secretaría general de Instituciones Penitenciarias. Las fuentes consultadas por ABC aseguran que la investigación sigue adelante.

 
Condenado a diez años el preso marroquí que agredió en el cuello con cristales al jefe de servicios de la cárcel de Cuenca.

Mohamed E. M., con un largo historial de delitos violentos, apenas llevaba una semana preso allí, aunque con anterioridad había penado por otros tres reclusorios de España por lesiones, amenazas, riñas, quebrantamiento de condena, robo, robo con violencia e intimidación, trato degradante, agresión y abuso sexual...

En la prisión de Estremera fue clasificado en primer grado por “su conflictividad y agresividad” y se le habían impuesto 11 limitaciones al régimen de vida carcelario.

Es más, dentro de las cárceles en las que estuvo (Villena, Castellón y Valdemoro, además de las dichas) fue sancionado por lesiones o resistencia.

El día de los hechos salió de su escondrijo en el baño al grito de “os voy a matar hijos de puta”. Con un cristal como cuchillo, cortó el cuello del primero de los funcionarios, al que “la sangre salía a borbotones”, según se dice en la sentencia. Tardó 172 días en recuperarse completamente.