Un moderador de Facebook presenta una demanda a la compañía por “tráfico de personas”

Como suele suceder siempre con este tipo de cosas, los que más van de buena gente, de progres y de solidarios, son los más rastreros y sinvergüenzas. Y si encima hablamos de una empresa como Facebook, mucho peor todavía.

El exmoderador de Facebook, Daniel Motaung, demandó a la empresa matriz del gigante de las redes sociales, Meta, y a su subcontratista africano, Sama, alegando en la demanda presentada el martes que la empresa “sometió a los moderadores de contenido actuales y anteriores a trabajos forzados y trata de personas para trabajar”. Los moderadores de Facebook llaman a las condiciones de trabajo “tortura mental”.

Motaung afirma que lo despidieron por organizar una huelga en 2019 y tratar de sindicalizar a los empleados de Sama. El subcontratista, alega, se involucró en un “proceso de reclutamiento engañoso” al publicitar trabajos de centros de llamadas que resultaron ser trabajos de moderación de contenido, con toda la exposición a contenido psicológicamente dañino que ello implicaba.

“Las diversas descripciones (agentes del centro de llamadas, agente y moderador de contenido) para el puesto de moderador de contenido son engañosas y están diseñadas para engañar a los solicitantes desprevenidos para que se conviertan sin saberlo en moderadores de contenido de Facebook”, declararon los abogados de Motaung en su presentación, señalando que “los solicitantes que respondieron a la convocatoria de ‘Agentes’ fueron especialmente engañados.”

En una revelación sobre el centro de moderación de contenido de Sama publicada en la revista Time reveló que la compañía pagaba la tarifa más baja de cualquier subcontratista de Meta, tan bajo como 1,50 dólares la hora, según el informe, y aunque la compañía aumentó el salario de los trabajadores en respuesta, sus problemas de relaciones públicas han persistió Motaung y sus abogados amenazaron con demandar hace más de un mes si Sama no realizaba mejoras importantes en el trato que daba a los empleados.

Y después van por la vida presumiendo, no se sabe muy bien de qué. El caso es que, como siempre sucede con esta gente, habría que decirles aquello de dime de qué presumes y te diré de lo que careces.