Puigdemont, ante el juez en Italia tras ser detenido por orden del Supremo

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia española desde el 29 de octubre de 2017, fue detenido anoche en Cerdeña por las autoridades italianas en cumplimiento de la orden de busca y captura internacional cursada por el Tribunal Supremo, al que se informó de forma inmediata, según ha podido saber ABC de fuentes jurídicas. El arresto se produjo en el aeropuerto de Alghero, donde el procesado se había trasladado para asistir al Encuentro Internacional del Adifolk y para reunirse con el presidente de Cerdeña y con el síndico de Alghero. La consejera de Exteriores, Victòria Alsina, y la presidenta del Parlament, Laura Borràs, iban a participar en este encuentro folclórico de la cultura catalana.

Según confirmaron fuentes oficiales del partido, esta misma mañana Puigdemont será puesto a disposición de los jueces de la Corte de Apelación de Sasseri, competente para decidir la puesta en libertad o su extradición. El expresident está asistido por su abogado, Gonzalo Boye, y un equipo de letrados italianos. A partir de este momento se inicia un procedimiento complejo e incierto que se puede prolongar en el tiempo, porque, como recuerdan fuentes jurídicas, la euroorden parte de cero en otro país, de la misma forma que en su momento lo hizo en Alemania y en Bélgica.

El pasado 30 de julio el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) había retirado la inmunidad parlamentaria de la que gozaba el ‘expresident’ y los exconsejeros Toni Comín y Clara Ponsatí. Apenas un mes antes el mismo tribunal les había concedido esta protección de forma temporal y hasta que se resolviera el recurso que los tres eurodiputados presentaron contra la decisión del Parlamento Europeo de aceptar el suplicatorio que solicitó el Tribunal Supremo para seguir adelante con la entrega a España.

Desde que Puigdemont huyó, tras proclamar la independencia de Cataluña y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la Justicia no ha dejado de insistir en que responda de sus actos, de ahí que la orden del Supremo estuviera plenamente activa, según han manifestado siempre fuentes del TS. Cuestión distinta es que en su resolución del 30 de julio el TGJUE «invitara» a los países a esperar a que el Tribunal de Luxemburgo resolviera una cuestión prejudicial que el propio Llarena había planteado a raíz de la negativa de Bélgica a entregar a España al también exconsejero Lluís Puig.

El riesgo existía​

Aunque el propio tribunal general reconocía que el riesgo de detención sería «bajo» -al entender que los países susceptibles de poder detenerlo preferirían esperar al fallo de Luxemburgo-, ese riesgo existía, y Puigdemont medía sus movimientos temeroso de que la «suspensión» de las órdenes a la que aludió el TGJUE no fuera tan clara como algunos la entienden. En el entorno del expresident se aferrarán a esa supuesta «suspensión» de las euroórdenes para rechazar la entrega.

En declaraciones a ABC, la propia Fiscalía del Supremo sostuvo el pasado julio que el Ministerio Público español no tomaría ninguna iniciativa hasta que se resolviera la cuestión prejudicial, pero recordaba que «las euroórdenes siguen vigentes» y que cualquier país que lo estimara oportuno podía ejecutarlas. Italia lo ha hecho. Y lo cierto es que, sin inmunidad, ya había una limitación de movimientos por la Unión Europea.

En los últimos meses, sobre todo tras los indultos del Gobierno de España a nueve de los doce condenados por el Tribunal Supremo en 2019, Puigdemont ha ido quedando relegado del foco mediático, si bien la justicia ha mantenido la lupa sobre él y de hecho volverá a instar a su entrega. También el Ejecutivo decidió aplazar cualquier medida legal que pudiera facilitar la vuelta del ex presidente autonómico que no fuera respondiendo ante la Justicia. De hecho, a finales de agosto, el Gobierno decidió aplazar ‘sine die’ la anunciada, pero no concretada, reforma del Código Penal que rebajaría las penas de prisión por el delito de sedición, pasando de los 15 años actuales a los ocho. Tras los indultos de junio el Ejecutivo enfrió una modificación legal que, en el mejor de los casos, la opinión pública y la oposición entiende que sería hecha a medida para los implicados en el ‘procés’. Fue precisamente Félix Bolaños, ministro de la Presidencia y hombre fuerte del Consejo de Ministros, el que inició este curso político anunciando que las prioridades del Gobierno de Pedro Sánchez serán, para los próximos meses, las relacionadas con la recuperación económica y social de los españoles. Así, la reforma del Código Penal del que fuera ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, está guardada en un cajón de La Moncloa.

Establecido en Bélgica desde la fallida declaración de independencia de octubre de 2017, y elegido eurodiputado tras las últimas elecciones europeas, Puigdemont se ha convertido en referente del independentismo unilateralista. Líder de Junts, partido que se reivindica heredero de Convergència Democràtica, el papel de Puigdemont ha ido perdiendo brillo en los últimos años, con episodios oscuros que le han convertido incluso en una figura incómoda para los partidos europeos que le han apoyado. El episodio más reciente, la conexión rusa, una trama en la que figuras de su entorno más directo habrían establecido nexos con el espionaje ruso, en una comunión de intereses, ahora bajo investigación judicial, entre el separatismo catalán y los intentos del gobierno Putin por desestabilizar Europa.

De hecho, de manera reciente, la Audiencia de Barcelona avaló la petición del juez Joaquín Aguirre, instructor del caso Voloh sobre la presunta financiación irregular del «procés», de investigar la supuesta implicación del jefe de la oficina de de Puigdemont, Josep Lluís Alay, en un negocio de petróleo con el empresario ruso afincando en Cataluña Alexander Dmitrenko.

El Gobierno dice que debe ser juzgado​

El Ejecutivo ha señalado que el expresidente de la Generalitat catalana Carles Puigdemont «debe someterse a la acción de la Justicia, exactamente igual que cualquier otro ciudadano» y ha apuntado que la detención en Cerdeña obedece «a un procedimiento judicial» que está en curso.

Moncloa ha manifestado su respeto por «las decisiones de las autoridades italianas» como -ha asegurado- que ya lo hizo cuando «los tribunales españoles y europeos» dictaron «resoluciones en los procedimientos judiciales que afectan» al expresidente catalán.

«La detención de Puigdemont obedece a un procedimiento judicial en curso que aplica a cualquier ciudadano en la Unión Europea que debe responder de sus actos ante los tribunales», ha asegurado Moncloa.

 

Carles Puigdemont declarará mañana después de quedar en libertad sin cautelares​

El tribunal italiano ha decidido dejar en libertad sin medidas cautelares a Carles Puigdemont, según explican a elDiario.es fuentes de su defensa. El expresident catalán, que fue detenido ayer en el aeropuerto de Cerdeña por la orden europea emitida por el Supremo en 2019, comparecerá mañana ante los jueces, que tendrán que decidir si siguen adelante con su proceso de extradición a España.

Puigdemont ha sido conducido esta mañana ante los jueces de la corte de apelación de Sassari después de ser detenido ayer a las nueve de la noche en el aeropuerto de Cerdeña. El expresident se dirigía a participar en un evento organizado por el síndico de Alghero cuando fue arrestado por la policía de fronteras italiana.

La primera decisión que tendrán que tomar los jueces italianos será decidir si el proceso de extradición sigue o no adelante. La defensa de Puigdemont alega que los tribunales europeos todavía tienen que dictar una resolución sobre su inmunidad parlamentaria y sobre una cuestión prejudicial planteada por el propio juez Pablo Llarena y que, por tanto, hay que esperar a que ese asunto quede zanjado.

El magistrado del Tribunal Supremo no opina lo mismo. Este mismo viernes se ha dirigido a sus colegas italianos para asegurar que su orden de detención no se ve afectada por esos procesos. "El procedimiento judicial del que deriva la euroorden está activo y pendiente de la captura de los procesados en situación de rebeldía", ha asegurado hoy en un oficio. La tramitación de esta cuestión prejudicial, afirma, "no modifica la situación en que se encuentra actualmente el procedimiento, sin perjuicio de que deba acomodarse en su día a la interpretación que del derecho europeo, y sobre las estrictas cuestiones suscitadas, realice el TJUE".

 

Llarena desautoriza a la Abogacía del Estado y pide al juez de Cerdeña la entrega inmediata de Puigdemont​

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha remitido este jueves un oficio al representante de España en Eurojust para que traslade al tribunal de apelación de Sassari (Italia) el auto en el que acordó la prisión provisional del ex presidente de la Generalitat Carlos Puigdemont y con el que sustentó la euroorden emitida el 14 de octubre de 2019 contra él por delitos de sedición y malversación de caudales públicos.

En el documento, el juez instructor de la causa del procés amplía la información relativa al expediente de solicitud de entrega de Puigdemont, subrayando que el prófugo carece actualmente de inmunidad parlamentaria, además de que la euroorden sigue vigente y que no ha quedado suspendida por el planteamiento de la cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El escrito concluye solicitando a la autoridad judicial italiana la entrega inmediata del detenido a la jurisdicción española, a fin de poder continuar la tramitación del procedimiento abierto por el referéndum ilegal del 1-O.

Subsidiariamente, para el supuesto de que Carles Puigdemont volviera a reclamar ante el Tribunal General de la UE la recuperación cautelar de su inmunidad como europarlamentario y suponiendo que le fuera concedida -circunstancia que por el momento no se ha producido-, el juez Llarena solicita a la autoridad judicial italiana que suspenda la tramitación del proceso de entrega ahora iniciado, pero adoptando las medidas precisas parar garantizar que se sigan dando las condiciones materiales necesarias para una entrega efectiva cuando Puigdemont haya dejado de disfrutar del privilegio o inmunidad (artículo 20 de la Decisión Marco).

Para el caso contrario, esto es, en el supuesto de que se mantenga la retirada de la inmunidad actualmente imperante, y solo para el caso de que el tribunal italiano entendiera que la respuesta a la cuestión prejudicial puede condicionar su decisión, el instructor señala la posibilidad de que la autoridad judicial italiana paralice el procedimiento de ejecución hasta que el TJUE se pronuncie, subrayando que esta es la posición que ha seguido Bélgica.

RAPAPOLVO A LA ABOGACÍA DEL ESTADO​

En el escrito, el juez Llarena explica que "en el procedimiento ante el TGUE, según parece recogerse en la resolución, la Abogacía del Estado del Reino de España informó al tribunal que estaban suspendidas las euroórdenes emitidas por este instructor. Como se ha dicho, eso no es así".

El magistrado del Supremo subraya que "la decisión de suspender una medida cautelar que era ejecutiva desde el año 2019" y añade que "es una decisión de este instructor y nunca ha sido adoptada".

El juez, visiblemente molesto con el posicionamiento de la abogada del Estado, sostiene que esta situación -que las euróordenes estaban activas- "no sería desconocida para la Abogacía del Estado, pues es parte en el procedimiento penal que se sigue ante el Tribunal Supremo de España". "Nunca le ha sido notificada a la Abogacía del Estado una posible decisión de suspender las OEDs, como tampoco la Abogacía del Estado ha promovido que tal decisión se produzca. Ese desajuste de información podría explicar la incorrección que sobre la vigencia de las OEDs aparece en una parte de la resolución del TGUE del pasado 30 de julio, al no haber podido aportar para la resolución la información proveniente de la autoridad judicial a la que corresponde decidir sobre la subsistencia de las medidas cautelares".

Además, en el oficio, Pablo Llarena deja claro al juez italiano que "la Abogacía del Estado es un órgano no judicial que depende del Ministerio de Justicia". "La euroorden contra Carles Puigdemont está activa por decisión de este instructor, que es quien tiene la competencia para ello", concluye el magistrado.

LA INMUNIDAD DEL PRÓFUGO​

En el oficio remitido a las autoridades judiciales italianas, el instructor del 1-O indica que Puigdemont fue acreditado como miembro del Parlamento europeo el 6 de enero de 2020, adquiriendo la inmunidad y resto de privilegios establecidos en el artículo 9 del Protocolo de la Unión. El 10 de enero, el juez Llarena solicitó al Parlamento Europeo que suspendiera la inmunidad de dicha persona.

Durante la tramitación parlamentaria de esa petición, dado que Puigdemont ostentaba la inmunidad, se comunicó a la autoridad judicial belga la situación de privilegio de la que disfrutaba, suspendiéndose el procedimiento de ejecución de la euroorden en los términos impuestos por el art. 20 de la Decisión Marco.

El pasado 8 de marzo, el Parlamento europeo suspendió la inmunidad del prófugo y, una vez comunicada la decisión al juez Llarena, éste informó a la autoridad de ejecución belga de la retirada de la inmunidad, a fin de reanudar un procedimiento de entrega suspendido por dicha causa. Esta decisión de la Eurocámara fue recurrida por Puigdemont ante el TGUE.