Se destapa el pastel, y los tuits, del misterio de los autores de SKOLAE
Durante varios meses el Gobierno de Navarra ha estado asegurando que
los autores de SKOLAE eran unos profesionales del máximo nivel y prestigio, para añadir a continuación que no podía revelar sus identidades y que eso era algo secreto. Lo cierto es que secreto y prestigio no suelen ir de la mano. Es decir, el prestigio consiste en el reconocimiento público y general de los méritos de alguien. El prestigio va por tanto de la mano de la publicidad. Desconocido y prestigioso son términos antagónicos. No tiene sentido además ocultar la autoría de alguien prestigioso, cuando precisamente el prestigio es un plus de la participación de alguien en un proyecto. Lo que sí tiene sentido es ocultar la autoría de alguien cuando o no es relevante o de hecho se trata de alguien desprestigiado. Pero presumir del prestigio de una autoría secreta no tiene sentido.
De la mera incoherencia al secretismo y la opacidad como forma de gobierno
El caso es que un
informe jurídico de los técnicos del Parlamento de Navarra ha determinado que el departamento de Educación “tiene el deber de facilitar los nombres completos de los redactores de Skolae”, y que para poder ejercer su actividad “los parlamentarios forales tienen derecho a recabar datos o informes relacionados con el programa”. Es por ello que, aunque la consejera de Educación
María Solana se había empecinado en negarse a revelar la identidad de los autores de SKOLAE, ayer al final la tuvo que hacer pública. Pasamos por tanto de la incoherencia y la falta de lógica a algo todavía más grave, como es ocultar sin razón a la oposición, los medios y los navarros en general unos datos que tenemos derecho a conocer.
Una vez resuelto el enigma, resulta que los autores de SKOLAE Se trata de
cuatro personas y una empresa consultora guipuzcoana, Eraberria, que según Diario de Navarra desde 2013 ha trabajado con todos los organismos del Gobierno Vasco, Gobierno de Navarra y ayuntamientos como el de Pamplona, Tafalla y Cizur.
Los educadores de nuestros niños: un perfil fuertemente ideologizado
La lista de los cuatro autores desvelados la encabeza la filóloga
Marian Moreno Llaneza, junto a Miguel Ángel Arconada, docente de ESO, Carmen Ruiz Repullo, sexóloga, y Victoria García Arlegui, psicóloga y “coach”. Obviamente mientras las identidades eran secretas no se podían hacer cosas como visitar la cuenta de Twitter de Marian Moreno Llaneza para observar el prestigio brotando a borbotones. Al fin sabemos quién está detrás de las ocurrencias de las fichas de trabajo de SKOLAE. He aquí una pequeña representación de los tuits de esta coautora del programa que se pretende imponer obligatoriamente a todas las familias navarras. Obviamente ahora nos explicamos muchas cosas.
¿Qué prestigio?
Como suele suceder según un patrón bien conocido, la relación entre los políticos que imponen un programa y los “expertos” que lo avalan es como el espejo que crea su propia imagen. Les justifica la ola que supuestamente ellos justifican. O sea, no son los expertos los que aportan prestigio a un programa sino el programa el que aporta prestigio a los expertos.
Un programa de tal o cual gobierno es prestigioso porque han participado tales o cuales expertos, y tales o cuales expertos son prestigiosos porque han participado en tal o cual programa del gobierno. Filosóficamente nos encontramos ante otra petición de principio. La partida presupuestaria crea la conferencia, el seminario, el curso, el taller, el experto correspondiente y el prestigo.
Por lo demás, poder saber más de quiénes son los creadores de SKOLAE efectivamente ayuda a entender el secretismo con el que se ha intentado envolverlos. Alguien dirá que no era para tanto y que al menos algunos de los nombres hacía tiempo que se venían barajando, pero razón de más entonces para que todo se hubiera afrontado con naturalidad y transparencia. El problema es que, analizando las fichas de SKOLAE, cualquiera hubiera podido adivinar el tipo de cuenta en Twitter que tendrían sus autores, si la tenían, y efectivamente
no hemos quedado decepcionados sino completamente reafirmados en nuestros temores.
Se destapa el pastel, y los tuits, del misterio de los autores de SKOLAE