La víctima de la ‘manada de Manresa’: “Mi vida ha sido una puta basura”
Este viernes ha arrancado el juicio, que se celebrara a puerta cerrada en la
Audiencia Provincial de Barcelona, por la
violación múltiple a una menor en
Manresa en julio de 2019.
En total, cuatro sujetos agredieron sexualmente a la adolescente, que en aquel momento tenía 17 años. Tres de ellos
la violaron mientras que el cuarto le realizó
tocamientos e intentó penetrarla, aunque no lo consiguió. Por esos hechos, el fiscal solicita para cada uno de ellos
15 años de prisión.
No le generaron sospechas
La víctima ha relatado ante el tribunal que conoció a los acusados en la plaza Europa de esta localidad del Bages. “
Eran muy simpáticos y estuvimos hablando un rato. Me invitaron a un kebab y como yo tenía que hacer tiempo hasta que llegara mi prima acepté ir a su piso”, ha relatado.
"Entramos al comedor y me comí el kebab. Me ofrecieron para beber unos chupitos de whisky y yo me los bebí. Pusieron música magrebí y me enseñaron a bailar. Estuvimos bailando súper a gusto pero no hubo ningún
contacto físico, ni ninguna atracción ni insinuación sexual”, ha explicado.
La violaron sucesivamente
La víctima ha reconocido que durante el transcurso de la noche bebió alcohol y fumó hachís, pero ha remarcado que en todo momento
fue consciente de lo que estaba sucediendo. “No me encontraba mal”, ha recordado. No obstante, los chicos la convencieron para que se fuera a
descansar a una habitación anexa al comedor. “Me negué pero ellos insistieron mucho. Me llevaron
forzosamente pero yo pensé que era por mi bien, porque de verdad lo necesitaba”.
Una vez en la habitación, se tumbó a descansar. Instantes después entró el primero de los acusados. “Empezó a tocarme el cuerpo, los pechos, me desnudó entera menos el sujetador. Me tocó y
me violó. Le dije que no. Se lo hice entender de todas las formas que pude. Le dije que parara,
chillé, intenté levantarme pero nadie vino a ayudarme.
No podía escapar. Él ponía todo el peso de su cuerpo sobre mí para que yo no pudiera moverme”.
Nadie la ayudó
Después de la primera
agresión sexual, se fueron sucediendo las entradas de los otros tres acusados. “Yo decía
‘para’, chillaba, hacía todo lo que podía. Nadie entraba por la puerta. Nadie venía a ayudarme. Era plenamente
consciente de que me estaban violando, aunque no puedo recordar cuántas veces sucedió”.
Cuando cesaron las agresiones sexuales pidió auxilio llamando al emergencias “Vi el móvil y
llamé al 112 para que alguien viniera a ayudarme. Se puso una chica y me preguntó dónde estaba, si sabía dónde estaba el piso, si yo estaba bien… Me pasó con los Mossos pero en ese momento entró uno de ellos, el que me había violado la última vez, y cogió el teléfono. Aunque el mosso se hizo pasar por mi amigo, esta persona colgó”. Desde ese momento, la chica permaneció inmóvil en la habitación hasta que los agresores
la dejaron marchar. “Tenía mucho miedo por mi vida”, ha dicho en la sala.
“Mi vida ha sido una puta basura”
“He engordado 40 kilos en año y medio. 40. Por la
ansiedad que tengo.”, ha comenzado relatando la víctima ante el tribunal. “Me he encerrado en mi casa. No tengo contacto con amistades por la
depresión y el malestar que tengo. He tenido y tengo ataques de
pánico y
ansiedad. No puedo respirar. Tengo pensamientos recurrentes de lo que sucedió. Ha sido muy duro.”
Sobre su relación con los hombres, dice, no ha vuelto a ser normal. “Tengo
fobia a los hombres y a los magrebíes. No quiero que me toquen, no me gusta ni me siento cómoda con hombres, ni siquiera con familiares. No puedo salir sola a la calle, no me siento segura. Revivo continuamente los hechos. Duermo en estado de alerta. No estoy tranquila. He intentado seguir las clases pero no he podido. Mi vida ha sido una
puta basura desde ese día. Tengo
pensamientos suicidas y
autolíticos constantemente.”
La defensa pregunta si cerró las piernas
“¿Usted intentaba
cerrar las piernas?”, ha preguntado la defensa de uno de los acusados. Además de incidir en conocer si puso la joven puso la debida resistencia, la letrada ha intentado que la víctima identifique a los presuntos autores de los hechos durante la vista, insinuado que ella no los reconoció en aquel momento sino que descubrió sus identidades
a posteriori por informaciones obtenidas por internet o por parte de los propios Mossos. “Entiendo que
no la amenazaron en ningún momento”, ha aclarado la abogada. “No les hizo falta”, le ha espetado la joven.
“¿Estaba usted un poco confundida por el
consumo de alcohol?”, ha continuado con el interrogatorio la letrada intentando alegar que la víctima podría haber
distorsionado la realidad de los hechos. “Iba bebida pero sabía lo que estaba pasando, lo que estaba bien y mal”. “¿Y no se le ocurrió coger antes ese móvil para llamar?”, ha continuado otra de las defensas. “Estaba en shock”, ha reiterado la víctima. Lo único que podía hacer era gritar, “eran
chillidos de dolor”.
Estaba lúcida
Uno de los agentes de los
Mossos d’Esquadra que atendió a la víctima la madrugada de los hechos ha confirmado que la chica “era muy muy coherente con lo que explicaba”, desacreditando la estrategia de las defensa de los acusados que alegan que todos estaban bajo los efectos del alcohol y no eran plenamente conscientes de la realidad. “Se notaba que había bebido, sí, pero
su discurso era lúcido e incluso describió las cicatrices de uno de los chicos", ha zanjado el agente.
La defensa de uno de los presuntos autores de la violación grupal a una menor ha preguntado a la víctima si intentó cerrar las piernas
cronicaglobal.elespanol.com