Okupas rumanos y magrebíes se cuelan en una urbanización de lujo de Arenys de Mar (Barcelona) y la convierten en un infierno

Imaginen que en su día compraron una casa por 600.000 euros en la zona más lujosa de su pueblo o ciudad. Imaginen que desde hace siete años una banda de rumanos ha okupado cuatro de las casas de la urbanización, propiedad del banco. Imaginen que mientras se pasean con sus lujosos coches tienen derecho a ayudas sociales pero viven en condiciones propias del tercer mundo - porque así lo desean - con conejos correteando por el jardín y una situación de insalubridad bestial.

Imaginen que después de convivir varios años así, con una gente que insulta y amenaza solo porque se les mira, aparecen otros okupas, en este caso magrebíes. Imaginen que son tan o más conflictivos que los rumanos. Imaginen que se pelean entre ellos por cualquier tema e imaginen que aprovechan para perseguir a mujeres que pasan por la calle con la intención de abusar sexualmente de ellas o incluso de violarlas.

Imaginen que para rematarlo todo, en otras viviendas se reúnen yonkis y traficantes, aún más sucios que los anteriores y que ya han provocado varias plagas de cucarachas y ratas. Imaginen que no tienen luz ni agua y aprovechen para robar ésta última al resto de los vecinos y monten hogueras dentro de las viviendas. Imaginen que otros han conseguido pinchar la luz y tienen plantaciones de marihuana, lo que genera un nuevo foco de conflicto y enfrentamiento.

Pues todo esto es lo que ocurre en una urbanización de la localidad barcelonesa de Arenys de Mar, localidad gobernada por partidos separatistas y cuyos habitantes votan en masa a Junts x Catalunya, ERC y la CUP. El Ayuntamiento culpa a la Generalitat de no hacer nada y el gobierno de Torra dice que eso es competencia municipal. Muchos de esos okupas reciben paguitas. Bienvenidos a Cataluña, también conocida como "la Dinamarca del Sur", aunque más bien en breve será el estercolero de Europa.