Niña de 15 años violada analmente por musulmanes en Alicante

Lo hemos sabido ahora y eso que la violación se produjo hace meses.

Cuatro "moritos" de esos que permanecen en España a cargo de los Servicios Sociales, cuatropracticantes de "la Religión de la Paz" -de esos que la vicepresidente de la Generalidad Valeniana, Mónica Oltra, pretendió traer hasta el Reino de Valencia "¡Tierra de Acogida!" con un buque pagado por todos los valencinos- han sido los criminales.

La víctima una compañera de clase de sólo 15 añitos.

Podría ser la hermana, hija, sobrina o nieta de cualquiera de nosotros.

El único delito de la niña vivir en una nación donde se ampara a los delincuentes, se les ofrece casa y paga para que se queden a vivir con nosotros y en una provincia, Alicante, donde los jueces "sistemáticamente" dejan en libertad a los violadores musulmanes hasta el punto que hace que uno desee que la próxima víctima sea la hija de un magistrado.

Ha tardado meses en conocerse la brutal agresión sexual, porque la niña estaba muerta de pánico.

Cuatro practicantes de "la religión de la Paz" le abordaron al salir de clase: de manera brutal le golpearon y le violaron analmente uno detrás de otro.

Además grabaron su acto "heroico para El Corán" (violar a una puta hereje española) y chantajearon a la víctima: "o nos das 50 euros o difundimos las imágenes para que todos sepan lo puta que eres".

La niña calló -muerta de miedo- durante meses. Pero el chantaje no cesaba y terminó por contarlo a sus padres.

¿Qué hacemos ahora? Absolutamente nada. Los "moritos" son menores de edad.

Ninguna feminista ha alzado su voz en la comarca alincantina de la Marina Alta. Cuando la víctima -aunque sea una niña- es violada por miembros de "La Manada de Alá", las histéricas patológicas del "Yo si te creo" y el "Abajo el heteropatriarcado" callan como zorras.

Puede tener más consecuencias jurídicas escribir este artículo, que la brutal violación de estos practicantes de "la Religión de la Paz", nuestros "hermanos musulmanes" -como los llama el Pontífice romano-.

La vida de esa niña nunca volverá a ser igual. ¿Le importa a alguien? Yo creo que no.

¡Qué lástima no aprender algo de ellos, de nuestros invasores musulmanes: "ojo por ojo, diente por diente".