¿Os acordáis cuando hablé de la importancia de cuidar la imagen para obtener poder político?
Aquí un buen ejemplo de mala imagen.
Libertad Digital:
Banderas comunistas, LGTB, femimarxistas, y de la Segunda República, acompañadas de eslóganes violentos y proetarras.
La imagen de los grupos antifa no podía ser peor. Pero se lo pueden permitir, porque su misión no es conquistar el poder —como sí es nuestro caso—, sino actuar como tropas de choque contra la disidencia, haciendo el trabajo sucio que el Gobierno desearía hacer, pero no puede, por motivos legales.
Los antifa no son rebeldes, son el puñetero status quo.
Muchos ignorantes de la historia se preguntan por qué nuestros abuelos se levantaron contra el Frente Peopular. Lo hacen porque la Ley de Memoria Histérica describe a los marxistas, comunistas, anarquistas y separatistas que componían esta coalición como ‘demócratas’.
Aún peor es que en la guerra civil, al Frente Peopular se le denomine ‘bando republicano‘, a pesar de que todos sus integrantes intentaron derribar la Segunda República antes de estallar la guerra. Ninguno de ellos tuvo la intención de volver a celebrar elecciones, después de ganar de forma fraudulenta en el 36.
El Frente Peopular era democrático, me lo ha dicho la TV.
La versión contemporánea del Frente Peopular —PSOE, PODEMOS, y grupos separatistas— también es ‘demócrata’. Si bien no en la práctica, sí en su imaginación. Existe ‘democracia’ mientras ellos ocupen la poltrona. Si lo hace la oposición, entonces la ‘democracia’ está en peligro, o deja de existir completamente, por culpa de una ‘deriva autoritaria’.
Por eso, cuando la oposición gobierna, es legítimo dar un golpe de Estado, como el que el PSOE dio en el 34, después de que los conservadores ganaran los comicios del año anterior. Y por eso ahora, con la irrupción de VOX, desde el poder se moviliza a estos tontos útiles para atacar a quienes acuden a sus actos.
Lo hacen porque no creen en la ‘libertad de expresión’, y esta creencia se ha traducido en las leyes contra el ‘odio’, que es como la Izmierda, aliada con la minoría más poderosa del planeta —ratas judías—, intenta silenciar las voces disidentes.
Pero los líderes de VOX son lo suficientemente inteligentes para adaptar su discurso a la ventana de Overton, y esquivar las leyes judías contra el odio. Y como no pueden perder los debates, a la Izmierda solo le queda recurrir a la violencia y la intimidación, y confiar en que los españoles acaben prefiriendo quedarse en casa y no acudir a los actos de VOX, para evitar altercados con las tropas de choque del Establishment.
Así que podemos suponer que la violencia contra VOX irá subiendo de tono, según avance en las encuestas. Pero ya es demasiado tarde para frenar su auge.
Ya dije en mayo que darían la campanada en las próximas elecciones, pero nunca imaginé que tendrían tanto éxito en tan poco tiempo. Han superado con creces mis expectativas, que ya eran muy buenas.
No hagáis caso a las encuestas del CIS, se cocinan desde la Moncloa.
VOX va a sorprender con cifras de dos dígitos en las próximas elecciones generales. Existe una mayoría de españoles harta de ser engañada y pisoteada por partidos ‘conservadores’, que lo único que han conservado han sido los avances de la mugre, en el mejor de los casos.
Los españoles estaban sedientos de una alternativa al PP, y cayeron inicialmente en la trampa de votar C’s, que es básicamente un PODEMOS camuflado de nacionalista. Pero con la irrupción de VOX, C’s ha perdido su punto más fuerte, como única alternativa al PP. Era percibido como la opción ‘menos mala’, sobre todo por su aparente firmeza frente al separatismo.
Con VOX, sin embargo, C’s ha perdido todo su atractivo. Solo es cuestión de tiempo que los españoles se den cuenta.
Sus mítines ya dejan en pañales a los de los grandes partidos.
Lo mejor que le puede pasar a VOX ahora es que Pedro se empeñe en agotar la legislatura a cualquier precio. Esto, unido a la crisis que se avecina, va a catapultar a Santiago en las encuestas de modo similar a lo ocurrido en 2014 con PODEMOS.
Pero al contrario que PODEMOS, que se desinfló como un globo después de dejar caer su máscara, revelando al engendro mugroso corroído por el odio a España y todo lo que representa, VOX va a conservar el terreno ganado, porque ha sabido ser honesto con los españoles desde el principio.
Mugre comunista movilizada por el Frente Peopular, impotente frente al auge de VOX
Aquí un buen ejemplo de mala imagen.
Libertad Digital:
VOX ha celebrado este miércoles un mitin multitudinario en Murcia: más de 1.500 personas han llenado el auditorio del Hotel Nelva, donde se había convocado el acto. Cientos de simpatizantes se tuvieron que quedar en el pasillo. Fuera, decenas de extremistas de ultraizquierda recibieron con insultos y gritos a los líderes y seguidores del partido e intentaron agredirlos. La Policía tuvo que intervenir y detuvo a dos de los manifestantes, uno de nacionalidad española y otro de origen colombiano, por dos delitos de atentado y resistencia a la autoridad.
Los individuos que se concentraron a las puertas del hotel corearon todo tipo de insultos y amenazas a los asistentes, como “facha, pardillo, tu boca en el bordillo”, “Ortega Lara, de vuelta al zulo” y “sin piernas y sin brazos, fascistas a pedazos”. También gritaron “os mataremos como en Paracuellos“, “independencia para Cataluña”, “aquí está la resistencia trans” o “fascistas, estáis en nuestra lista”.
Banderas comunistas, LGTB, femimarxistas, y de la Segunda República, acompañadas de eslóganes violentos y proetarras.
La imagen de los grupos antifa no podía ser peor. Pero se lo pueden permitir, porque su misión no es conquistar el poder —como sí es nuestro caso—, sino actuar como tropas de choque contra la disidencia, haciendo el trabajo sucio que el Gobierno desearía hacer, pero no puede, por motivos legales.
Los antifa no son rebeldes, son el puñetero status quo.
Muchos ignorantes de la historia se preguntan por qué nuestros abuelos se levantaron contra el Frente Peopular. Lo hacen porque la Ley de Memoria Histérica describe a los marxistas, comunistas, anarquistas y separatistas que componían esta coalición como ‘demócratas’.
Aún peor es que en la guerra civil, al Frente Peopular se le denomine ‘bando republicano‘, a pesar de que todos sus integrantes intentaron derribar la Segunda República antes de estallar la guerra. Ninguno de ellos tuvo la intención de volver a celebrar elecciones, después de ganar de forma fraudulenta en el 36.
El Frente Peopular era democrático, me lo ha dicho la TV.
La versión contemporánea del Frente Peopular —PSOE, PODEMOS, y grupos separatistas— también es ‘demócrata’. Si bien no en la práctica, sí en su imaginación. Existe ‘democracia’ mientras ellos ocupen la poltrona. Si lo hace la oposición, entonces la ‘democracia’ está en peligro, o deja de existir completamente, por culpa de una ‘deriva autoritaria’.
Por eso, cuando la oposición gobierna, es legítimo dar un golpe de Estado, como el que el PSOE dio en el 34, después de que los conservadores ganaran los comicios del año anterior. Y por eso ahora, con la irrupción de VOX, desde el poder se moviliza a estos tontos útiles para atacar a quienes acuden a sus actos.
Lo hacen porque no creen en la ‘libertad de expresión’, y esta creencia se ha traducido en las leyes contra el ‘odio’, que es como la Izmierda, aliada con la minoría más poderosa del planeta —ratas judías—, intenta silenciar las voces disidentes.
Pero los líderes de VOX son lo suficientemente inteligentes para adaptar su discurso a la ventana de Overton, y esquivar las leyes judías contra el odio. Y como no pueden perder los debates, a la Izmierda solo le queda recurrir a la violencia y la intimidación, y confiar en que los españoles acaben prefiriendo quedarse en casa y no acudir a los actos de VOX, para evitar altercados con las tropas de choque del Establishment.
Así que podemos suponer que la violencia contra VOX irá subiendo de tono, según avance en las encuestas. Pero ya es demasiado tarde para frenar su auge.
Ya dije en mayo que darían la campanada en las próximas elecciones, pero nunca imaginé que tendrían tanto éxito en tan poco tiempo. Han superado con creces mis expectativas, que ya eran muy buenas.
No hagáis caso a las encuestas del CIS, se cocinan desde la Moncloa.
VOX va a sorprender con cifras de dos dígitos en las próximas elecciones generales. Existe una mayoría de españoles harta de ser engañada y pisoteada por partidos ‘conservadores’, que lo único que han conservado han sido los avances de la mugre, en el mejor de los casos.
Los españoles estaban sedientos de una alternativa al PP, y cayeron inicialmente en la trampa de votar C’s, que es básicamente un PODEMOS camuflado de nacionalista. Pero con la irrupción de VOX, C’s ha perdido su punto más fuerte, como única alternativa al PP. Era percibido como la opción ‘menos mala’, sobre todo por su aparente firmeza frente al separatismo.
Con VOX, sin embargo, C’s ha perdido todo su atractivo. Solo es cuestión de tiempo que los españoles se den cuenta.
Sus mítines ya dejan en pañales a los de los grandes partidos.
Lo mejor que le puede pasar a VOX ahora es que Pedro se empeñe en agotar la legislatura a cualquier precio. Esto, unido a la crisis que se avecina, va a catapultar a Santiago en las encuestas de modo similar a lo ocurrido en 2014 con PODEMOS.
Pero al contrario que PODEMOS, que se desinfló como un globo después de dejar caer su máscara, revelando al engendro mugroso corroído por el odio a España y todo lo que representa, VOX va a conservar el terreno ganado, porque ha sabido ser honesto con los españoles desde el principio.
Mugre comunista movilizada por el Frente Peopular, impotente frente al auge de VOX