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Invitado
Dentro de la variabilidad interindividual de cada mujer, puesto que todas las zonas del cuerpo son potencialmente erógenas, el clítoris es la llave universal del goce sexual por excelencia. Esto no significa que haya de ser la primera zona a estimular para despertar el goce de los sentidos.
Es conveniente empezar con caricias y suaves masajes en el cuello, las partes interdigitales de las manos, los pechos, abdomen y la cara interna de los muslos.
La autoestimulación en la zona externa de los genitales suele realizarse acariciando el clítoris y la vulva, con la superficie extendida de varios dedos humedecidos o la mano completa, y aumentando gradualmente la presión. Los movimientos pueden ser circulares, laterales (derecha, izquierda) o verticales (arriba, abajo)
Muchas las mujeres que se masturban por contacto directo de los genitales, bien con la mano o con algún objeto, como pueden ser los vibradores. En la estimulación interna, con la introducción del dedo u objeto, se puede variar el ritmo (regular o irregular) y la profundidad (más superficial, más profunda). Estas prácticas suelen ir intercaladas de las caricias corporales, y de la aplicación de lubricantes aromatizados. Otras féminas sin embargo, prefieren la estimulación indirecta de los genitales para excitarse. Esto puede darse apretando los muslos y contrayendo la pelvis, o realizando presión sobre la vulva con la palma de la mano, como si de continencia urinaria se tratara. En algunas situaciones, la ducha puede ser una ocasión placentera al manipular la presión del agua sobre la zona genital y recrearse en las sensaciones que se experimentan.
El placer de la masturbación se intensifica con el juego mental: excitarse al observarse en un espejo y visualizar sus fantasías, al tiempo que despliega sus sentidos en el juego corporal.
Es conveniente empezar con caricias y suaves masajes en el cuello, las partes interdigitales de las manos, los pechos, abdomen y la cara interna de los muslos.
La autoestimulación en la zona externa de los genitales suele realizarse acariciando el clítoris y la vulva, con la superficie extendida de varios dedos humedecidos o la mano completa, y aumentando gradualmente la presión. Los movimientos pueden ser circulares, laterales (derecha, izquierda) o verticales (arriba, abajo)
Muchas las mujeres que se masturban por contacto directo de los genitales, bien con la mano o con algún objeto, como pueden ser los vibradores. En la estimulación interna, con la introducción del dedo u objeto, se puede variar el ritmo (regular o irregular) y la profundidad (más superficial, más profunda). Estas prácticas suelen ir intercaladas de las caricias corporales, y de la aplicación de lubricantes aromatizados. Otras féminas sin embargo, prefieren la estimulación indirecta de los genitales para excitarse. Esto puede darse apretando los muslos y contrayendo la pelvis, o realizando presión sobre la vulva con la palma de la mano, como si de continencia urinaria se tratara. En algunas situaciones, la ducha puede ser una ocasión placentera al manipular la presión del agua sobre la zona genital y recrearse en las sensaciones que se experimentan.
El placer de la masturbación se intensifica con el juego mental: excitarse al observarse en un espejo y visualizar sus fantasías, al tiempo que despliega sus sentidos en el juego corporal.
¡El que no goza es porque no quiere!
:hello: