El transcurso de esta semana no ha sido relajado precisamente para los vecinos del sector Pignatelli, calle Conde de Aranda y adyacentes. De nuevo, se han seguido llevando a cabo robos con violencia, altercados con arma blanca y disturbios en un círculo vicioso al que ya se suman mayores de edad reincidentes que cada poco tiempo son detenidos y fichados por FFCCSE.
El pasado domingo, de madrugada, fue asaltado por varios jóvenes, en la calle Francisco Vitoria, un zaragozano de 59 años que sufrió múltiples lesiones para robarle únicamente el móvil. La situación ha comenzado a empeorar puesto que los robos y las trifulcas no solo suceden a altas horas de la madrugada sino que la seguridad se está perdiendo hasta en las horas más habituales para la ciudadanía.
La misma madrugada del domingo, Policía Nacional tuvo que intervenir hasta en tres ocasiones: sobre las 22:00 tuvieron que acudir a una llama por una trifulca vecinal entre ocupas y menas contra vecinos del número 19 de la calle Agustina de Aragón, vecinos que están ya hartos de la frenética actividad delictiva que observan con impotencia cómo se comete ante sus ojos. Aproximadamente a la 1:00 de la mañana, en la calle de Ramón y Cajal, una mujer fue asaltada a punta de navaja con el fin de robarle el bolso y huyo encontrando, afortunadamente, la ayuda de los vecinos que la socorrieron, Policía Nacional detuvo después al asaltante.
En las horas siguientes, la policía siguió a dos jóvenes que huyeron ante su presencia a un portal cercano, al proceder a identificarlos salieron de una vivienda ocupada dieciséis personas a confrontarse de forma intimidatoria, muchos de ellos sin documentación alguna. ¿Esta es la pérdida de autoridad que queremos tolerar ante nuestras FFCCSE?, ¿Cómo acostumbran a tratar a la gente de a pie si están comenzando a agruparse para hacer frente a nuestra policía?
Por otra parte, el pasado 23 de agosto dos agentes de la Policía Local de Zaragoza pararon a un viandante en la calle Andrés Vicente del vecino barrio de las Delicias, este portaba sin ningún reparo una carabina de aire comprimido de 4,5mm, sin funda, a plena luz del día y con total normalidad.
Esta es solo una de las flagrantes muestras de la cotidianeidad en la que se ha instalado la inseguridad ciudadana en Zaragoza, algo que crece ante los ojos de los ciudadanos, que asumen con abnegación, que resisten como pueden, zaragozanos que han comenzado a ayudar a sus convecinos ante la impotencia de una delincuencia que parece estar democratizándose para desgracia de la gente de bien.
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El pasado domingo, de madrugada, fue asaltado por varios jóvenes, en la calle Francisco Vitoria, un zaragozano de 59 años que sufrió múltiples lesiones para robarle únicamente el móvil. La situación ha comenzado a empeorar puesto que los robos y las trifulcas no solo suceden a altas horas de la madrugada sino que la seguridad se está perdiendo hasta en las horas más habituales para la ciudadanía.
La misma madrugada del domingo, Policía Nacional tuvo que intervenir hasta en tres ocasiones: sobre las 22:00 tuvieron que acudir a una llama por una trifulca vecinal entre ocupas y menas contra vecinos del número 19 de la calle Agustina de Aragón, vecinos que están ya hartos de la frenética actividad delictiva que observan con impotencia cómo se comete ante sus ojos. Aproximadamente a la 1:00 de la mañana, en la calle de Ramón y Cajal, una mujer fue asaltada a punta de navaja con el fin de robarle el bolso y huyo encontrando, afortunadamente, la ayuda de los vecinos que la socorrieron, Policía Nacional detuvo después al asaltante.
En las horas siguientes, la policía siguió a dos jóvenes que huyeron ante su presencia a un portal cercano, al proceder a identificarlos salieron de una vivienda ocupada dieciséis personas a confrontarse de forma intimidatoria, muchos de ellos sin documentación alguna. ¿Esta es la pérdida de autoridad que queremos tolerar ante nuestras FFCCSE?, ¿Cómo acostumbran a tratar a la gente de a pie si están comenzando a agruparse para hacer frente a nuestra policía?
Por otra parte, el pasado 23 de agosto dos agentes de la Policía Local de Zaragoza pararon a un viandante en la calle Andrés Vicente del vecino barrio de las Delicias, este portaba sin ningún reparo una carabina de aire comprimido de 4,5mm, sin funda, a plena luz del día y con total normalidad.
Esta es solo una de las flagrantes muestras de la cotidianeidad en la que se ha instalado la inseguridad ciudadana en Zaragoza, algo que crece ante los ojos de los ciudadanos, que asumen con abnegación, que resisten como pueden, zaragozanos que han comenzado a ayudar a sus convecinos ante la impotencia de una delincuencia que parece estar democratizándose para desgracia de la gente de bien.
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