Los polacos se levantan contra la inmigración ilegal descontrolada: protestas masivas en 80 ciudades
El pasado sábado
19 de julio, miles de ciudadanos polacos salieron a las calles en varias ciudades del país para reclamar un
alto a la inmigración y el cierre de las fronteras. Las marchas se celebraron en ciudades como
Bialystok, Cracovia, Poznan, Varsovia y Wroclaw, reflejando un descontento creciente en la población ante la situación migratoria.
Cada vez son más los polacos que exigen cerrar las fronteras con
Bielorrusia, Lituania, Eslovaquia y Ucrania. La preocupación se alimenta tanto por las denuncias de que el régimen bielorruso instrumentaliza el paso de inmigrantes ilegales como parte de una
guerra híbrida, como por la percepción generalizada de que la inmigración ha deteriorado la
seguridad y ha disparado la delincuencia en el país.
En una de las concentraciones del sábado, el líder del partido soberanista
Konfederacja,
Krzysztof Bosak, advirtió: “Sin cerrar Polonia a la inmigración ilegal, sin lanzar una operación de deportación, sin renunciar a la corrección política, sin equipar a la Guardia Fronteriza y a las fuerzas encargadas de controlar la legalidad de la residencia y sin controlar el mercado laboral, la seguridad se deteriorará gradualmente”.
Tras años de ataques desde Bruselas al anterior Gobierno de
Ley y Justicia (PiS) por su política migratoria firme y su supuesto alejamiento de los “valores europeos”, el actual primer ministro,
Donald Tusk, intenta ahora tranquilizar a la opinión pública prometiendo que protege las fronteras. Un portavoz del Gobierno aseguró que “el Ejecutivo está aplicando una política migratoria responsable y meditada, teniendo en cuenta la estabilidad y la seguridad de los ciudadanos”.
Sin embargo, estas promesas no convencen a todos. Pese a algunas contramanifestaciones organizadas por la izquierda, entre la población se extiende la sensación de
“ya basta”, en sintonía con lo que está ocurriendo en otros países europeos. Los
controles parciales en las fronteras con Alemania y Lituania, introducidos el pasado 7 de julio, han debilitado aún más el
espacio Schengen, pero no han logrado calmar la inquietud de los polacos, cada vez más preocupados por la seguridad y la falta de respuestas contundentes por parte de las autoridades.
Las marchas se celebraron en ciudades como Bialystok, Cracovia, Poznan, Varsovia y Wroclaw
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