Las trampas del sistema: redes sociales

Demanda a las redes sociales por agravar la «salud mental» de los jóvenes​

Las principales redes sociales: TikTok, Facebook, Instagram, YouTube y Snapchat han recibido una demanda por el distrito escolar público de Seattle, EE.UU, bajo una acuasación de crear una "crisis de salud mental entre los jóvenes estadounidenses".

Esta demanda, conformada por nada menos que 91 páginas, fue presentada ante un tribunal de distrito estadounidense. En esta se afirma que los gigantes tecnológicos demandados explotan la naturaleza adictiva de las redes sociales. Esto ha provocado un aumento de la ansiedad, la depresión y los pensamientos de autolesión.

"El crecimiento de los demandados es producto de las decisiones que tomaron para diseñar y operar sus plataformas de manera que explotan la psicología y la neurofisiología de sus usuarios para que pasen cada vez más tiempo en sus plataformas", recoge la demanda.

"Han explotado con éxito los vulnerables cerebros de los jóvenes, enganchando a decenas de millones de estudiantes de todo el país en circuitos de retroalimentación positiva de uso excesivo y abuso de las plataformas de medios sociales de los demandados".

"Las redes sociales generan ansiedad, depresión y una caída del rendimiento escolar"​

Redes sociales


Según la demanda, entre los contenidos nocivos que se ofrecen a los usuarios figuran dietas extremas, incitaciones a autolesionarse y otros. La mala conducta de los demandados ha sido un factor sustancial en la causa de una crisis de salud mental juvenil. Esto ha dado lugar a que cada vez más jóvenes luchen contra la ansiedad, la depresión, los pensamientos de autolesión y la ideación suicida.

Las tasas en las que los niños han luchado con problemas de salud mental han aumentado constantemente desde el año 2010. Eso ha hecho que el suicidio sea la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes.

Eso a su vez conduce a una caída en el rendimiento en sus estudios, lo que los hace "menos propensos a asistir a la escuela, más propensos a involucrarse en el uso de sustancias y a actuar, todo lo cual afecta directamente la capacidad de las Escuelas Públicas de Seattle para cumplir con su misión educativa".

Google y Meta alegan que ya ofrecen soluciones para proteger a los jóvenes​

Google Family Link


Según el artículo 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de EE.UU., las plataformas en línea no son responsables de los contenidos publicados por terceros. Sin embargo, la demanda afirma que la disposición no protege a las empresas de medios sociales por recomendar, distribuir y promover contenidos "de forma que causen daño".

"Hemos invertido mucho en la creación de experiencias seguras para los niños a través de nuestras plataformas. Hemos introducido fuertes protecciones y características dedicadas para priorizar su bienestar". Dijo un portavoz de Google, José Castañeda, a Axios. "Por ejemplo, a través de Family Link, proporcionamos a los padres la capacidad de establecer recordatorios, limitar el tiempo de pantalla y bloquear tipos específicos de contenido en dispositivos supervisados."

"Hemos desarrollado más de 30 herramientas para apoyar a los adolescentes y las familias. Esto incluye herramientas de supervisión que permiten a los padres limitar la cantidad de tiempo que sus hijos adolescentes pasan en Instagram. Además de la tecnología de verificación de edad que ayuda a los adolescentes a tener experiencias apropiadas para su edad", dijo la jefa global de seguridad de Meta, Antigone Davis, en un comunicado. "Seguiremos trabajando estrechamente con expertos, responsables políticos y padres en estos temas tan importantes".

"Estamos trabajando estrechamente con muchas organizaciones de salud mental para proporcionar herramientas y recursos dentro de la aplicación para los usuarios y que el bienestar de su comunidad es su principal prioridad", dijo Snapchat a Reuters.

TikTok fue la única de las compañías que no respondieron ante su derecho de realizar cualquier tipo de declaración en torno a esta demanda.

 

Objetivo mundial: convertir a la población en subnormal y esclava​

Suicidios, autolesiones y depresiones han crecido exponencialmente desde que se lanzó el iPhone hace 16 años, se crease Androit, hace 15; Instagram, 13; Snapchat, 12; TikTok, 7,…

Que el objetivo de las grandes tecnológicas es convertir en adicta de sus aplicaciones y redes sociales a toda la población mundial, y a través de esa dependencia enloquecerla hasta hacerla sumisa, moldeable y prisionera, es algo que pocos pensadores rechazan ya.

Por eso ha llamado positivamente la atención que el distrito escolar público (114 escuelas, 75 mil estudiantes) de Seattle (Estado de Washington, Estados Unidos) haya presentado una demanda colectiva contra las grandes tecnológicas, alegando que “son responsables de la crisis de salud mental entre los estudiantes”, y que ese deterioro “afecta directamente a la capacidad de las escuelas para llevar a cabo su misión educativa”. La demanda, efectuada el 6 de enero contra Alphabet Inc, Meta Platforms Inc, Snap Inc y ByteDance, propietaria de Tik Tok, ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos, sostiene que esas compañías han diseñado a propósito sus productos para encadenar a los jóvenes a sus plataformas, creando una crisis de salud mental juvenil. “Los demandados -señala la denuncia- han explotado con éxito los cerebros vulnerables de los jóvenes, enganchando a millones de estudiantes de todo el país en circuitos de retroalimentación positiva de uso excesivo y abuso de las plataformas de redes sociales de los demandados”. “Los estudiantes con problemas de salud mental obtienen peores resultados, lo que obliga a las escuelas a tomar medidas como formar a los profesores para identificar y tratar estos síntomas, contratar personal capacitado y tener recursos adicionales para advertir a los estudiantes sobre los peligros de las redes sociales”, añade la demanda, que solicita sanciones contra esas tecnológicas y una indemnización por daños y perjuicios monetarios.

Suicidios, autolesiones y depresiones han crecido exponencialmente desde que se lanzó el iPhone hace 16 años, se crease Androit, hace 15; Instagram, 13; Snapchat, 12; TikTok, 7,…Este sunami de tecnologías, aplicaciones y redes sociales ha hechizado a los adolescentes hasta configurar una primera generación digital cargada de problemas psicológicos, carencias emocionales y desórdenes de conducta que no tiene precedentes en la historia.

En 2021, los legisladores estadounidenses acusaron al presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, de buscar mayores ganancias a costa de la salud mental de los niños, tras el testimonio de la denunciante, Frances Haugen, ingeniera y científica de datos que trabajó en Facebook y que declaró: “Lo que vi en Facebook una y otra vez fue que había conflictos de intereses entre lo que era bueno para el público y lo que era bueno para Facebook. Y Facebook, una y otra vez, optó por sus propios intereses, como ganar más dinero”. Y junto a Haugen, que aconsejó que “a Facebook hay que tratarla como a las tabaqueras”, nos lo advirtieron también Tristan Harris, ex director de ética de Google: “Los Gobiernos deben regular el comportamiento de todas estas empresas”; Guillaume Chaslot, ex programador de Youtube: “El algoritmo se usaba para gente vulnerable”, y Jaron Lanier, ex asesor de Google y Microsoft: “Esta mierda nos corrompe a todos”.

La avaricia, el afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, es la clave. Lo fue con los refrescos de cola, “la chispa de la vida”, que tienen tanto azúcar que generan adicción y obesidad, y continuaron con los alimentos ultraprocesados, hasta convertir la obesidad mórbida en una enfermedad que, en según qué países, la sufren el 25, 30 y hasta el 40 por ciento de la población, merced al criminal lema marketiniano de “captúralos cuanto antes y los tendrás enganchados a comida/bebida basura toda su vida”, como ha escrito en una Tercera de ABC el catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra y premio Gregorio Marañón de Medicina 2022, Miguel A. Martínez-Gonzáles, que añade que “el saldo son cuatro millones de muertes anuales por exceso de peso y un crecimiento rampante de patologías como la diabetes, que ya afecta a 537 millones de adultos y provoca más de seis millones de muertes al año”.

Pero volvamos a las pantallas, las aplicaciones y las redes sociales porque por eso no es casual que en todo el mundo desarrollado se diga que ha empeorado alarmantemente la salud mental de niños, jóvenes y no tan jóvenes, y paralelamente se pida, se exija, que aumenten las plantillas de sicólogos y psiquiatras en los centros de educación y en el sistema sanitario. Es empezar la casa por el tejado mientras no se ataque el problema de raíz. Conflicto que no se quiere abordar porque lo impiden una y otra vez el lobby de las tecnológicas, el santísimo y sacrosanto derecho a la libertad individual y el egoísmo y la imbecilidad de muchos e irresponsables progenitores hacia sus vástagos. No es por azar que el único país que ha tomado cartas en el asunto porque quiere, puede y le interesa es China, una dictadura que abre y cierra Internet cuando le conviene y que ha llegado a la (sabia) conclusión de que las redes sociales convierten en adictos y deficientes a su juventud. Y, naturalmente, tiene que protegerla.

¿Cuándo se tomarán en serio las autoridades este gravísimo problema, en el que la creciente potencia de los aparatos móviles, las aplicaciones y las redes sociales, auténticos disolventes, van parejas con el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y los próximos implantes cocleares? ¿Acaso no es suficiente con salir a la calle y ver poseída a la gente con el mal llamado teléfono móvil, cuya pantalla ha sido diseñada para ser adictiva? ¿Sabía usted que muchos dueños de las compañías tecnológicas aludidas prohíben a sus hijos utilizar teléfonos móviles con aplicaciones?

La democracia liberal, además de la salud mental de los ciudadanos, también está en peligro con esas tecnologías.

 


Entrevista a Gabriel Araújo Padilla, Perito informático-Auditor de sistemas

Entrevista a Gabriel Araújo Padilla.Gabriel nos explicará como las Instituciones gubernamentales utilizan las agencias de inteligencia y la Inteligencia artificial para controlar a la población en las redes sociales, el sesgo que existe en internet y las puertas traseras que se utilizan para espiarnos. Gabriel es Perito en Informática Forense col n°640 ANTPJI, Secretario General de la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales de Informática, Perito Judicial Experto en Documentos copia (UNED), Auditor de Sistemas CISA (ISACA), Hacker Ético (CEHv7), Máster Europeo en Investigación Digital Forense (AEDIF).
 

Los adolescentes ahora están tan enganchados a las redes sociales que ni siquiera BUSCAN información en Internet y, en cambio, esperarán a ver qué algoritmos en TikTok les servirán para verlos.​

Los niños y adolescentes ahora están tan enganchados a las redes sociales que se niegan a buscar información en Internet y, en cambio, confían en algoritmos para alimentar contenido para que lo vean.

Este algoritmo, que está diseñado por grandes empresas de tecnología para impulsar el contenido personalizado de los usuarios, no solo mantiene a los adolescentes adictos a las redes sociales, sino que los hace sentir peor consigo mismos, según un informe del Centro para contrarrestar el odio digital, una organización sin fines de lucro.

Los algoritmos son fórmulas matemáticas que monitorean los tipos de contenido en los que la gente hace clic. Luego, adaptan lo que se muestra a los usuarios de las redes sociales en las páginas de inicio de la aplicación, en un intento por ofrecer más de lo que quieren ver.

La página For You de TikTok (generalmente abreviada como fyp) y la página de inicio de Instagram son excelentes ejemplos, y brindarán a los usuarios una transmisión ilimitada y personalizada de videos e imágenes que luego pueden actualizarse sin cesar.

Eso ha despertado el temor de que los jóvenes estén perdiendo la curiosidad que llevó a las generaciones anteriores a buscar músicos, autores y artistas que disfrutaban.

Como resultado, también se teme que estos algoritmos priven a los jóvenes de la alegría de descubrir algo que aman y luego desarrollar una pasión por ello.

El senador Chris Murphy, demócrata de Connecticut, quien presentó un proyecto de ley bipartidista para proteger a los jóvenes en las redes sociales en abril, visitó una escuela secundaria de Connecticut para analizar el papel que desempeñan las redes sociales en su vida diaria y en su salud mental.

Uno de los efectos peligrosos más graves de la creciente adicción de los menores a las redes sociales que encontró fue la "muerte de la exploración, el ensayo y error y el descubrimiento", dijo Murphy en un artículo del New York Times.

"Las recomendaciones algorítmicas ahora hacen el trabajo de descubrir y perseguir intereses, encontrar una comunidad y aprender sobre el mundo", dijo.

"Los niños de hoy, en pocas palabras, no están aprendiendo a ser adultos curiosos y críticos, y no parecen saber lo que han perdido", agregó.

Según el informe, los usuarios podrían recibir contenido relacionado con el suicidio menos de tres minutos después de abrir TikTok, y solo minutos después de eso, podrían encontrar cuentas que promocionen contenido sobre trastornos alimentarios. A partir de ahí, el ciclo continúa.

Murphy dijo que los niños con los que habló no sabían que los algoritmos habían sido diseñados para hacerlos sentir infelices a fin de mantenerlos en la aplicación.

Pero las empresas de redes sociales son plenamente conscientes de que el contenido que genera sentimientos de "infelicidad" mantiene a los usuarios comprometidos, dijo Murphy en el artículo. También está acabando con su deseo de explorar lo que les gusta y lo que no les gusta.