Mientras los yihadistas enseñan a sus hijos a matarnos, nosotros enseñamos ideología de género a los nuestros

Rodrigo de Castilla.- Y por eso podemos perder.

De hecho, podemos perderlo todo. Familias, cultura, Patria, Fe, Honor… y por supuesto la vida. La nuestra y la de nuestros seres queridos.

Lo único que no pueden quitarnos es la vergüenza, porque hace décadas que no tenemos de eso en Occidente. Sobre todo en España.

Y no, señoras y señores. No estamos hablando del fabuloso timo de la «Emergencia Climática». No, porque ni es emergencia ni es climática: es el timo de la estampita multiplicado por mil: los grandes Poderes que nos gobiernan han estudiado la manera de cobrarnos por el aire que respiramos. Y se están aplicando a ello. ¿Acaso pensaban ustedes que todo este cuento triste climático es algo más que una vil excusa para cobrarnos la supuesta «limpieza» y el supuesto «aire puro? A ver, hagan un esfuerzo. Usen el cerebro para algo más que para peinarse, inténtenlo.

Y por si ello fuera poco, ahí a tiro de piedra tenemos a los simpáticos muhaidines del DAESH, esos seres entrañables a los que los progres, los activistas y demás bellaquería maloliente quieren dar la bienvenida a nuestra Patria. ¿No lo han visto? «Migrantes bienvenidos» escriben en las paredes, en general con faltas de ortografía.

Mientras tanto, en nuestros públicos centros de adoctrinamiento infantil (colegios se llamaban antes) los «profes» y las «seños» se dedican a enseñar las bondades de la ideología de género. A explicar con todo género de detalle las bondades de la penetración anal entre hombres (si es de un hombre a una mujer es violación) y a aceptar que Jaimito hoy se llama Jaimita y hará pis en los baños de las chicas. Y ojito si alguna chica protesta, que será expulsada, su pelo será rapado al cero y será obligada a caminar a cuatro patas, desnuda, mientras Jaimita la dirige con una correa de cuero negro.

¿Que exagero? Denles un par de años más, y no me vengan lloriqueando después.

¡Ah! pero eso si. Los hijos de los muhaidines no sabrán nada de estas sandeces, pero les aseguro que saben perfectamente cómo se monta y se dispara una vieja 1911A1 del calibre .45 ACP.

¿Que cómo lo saben? Porque ellos también están siendo educados.

De una manera más útil para ellos.

Pasen y vean.



 
Un musulmán se graba con el pie en el cuello de su mujer y latigazos en el culo para que "aprenda"

Merecen tener las puertas abiertas después de este vídeo. Millones de musulmanes tienen esta bonita cultura que tanto gusta a los progres siempre que lo haga este colectivo, la de agredir constantemente a sus mujeres pegándole latigazos en el culo y metiéndole el pie en el cuello. Es por ello que los progres y los podemitas quieren que venga, para que sus "costumbres" se complementen con las nuestras.

Las mujeres feministas no lo critican por el origen del maltratador. Tienen miedo a ser tachadas de fascistas y racistas. Según ellas y sus amigos progres sólo se puede censurar una agresión de un hombre hacia una mujer si éste es español. En caso contrario siempre encontrarán una excusa del estilo "son sus costumbres", es el "heteropatriarcado que les ha hecho así" o "hay que educar en valores".




Los usuarios de las redes sociales han compartido los vídeos en sus perfiles para que todo el mundo vea lo que son capaces de hacer estos hombres y a sus mujeres y la necesidad real e inmediata de impedir su entrada.

 
Un tribunal islámico obliga a chupar un metal ardiente a una mujer para "comprobar si dice la verdad"

Las costumbres de los inmigrantes musulmanes son tan apasionantes que los usuarios de Twitter -con humor evidente- están deseando que lleguen más refugiados que nos traigan estos bonitos actos. Un grupo de hombres obligan a una mujer a chupar un hierro hirviendo, como detector de mentiras. Se trata de una mujer acusada de adulterio, que ha tenido que lamer un metal a 1000 grados de temperatura. Como no se ha quemado ha sido declarada i nocente.

Se preguntan los usuarios de Twitter "por qué no lo chupó él para saber si la acusó falsamente".




El vídeo no ha gustado nada a los progres pero no por su contenido sino porque quieren censurar estas imágenes y quieren impedir que se hagan virales para que Europa y el mundo sepa lo que nos viene.

 
Una mezquita aconseja a los hombres pegar a las mujeres y las autoridades consideran que eso "no es delito"

La mezquita de Munich invita a los hombres musulmanes en Alemania que peguen a sus mujeres

Un musulmán debe pegar a su mujer como forma de castigo si ésta desobedece. Así lo explica el Centro Islámico de Múnich (IZM) en su página web el punto de vista musulmán sobre "esposa y familia en el Islam, resumido en 25 preguntas. Concretamente, en la pregunta número diez, pone "¿Puede un hombre musulmán golpear a su esposa?". Y la respuesta es que sí, en tercera instancia.

El imán de este centro es Ahmad al-Khalifa y recuerda por ejemplo que, puesto que una mujer vale la mitad que un hombre, a la hora de repartir una herencia le debe corresponder solamente la mitad que a los varones, para así "hacer justicia a la naturaleza del hombre y de la mujer".

Las autoridades progres alemanas, judiciales y Fiscalía no hacen nada contra este centro y con este texto, a todas luces, delictivo. Se trata claramente de una inducción a las agresiones físicas contra las mujeres y no se hace nada para impedirlo.

 
Un niño de ocho de edad reclutado por el grupo terrorista Daesh asesina en Nigeria a un hombre por ser cristiano

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Un niño de unos ocho de edad aparece en un vídeo publicado por la rama nigeriana del grupo terrorista Daesh asesinando a un hombre adulto por ser cristiano, informa el medio británico Daily Mail.

«No pareremos hasta que nos venguemos por toda la sangre que ha sido derramada», afirma el menor en las imágenes, según la misma fuente, en una amenaza dirigida al resto de cristianos nigerianos.

No es la primera vez que los terroristas de Daesh usan a niños para llevar a cabo crímenes de este tipo, con la intención de dar a conocer su propaganda terrorista.

«Cachorros del califato»

Desde que el líder yihadista Abu Bakr al Bagdadi proclamara su «califato» desde su atalaya en la mezquita de Mosul en 2014, varios reportajes e informes han denunciado los campos de entrenamiento para « cachorros del califato», donde se les instruye sobre cómo matar al enemigo, explicaba Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España, a ABC en 2016.

África, como informa Europa Press, se está convirtiendo cada vez más en el nuevo foco de la actividad yihadista, como lo muestra el hecho de que las acciones de los numerosos grupos terroristas que operan en el continente se haya duplicado desde 2013 hasta los casi 3.500 actos violentos registrados en 2019 por el Africa Center for Strategic Studies (ACSS), dependiente del Departamento de Defensa estadounidense.

 
Un colectivo musulmán enseña a "ponerte el hiyab" en Balaguer

Este sábado, 1 de febrero, es el Día mundial del hiyab. Se trata de un pañuelo que cubre la cabeza y el cuello (pero no la cara) y que usan mujeres musulmanas según marcan algunas interpretaciones del islam. Con motivo de esa jornada, un colectivo de jóvenes de Balaguer (Noguera) ha organizado un acto en el que enseñarán a ponerse esta pieza "bajo la premisa de la libertad de las mujeres a colocarsela". El consistorio, que según ellas apoyaba la iniciativa, lo niega, y les ha obligado a cambiar el cartel en el que aparecía como colaborador. La polémica está más que servida, porque muchas voces también han salido en contra.

"Nosotras defendemos que las mujeres que quieran ponerse el hiyab se lo puedan poner, pero también luchamos para que las mujeres que no se lo quieran poner y son obligadas a hacerlo no tengan que llevarlo", sostiene Bahija Tami, la fundadora y presidenta de Chabab Al Amal, entidad que cuenta con dos años de existencia y que, según exponen, la integran tanto chicas que llevan este velo como otras que no.

Chabab Al Amal organizó el año pasado una marcha y una charla sobre la libertad de llevar el hiyab con la colaboración municipal y de las juventudes de ERC "y no pasó nada", y en esta ocasión han incluido como novedad el taller para aprender a ponerse el pañuelo. "Queremos acercar nuestra costumbre, que la gente entienda cómo se siente una al llevarlo; es una tarea de sensibilización y empatía", justifica Tami.

Pero la propuesta no ha sido bien recibida en las redes sociales ni por algunos vecinos, que en algunos casos las han tachado de "machistas" y "salafistas". La escritora Najat el Hachmi, con varias obras publicadas sobre esta cuestión, considera que este acto "niega la carga patriarcal que tiene el velo" y añade que "no se debe permitir que las organizaciones públicas se hagan cargo o promuevan actos religiosos de este tipo". Además, tacha de "frivolidad" el taller del pañuelo en la vía pública.

El ayuntamiento de Balaguer (gobernado por ERC) figuraba como "colaborador"en el primer cartel donde se exponía esta actividad. También el consistorio había autorizado una charla en un equipamiento municipal sobre el uso del hiyab. Horas después que estallara la polémica, el consistorio manifestó en Twitter que "se desmarca" del acto y que "no ha autorizado" el uso de la imagen municipal.




Este viernes al mediodía la entidad ha cambiado el cartel, incluyendo el rostro de una mujer sin velo, y retirando el logotipo municipal. Y según explican las organizadoras, el mismo consistorio les ha emplazado a realizar la charla en otro local municipal. El ayuntamiento, más allá de este tuit, ha declinado hacer declaraciones a EL PERIÓDICO.

Más allá de este acto, la polémica aviva el debate sobre la integración social y la multiculturalidad en Catalunya. El secretario de Migraciones de la Generalitat, Oriol Amorós, hace más de un año que visitó a estas mujeres y alabó su trabajo. Fue uno de los invitados en esta jornada, aunque justificó su ausencia por incompatibiliades de agenda, según explican desde Chab Al Amal.




Preguntada por este diario, ni la secretaría general de Migracions ni la de Afers Religiosos se han querido posicionar sobre este acto "Es un tema local", han argumentado fuentes de la conselleria d'Afers Socials.


En pocos años las mujeres españolas estarán obligadas a llevarlo así que me parece bien que se les enseñe cómo hacerlo.
 
El Supremo suspende ocho meses a un guardia civil musulmán que humilló a una joven por tatuarse

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha confirmado la sanción de ocho meses de suspensión de empleo y sueldo impuesta por el Ministerio de Defensa a un guardia civil destinado en la Comandancia de Melilla que acosó y humilló a una joven trabajadora de un bar, hasta que la hizo llorar, por llevar tatuajes y vestir de una forma que al agente le pareció poco acorde con la religión islámica. "Tienes el shaitán (demonio) dentro" y "te vas a quemar en el infierno", le dijo.

Los hechos ocurrieron en Estación Marítima del puerto de Melilla, donde el guardia civil estaba destinado para tareas de vigilancia y registro de mercancías. La joven trabajaba como camarera en la cafetería de la estación, a la que el agente fue a tomar café tras anunciarle el día anterior que "tendrían que hablar del tatuaje", una inscripción con la palabra maktub (estaba escrito) que ella llevaba dibujada en el antebrazo.

Durante más de media hora el guardia civil, que vestía de uniforme, recriminó a la mujer "el tatuaje, su forma de vestir y hasta su mismo nombre, con constante cita de suras del Corán relativas a los comportamientos estrictos que dicta el Islam sobre el modo de vida, mientras ella rebatía sus argumentos y le decía repetidamente que la dejase en paz y que no quería escucharle más", según se declaró probado en el expediente disciplinario.

El guardia civil le dijo que "con esos tatuajes se iba a quemar en el infierno, que si ella supiera el castigo de Dios le iba a dar no se lo habría hecho, que lloraría lágrimas de sangre, que su cuerpo no era de ella, que es prestado por Dios, que hasta el aire que respira es de Dios, que debe agradecer a Dios cada minuto de vida".

La reprochó también su nombre por ser un nombre cristiano, preguntándole por qué sus padres que son musulmanes le pusieron ese nombre. Y continuó el acoso manifestando que "como siguiera en ese camino se iba a echar a perder, que con qué clase de gente andaba para tener esos pensamientos negativos de la religión, que le daba pena y que no estaba bien de la cabeza y que Dios se apiadase de ella".

La joven se alejó y comenzó a llorar, pero el guardia civil persistió en sus reproches. "Le preguntó en nombre de quién hacía el bien a las personas, respondiendo la camarera que en el suyo propio, ante lo que el guardia se dirigió a ella a gritos, con voz alterada, y le dijo que 'debía hacer las cosas en nombre de Dios, que ella no era nadie, que todo lo que hiciera debía hacerlo en nombre de Dios; que solo había un único Dios y que la única religión verdadera era la musulmana'".

Posteriormente le dijo que ella tenía el shaytán (demonio) dentro al no seguir la doctrina del Corán, añadiendo finalmente que no le sirviera el café porque no era pura", señala el relato de hechos acreditados.

A consecuencia de la presión a que fue sometida por parte del guardia civil la mujer sufrió un ataque de ansiedad, "permaneciendo muy nerviosa y alterada y llorando durante casi dos horas", lo que pudieron observar otros guardias civiles que fueron al bar a tomar café. La chica le preguntó a uno de ellos cómo podía denunciar al agente.

La sanción disciplinaria impuesta, correspondiente a una falta muy grave consistente en "toda actuación que suponga acoso por razón de religión o convicciones o cualquier otra condición o circunstancia personal o social", fue ratificada por el Tribunal Militar Central y ahora por el Supremo.

La Sala de lo Militar destaca en su sentencia que el supuesto de hecho objeto de sanción “se contrae a unos comentarios sobre religión que derivaron en una situación de acoso y humillación en la que se vio inmersa la denunciante, que sufrió una clara crisis de ansiedad que corroboraron distintos testimonios".

De servicio y con uniforme

Añade que esta situación fue generada “por los comentarios de un guardia civil de servicio y de uniforme que, claramente, ofreció una conducta alejada tanto del respeto debido a las personas, quebrantando su dignidad como de los más elementales principios que rigen la actuación del militar como servidor público (artículo 5 de las Reales Ordenanzas) y, en fin, de las reglas de comportamiento del guardia civil".

La Sala menciona a este respecto la Ley de Régimen del Personal de la Guardia Civil, que establece que su personal "pondrá todo su empeño en preservar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, sin discriminación alguna por razón de sexo, origen étnico, religión o ideología, orientación o identidad sexual, edad, discapacidad, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, actuando siempre con dignidad, prudencia y honradez".

La Sala comparte la valoración de las pruebas realizada por el Tribunal Militar Central, en particular la declaración “coherente, verosímil y persistente de la denunciante, así como los testimonios de referencia de distintos miembros de la Benemérita que corroboraron, sin ninguna duda, su versión de lo ocurrido".

Considera, además, que los hechos encajan en la falta disciplinaria aplicada y que el tiempo de suspensión impuesto responde a un criterio de proporcionalidad.

 
Cuando criticar al islam te condena a muerte

Mila Orriols es un adolescente de 16 años apasionada por el canto que estudiaba hasta hace dos semanas en un colegio de la región de Lyon. Se declaraba lesbiana en sus redes sociales donde hacía frecuentemente gala de banderas LGTB y criticaba de forma general cualquier asunto que tuviese aroma a religión, reivindicando un ateísmo militante.

El pasado 19 de enero uno de sus abonados en su cuenta de Instagram intenta ligar con la joven de forma insistente. Llegado el momento la joven publica una frase sin tapujos que levanta ampollas: «las árabes no son mi estilo». A partir de ahí, comienza a recibir insultos con fuerte caracter homófobo y xenófobo: «puta tortillera», «sucia francesa». Cuando las amenazas adquieren un tono religioso «te vas a quemar en el infierno», Mila no duda en responder con un vídeo en sus redes sociales criticando al islam de forma vigorosa: «En el Corán sólo hay odio. El Islam es una mierda y a vuestro dios le meto un dedo en el culo». El vídeo comienza a hacerse viral con una fuerza proporcional a las amenazas que la joven va recibiendo. Y el tono sube. «Sabemos donde vives, date por muerta», «Sé a qué colegio vas, el lunes lo arreglamos a la salida de clase», «especie de puta lesbiana vas a morir apaleada». La adolescente llega a recibir 200 mensajes amenazantes por minuto según el relato que ella misma hace de los hechos. El asunto se expande a otras redes sociales y comienzan a aparecer los hashtags #JeSuisMila y #JeSuisPasMila que identifican a los que apoyan a la joven y los que cargan contra ella. La magnitud de las amenazas llegan a niveles tales que la joven desde hace diez días y por motivos de seguridad ha tenido que abandonar el centro donde estaba escolarizada.

El caso ha saltado de las redes sociales a los medios de comunicación tomando una dimensión política y judicial con varias controversias paralelas que han ido configurando del caso Mila un auténtico asunto de Estado en Francia. La indignación explotó cuando la semana pasada se supo que había dos investigaciones abiertas, una por amenazas de muerte y otra, contra la propia joven, por «incitación al odio debido a la pertenencia a una religión». Esta segunda fue archivada poco después en medio de una ola de críticas. Por si todo esto fuera poco, la ministra de Justicia de Macron, Nicole Belloubet, elevó la polémica a su máximo exponente equiparando la crítica a las religiones con un «ataque a la libertad de conciencia». Dio marcha atrás alegando un malentendido a las pocas horas, pero el incendio del caso Mila ya tenía pocos cortafuegos. Y en estas, llega el delegado general del Consejo francés del culto musulmán, Abdallah Zekri, quien condenaba las amenazas a la chica pero añadiendo que «quien siembra vientos recoge tempestades».

La líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, brindó su apoyo inequívoco a la adolescente. Aunque «ciertamente hizo declaraciones que pueden ser consideradas vulgares, no se puede aceptar que por ello algunos la condenen a muerte», afirmó Le Pen en Twitter. También aunque algo a remolque, el Gobierno de Emmanuel Macron, en boca de su ministro del Interior, Christophe Castaner, hizo a inicios de esta semana una defensa férrea del «derecho a blasfemar» en la Asamblea Nacional. El titular de Interior ha explicado en las últimas horas que la joven y su familia se encuentran bajo una «particular vigilancia policial» ante las amenazas recibidas. Por su parte, el titular de Educación, Jean Michel Blanquer, intenta dar con la fórmula para reescolarizar a la joven y que no pierda el ritmo del curso sin exponerla a ni a ningún peligro. Y mientras, el silencio de ciertos sectores de la izquierda que tienen aunténticos quebraderos de cabeza para elaborar un discurso sobre el encaje del islam en Francia, vuelve a ser subrayable. Y no sólo entre socialistas y extrema izquierda.

Este caso ha abierto incluso un debate interno dentro de la mayoría parlamentaria de La República en Marcha, el partido de Macron, de hasta qué punto debe defenderse la laicidad de forma férrea e inflexible. Lo que ya nadie duda en Francia es que el caso Mila ha sido sintomático. Cómo un simple vídeo de una adolescente expresándose libremente ha hecho tambalear a todo el sistema institucional de un país. El caso Mila ha reabierto el debate sobre los límites del derecho a la blasfemia y la libertad de expresión.

 
Sólo les caen 4 y 2 meses de prisión a los padres que quemaron los genitales a su hija ‘porque se tocaba’

Sólo les ha faltado a las autoridades islámicas, darles un premio. Porque aplausos les han dedicado unos cuantos.

Un tribunal de la ciudad de Tarudant, en el sur de Marruecos, ha condenado a un hombre y una mujer a cuatro y dos meses de prisión firme.

El delito: torturar a su hija de 7 años, a la que quemaron los genitales.

Y el motivo de los facinerosos para perpetrar semejante bestialidad, que la niña ‘se tocaba’ la entrepierna de vez en cuando.

El portal Le360.ma informa de2 de febrero de 2020 que el Tribunal de Primera Instancia de Tarudant, a unos 600 kilómetros al sur de Rabat, condenó el pasado martes al padre de la niña a cuatro meses de cárcel y a su madre a dos meses.

Este caso remonta al pasado 19 de enero cuando los vecinos de la pareja, alarmados por los gritos de la niña, llamaron a la policía, que tuvo que irrumpir en la casa tras recibir una autorización de la Fiscalía.

Para justificar su delito, la pareja alegó que aplicó el castigo porque la niña se tocaba repetidamente sus genitales.

La cría se encuentra todavía en un hospital para tratar las infecciones graves que ha sufrido a causa de las quemaduras.

Está sometida a un tratamiento psicológico, pero cuando concluya, será entregada de nuevo a sus padres.

 
Afganos salvajes lapidan a una mujer tras ser acusada de adulterio

Según informa el diario ABC, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC) ha abierto una investigación por unas imágenes que han circulado recientemente por redes sociales en las que una mujer afgana aparece siendo lapidada hasta la muerte.

El vídeo de dos minutos muestra a un grupo de hombres arrojando piedras a una mujer cubierta que yace en un agujero que se ha cavado en el suelo. Se puede escuchar a una multitud gritando «¡dale!», y «¡Dios es grande!» entre los lamentos de la víctima.

Según Radio Free Europe/Radio Liberty , el AIHRC está tratando de descubrir verificar cuándo y dónde se filmó el video, y por qué fue asesinada la mujer. Los talibanes sostienen que las imágenes son una lapidación que tuvo lugar en octubre de 2015 . Ese caso se trató de una mujer de 19 años de la provincia central de Ghor condenada a muerte por presunto adulterio.

Los talibanes niegan la autoría y acusan a un comandante de la milicia progubernamental de la lapidación. La víctima, identificada como Rokhshana, había sido acusada de tener relaciones sexuales prematrimoniales con su prometido. El incidente tuvo lugar en el pueblo de Ghalmin, en las afueras de Firoz Koh, la capital de la provincia.

Ghor, una provincia montañosa y remota en las tierras altas centrales de Afganistán, es una de las zonas más empobrecidas e inestables del país. Los talibanes y docenas de grupos armados ilegales dirigidos por antiguos señores de la guerra y líderes de la milicia están activos en Ghor, una ruta de tránsito clave para los envíos de armas y opio a través de Afganistán, informa Radio Free Europe.

 
Francia, la ‘república islámica en ciernes’

Escrito por Giulio Meotti y publicado originalmente en Gatestone Institute: Francia, la 'república islámica en ciernes'

En Francia, un país que solía defender la libertad de expresión, la autocensura va al alza cinco años después del atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo. El 7 de enero de 2015, los yihadistas Chérif y Saíd Kuachi asesinaron a 12 personas e hirieron a otras 11 cuando atacaron las oficinas de Charlie Hebdo en París. En la imagen: Un coche de la policía, acribillado a balazos cerca del lugar del atentado el 7 de enero de 2015. (Foto de STR/AFP vía Getty Images)

«Cinco años después de los asesinatos en Charlie Hebdo y el Hyper Cacher, Francia ha aprendido a vivir con la amenaza islamista», escribió Yves Thréard, director adjunto del diario Le Figaro.
No pasa ni un mes (…) sin que se produzca un ataque asesino al grito de «Alá Akbar» en nuestro suelo (…). Pero ¿cuál es el sentido de combatir los efectos del islamismo si no abordamos los orígenes de esta ideología de la muerte? Sin embargo, en ese frente, la negación sigue compitiendo con la ingenuidad. Nada ha cambiado en los últimos cinco años. Al contrario.

En nombre de la diversidad, la no discriminación y los derechos humanos, Francia ha aceptado una serie de ataques a su cultura e historia… Los islamistas son un tema candente. Continúan la lucha que, incluso sin armas, tiene todo el atractivo de una guerra de civilizaciones. ¿Es el famoso «espíritu de Charlie», que algunas personas creyeron que había surgido tras los atentados de enero de 2015, una mera ilusión?».
Francia ha conmemorado el quinto aniversario del letal atentado yihadista contra la revista satírica Charlie Hebdo que tuvo lugar el 7 de enero de 2015. El mes pasado, la senadora francesa Nathalie Goulet advirtió de la probabilidad de más atentados. «En Francia tenemos un grave problema y necesitamos hacer más para impedir que los extremistas actúen. Tal como están las cosas, habrá más atentados», dijo Goulet.

Se cree que hay 12.000 islamistas radicales en la lista de vigilancia terrorista de Francia, «sin embargo, se cree que sólo una docena está bajo vigilancia las 24 horas».

Esta semana estuvo marcada por una nueva serie de atentados islamistas: la policía hirió a un hombre que blandía un cuchillo en una calle al noreste de la ciudad de Metz, dos días después de que un radical islamista sospechoso del suburbio parisino de Villejuif apuñalara a un hombre y lo matara, un acto que los fiscales están tratando como ataque terrorista. En ambos incidentes, los atacantes gritaron «Alá Akbar». Este tipo de atentado hay sido denominado «yihad ordinaria» en un editorial de Le Figaro esta semana.

El 7 de enero de 2015, los dibujantes y periodistas Cabu, Charb, Honoré, Tignous y Wolinski, la psicoanalista Elsa Cayat, el economista Bernard Maris y el policía Franck Brinsolaron cayeron bajo las balas de los hermanos yihadistas Chérif y Saíd Kuachi. El número especial de Charlie Hebdo por el aniversario en 2020 conmemoró la masacre y criticó a los «nuevos gurús del pensamiento monolítico» que están intentando imponer la censura políticamente correcta.

El estallido de indignación de los ciudadanos franceses, reunidos en París para celebrar una multitudinaria manifestación el 11 de enero de 2015, no fue suficiente para despertar el espíritu de resistencia de los líderes y élites franceses contra el islamismo y sus colaboradores. «Se subestima enormemente la gravedad de la realidad política islamista en Francia», dice el abogado Thibault de Montbrial, presidente del Centro de Estudios de Seguridad Interna de Francia.

En un país que solía defender la libertad de expresión, la autocensura va al alza. «Para los humoristas de Francia, siempre es fácil hacer bromas con el papa y los católicos, siempre es fácil hacer bromas con los judíos, siempre es fácil hacer bromas con los protestantes», confiesa Patrick Pelloux, veterano columnista de Charlie Hebdo. Pero con el islam no es fácil. «Sentimos que esta religión da miedo. La palabra ‘islam’ da miedo y, en esa parte, los terroristas han ganado». La sumisión está ganando.

Mientras que las cárceles francesas se han convertido en un caldo de cultivo para los yihadistas, la islamización de los suburbios de las ciudades, las banlieues, avanza a toda velocidad. El semanario Le Point dedicó hace poco una portada a «los territorios conquistados por los islamistas». En muchas de esas áreas, arrecia la violencia; 1.500 coches fueron quemados allí en Nochevieja. En un libro recientemente publicad, Les territoires conquis de l’islamisme (Los territorios conquistados por el islamismo), de Bernard Rougier, profesor de la Universidad de la Sorbona Nueva y director del Centro de Estudios Árabes y Orientales, explica que el islamismo es un «proyecto hegemónico» que está fragmentando los barrios de clase obrera. Estos «ecosistemas», afirma, funcionan sobre una «lógica de la ruptura» de la sociedad francesa, sus valores e instituciones, y se construyen en las mezquitas, las librerías, los clubs deportivos y los restaurantes halal.

Hugo Micheron, investigador en la Ecole Normale Supérieure, dijo que los yihadistas están cómodos en un «aislamiento territorial y comunitario». «Hoy, la visibilidad del islam en Francia está saturada por el velo y la yihad», dijo el presidente del Consejo Superior de Programas del Ministerio de Educación.

Mientras los predicadores y reclutadores islamistas están afuera en la calle, buscando a las mentes débiles que formaran la línea frontal de su guerra santa, el islam político también forma listas electorales en los suburbios de Francia. El presidente francés, Emmanuel Macron, se opuso a prohibir a estas organizaciones políticas. «Francia es una república islámica en ciernes», señaló el novelista argelino Bualem Sansal. En esos «territorios», dijo, viven muchos de los terroristas que atacan Francia, desde los hermanos Kuachi de Charlie Hebdo a los yihadistas que asesinaron a multitud de personas en la sala Bataclan.

Dos poblaciones que viven «lado a lado» podrían verse pronto «cara a cara», dijo Gérard Collomb, exministro del Interior. Tenía razón. Los islamistas también se encuentran en las instituciones públicas.

Los islamistas, además, han reclutado a decenas de soldados franceses y exmilitares que se han convertido al islam. Muchos provienen de unidades de mando y tienen experiencia en el manejo de armas y explosivos. Francia se está convirtiendo en una «sociedad de la vigilancia» en su lucha contra la «Hidra» de la militancia islamista, como dijo Macron.

En los cinco años transcurridos desde la masacre en Charlie Hebdo, cuyo objetivo era la libertad de expresión, los islamistas han podido cometer atrocidades contra objetivos como un sacerdote en una iglesia católica en Rouen; una fiesta nacional laica (el atentado en Niza el Día de la Bastilla); las comunidades judías (desde París a Toulouse) y gente común. El pasado octubre, un islamista atentó en uno de los edificios más seguros de Francia: el monumental cuartel general de la policía de París, cerca de la catedral de Notre Dame, donde asesinó a cuatro de sus compañeros. «Este es un importante punto de inflexión en el terrorismo islamista», dijo Gilles Kepel, experto en Oriente Medio y el yihadismo.
«Es difícil creer que la policía, de la que dependemos para que nos proteja y que se supone que debe ser nuestra última muralla contra el terrorismo, pueda ser su víctima, y que haya degollamientos en la sacrosanta prefectura de Policía.»
A raíz del atentado, se les confiscaron las armas a siete policías «sospechosos de radicalización».

«Tengo la impresión de que nuestras defensas inmunes se han venido abajo y que el islamismo está ganando», dice el escritor francés Pascal Bruckner.
«Sus principales exigencias se han cumplido: nadie se atreve ya a publicar caricaturas de Mahoma. Predomina la autocensura (…) El odio se dirige contra los que se resisten a ocultar la información, en vez de a quienes la ocultan. Por no hablar de la psiquiatrización del terrorismo, con el fin de exonerar al islam. Si a principios de la década de 2000 nos hubiesen dicho que en 2020 unos 20 dibujantes e intelectuales franceses estarían bajo protección policial, no nos lo habríamos creído. Se ha elevado el umbral de la servidumbre.»
Cinco años después de los asesinatos terroristas en Charlie Hebdo, la libertad de expresión es menos libre en Francia. «Nadie publicaría hoy las viñetas de Mahoma», dijo hace poco Philippe Val, exdirector de Charlie Hebdo.

«Durante los últimos cinco años, he estado yendo a la comisaría una vez al mes, más o menos, a presentar una denuncia por amenazas de muerte; no insultos: amenazas de muerte», dice Marika Bret, periodista de Charlie Hebdo.

En París, cinco años después de los asesinatos en Charlie Hebdo, hubo una manifestación para protestar, no contra el terrorismo, sino contra la «islamofobia». «Voltaire se desvanece ante Mahoma, y la Ilustración ante la sumisión», escribió el escritor Éric Zemmour. Y Qatar sigue financiando libremente la construcción de mezquitas francesas.

En 2017, dos años después de que varios judíos fueran asesinados en un atentado contra un supermercado kosher en París, Sarah Halimi, judía, fue torturada y asesinada en su apartamento de París por su vecino, Kobili Traoré, que estaba gritando «Alá Akbar». Un tribunal de apelaciones dictaminó que Traoré, a causa de que había fumado cannabis, no tenía «responsabilidad penal» sobre sus actos. Como dijo Haim Korsia, jefe rabino de Francia, es una «licencia para matar judíos».

«El antisemitismo es hoy tan evidente que sería difícil ocultarlo sin caer en el ridículo», dijo el historiador Georges Bensoussan. «Lo que es tabú son los antisemitas», queriendo decir que hoy, en Francia, es tabú decir que el islamismo es la fuente más importante de antisemitismo.

Una semana después del atentado en Charlie Hebdo, donde nueve de sus miembros fueron asesinados y otros cuatro, heridos, la revista publicó una portada que representaba al profeta del islam con una lágrima en la mejilla, y diciendo: «Tout est pardonné» (Todo está perdonado). Cinco años más tarde, no parece que en realidad se haya perdonado todo. Entonces, muchos dijeron con orgullo: «Yo soy Charlie». La mayoría ha demostrado que no lo son.

 
Llamada a la oración a todo volumen en el barrio de Lavapiés

España es un país laico y con una mayoría de ciudadanos católicos. Nuestra democracia y nuestro estado de derecho respeta a todo el mundo pero con unos ciertos límites. Es inadmisible que en el barrio madrileño de Lavapiés, por megafonía, la mezquita llame a sus seguidores a la oración. Además, los mensajes se dan a todo trapo y oye por las calles aledañas al centro.

Lavapiés, dentro del barrio de Embajadores, fue la zona con más voto de Podemos en las pasadas elecciones (un 32%).
No es nada raro entonces que los vecinos que se ven en el vídeo toleren y paseen como si nada ocurriera. Están disfrutando de lo votado.




Usuarios de las redes sociales se han hecho eco de esta situación y han pedido a las autoridades de Madrid, como el alcalde Jose Luis Martinez Almeida, si se puede hacer algo al respecto para frenarlo.

 
El Hiyab es el ‘look’ del año en la progre y feminista Suecia

Escrito por Judith Bergman para Gatestone Institute: Suecia: el hiyab es el 'look' del año

El 20 de enero, la única medallista olímpica femenina de Irán, Kimia Alizadeh, desertó del país. «Soy una de los millones de mujeres oprimidas en Irán a las que han estado utilizando durante años», escribió. Después, el mes pasado, Mitra Hejazipour, de 27 años y maestra del ajedrez de la República Islámica, se quitó el hiyab durante un torneo de ajedrez en Moscú y fue rápidamente eliminada del equipo nacional de ajedrez.

Hejazipur dijo que había decidido «no participar en esta horrenda mentira ni jugar al juego de que «nos encanta el hiyab y ya no tenemos problemas con él (…). Crea muchas limitaciones para las mujeres y las priva de sus derechos básicos. ¿Es esto protección? Yo digo que definitivamente, no, es única y meramente una limitación».

Durante años, las mujeres de Irán han sido detenidas y encarceladas por negarse a llevar la pañoleta obligatoria e incluso por protestar contra ello. Entre enero de 2018 y agosto de 2019, al menos 12 personas fueron sentenciadas a penas de cárcel de entre 6 meses y 33 años por quitarse la pañoleta en público y otros actos de desobediencia civil contra el hiyab obligatorio y 32 personas fueron detenidas por dichos actos, según el Center for Human Rights in Iran (CHRI).

Según la web:
La policía detiene cada año a millones de mujeres que no se ajustan a los dictados del Estado respecto a los códigos de vestimenta obligatorios, y decenas de miles son remitidas cada año al poder judicial (…) se suele enjuiciar (…) a quienes protestan contra el hiyab con acusaciones relacionadas con la «moralidad», como «alentar a las personas a la corrupción y la prostitución (…).
«Las autoridades iraníes están empleando toda la maquinaria del Estado para reprimir a la oposición y obligarla al uso del hiyab, pero con más de la población en contra de él, la marea se está volviendo cada vez más contra ellos», dijo Hadi Gaemi, director ejecutivo del CHRI.

Mientras las mujeres protestaban en Irán contra el régimen y el hiyab obligatorio, las mujeres de Suecia —representadas por «el primer gobierno feminista del mundo»— defendieron el hiyab en varias ocasiones recientes, ilustrando las curiosas transformaciones culturales allí.

En enero, las lectoras de la edición sueca de la revista Elle eligieron a Imane Asry, una voz influyente en las redes sociales que viste el hiyab y con 150.000 seguidores en Instagram, como ganadora del concurso «El look del año».

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«Este premio es para todas las que no nos vemos en las revistas de moda porque no encajamos (…) Esto es un reconocimiento de que ya es hora de que empecemos a normalizar el hiyab en la industria de la moda. La moda es para todos», dijo Asry a Elle.

Las lectoras suecas de Elle son, obviamente, libres de elegir a quien les parezca que luce «el look del año». Sin embargo, es desconcertante que las lectoras de una nación autoproclamada feminista elijan a una mujer que lleva el hiyab, cuando un estudio encargado por las autoridades suecas ha mostrado que para muchas mujeres y niñas de Suecia, llevar el hiyab dista mucho de ser una opción voluntaria.

Como informó anteriormente el Gatestone Institute, un estudio de 2018, encargado por la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (CTSS) en la Universidad de Defensa de Suecia, mostró que el islam radical se había extendido a varias ciudades suecas y que esto significa que, en algunas áreas, «hay padres (…) que les ponen velos a sus hijas de tres años». Los autores del estudio también dijeron que los colegios y otras autoridades locales no sabían cómo lidiar con los desafíos planteados por los islamistas radicales.

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Un ejemplo fue cuando una colegiala musulmana quiso quitarse la pañoleta para jugar a las peluqueras con las demás niñas, y el personal del colegio sueco no se lo permitió por respeto a los deseos de sus padres. En un ejemplo de una escuela de preescolar sueca, una niña pequeña no quería llevar la pañoleta, pero el personal sueco se la impuso, «a pesar de que les parecía que no era lo correcto», porque era el deseo de sus padres.

Estos no son los únicos ejemplos de profesores suecos a los que no parecen preocuparles las consideraciones sobre los derechos de las pequeñas a que no se les obligue a llevar el hiyab. En la ciudad de Skurup, las autoridades municipales prohibieron hace poco que se llevara la pañoleta en los colegios de la ciudad. En un colegio, Prästmosseskolan, seis profesoras musulmanas vistieron el hiyab para protestar contra la decisión. El director dijo que nunca haría que una alumna se quitara el velo; que la consideraba una decisión discriminatoria y contraria la Constitución sueca, que garantiza la libertad religiosa. Alrededor de 250 musulmanes se volvieron a manifestar contra la decisión de prohibir el velo. «La prohibición supone arrebatarles a las mujeres sus derechos sobre su cuerpo y suprimir sus derechos democráticos y decisiones. Es una política racista», dijo Tasnim Raof, presidente de la organización Jóvenes Musulmanes de Malmö.

«Los que hemos huido de las dictaduras del apartheid de género, donde las mujeres arriesgan la vida para protestar contra el velo, sabemos y hemos sufrido lo que significan las leyes de castidad (…) El velo, también en Occidente, marca la diferencia entre las mujeres puras (castas) y las sucias (…)», escribieron Maria Rashidi, una activista sueco-iraní defensora de los derechos humanos cuyo marido le quemó la cara con ácido cuando le pidió el divorcio, y Sara Mohamed, una activista iraní defensora de los derechos humanos que huyó de Irak después de que su hermano la amenazara con matarla si no se casaba con el hombre que su marido había elegido para ella. Añadieron:
El velo señala la ética de la castidad que se puede vincular a las responsabilidades de las hijas sobre el honor de la familia (…) Pero nuestro gobierno feminista elige priorizar los derechos religiosos colectivos sobre los derechos humanos de las niñas y las mujeres (…) Mientras los periodistas influyentes sigan viendo el apartheid de género como «cultura» y los que están en el poder apoyen a las organizaciones que lo aprueban, la opresión basada en el honor continuará.
Mientras, este otoño, se formó en Suecia un nuevo partido islámico, Nyans («Matiz»). El partido quiere que la «islamofobia» se clasifique como un delito diferenciado y se opone a los debates sobre la prohibición del hiyab.

«No es el velo lo que se debe combatir, sino la opresión. Al mismo tiempo, los padres tienen derecho a educar a sus hijos según su cultura y su religión», dijo el portavoz del nuevo partido, Mikail Yüksel. Ha denunciado al Ayuntamiento de Skurup al Departamento de Justicia y al defensor del pueblo por prohibir el velo en las escuelas del municipio, afirmando que va contra la ley sueca. Yüksel fue anteriormente miembro del partido sueco Centerpartiet, pero lo expulsaron tras ser acusado de haber ocultado su pertenencia al movimiento turco ultranacionalista de extrema derecha «Lobos Grises». Yüksel dijo que había estado abierto a que le ofrecieran crear una agrupación sueca de los Lobos Grises en Suecia, pero que lo había rechazado.

El 1 de febrero se celebró el Día Internacional del Hiyab en todo el mundo, incluido Suecia. ¿Alguien ha aprovechado la ocasión para defender a las muchas mujeres y niñas que no quieren llevarlo?

 
Multiculturalismo en vena: Un violador y asesino de una niña de 12 años se libra de la muerte tras pagar 75 camellos en Somalia

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Un hombre somalí ha sido exento de su responsabilidad penal consistente en la pena de muerte tras pagar con 75 camellos. Gracias a su 'patrimonio' las autoridades judiciales de Somalia han hecho la vista gorda y le he han perdonado la vida. No han tenido la misma suerte los dos otros detenidos, que fueron condenados a muerte y ejecutados por un pelotón de fusilamiento a principios de este año.

Aisha Ilyes Aden, una niña de solo 12 años, fue secuestrada en un mercado de la ciudad de Galkayo. Tres hombres la secuestraron, la violaron en grupo, mutilaron sus genitales y la estrangularon hasta la muerte.

"Estoy molesta por cómo se dejó en libertad al tercer hombre. En Puntlandia, y en Somalia en general, las víctimas de violación no obtienen justicia debido a la participación de los líderes tradicionales", ha asegurado Ubah Mohamed del Somalia Gender Hub, un grupo de defensa de los derechos de las mujeres. Sin embargo, grupos feministas de España y de Europa siguen en silencio y sin condenar estos hechos. "Estas son sus costumbres y hay que respetarlas", deben pensar estos colectivos.

 
Islamistas de Marruecos salen en procesión como "medida" contra el Coronavirus

En España se decretó un estado de alarma y los ciudadanos españoles están obligados a quedarse en casa y no pueden salir de ella salvo pocas excepciones. En otros países de Europa más de lo mismo, con pequeños matices. En Marruecos, nada les importa el coronavirus y el deber de confinamiento, pues un grupo de musulmanes ha salido a la calle en procesión y ha cantado canciones y vítores hacía su Dios, Alá.

Lo explica una feminista del Sáhara, Násara. Una feminista de verdad que no lleva velo y que lucha por los derechos y las libertades de sus paisanas. En un hilo de Twitter explica que a estos islamistas de Marruecos no se les ha ocurrido nada mejor que salir a la calle y cantar "Allahu Akbar" (Allah es grande).

Argumenta que la radicalización es la alternativa a la delincuencia relacionada con el narcotráfico. Este es el 'progreso económico' más inmediato que les espera al otro lado del Estrecho de Gibraltar.




 



Anoche fui amenazado de muerte por un musulmán. Al parecer soy un "islamófobo".

Al contrario de lo que personalmente esperaba, muchos otros musulmanes, al ver su amenaza, lo cubrieron y relativizaron los hechos diciendo que no era para tanto. Ni uno solo se atrevió a discrepar públicamente con la persona que me amenazó.

Estoy convencido de que ni siquiera han visto el vídeo en cuestión que subí hace unos pocos días y que es el responsable de toda esta polémica.

Es decir, me amenazan de muerte, pero no saben el por qué.
 



Este miércoles fui a la policía y puse una denuncia para que quede constancia de todas las amenazas recibidas por parte de muchos musulmanes.

Sé que había dicho que no lo iba a hacer, pero la cosa no cedió, he recibido centenares de insultos y decenas de amenazas a lo largo de esta semana y varias personas de mi confianza me recomendaron hacerlo.