“El peligro es el Islam, no el islamismo”
La propuesta que voy a hacer difiere de lo común y de la ideología dominante que sólo ve al mundo desde una óptica cortoplacista y usando el extremo opuesto del telescopio. No voy a repetir aquí todos los hechos diseminados por los medios, iré al grano, directamente a un análisis que no es emocional sino político y social.
Aquí están los 13 puntos en defensa de mi tesis, que no es otra que la siguiente:
El terrorismo islámico es menos peligroso que la islamización
I. Nos centramos en la “amenaza islamista” o en asesinos fanáticos como Nemmouche o Merah, falsos franceses que han cometido barbaridades con bombas y asesinatos, con el retorno de Oriente Próximo de hombres adoctrinados y educados por ISIS. Lo siento, pero tengo que decir que el terrorismo, venga de donde venga, no pasa de unas pocas muertes en comparación a los accidentes, las epidemias y las guerras. Lo que pasa es que por su naturaleza indiscriminada y la excesiva atención mediática, aturde e impresiona a la opinión pública. No deja de ser como una picadura de abeja. Más peligroso, mucho más peligroso que el terrorismo islámico, es la islamización que viene del subsuelo como la humedad que acaba pudriendo los muros.
II. De forma contraintuitiva, la violencia islamista paradójicamente provoca una reacción anti islámica, haciendo crecer la conciencia de la verdadera naturaleza del Islam y de los peligros de la islamización. Igualmente los excesos de los musulmanes en Francia en su fase de conquista –Dar al-Harb, considerar el territorio como “Casa de la Guerra“-, también despiertan conciencias a base de sus reivindicaciones de identidad, provocaciones, mujeres con velo, disturbios callejeros, atrocidades anti judías, webs yihadistas, etc
III. Por estos motivos los árabes taimados e inteligentes que quieren conquistar Europa suavemente, a través de inmigración y crecimiento demográfico, condenan toda la “estúpida violencia” islamista y las provocaciones de los fundamentalistas y radicales. Lo ven estúpido y prematuro, contraproducente. Pura falsedad y estrategia. Muy a menudo sus denuncias de las matanzas de occidentales son simples lágrimas de cocodrilo.
IV. Sólo los ignorantes creen que haya alguna diferencia entre Islam e islamismo. Es una simple cuestión de grado, de fase, una estrategia de lugar y momento en su estrategia de conquista, la yihad, que puede tomar cualquier forma que sea necesaria. Intolerantes de cualquier cosa menos de ellos mismos, ya sean sunitas o chiitas. Un Islam que sea moderado, o secular, o mejorado o actualizado, es una imposibilidad. Es una ingenuidad del borrego occidental el caer en esa trampa como una Caperucita Roja cayendo en la trampa del lobo disfrazado.
V. La estrategia occidental -bajo la dirección de los EEUU- de montar guerras y bombardear a los países musulmanes para “erradicar el terrorismo islámico” que amenaza nuestros hogares y crear “Democracia“, algo incomprensible para esta gente, es un absurdo, un sinsentido. No se nos ha perdido nada en esos países y lo que se hace es contraproducente, sólo nos llevará a un alto el fuego militar después de hacer tablas, como en Afganistán y muchos más sitios. Y por supuesto a un incremento del fanatismo de las masas musulmanas contra “los cruzados“.
VI. La única solución sensible sería hacer un cordón sanitario; bloquear cualquier inmigración arabo-musulmana a Europa e instaurar una seguridad interna férrea que se encargue de vigilar. Desde que en los años 70 se permitiese a millones de musulmanes instalarse en Europa -por no hablar de otros inmigrantes- el zorro está en el gallinero.
VII. Son incontables las declaraciones de líderes musulmanes en Europa y el resto del mundo, en perfecto acuerdo con el Corán, llamando a la conquista de Europa, sobre todo Francia, a los musulmanes sunitas. Estas llamadas no hablan de violencia, recomiendan una adquisición gradual del poder, desde abajo, con el crecimiento de su demografía y con la inmigración. Francia, en sus cabezas, está destinada a convertirse en Dar al-Islam, Casa del Islam. Estas declaraciones y este objetivo están muy presentes en Internet y en otros canales mediáticos, perfectamente accesibles para los musulmanes en Francia. Y no caen en oídos sordos.
VIII. Dos cosas son extremadamente preocupantes; no sólo el aumento numérico de los europeos nativos que se convierten al Islam, sino sobre todo en Francia, la islamofilia de las autoridades políticas y judiciales, islamofilia de la que muchos miembros de las élites mediáticas y culturales son cómplices. El Islam adquiere el privilegio de estar protegido por ley y la islamofobia no se tolera por un estado supuestamente secular. Mientras tanto la cristianofobia directamente no existe en los medios, se ignora, y la judeofobia apenas se muestra… sobre todo dependiendo de la religión del acusado/culpable. La islamofilia oficial es un síntoma de sometimiento por adelantado, preparando el terreno para una islamización completa.
IX. Notamos por lo tanto una contradicción absoluta entre, por una parte, los esfuerzos desesperados más allá de nuestras fronteras, con medidas militares, para pelear contra el yihadismo -al que hemos alimentado estúpidamente con nuestra “política árabe” en Libia o Siria- o para intentar seguirles la pista a potenciales asesinos islamistas en Francia, y por otra parte el increible fomento que se le da a la continua colonización islámica de Francia. Esto tiene un nombre; esquizofrenia.
X. Los ataques islamistas son a corto plazo algo terrible, pero al menos permiten despertar conciencias sobre el enemigo. Mucho más terrible es la perspectiva de que durante el siglo XXI Francia y su identidad milenaria desaparezcan. Las proyecciones demográficas, basadas en la inmigración descontrolada y la tasa de natalidad de las comunidades musulmanas y el resto, son preocupantes. Lo mismo pasa con otros países europeos. El Islam no tolera nada excepto a sí mismo. A diferencia de la naturaleza pusilánime y despreocupada de las ideologías occidentales, el Islam tiene estas cualidades y defectos; memoria, tenacidad, intolerancia, hipocresía, paciencia, oportunismo y fanatismo violento. Sea abiertamente o de forma oculta, tiene un compromiso simple y dogmático con la dominación brutal. Su principal debilidad es que como cualquier fuerza despiadada y elemental, teme que se le pague con la misma moneda y rápidamente se vuelve cobarde y sumiso en cuanto el equilibrio de poder se revierte.
XI. El bárbaro y asesino Islam del ISIS no es la única causa del martirio y exterminio de los cristianos de Oriente; el Islam ha hecho eso durante siglos. El mismo destino puede caer sobre los cristianos de Occidente si a través de la inmigración acabamos teniendo una mayoría musulmana, especialmente con la radicalización mundial del Islam. La convivencia con otra civilización o sistema de creencias es inaceptable para el Islam, sólo se permite temporalmente. Al final nos dejan dos opciones; someternos o desaparecer.
XII. La pregunta es la de Carl Schmitt, ¿quién es el enemigo? No el rival, ése sería un competidor -los EEUU por ejemplo- sino el enemigo. El enemigo es aquel que amenaza y desea tu destrucción, tu muerte, a corto o largo plazo, aunque no seas capaz de admitirlo. El adversario sin embargo sólo quiere debilitarte y ganar la partida. Hemos de ser valientes para señalar el enemigo real, el Terrorismo Islámico es una ilusión o más bien una representación. Una representación de lo que viene detrás, de lo que le inspira y motiva; el Islam y su verdad ancestral.
XIII. Para terminar con un tono positivo… De varias maneras, sociológicas y políticas, la gente de clase obrera -sobre todo en Francia- está en contacto con la realidad y tiene sentido común, muestra una actitud contraria a la islamización y la inmigración legal e ilegal. Por el contrario, los intelectuales y las élites de los medios de comunicación y los partidos políticos en el poder, se hacen trampas al solitario. Esto en realidad son buenas noticias mientras nos lleve a la siguiente conclusión; la solución no vendrá negociadamente o por fantasías de integración, sino por algo tan simple como este lema:
Fuera Islam de Francia y Europa
Cada uno en su sitio, de acuerdo al buen sentido común aristotélico.
disidencia.info
La propuesta que voy a hacer difiere de lo común y de la ideología dominante que sólo ve al mundo desde una óptica cortoplacista y usando el extremo opuesto del telescopio. No voy a repetir aquí todos los hechos diseminados por los medios, iré al grano, directamente a un análisis que no es emocional sino político y social.
Aquí están los 13 puntos en defensa de mi tesis, que no es otra que la siguiente:
El terrorismo islámico es menos peligroso que la islamización
I. Nos centramos en la “amenaza islamista” o en asesinos fanáticos como Nemmouche o Merah, falsos franceses que han cometido barbaridades con bombas y asesinatos, con el retorno de Oriente Próximo de hombres adoctrinados y educados por ISIS. Lo siento, pero tengo que decir que el terrorismo, venga de donde venga, no pasa de unas pocas muertes en comparación a los accidentes, las epidemias y las guerras. Lo que pasa es que por su naturaleza indiscriminada y la excesiva atención mediática, aturde e impresiona a la opinión pública. No deja de ser como una picadura de abeja. Más peligroso, mucho más peligroso que el terrorismo islámico, es la islamización que viene del subsuelo como la humedad que acaba pudriendo los muros.
II. De forma contraintuitiva, la violencia islamista paradójicamente provoca una reacción anti islámica, haciendo crecer la conciencia de la verdadera naturaleza del Islam y de los peligros de la islamización. Igualmente los excesos de los musulmanes en Francia en su fase de conquista –Dar al-Harb, considerar el territorio como “Casa de la Guerra“-, también despiertan conciencias a base de sus reivindicaciones de identidad, provocaciones, mujeres con velo, disturbios callejeros, atrocidades anti judías, webs yihadistas, etc
III. Por estos motivos los árabes taimados e inteligentes que quieren conquistar Europa suavemente, a través de inmigración y crecimiento demográfico, condenan toda la “estúpida violencia” islamista y las provocaciones de los fundamentalistas y radicales. Lo ven estúpido y prematuro, contraproducente. Pura falsedad y estrategia. Muy a menudo sus denuncias de las matanzas de occidentales son simples lágrimas de cocodrilo.
IV. Sólo los ignorantes creen que haya alguna diferencia entre Islam e islamismo. Es una simple cuestión de grado, de fase, una estrategia de lugar y momento en su estrategia de conquista, la yihad, que puede tomar cualquier forma que sea necesaria. Intolerantes de cualquier cosa menos de ellos mismos, ya sean sunitas o chiitas. Un Islam que sea moderado, o secular, o mejorado o actualizado, es una imposibilidad. Es una ingenuidad del borrego occidental el caer en esa trampa como una Caperucita Roja cayendo en la trampa del lobo disfrazado.
V. La estrategia occidental -bajo la dirección de los EEUU- de montar guerras y bombardear a los países musulmanes para “erradicar el terrorismo islámico” que amenaza nuestros hogares y crear “Democracia“, algo incomprensible para esta gente, es un absurdo, un sinsentido. No se nos ha perdido nada en esos países y lo que se hace es contraproducente, sólo nos llevará a un alto el fuego militar después de hacer tablas, como en Afganistán y muchos más sitios. Y por supuesto a un incremento del fanatismo de las masas musulmanas contra “los cruzados“.
VI. La única solución sensible sería hacer un cordón sanitario; bloquear cualquier inmigración arabo-musulmana a Europa e instaurar una seguridad interna férrea que se encargue de vigilar. Desde que en los años 70 se permitiese a millones de musulmanes instalarse en Europa -por no hablar de otros inmigrantes- el zorro está en el gallinero.
VII. Son incontables las declaraciones de líderes musulmanes en Europa y el resto del mundo, en perfecto acuerdo con el Corán, llamando a la conquista de Europa, sobre todo Francia, a los musulmanes sunitas. Estas llamadas no hablan de violencia, recomiendan una adquisición gradual del poder, desde abajo, con el crecimiento de su demografía y con la inmigración. Francia, en sus cabezas, está destinada a convertirse en Dar al-Islam, Casa del Islam. Estas declaraciones y este objetivo están muy presentes en Internet y en otros canales mediáticos, perfectamente accesibles para los musulmanes en Francia. Y no caen en oídos sordos.
VIII. Dos cosas son extremadamente preocupantes; no sólo el aumento numérico de los europeos nativos que se convierten al Islam, sino sobre todo en Francia, la islamofilia de las autoridades políticas y judiciales, islamofilia de la que muchos miembros de las élites mediáticas y culturales son cómplices. El Islam adquiere el privilegio de estar protegido por ley y la islamofobia no se tolera por un estado supuestamente secular. Mientras tanto la cristianofobia directamente no existe en los medios, se ignora, y la judeofobia apenas se muestra… sobre todo dependiendo de la religión del acusado/culpable. La islamofilia oficial es un síntoma de sometimiento por adelantado, preparando el terreno para una islamización completa.
IX. Notamos por lo tanto una contradicción absoluta entre, por una parte, los esfuerzos desesperados más allá de nuestras fronteras, con medidas militares, para pelear contra el yihadismo -al que hemos alimentado estúpidamente con nuestra “política árabe” en Libia o Siria- o para intentar seguirles la pista a potenciales asesinos islamistas en Francia, y por otra parte el increible fomento que se le da a la continua colonización islámica de Francia. Esto tiene un nombre; esquizofrenia.
X. Los ataques islamistas son a corto plazo algo terrible, pero al menos permiten despertar conciencias sobre el enemigo. Mucho más terrible es la perspectiva de que durante el siglo XXI Francia y su identidad milenaria desaparezcan. Las proyecciones demográficas, basadas en la inmigración descontrolada y la tasa de natalidad de las comunidades musulmanas y el resto, son preocupantes. Lo mismo pasa con otros países europeos. El Islam no tolera nada excepto a sí mismo. A diferencia de la naturaleza pusilánime y despreocupada de las ideologías occidentales, el Islam tiene estas cualidades y defectos; memoria, tenacidad, intolerancia, hipocresía, paciencia, oportunismo y fanatismo violento. Sea abiertamente o de forma oculta, tiene un compromiso simple y dogmático con la dominación brutal. Su principal debilidad es que como cualquier fuerza despiadada y elemental, teme que se le pague con la misma moneda y rápidamente se vuelve cobarde y sumiso en cuanto el equilibrio de poder se revierte.
XI. El bárbaro y asesino Islam del ISIS no es la única causa del martirio y exterminio de los cristianos de Oriente; el Islam ha hecho eso durante siglos. El mismo destino puede caer sobre los cristianos de Occidente si a través de la inmigración acabamos teniendo una mayoría musulmana, especialmente con la radicalización mundial del Islam. La convivencia con otra civilización o sistema de creencias es inaceptable para el Islam, sólo se permite temporalmente. Al final nos dejan dos opciones; someternos o desaparecer.
XII. La pregunta es la de Carl Schmitt, ¿quién es el enemigo? No el rival, ése sería un competidor -los EEUU por ejemplo- sino el enemigo. El enemigo es aquel que amenaza y desea tu destrucción, tu muerte, a corto o largo plazo, aunque no seas capaz de admitirlo. El adversario sin embargo sólo quiere debilitarte y ganar la partida. Hemos de ser valientes para señalar el enemigo real, el Terrorismo Islámico es una ilusión o más bien una representación. Una representación de lo que viene detrás, de lo que le inspira y motiva; el Islam y su verdad ancestral.
XIII. Para terminar con un tono positivo… De varias maneras, sociológicas y políticas, la gente de clase obrera -sobre todo en Francia- está en contacto con la realidad y tiene sentido común, muestra una actitud contraria a la islamización y la inmigración legal e ilegal. Por el contrario, los intelectuales y las élites de los medios de comunicación y los partidos políticos en el poder, se hacen trampas al solitario. Esto en realidad son buenas noticias mientras nos lleve a la siguiente conclusión; la solución no vendrá negociadamente o por fantasías de integración, sino por algo tan simple como este lema:
Fuera Islam de Francia y Europa
Cada uno en su sitio, de acuerdo al buen sentido común aristotélico.
"El peligro es el Islam, no el islamismo", por Guillaume Faye - Disidencia
Aquí están los 13 puntos en defensa de mi tesis, que no es otra que la siguiente: El terrorismo islámico es menos peligroso que la islamización
disidencia.info