La verdad sobre el racismo antiblanco

La alcaldesa demócrata de Chicago solo concede entrevistas a periodistas que no sean blancos​

Lo de los líderes políticos de todo el mundo que son meras marionetas del discurso globalista es cada vez más ridículo y demuestran estar de todo menos cuerdos. No parecen personas demasiado normales que digamos. Eso es lo que sucede con la alcaldesa demócrata de Chicago, Lori Lightfoot.

Tal y como ha denunciado la periodista NBC5 Chicago, Mary Ann Ahern, no ha conseguido entrevistar a la alcaldesa al cumplirse el segundo aniversario de su mandato por ser blanca. Según denuncia Ahern, los colaboradores de la alcaldesa le han dicho que solo conceden entrevistas a periodistas negros, mestizos o de cualquier otra raza, excepto a los blancos.

Como ⁦@chicagosmayor⁩ ha llegado a la mitad de su mandato de dos años como alcaldesa, su portavoz dice que Lightfoot está concediendo entrevistas 1 a 1, solo a periodistas negros o “marrones”.




Tras ese tuit, varios periodistas blancos de Chicago confirmaron que a ellos les estaba sucediendo lo mismo.




Pero no crean que la alcaldesa se ha tomado la molestia de disimularlo o negarlo ya que, en un comunicado realizado en Twitter, se ha justificado diciendo, entre otras cosas, que siempre ha estado personalmente “oprimida” por la “blancura y masculinidad abrumadoras” en el periodismo”, aunque como ha quedado bien claro, aunque la periodista sea mujer tampoco puede entrevistarla, tal y como ha demostrado Ahern.

“He corrido para romper el status quo que les estaba fallando a tantos. Eso no es solo en el Ayuntamiento. Es una pena que en 2021, el cuerpo de prensa del Ayuntamiento sea abrumadoramente blanco en una ciudad donde más de la mitad de la ciudad se identifica como negra, latina, AAPI o nativa americana”.




Como verán, los políticos imbéciles no solo abundan en España, el mundo está plagado de ellos.

 

La policía de Portland calma a Antifa después de haber disparado a un hombre: “Tranquilos, era blanco”​

Está claro que en este mundo ya no se puede ser hombre blanco, heterosexual y de derechas porque no tienes absolutamente ningún derecho a nada. Eres como un cero a la izquierda cuya vida y cuyo futuro no le importa a nadie.

Veamos otro ejemplo. Un hombre iba supuestamente armado con un destornillador a las puertas de un motel situado al noroeste de Portland. Por motivos que se desconocen y tras ser llamada la Policía de la ciudad, estos tuvieron que disparar por la espalda a este hombre.

Pero parece ser que la Policía estaba muy preocupada por si la gente de Antifa o black Lives Matter pensaba que el hombre al que habían disparado era negro. Entonces toman la decisión de emitir el siguiente comunicado a través de su cuenta de Twitter: “Está circulando información errónea en las redes sociales sobre el oficial involucrado en el tiroteo ocurrido en el distrito de Lloyd. Podemos confirmar que el sujeto involucrado es un varón adulto de raza blanca. Nadie más resultó herido”.




O sea que ya lo saben, aquí no importa que se cometa un delito, lo único que importa es la raza de quien cometa el delito y las consecuencias que este pueda sufrir por el delito cometido. Si es blanco no pasa nada, la gente se puede tranquilizar porque solo era un hombre blanco y no ha resultado nadie más herido. Sigue la locura de este mundo distópico y absurdo.

 
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Docenas de distritos escolares están usando un libro que afirma que la 'blancura' es el diablo y que los niños blancos venden su alma por "tierras robadas y riquezas robadas"​

El periodista de investigación y ávido oponente de CRT Chris Rufo ha identificado más de 30 distritos escolares en 15 estados diferentes que están enseñando el libro radical 'anti-blancura', "Not My Idea" de Anastasia Higginbotham.

Rufo señala que el libro, destinado a niños tan pequeños como los de jardín de infantes, "trafica con los nocivos principios del esencialismo racial, la culpa colectiva y la anti-blancura".




Una parte incluye imágenes que retratan a la blancura como el diablo, ofreciendo al lector un contrato que 'les invita a la blancura' a cambio de tierras robadas y la capacidad de 'meterse sin fin' con las vidas de las personas de color.

El libro enseña a los niños a identificarse principalmente por el color de su piel mientras pinta a los niños blancos como malvados, diciendo: “La blancura es un mal negocio. Siempre lo fue ".

Otra página dice: "El racismo es un problema de los blancos y todos estamos atrapados en él".

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“Not My Idea” es un claro ejemplo de cómo CRT marca a los niños blancos como opresores que deberían sentir vergüenza por el color de su piel.

En junio, un bufete de abogados asociado con Ruffo presentó una demanda en Illinois contra un distrito escolar por instruir a los maestros para que leyeran el libro, entre otros, y lo usaran en su plan de estudios.

Los padres de todo el país han estado rechazando este adoctrinamiento racista y antinorteamericano al hablar en contra de los maestros y las juntas escolares.

A pesar de su oposición, el sindicato de maestros más grande del país aprobó un plan la semana pasada para promover CRT en los 50 estados y sus 14,000 distritos.

Algunos estados, como Oklahoma y Florida, han intensificado y prohibido el CRT en las escuelas, pero necesitamos más para hacer lo mismo.

 



Los empleados de Disney tienen que estudiar un programa llamado ''Reimaginar el Mañana'', para ser sensibilizados sobre el ''racismo sistémico'', los ''privilegios blancos'' y las ''microagresiones'' en su trabajo.
 
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Sólo exigen diversidad en Europa. Nadie pide que haya congoleñas entre las bailarinas de Hula hawaiano ni pigmeos en los eventos de lucha de Sumo. Pero en la Ópera Británica no se puede consentir que todos los músicos sean británicos.
 

Un profesor demanda a una universidad de EE.UU. por suspenderlo tras negarse a dar preferencias a los alumnos afroamericanos​

En EE.UU., el profesor de análisis financiero, derecho y políticas públicas Gordon Klein ha demandado a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde trabaja, por suspenderlo injustamente tras un escándalo desatado cuando se negó a tratar a los alumnos afroamericanos con mayor condescendencia que a los demás.

Todo empezó el año pasado con un correo electrónico enviado el 2 de junio por un estudiante (no perteneciente a la comunidad afroamericana) en el que le manifestó una petición "conjunta" para que Klein ejerciera "compasión y condescendencia ante los estudiantes negros" en los exámenes finales, argumentando que existía una "tremenda preocupación" por el impacto de las evaluaciones "en la salud mental y física" de ese grupo.

El autor de la carta mencionó los asesinatos de Ahmaud Arbery, Breonna Taylor y George Floyd, la "conducta violenta" del Departamento de Policía de la Universidad de California y un episodio de agresión contra un afroamericano para transmitir "el miedo y la ansiedad que se agrava aún más por el efecto desproporcionado del covid-19 en la comunidad negra". "A medida que nos acercamos a la semana de los exámenes finales, reconocemos que estas condiciones colocan a los estudiantes negros en una desventaja académica injusta debido a las circunstancias traumáticas fuera de su control", escribió el alumno.

Klein se negó a tratar a los alumnos afroamericanos "como inferiores a sus compañeros no negros" y envió la siguiente respuesta: "¿Tenemos estudiantes que puedan ser de ascendencia mixta, como mitad negros, mitad asiáticos? ¿Qué sugiere que haga con respecto a ellos? ¿Una concesión completa o solo a la mitad? Además, ¿tiene idea de si algún estudiante es de Mineápolis? Supongo que probablemente ellos también están especialmente devastados. Pienso que un estudiante blanco de ahí posiblemente estaría aún más devastado por esto, especialmente porque algunos podrían pensar que son racistas incluso si no lo son".

La respuesta del profesor fue compartida entre los estudiantes que la tacharon de "racista" y dio paso a una petición que exigía el despido de Klein y recolectó más de 20.000 firmas.

"Me sentí confundido y herido"​

Tres días después de recibir el polémico correo electrónico y ante la campaña lanzada en su contra, el docente fue suspendido. Empezó a recibir amenazas de muerte, con sugerencias de que le hacía falta una "ducha de Zyklon B", utilizado en las cámaras de gas de los nazis, y una semana más tarde incluso recibió protección policial.

La administración de la universidad no lo apoyó y hasta pidió disculpas en las redes sociales por la carta que había escrito, insinuando que el profesor violó los principios clave del establecimiento educativo, tales como garantizar "el respeto y la igualdad para todos". "Me sentí confundido y herido. Desde el principio, mi idea era que todos los estudiantes, independientemente del color de la piel, debían ser tratados de la misma manera", señaló Klein en su artículo donde explica por qué decidió demandar a la universidad.

"Un lugar inhóspito para las personas de color"​

El profesor acusó al decano de la Escuela de Administración de UCLA Anderson, Antonio Bernardo, quien lo suspendió y le prohibió la entrada en el campus, de utilizar el escándalo para "distraer la atención de la reputación de la institución como un lugar inhóspito para las personas de color, por no hablar de su caída en picado en los 'rankings' de U.S. News & World Report y Bloomberg Businessweek", y recordó que a diferencia de los profesores de ascendencia latinoamericana, los afroamericanos "llevan décadas sin recibir un contrato indefinido", mientras que los alumnos negros constituyen solo alrededor del 2 % de todos los estudiantes.

El caso de Klein tuvo una amplia repercusión pública y recibió el apoyo del Comité para la Libertad Académica de UCLA, que condenó a Bernardo por violar los derechos del profesor y desalentar a otros de expresar sus opiniones libremente. Más de 76.000 personas de diferentes países firmaron la petición exigiendo la restitución del docente, y tres semanas después del escándalo, efectivamente, el profesor fue restablecido en sus funciones.

Sin embargo, según Klein, "la historia aún no ha terminado", porque cuando lo suspendieron tachándolo de racista, perdió la mayor parte de sus ingresos anuales, que provenían principalmente de las consultas de los bufetes de abogados y otras empresas. "Ningún empleado debe acobardarse ante el poder de su empleador de silenciar los puntos de vista legítimos, y ninguna sociedad debe tolerar que los autócratas patrocinados por el Gobierno violen los mandatos constitucionales", concluyó el profesor.