La despótica y totalitaria porquería de la ONU. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno

El logo de la Agenda 2030, hasta en la sopa. En cualquier papelucho gubernamental. Perico el Trolas, Willy Fog en locoide, nuestro disfuncional e ilegítimo presidente roznando cuando le dejan. Hace un mes en la Asamblea de la corruptísima ONU: «La Agenda 2030 es para España una hoja de ruta de país para afrontar los retos actuales y contribuir a un desarrollo compartido y sostenible a nivel global». Se define semejante demencia como un Plan de Acción para la poner un marcha un diabólico plan de que comprende un ligado de acciones denominadas “políticas palanca” y que contienen la adopción de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Pobreza, el Marco Estratégico de Energía y Clima, el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades para la Igualdad de Género, la Nueva Agenda Urbana Española, el Plan Director por un Trabajo Digno o el Plan Director de Cooperación para el Desarrollo. Insustancial charlatanería velando espantosamente su íntima perversidad.

El nuevo desorden mundial

Agenda 2030, el comienzo de una nueva era. El nuevo desorden mundial. Orwellianamente hablando, cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclamen. La pregonaremos sobre los aljarafes. El balsámico texto lucano lo confirma. “Nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado en los aposentos, se proclamará en las azoteas.” (Lucas 12, 2-3). Leemos en este desquiciado documento onusino, sin llegar a creerlo, el certificado de nuestra defunción como civilización. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y los 169 objetivos de la Agenda 2030 manifiestan la magnitud y la ambición de este memorándum universal. La Agenda 2030 ejecuta los principios y objetivos establecidos previamente en la Agenda 21 en un sentido completamente nuevo. La Agenda 21 se centró, especialmente, en el medio ambiente, en nuestro entorno más deteriorado, pero la Agenda 2030 afronta prácticamente todas las áreas del quehacer humano. Realmente, un modelo para un gobierno global. Un anillo para someter al mundo. Con su implacable hoja de ruta. Modelo esencialmente dictatorial y, a ratos, genocida.

La dictadura perfecta

Resumiendo, grosso modo, la despótica y totalitaria porquería onusina. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno. ¿Quién no sueña con un “mundo de paz y dignidad para todos”, como precisa el trastornado documento? Suena francamente bien. Pero, como predijo Isaías (5, 20), al mal lo llamarían bien. En léxico increyente, bullshit. Caca de toro, todo este demente documento tan solo es un pretexto, un mayúsculo y hitchcockiano mcguffin, vulgo cortina de humo. Los diecisiete clavos de nuestra categórica crucifixión. Desentrañar el eufemismo, pillar el bisturí, sajar la mala literatura de la ONU. Traduzco.

Tomar el control de todos los bancos centrales. FMI, Banco Mundial, FED, para controlar las finanzas, la moneda. Todo ello en un mundo digital, en una sociedad sin dinero físico. Trabajos esclavos, trabajos de mierda: el torturador tripalium, asalariado lo llaman, perfectamente niquelado. Consumiendo, a posteriori, como chanchitos. Pagando todo ello, por ahora, con los móviles. Y posteriormente, con el chip subcutáneo. Bazofia transgénica: clave de bóveda. La vacunación intensiva, control e intoxicación de la población a través del Codex Alimentarius. Más propaganda de la ONU, lavados de meninges a través de la enseñanza obligatoria, de la cuna a la sepultura. Adoctrinamiento y sumisión en las (j)aulas. El Capitalismo de Estado violando los cerebritos de nuestras púberes canéforas que ofrenden el acanto. Fiera dictadura ginocéntrica dentro de la satrapía general. El varón como residuo desechable. Control de la población a través de una forzadísima «planificación familiar» por todos los medios. Aborto a tutiplén. Eso que no falte. La fulgente fragancia de la masacre. La gran bomba demográfica, evaporándose blancos, islamizando y africanizando sin cesar nuestras patrias. Más planificación calculadísima.

Privatizar todas las fuentes de agua, sin olvidar la rúbrica agregada del deletéreo flúor. Zonas de libre, libérrimo, comercio, que favorecerán, aún más, intereses y beneficios y haciendas de las multinacionales más cleptómanas. Endiabladas autopistas, conurbaciones, vidas atomizadas. Ciudades inhabitables. Socializar la pobreza a nivel mundial. Estado de vigilancia absoluta. Big Data inclemente. El Gran Hermano benthamiano más que orwelliano. Impuestos escalofriantes, paguitas para la chusma, oriunda o alógena. Liquidación, en consecuencia, de las clases medias.

Estelas químicas por doquier. Envenenándonos desde el aire. Prohibiciones ambientales, fiscalizar todos los océanos, incluyendo “derechos minerales” de los fondos marinos. Más restricciones ambientales, más recursos de control de los “derechos mineros”. Misiones, dizque turisteo, de la ONU para el mantenimiento de la “paz». El tribunal internacional de injusticia. Falsarias crisis de “refugiados”. Más «paz” de la ONU. Eclipse casi definitivo de la soberanía nacional en todo el mundo. Un gobierno mundial, un sistema económico único y una religión sincrética para todos. Y mientras, desde ciudad del Vaticano, Pancho I de la Pampa, aguardando la llegada de los bárbaros. ¿Vencerán las élites psicópatas? ¿O, tal vez, puedan ser derrotadas?

El irreversible ocaso del sapiens sapiens

Entreveremos más transformaciones en los próximos 11 años que en los postreros tres siglos. Algunas tecnologías están mutando, a cercén y a contrapelo, a la humanidad en general y, también, cambiando a los seres humanos en particular. Cómo no, eterno memento a Jorys- Karl Huysmans. Se iniciará la colonización de Marte, la Inteligencia Artificial prevalecerá sobre la humana y examinaremos alguna forma de inmortalidad. Algunos humanos llegarán a convertirse en transhumanos. Luego llegará la posthumanidad, modificando brutalmente para siempre la vida en la Tierra y en el Universo. Ese día no tan lejano de 2030, la humanidad llorará como mujer lo que no supo defender como hombre. En fin.

 

La lista de productos del supermercado que tienen insectos en su composición: pizzas, patatas fritas…​

Cuidar la alimentación es algo, que debería ser esencial para todos nosotros. Y aunque la mayoría lo intenta, lo cierto es que a veces todavía nos cuesta (ya sea porque no entendemos o por falta de tiempo), ponernos a leer las etiquetas de los alimentos que compramos en el supermercado. Algo que resulta esencial si realmente se desea saber lo que se come ya que además, algunos de los ingredientes o componentes presentes en lo que consumimos, puede ser aunque no perjudicial del todo, tal vez es mejor evitarlo. Conozcamos entonces a continuación, la lista de productos del supermercado que tienen insectos en su composición: pizzas, patatas fritas….

Lejos de que se trate de insectos como tal, muchos productos de supermercado cuentan en su composición con insectos procesados, ya sea en forma de harina, polvo o pasta. Y todo debido a una normativa europea que así lo permite y que llega a alimentos tan comunes como los cereales que desayunas, las galletas que tanto te gusta o también, las pizzas precocinadas que compras para el fin de semana. Y todo, sin que el consumidor sea realmente consciente de lo que está comiendo. Una autorización por parte de la Unión Europea que llegó en 2021 con el gusano de la harina (Tenebrio molitor), pero que en los últimos meses ha ampliado el catálogo de bichos comestibles. De este modo, a partir de ahora también están permitidos el grillo doméstico (Acheta domesticus), la langosta migratoria (Locusta migratoria) y el escarabajo del estiércol (Alphitobius diaperinus), lo que ha abierto la puerta a una transformación silenciosa en los lineales de muchos supermercados. El consumidor medio puede pensar que sigue comiendo lo de siempre, cuando en realidad está incluyendo insectos en su dieta sin saberlo del todo.

La lista de productos del supermercado que tienen insectos​

Aunque las harinas de insecto están aprobadas y son seguras para la salud según las autoridades europeas, su presencia no siempre es tan evidente en el etiquetado. En algunos casos, sólo aparece un nombre técnico en la lista de ingredientes, lo que ha generado una mezcla de desconcierto y preocupación entre muchos compradores. Sobre todo cuando se dan cuenta de que alimentos que consumían habitualmente, como panecillos, patatas fritas o barritas energética, han cambiado su fórmula para incluir este tipo de ingredientes, más baratos y considerados más sostenibles.

¿Qué insectos están autorizados y cómo se usan?​

Desde la entrada en vigor del Reglamento de Ejecución (UE) 2023/58, se permite comercializar varias formas procesadas del escarabajo del estiércol: congelado, en pasta, seco y en polvo. Pero no es el único. A la lista se suman otros como el gusano de la harina, el grillo doméstico o la langosta migratoria, todos con luz verde para ser incorporados en productos alimenticios de uso diario. En lugar de aparecer enteros, estos insectos suelen estar triturados o convertidos en harina, lo que facilita su integración en masas, mezclas, rebozados y salsas.

Lo más sorprendente no es tanto su uso como snack alternativo, que ya se había normalizado en países como Tailandia o México, sino su presencia en alimentos que no tienen ninguna apariencia exótica.

Para que te hagas una idea, esta es una lista de productos de supermercado que tienen insectos en su composición:
  • Barritas energéticas y de cereales
  • Panecillos y bollería industrial
  • Pastas secas y rellenas
  • Snacks salados (incluyendo patatas fritas, colines y crackers)
  • Pizzas congeladas o precocinadas
  • Sopas y cremas en polvo
  • Galletas, cereales de desayuno y gachas
  • Helados y postres industriales
  • Sucedáneos de carne y productos veganos ultraprocesados
  • Bebidas tipo cerveza sin alcohol
  • Salsas industriales y preparados de legumbres
A esta lista cabe añadirle algo que muchos consumidores tampoco saben, ya que no se trata en ningún caso de productos nuevos, sino de versiones reformuladas de los de siempre y que además, con el tiempo se irán añadiendo más alimentos y productos a esa lista, de modo que si quieres estar informado, lo más recomendable es leer bien las etiquetas.

¿Cómo se identifican en la etiqueta?​

La normativa exige que los ingredientes derivados de insectos se detallen en el etiquetado, pero la realidad es que no siempre resulta fácil identificarlos. Muchos de ellos aparecen bajo su nombre científico o como harina de grillo, pero también como Acheta domesticus” o Alphitobius diaperinus, de modo que que puede pasar desapercibido para quienes no estén familiarizados con estos términos. Esto ha generado cierto malestar entre los consumidores, sobre todo entre aquellos que siguen una dieta vegetariana o vegana, o que simplemente desean evitar este tipo de ingredientes por razones personales o culturales.

Según José Luis Rodríguez, tecnólogo de alimentos en declaraciones a El Español, el uso de harinas de insectos responde principalmente a razones económicas y ecológicas: «Son más baratas de producir y tienen un menor impacto medioambiental. Pero eso no significa que debamos incorporarlas sin informar con claridad al consumidor». De hecho, muchos usuarios en redes sociales han expresado su sorpresa al encontrar harina de grillo en productos que consumen con frecuencia, como barritas energéticas o cereales infantiles.

Alergias y posibles efectos secundarios​

Aunque las harinas de insectos están aprobadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, esto no significa que estén exentas de riesgos. Uno de los principales problemas detectados es su potencial alergénico. Las personas alérgicas a los crustáceos, moluscos o ácaros del polvo podrían experimentar reacciones adversas tras consumir productos con harinas de insecto. Por eso, en teoría, esta información debe aparecer claramente en el etiquetado. En la práctica, sin embargo, muchas veces pasa desapercibida.

Además, algunos insectos contienen antinutrientes, es decir, sustancias que dificultan la absorción de minerales y otros nutrientes esenciales. Es el caso de la quitina, presente en el exoesqueleto de la mayoría de los insectos, que puede interferir en la digestión de las proteínas. También se ha detectado la presencia de taninos, fitatos, oxalatos y saponinas, todos ellos con efectos adversos sobre la asimilación de vitaminas y minerales. Aunque en cantidades normales no suponen un peligro grave, sí pueden ser problemáticos para personas con ciertas condiciones de salud o con dietas más estrictas.

A pesar de ello, desde un punto de vista nutricional, los insectos tienen argumentos a su favor: son ricos en proteínas, contienen ácidos grasos esenciales y pueden ser cultivados con un impacto ambiental mucho menor que el ganado tradicional. Esta es precisamente la baza que juega la Unión Europea al promover su inclusión en la cadena alimentaria: sostenibilidad, eficiencia y menor huella de carbono. Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a consumir productos que lleven insectos en su composición, especialmente si siente que no se le ha informado con suficiente claridad.

En definitiva, el debate ya no gira únicamente en torno a si es saludable o no comer insectos, sino sobre el derecho del consumidor a decidir qué quiere comer y qué no, con información clara y sin sorpresas. No se trata de satanizar estos productos, pero sí de exigir transparencia. Nadie quiere abrir una bolsa de patatas fritas y descubrir que en su receta han sustituido parte del almidón por harina de grillo sin previo aviso.

 
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La UE impondrá un "pasaporte digital" a la ropa y amenaza con encarecer los productos​

Si por algo destaca la Unión Europea, además de por la escasa capacidad de innovación, es por ser un conjunto de países abanderados de la lucha contra el "cambio climático", algo de lo que ya hemos hablado sobradamente en Libre Mercado. Desde la prohibición de la venta de coches de diésel y gasolina a partir de 2035 a la también prohibición de las pajitas de plástico y el uso del tapón unido a la botella de plástico.

Pues bien, una de las medidas de las que menos se está hablando pero que veremos más pronto que tarde tiene que ver con la ropa y con una herramienta llamada "pasaporte digital de productos". A continuación, vamos a contar en qué consiste todo.

Como decimos, desde hace años la Unión Europea tiene el "cambio climático" como uno de los mayores peligros a los que nos enfrentamos, lo que le lleva a aprobar una serie de medidas para tratar (a su juicio) luchar contra esta cuestión. Así pues, una de las medidas que más desapercibidas ha pasado tiene que ver con la intención de la Unión Europea de que para 2030 digamos "adiós" a la ropa tal y como la conocemos para pasar a una ropa fabricada en gran medida con "fibras recicladas". Esto nos dice la propia Comisión Europea:

Ropa reciclable, sostenible y resiliente​

"La Estrategia busca crear un sector más verde y competitivo, más resistente a los choques globales. La visión de la Comisión para 2030 en el sector textil es que:
  • Todos los productos textiles puestos en el mercado de la UE sean duraderos, reparables y reciclables, en gran medida hechos de fibras recicladas, libres de sustancias peligrosas, producidos respetando los derechos sociales y el medio ambiente.
  • La "moda rápida" esté pasada de moda y los consumidores se beneficien durante más tiempo de textiles asequibles de alta calidad.
  • Los servicios de reutilización y reparación rentables estén ampliamente disponibles.
  • El sector textil sea competitivo, resiliente e innovador, con productores que asuman la responsabilidad de sus productos a lo largo de la cadena de valor, con capacidades suficientes para el reciclaje y una mínima incineración y vertido.
Como vemos, uno de los objetivos de la Unión Europea para el año 2030 es acabar con lo que podríamos denominar "ropa rápida" (en comparación con la comida rápida) cuyos precios son tan baratos, y pasar a una ropa que sea fabricada (en gran medida) "con fibras recicladas y libres de sustancias peligrosas". Esto es algo de lo que ya hemos hablado en Libre Mercado, tal y como hizo Carlos Cuesta en este artículo.

Por otro lado, una de las medidas "estrella" que acompañan a todo este plan es la obligatoriedad del "pasaporte digital del producto", ¿y en qué consiste?

Según podemos ver en este documento de la Comisión Europea:

"El pasaporte digital del producto es una herramienta importante para poner la información a disposición de los agentes que operan a lo largo del conjunto de la cadena de valor y se espera que la disponibilidad del pasaporte digital del producto mejore significativamente la trazabilidad de extremo a extremo de un producto a lo largo de toda su cadena de valor. Entre otras cosas, se espera que el pasaporte digital del producto ayude a los clientes a tomar decisiones informadas mediante la mejora de su acceso a información pertinente."

La fecha límite que establece la Comisión Europea para la entrada en vigor del "pasaporte digital de productos" es el 31 de diciembre de 2026, de manera que a lo largo de 2026 veremos cómo esta herramienta ya se habrá generalizado a lo largo y ancho del sector del textil en España.

Según la Comisión Europea, cada año se desechan alrededor de 5 millones de toneladas de ropa en toda la Unión Europea, lo que supone unos 12 kg de ropa desperdiciados por persona. No obstante, también se menciona que se crean entre 25 y 30 puestos de trabajo por 1.000 toneladas de textiles recogidos para su reutilización.

Así pues, vemos que la Unión Europea busca prohibir la fabricación y venta de la ropa tal y como la conocemos, lo que supondrá un vuelco total al sector del textil y que, con casi toda seguridad, provocará un encarecimiento de los precios de la ropa, y quizás también una caída en el empleo debida al menor consumo que la propia Comisión Europea tiene como objetivo.

 
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Se trata de un documento que deben dar en la ITV o en talleres autorizados y que certifique que un coche no esté al final de su vida útil y como tal puede venderse.

De hecho, este certificado debe adjuntarse al contrato de compraventa en las trasmisiones de este tipo de vehículos. Si un vehículo no recibe este certificado tiene muchas posibilidades de acabar en un desguace, pues se trata de una medida que hace ya años que valora Bruselas y que va a permitir a que los talleres certifiquen el fin de vida de un coche, que no es que no pueda venderse, es que va a tener que achatarrarse.