La despótica y totalitaria porquería de la ONU. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno

El logo de la Agenda 2030, hasta en la sopa. En cualquier papelucho gubernamental. Perico el Trolas, Willy Fog en locoide, nuestro disfuncional e ilegítimo presidente roznando cuando le dejan. Hace un mes en la Asamblea de la corruptísima ONU: «La Agenda 2030 es para España una hoja de ruta de país para afrontar los retos actuales y contribuir a un desarrollo compartido y sostenible a nivel global». Se define semejante demencia como un Plan de Acción para la poner un marcha un diabólico plan de que comprende un ligado de acciones denominadas “políticas palanca” y que contienen la adopción de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Pobreza, el Marco Estratégico de Energía y Clima, el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades para la Igualdad de Género, la Nueva Agenda Urbana Española, el Plan Director por un Trabajo Digno o el Plan Director de Cooperación para el Desarrollo. Insustancial charlatanería velando espantosamente su íntima perversidad.

El nuevo desorden mundial

Agenda 2030, el comienzo de una nueva era. El nuevo desorden mundial. Orwellianamente hablando, cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclamen. La pregonaremos sobre los aljarafes. El balsámico texto lucano lo confirma. “Nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado en los aposentos, se proclamará en las azoteas.” (Lucas 12, 2-3). Leemos en este desquiciado documento onusino, sin llegar a creerlo, el certificado de nuestra defunción como civilización. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y los 169 objetivos de la Agenda 2030 manifiestan la magnitud y la ambición de este memorándum universal. La Agenda 2030 ejecuta los principios y objetivos establecidos previamente en la Agenda 21 en un sentido completamente nuevo. La Agenda 21 se centró, especialmente, en el medio ambiente, en nuestro entorno más deteriorado, pero la Agenda 2030 afronta prácticamente todas las áreas del quehacer humano. Realmente, un modelo para un gobierno global. Un anillo para someter al mundo. Con su implacable hoja de ruta. Modelo esencialmente dictatorial y, a ratos, genocida.

La dictadura perfecta

Resumiendo, grosso modo, la despótica y totalitaria porquería onusina. Luchar contra la pobreza, vida sana, liberalismo sexual, trabajo digno, educación equitativa, buenas infraestructuras, urbes seguras, consumo razonable, proteger nuestro entorno. ¿Quién no sueña con un “mundo de paz y dignidad para todos”, como precisa el trastornado documento? Suena francamente bien. Pero, como predijo Isaías (5, 20), al mal lo llamarían bien. En léxico increyente, bullshit. Caca de toro, todo este demente documento tan solo es un pretexto, un mayúsculo y hitchcockiano mcguffin, vulgo cortina de humo. Los diecisiete clavos de nuestra categórica crucifixión. Desentrañar el eufemismo, pillar el bisturí, sajar la mala literatura de la ONU. Traduzco.

Tomar el control de todos los bancos centrales. FMI, Banco Mundial, FED, para controlar las finanzas, la moneda. Todo ello en un mundo digital, en una sociedad sin dinero físico. Trabajos esclavos, trabajos de mierda: el torturador tripalium, asalariado lo llaman, perfectamente niquelado. Consumiendo, a posteriori, como chanchitos. Pagando todo ello, por ahora, con los móviles. Y posteriormente, con el chip subcutáneo. Bazofia transgénica: clave de bóveda. La vacunación intensiva, control e intoxicación de la población a través del Codex Alimentarius. Más propaganda de la ONU, lavados de meninges a través de la enseñanza obligatoria, de la cuna a la sepultura. Adoctrinamiento y sumisión en las (j)aulas. El Capitalismo de Estado violando los cerebritos de nuestras púberes canéforas que ofrenden el acanto. Fiera dictadura ginocéntrica dentro de la satrapía general. El varón como residuo desechable. Control de la población a través de una forzadísima «planificación familiar» por todos los medios. Aborto a tutiplén. Eso que no falte. La fulgente fragancia de la masacre. La gran bomba demográfica, evaporándose blancos, islamizando y africanizando sin cesar nuestras patrias. Más planificación calculadísima.

Privatizar todas las fuentes de agua, sin olvidar la rúbrica agregada del deletéreo flúor. Zonas de libre, libérrimo, comercio, que favorecerán, aún más, intereses y beneficios y haciendas de las multinacionales más cleptómanas. Endiabladas autopistas, conurbaciones, vidas atomizadas. Ciudades inhabitables. Socializar la pobreza a nivel mundial. Estado de vigilancia absoluta. Big Data inclemente. El Gran Hermano benthamiano más que orwelliano. Impuestos escalofriantes, paguitas para la chusma, oriunda o alógena. Liquidación, en consecuencia, de las clases medias.

Estelas químicas por doquier. Envenenándonos desde el aire. Prohibiciones ambientales, fiscalizar todos los océanos, incluyendo “derechos minerales” de los fondos marinos. Más restricciones ambientales, más recursos de control de los “derechos mineros”. Misiones, dizque turisteo, de la ONU para el mantenimiento de la “paz». El tribunal internacional de injusticia. Falsarias crisis de “refugiados”. Más «paz” de la ONU. Eclipse casi definitivo de la soberanía nacional en todo el mundo. Un gobierno mundial, un sistema económico único y una religión sincrética para todos. Y mientras, desde ciudad del Vaticano, Pancho I de la Pampa, aguardando la llegada de los bárbaros. ¿Vencerán las élites psicópatas? ¿O, tal vez, puedan ser derrotadas?

El irreversible ocaso del sapiens sapiens

Entreveremos más transformaciones en los próximos 11 años que en los postreros tres siglos. Algunas tecnologías están mutando, a cercén y a contrapelo, a la humanidad en general y, también, cambiando a los seres humanos en particular. Cómo no, eterno memento a Jorys- Karl Huysmans. Se iniciará la colonización de Marte, la Inteligencia Artificial prevalecerá sobre la humana y examinaremos alguna forma de inmortalidad. Algunos humanos llegarán a convertirse en transhumanos. Luego llegará la posthumanidad, modificando brutalmente para siempre la vida en la Tierra y en el Universo. Ese día no tan lejano de 2030, la humanidad llorará como mujer lo que no supo defender como hombre. En fin.

 


Inteligencia artificial, remolques autónomos y grúas automatizadas. El futuro es ahora en los puertos de Los Ángeles y Long Beach. La tecnología está tomando el relevo y está sustituyendo a los trabajadores humanos.
 
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Agenda de la ONU para los años 2021-2030.

- Un gobierno mundial
- Una moneda digital mundial
- Banco Central del Mundo
- Un ejército mundial
- El fin de la soberanía nacional
- Eliminación de la propiedad privada
- Destrucción de la unidad familiar
- Despoblación
- Control del crecimiento y la densidad de la población
- Vacunación múltiple obligatoria
- Renta básica universal, es decir, tope salarial
- Despliegue de microchips, para tener derecho a comprar, viajar y controlar a la población.
- Sistema mundial de crédito social, similar al implantado en China
- Trillones de dispositivos electrónicos conectados al sistema de vigilancia 5G
- El gobierno criará a los niños.
- Las escuelas y universidades serán propiedad del gobierno.
- Todas las empresas serán propiedad del gobierno, un gobierno corporativo
- Restringir el acceso a las tierras agrícolas
- Prohibir los remedios naturales (tratamientos naturales), sólo se permitirán los sintéticos
- Persecución de los que rechazan, microchips en la mano y en la frente.
- Normalización de la pedofilia
- Abolición de las religiones, especialmente del cristianismo
- Agenda LGBT, hormonar a los niños.
 


Zaragoza 26/03/2022 - Alfonso Longo - Lo que esconde la agenda 2030

Lo que esconde la agenda 2030. Zaragoza, 26 de marzo de 2022. En esta conferencia Alfonso Longo nos desvela los secretos que ciertos círculos de poder esconden tras la agenda 2030. Desvela los vínculos de familias poderosas que llevan siglos dirigiendo el poder sobre una humanidad esclavizada.

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Un ganadero avisa de lo que vamos a comer dentro de poco​

Aunque parezca mentira, todavía hay mucha gente, en esta España llena de “lumbreras”, que piensa que todo lo que nos encontramos en los supermercados sale de la nada. Que no hay un trabajo enorme y una inversión todavía más enorme y desproporcionada. Y siendo eso malo, lo peor es que una mayoría asiste impasible a cómo se está desmantelando nuestro sector primario sin dar importancia alguna a lo que se pretende conseguir con eso.

Desmantelando ese sector primario, esta sociedad española, tan lista y “chachi”, va a vivir de limosnas y de lo que nos quieran poner en nuestro platos los que mandan. Así de claro. El desmantelamiento del sector primario es parte de esa famosa Agenda 2030 con la que nos pretende convencer de que no tendremos nada y seremos felices.

Una nación sin sector primario no puede ir hacia ningún lado porque pierde por completo su independencia. Tengan en cuenta que en España, sobre todo gracias al PSOE, se ha desmontado el sector industrial y el energético. Y esto va a ser el remate de nuestra economía y de nuestro futuro. Ténganlo en cuenta.



 


DESPERTAD AGRICULTORES, NOS LO QUIEREN QUITAR TODO

Todos ustedes son conscientes de lo que significa la Agenda globalista. Mientras los políticos nos mienten con salvar el mundo rural, por la espalda están acordando con los poderes globales, destruir nuestra agricultura, ganadería y pesca.

Quizás sea ahora el momento de decir basta y plantar cara al gobierno nacional y mundial. No queremos esta nueva normalidad, no queremos sus migajas, queremos trabajar y salvaguardar el futuro de nuestros hijos.

ESPAÑA RURAL, levantémonos contra todos los que desde los despachos, deciden nuestro futuro y juegan con nuestra vidas.
 

Las empresas alimentarias invierten 5.000 millones para ser vegetarianas​

El momento definitivo para afrontar el cambio de modelo alimentario parece haber llegado a nuestro país. Y lo hace después de décadas en las que se ha producido una mayor concienciación medioambiental, las dietas veganas o con una reducción del consumo de proteínas de origen animal se han extendido y la población, espoleada por la pandemia, ha asimilado la necesidad de mantener hábitos de vida más saludables.

Así, uno de cada dos españoles, según datos del Informe The Green Revolution 2021, publicado por la consultora de innovación Lantern, manifiesta estar dispuesto a consumir carne de laboratorio, es decir, alimentos con aspecto de carne, pero elaborados con proteína de origen vegetal. Se trata de una cifra con unas perspectivas de crecimiento enormes gracias a una población infantil cada día más reticente al consumo de alimentos de origen animal, tal y como demuestra la investigación publicada recientemente por la revista Social Psychological and Personality Science. Sus autores, investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido), recalcan que los seres humanos no nacen con los procesos mentales para justificar el consumo de carne y que es a partir de los 11 años cuando las personas categorizan a ciertos animales como mascotas y a otros como comida. Es decir, que los niños son menos propensos a ver una jerarquía moral entre los humanos y los animales, y a clasificar como alimento a los que son criados en granjas.

Sin embargo, a la industria alimentaria mundial no le ha hecho falta manejar otros estudios más allá de las tendencias de consumo de los productos que comercializan, con un peso creciente de las referencias que surgen como opción frente al consumo de carne. Lo demuestra el hecho de que en 2021 la inversión mundial en el desarrollo de alimentos alternativos a la proteína animal viviera un aumento del 60% hasta los 5.000 millones de dólares (4.600 millones de euros), según datos de The Good Food Institute, organización sin ánimo de lucro que promueve a nivel internacional el consumo de este tipo de alimentos.

Este interés también se plasma en la industria agroalimentaria española. Solo el año pasado, había activas en nuestro país 407 startups dedicadas a lo que se conoce como foodtech, es decir, innovación tecnológica aplicada a la cadena de valor del sector. Según datos de la aceleradora Eatable Adventures, entre todas concentraron una inversión de 695 millones de euros, un 220% más que en 2020. Dentro de esta inversión, más de un tercio se destina a la innovación en el procesamiento de alimentos, con especial peso (47%) de la búsqueda de ingredientes para producir alimentos alternativos.

Esta respuesta de la industria alimentaria no parece una cuestión de moda sino una reacción ante las diferentes alarmas sobre el actual modelo de consumo. En 2050 la ONU prevé que la humanidad tendrá que hacer frente a la demanda alimentaria de 10.000 millones de personas en un mundo donde se agudizará la falta de recursos naturales. En este sentido, The Good Food Institute calcula que para 2030, las alternativas vegetales habrán ganado un 6% de la cuota de mercado a la carne, el marisco y el pescado, lo que se traducirá en una demanda de producción equivalente a 25 millones de toneladas métricas. La organización estima que esta demanda solo podrá satisfacerse con una inversión de casi 25.000 millones de euros, la cantidad necesaria para la puesta en marcha de 800 fábricas en todo el mundo capaces de procesar unas 30.000 toneladas métricas de alimentos al año.

Proliferación de marcas​

De momento, la reciente celebración en Fira de Barcelona de Alimentaria, el salón internacional de referencia para la industria en nuestro país, ha puesto de manifiesto la apuesta de las grandes firmas, no solo de las startups, en el desarrollo de las alternativas vegetales a través de las novedades presentadas en su zona de exposición. En muchos casos, son las propias especialistas en productos de origen animal las que potencian nuevas marcas con ingredientes vegetales. Es el caso de Noel, que ha invertido más de dos millones de euros en el lanzamiento de 'Verday' o de Vall Companys, que en 2019 creó el sello Zyrcular Foods con el que empezó a distribuir la conocida referencia de productos de carne vegetal 'Beyond Meat', con un alto índice de penetración en cadenas de restauración organizada. Asimismo, en 2021 comenzó directamente a fabricar en su planta de Seva, en la comarca de Osona (Barcelona), las hamburguesas vegetales de con sabor a bacalao y a pollo de la marca blanca 'Veggirena'.

Unas semanas antes de la cita barcelonesa, el grupo Sigma, dueño de Campofrío, escogía Madrid para la presentación a nivel mundial de 'Better Balance', su marca de productos alternativos a la carne, elaborados con hasta seis plantas diferentes, que se estrenaba de forma simultánea en Estados Unidos y México. Tras testar su producto en más de 200 establecimientos de nuestro país a través del canal de foodservice, la enseña avanzó que en los próximos meses sus salchichas vegetales ya estarían disponibles en los lineales de la gran distribución. A esta especialidad le seguirán otras referencias como la ternera, el pollo, la hamburguesa, la picada de carne o el escalope, pero todo 100% plant-based.

 

¿Leche sin vacas? El futuro de la industria láctea pasa por prescindir del ganado​

'Ordeñar' la innovación, si nos lo permiten, es el objetivo de Mylkcubator, la primera incubadora global especializada en el desarrollo de proyectos de innovación para el sector lácteo, una iniciativa de Pascual Innoventures de la mano de Eatable Adventures que veía la luz hace ahora apenas 6 meses.

La incubadora arrancaba entonces su primera edición con la selección de cuatro startups que, tras este tiempo, han querido hacer públicos sus avances en una gesta común: generar productos lácteos que no dependan del ganado.

Y es que sin duda esta es una de las mayores transformaciones que vive el sector agroalimentario en general y el de los lácteos en particular, con la innovación tecnológica como base y propulsora del cambio.

La búsqueda de la sostenibilidad, la escasez de recursos naturales, la lucha contra el cambio climático, el consumo y producción responsables o el hambre cero son solo algunas de las razones que están provocando esta búsqueda imparable para lograr producir proteínas de origen no animal.

Un mercado que no deja de crecer y que, según un reciente informe Food for Thought: The Protein Transformation, de Boston Consulting Group (BCG) y Blue Horizon Corporation (BHC), alcanzará los 290.000 millones de dólares en 2035. O lo que es lo mismo, el 11 por ciento de las proteínas totales consumidas en el mundo en esa fecha serán alternativas.

Células y microorganismos​

En ese mercado precisamente trabajan ya las cuatro empresas que han formado parte de la primera edición de Mylkcubator y que son ya el ejemplo del futuro de la industria láctea.

En ese mañana, la agricultura celular se presenta como una de las grandes tendencias dentro de la industria; es decir, la producción de alimentos de origen animal a partir de cultivos celulares.

Y es precisamente el ámbito de actividad de Pure Mammary Factors, una de las startups que han formado parte de la primera edición de Mylkcubator, una empresa de Estados Unidos que trata de obtener leche materna a partir de cultivos celulares de un modo accesible y asequible. "Queremos dar de comer a todos los bebés del mundo con leche materna", asegura Shayne Giuliano, su fundador.

La segunda gran tendencia tecnológica en el mañana de la industria láctea es la fermentación de precisión, que permite la producción de proteínas específicas de la leche de vaca a través de microorganismos.

Quedos y helados sin impacto ambiental​

Básicamente, la fermentación de precisión consiste en insertar un tramo copiado del ADN del animal a partir del cual los microorganismos producirán dichas proteínas.

Una técnica común para las otras tres startups aceleradas en estos meses por Mylkcubator como es la española Real Deal Milk centrada en el desarrollo de caseína y suero lácteo para producir productos lácteos cultivados que se elaboran sin ganado pero que son nutricionalmente equivalentes a los productos lácteos tradicionales.

"Nuestro producto permitirá a los clientes disfrutar de productos como el queso hasta el helado, tal y como deben ser, sin tener que preocuparse por su impacto en el medio ambiente y el bienestar de los animales", asevera Zoltan Toth-Czifra, CEO de la española.

En la misma línea trabaja De Novo Dairy, con sede en Sudáfrica, y que también utiliza tecnologías de fermentación de precisión para la creación de proteínas alternativas que sean capaces de reproducir los mismos perfiles nutricionales y experiencias sensoriales que sus análogas lácteas.

"La nutrición es la parte vital de un estilo de vida saludable y por ello queremos democratizar el acceso a las proteínas que hacen posible esa nutrición", afirma Leah Bessa, CEO de la compañía.

Y por último, desde la India, Zero Cow, que trabaja en producir la primera leche y productos lácteos a partir de la proteína A2 utilizando bioingeniería y fermentación microbiana.

Un proyecto que, entre otros retos, quiere contribuir a reducir las emisiones de C02, de las que, como explica el fundador de Zero Cow, Sohil Kapadia, "India es responsable del 30% a nivel mundial".

Ejemplos todos ellos de cómo el mañana de la industria láctea pasa por la tecnología, la innovación y, lo más llamativo, por sustituir al ganado o, incluso, a la leche materna humana por microorganismos naturales e, incluso, cultivos celulares.

El reto: conquistar al consumidor de lácteos tradicionales​

Un futuro en el que los próximos retos son lograr la escalabilidad de estas tecnologías para lograr que esa producción sea rentable económicamente y, cómo no, conquistar a un público consumidor de lácteos tradicionales.

"La industria láctea se enfrenta a retos globales como el cambio climático o la escasez de recursos que solo pueden resolverse a través de la innovación e iniciativas como Mylkcubator", asegura Sejal Ravji, director de Pascual Innoventures.

Una apuesta a largo plazo que ya ha anunciado su segunda edición para seguir trazando las líneas que marcarán los lácteos del mañana.

 

Mientras Antonio viaja en Falcon impone multas de 200 € a quien acceda a Zonas de Bajas Emisiones​

Así es el socialismo, así es la izquierda de este país, los maestros del “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”… Y mientras Pedro (Antonio) Sánchez, el Presimiente del Gobierno social comunista que nos desgobierna, no deja el Falcon ni para acudir a actos familiares, pretende que los españoles no puedan acceder en coche a los centros de sus ciudades, imponiendo multas de 200 € a quien acceda a Zonas de Bajas Emisiones.

Así lo puedes ver en una noticia publicada por el diario In-Mundo y que puedes leer en este enlace. Una noticia que explica que “la regulación obligará a las ciudades de más de 50.000 habitantes a crear zonas con tráfico restringido para reducir sus emisiones contaminantes”.



En la noticia se explica que irrumpir sin contar con las credenciales pertinentes en las nuevas áreas de bajas emisiones que los ayuntamientos pondrán en marcha a partir de 2023 será considerado como una “infracción grave” y acarreará sanciones administrativas de 200 euros.

Lo dicho, mientras el Presimiente del Gobierno no se baja del Falcon ni para ir a comprar el pan, tu en tu pueblo no podrás acceder al centro sin autorización, porque tu coche contamina mucho… Esto es el socialismo, esto es la izquierda…

 

Carne fabricada en laboratorio, huevos veganos, insectos, algas... Así cambiarán la innovación y la sostenibilidad nuestra manera de comer​

El aumento de la población mundial y la necesidad de reducir las emisiones de gases contaminantes obligan a cambiar nuestra forma de alimentarnos en favor de una dieta basada principalmente en el consumo de vegetales. La tecnología y la innovación serán claves en esa transformación, que también tendrá efectos positivos sobre nuestra salud

De aperitivo, un puñado de insectos al horno. Como plato principal, huevos veganos fabricados en laboratorio. De postre, fruta -por ejemplo, una chirimoya- que ha modificado su estructura cromosómica para poder ser cultivada con menos agua y así hacer frente a la creciente desertificación. Este podría ser el menú de una comida cualquiera en un futuro no tan lejano.

Más allá de lo exótico que puedan sonar las anteriores recetas, el sector agroalimentario está transformándose para dar respuesta a dos de los grandes problemas a los que se enfrenta la Tierra. Por un lado, el aumento de la población mundial. En 2050, casi 10.000 millones de personas habitaremos este planeta (frente a los 7.900 millones actuales); más de 11.000 millones el siglo que viene. Para alimentar a esas 11.000 millones de bocas, la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) considera necesario que la producción anual de cereales se incremente hasta los 3.000 millones de toneladas y la de carne, hasta los 470 millones. Así lo afirma en su estudio The World Population Prospects (2019).

Sin embargo, aquí es donde surge el segundo problema. Según otro informe de la FAO, solo el sector ganadero es responsable del 18% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero actuales. A ello hay que sumar que el 80% de la deforestación mundial es resultado de la expansión agrícola -de la que la mayor parte se destina a alimentar animales y no directamente a personas-. Solo en el Amazonas, el pulmón del mundo, el 70% de sus bosques tropicales han sido convertidos en terreno de pasto.

LA DIETA DEL FUTURO​

Así, bastaría el abandono gradual de la ganadería durante los próximos 15 años para lograr una reducción del 68% en las emisiones de CO2 hasta el año 2100. Por ello, reorganizar el sistema alimentario es clave para garantizar la sostenibilidad del planeta y la salud de sus habitantes. Lograrlo pasa por duplicar el consumo mundial de frutas, vegetales, frutos secos, semillas y legumbres, mientras que el de alimentos como la carne roja y el azúcar debería reducirse en más del 50%. Una dieta que la prestigiosa revista científica The Lancet ha bautizado como Dieta de salud planetaria.

Esta dieta flexitariana se basa en el consumo prioritario de alimentos de origen vegetal, en el que opcionalmente se pueden incluir cantidades modestas de pescado, carne y productos lácteos. Resumida en un solo plato, tendría una mitad repleta de verduras y frutas, mientras que la otra mitad estaría formada en un 85-90% por granos enteros, como trigo, arroz o maíz, proteínas de origen vegetal (legumbres), así como frutos secos y semillas. En el 10% restante, habría un poco de carne, algo de pescado, queso o leche. Todos los alimentos, mejor de temporada, ya que no tiene sentido consumir naranjas en julio o melocotones en enero, y proximidad -para reducir las emisiones asociadas al transporte-.

Favorecer este patrón alimentario frente al actual -solo en España, cada persona consume alrededor de 275 gramos de carne al día, más de 100 kilos al año- implicaría una reducción del 72% en la emisión de gases de efecto invernadero y del 58% de la tierra de uso agrícola, un 52% menos de consumo de energía y un ahorro del 33% en la huella hídrica.

Un reto que exige "la utilización de recursos científico-tecnológicos para garantizar una producción sostenible, eficiente y suficiente de alimentos que cubra las necesidades de la población; de tal forma que esos alimentos sean más abundantes, seguros, saludables, nutritivos y con mejor sabor y vida útil", explica María Cruz Rey de las Moras, doctora en Biología Molecular y Biotecnología y profesora del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

ALIMENTACIÓN HÍBRIDA​

"La alimentación del futuro será un híbrido entre la alimentación de nuestros antepasados y las nuevas tecnologías y cambiará lo que comemos y cómo lo comemos", prosigue Rey de las Moras. Por su parte, Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Distribución de KPMG en España, señala que "la búsqueda de la salud, la sostenibilidad y el bienestar [medioambiental, social y animal] acelerarán el crecimiento de los alimentos ecológicos y con menor huella calórica y medioambiental, producirá un mayor equilibrio entre productos de origen animal y vegetal e incorporará nuevas fuentes de proteínas y nuevos orígenes, como el sintético".

Así, se normalizará una dieta a base de insectos -entomofagia- y algas o impresa en 3D. También las proteínas fabricadas en laboratorio, como carne a partir de células musculares y huevos veganos derivados de legumbres, como los guisantes, la soja o los garbanzos.

Asimismo, se empezarán a aplicar nuevas tecnologías que marcarán un antes y después en la forma de alimentarnos y permitirán, por ejemplo, producir más cantidad de alimentos con menos superficie y agua (nanotecnología y biotecnología); encapsular la sal o el azúcar, dañinas para la salud, para consumir menos cantidad (microencapsulación); o añadir aromas para mejorar nutricionalmente los alimentos, sin que el consumidor aprecie cambios en el sabor, la textura o la forma (neuroaromas).

Además, se popularizará la nutrigenómica (parte de la ciencia que estudia la interacción de los alimentos con el genoma) y la nutricosmética (combinación entre alimentación y cuidado personal para retrasar el envejecimiento).

Eit Food es la iniciativa en materia de innovación alimentaria líder en Europa. Dependiente del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT) de la UE, tiene por objetivo buscar las start ups más punteras del sector agroalimentario y ayudarlas a crecer y abrirles hueco en el mercado internacional.

"Seguramente, ya hay más ciencia y tecnología en la industria alimentaria de lo que la gente piensa. Hoy en día, está asimilada en toda la cadena de valor", dice Begoña Pérez, directora general de EIT Food para el Sur de Europa. "Desde la forma en la que se plantan las semillas, los métodos de riego, cómo se evitan las malas hierbas... Hasta en la manera en la que se recogen los alimentos del campo. Y, por supuesto, en la logística y distribución y los métodos para mejorar el etiquetado y la trazabilidad o evitar el desperdicio alimentario. Sin tecnología no hay futuro", añade.

POTENCIA EUROPEA​

Son muchas las start ups que han pasado por sus programas de emprendimiento y han obtenido el reconocimiento europeo. De hecho, España es potencia internacional en innovación alimentaria. Según el informe Foodtech in Spain: Moving the Spanish Food System Forward, del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), el foodtech español es el quinto con mayor inversión de Europa, por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia y Países Bajos.

Es más, Porta considera que las empresas que no se sumen a esta transformación, "corren el riesgo de perder eficiencia y/o relevancia y ver amenazada su posición en el futuro". Para evitarlo, el nuevo Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte), aprobado por el Consejo de Ministros, destinará 400 millones de euros de los fondos europeos Next Generation EU para mejorar los procesos de producción vinculados con la competitividad, sostenibilidad y trazabilidad de la producción de alimentos.

Destaca la empresa Biotech Foods, que produce proteína de alto valor añadido mediante la agricultura celular. Traducido al lenguaje común, carne fabricada en laboratorio, un producto 100% natural y con 0% de contenido graso que necesita un 99% menos de tierra y un 75% menos de agua que la ganadería actual.

Íñigo Charola, CEO de esta compañía de origen vasco, explica cómo es su elaboración: "Se trata de tejido muscular animal que, en vez de desarrollarse en el cuerpo del propio animal, crece de forma natural mediante la proliferación de células musculares, en unas condiciones iguales en cuanto a temperatura, oxígeno y disponibilidad de nutrientes". Después, a esta carne cultivada se le puede dar la forma que se desee, como hamburguesas o salchichas.

Charola considera que "el futuro del sector agroalimentario pasa por el desarrollo de estas nuevas fuentes de proteínas que pueden complementar a las tradicionales y hacer así más sostenible nuestra alimentación", pues la producción de proteína mediante agricultura celular se puede llevar a cabo en cualquier entorno, al no estar limitada a la existencia de tierras de cultivo o ganadería.

En cifras, la extracción de células de un único cerdo durante un año permite fabricar una cantidad de carne equivalente a la producida con el sacrificio de 400 cerdos, lo que genera un 90% menos de gases contaminantes. Los beneficios son tantos que, en el año 2035, se espera que la carne cultivada y el resto de proteínas alternativas -huevos, por ejemplo- representen entre el 11% y 22% del total de proteínas consumidas por el hombre, algo que permitiría ahorrar el agua que consume una ciudad como Londres en 40 años.

No solo es más sostenible, la carne cultivada también ofrece una mayor seguridad alimentaria para el consumidor, al ser producida en un entorno biológico controlado y libre de patógenos.

Estudiar cómo la tecnología puede ayudar a crear alimentos destinados a minimizar los efectos de algunas enfermedades o patologías como la disfagia (dificultad para tragar), el colesterol, el cáncer colorrectal o el ictus es a lo que se dedica el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación y la Salud (Imdea Alimentación). "Es posible prevenir, mejorar o revertir enfermedades de manera efectiva mediante la nueva nutrición [también llamada nutrición de precisión, personalizada o molecular]", apunta Ana Ramírez de Molina, su directora adjunta.

"Esta nueva nutrición consiste en desarrollar estrategias nutricionales y productos alimentarios adecuados a las necesidades de cada persona según su estado fisiológico, sus objetivos o su riesgo a padecer determinadas enfermedades o responder mejor a un tratamiento, determinados en gran parte por su genoma», añade la también directora del Programa de Nutrición de Precisión y Cáncer del Imdea Alimentación, uno de los cinco en los que trabaja el instituto para la prevención de enfermedades crónicas de alta prevalencia (junto con la enfermedad cardiovascular, obesidad, obesidad infantil y enfermedades relacionadas con el envejecimiento).

CREAR UN MUNDO MÁS JUSTO​

Además de para mejorar la salud, la transformación del sector también va a ayudar a reducir el desperdicio de comida, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030. Se estima que, alrededor de un tercio de la producción mundial de alimentos (1.700 millones de toneladas) acaba en la basura. El 50% de este desperdicio ocurre a nivel doméstico y tiene un impacto medioambiental: la producción de esta comida no consumida libera a la atmósfera más de 3.500 millones de toneladas de CO2.

También el hambre en el mundo: la proporción de población mundial que padece obesidad o algún tipo de sobrepeso (1/3) es prácticamente la misma que aquella que no tiene un acceso regular y suficiente a los alimentos.

"Además de promover y concienciar un consumo más racional de los alimentos, la innovación y la tecnología pueden contribuir de forma decisiva a mejorar y garantizar el acceso universal a los mismos. Por ejemplo, posibilitando un mejor acoplamiento entre oferta y demanda que reduzca el desperdicio alimentario o generando nuevos ingredientes y productos", cree Porta.

Así nace nace Oscillum, una empresa biotecnológica de Elche (Alicante) que ha creado una etiqueta inteligente capaz de alertar, en tiempo real, del estado de los alimentos.

El mal olor o el color son los principales rasgos en los que nos fijamos los consumidores para decidir si un alimento es apto o no para ser consumido. Partiendo de esta premisa, en Oscillum han desarrollado una etiqueta para carne y pescado fresco que analiza su descomposición.

Está realizada en plástico biodegradable al que han añadido indicadores químicos que reaccionan a los compuestos que se producen durante el proceso natural de la putrefacción. El consumidor solo tiene que fijarse en su color, que va pasando del amarillo al verde (todavía seguro de ingerir) y del verde al azul (cuando ya no es recomendable su consumo). Además, funciona tanto para productos envasados, como para aquellos que ya han sido abiertos.

Gracias a este trabajo, acaban de conseguir el premio a la start up con más proyección en Alimentaria, la feria internacional de referencia para los profesionales del sector.

Asimismo, nuevas tecnologías, como el big data, aportarán a las empresas agroalimentarias información sobre el comportamiento de los consumidores y sus necesidades, lo que permitirá conocer los cambios en la demanda y ayudará también a reducir la cantidad de alimentos que acaban en la basura.

Otras, como la Inteligencia Artificial, ayudarán a mejorar los procesos industriales permitiendo, por ejemplo, calcular el momento óptimo de recogida de la fruta y la verdura; la probabilidad de que una máquina pueda sufrir un fallo, evitando paradas de producción; o identificar precozmente defectos (por ejemplo, predecir el riesgo de rotura de la pasta seca y otros alimentos procesados o defectos en el sellado de los envases) y evitar una mala experiencia por parte de los consumidores.

ECODISEÑO​

No solo va a cambiar lo que comemos, sino también todo aquello que lo rodea. En las ciudades se instalarán granjas inteligentes que producirán bajo demanda.

Asimismo, los supermercados se construirán para facilitar la compra a una población de edad cada vez más avanzada (se estima que la esperanza de vida en España aumenta a un ritmo de 10 horas por día), con pasillos más anchos, áreas de descanso y carteles más visibles. En ese contexto, el ecodiseño (forma de diseñar que tiene en cuenta acciones orientadas a la mejora ambiental del producto o servicio en todas las etapas de su ciclo de vida) cobrará cada vez más fuerza.

 

Esto es lo que te encuentras en el menú de un reloj Samsung​

Alucinando nos hemos quedado al ver el vídeo que compartimos en este artículo y que demuestra como las grandes compañías de este mundo están controladas por el Nuevo Orden Mundial.

Y es que la multinacional Samsung incorpora en el menú de sus relojes inteligentes información de la ‘Agenda 2030’, todo muy progre y sostenible…

Os dejamos con el vídeo en el que puedes ver lo que te encuentras en el menú de un reloj Samsung. Y es que el adoctrinamiento no tiene límites…







Rami Malek Reaction GIF
 

Los coches con etiqueta B y C tendrán más restricciones con las nuevas Zonas de Bajas Emisiones​

Las Zonas de Bajas Emisiones, también conocidas como ZBE, no son una novedad al uso, y menos ahora que se están extendiendo hacia otros municipios. Sin embargo, la Unión Europea sigue estableciendo normas más duras en lo que emisiones se refiere, y así se verá reflejado en las Zonas de Bajas Emisiones, las cuales tendrán más restricciones para los coches con etiquetas B y C.

Esto se ha visto reflejado después de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) haya abierto el periodo de información pública del proyecto de Real Decreto que regula las ZBE. Será a través de este documento con el que se establezcan los requisitos mínimos que deben cumplir estos espacios.

En otras palabras, las Zonas de Bajas Emisiones cambiarán y ampliarán su rango de aplicación ideadas para poner en peligro de extinción al vehículo privado. Ya sabemos que estas deberán estar activadas en 2023 en todos los municipios de más de 50.000 habitantes y en aquellos de más de 20.000 que superen los valores límite de emisiones contaminantes.

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Esto afecta a más de 150 núcleos españoles que experimentarán las siguientes restricciones y o modificaciones:

-Extensión: en aquellos municipios con más de 100.000 habitantes se considerará aplicar una o varias ZBE con el objetivo de que afecten al mayor número posible de habitantes o que al menos un amplio porcentaje de la población tenga una Zona de Bajas Emisiones cerca.

-Restricciones de circulación: las nuevas Zonas de Bajas Emisiones tendrán una jerarquía de acceso, buscando que los peatones tengan la máxima prioridad, seguida de los ciclistas y por último el transporte público. El vehículo personal, por su parte, quedará en último lugar independientemente de la etiqueta medioambiental que este tenga. Es decir, las ZBE se adaptarán de forma que la forma más cómoda de acceso sea a pie.

-Aplicación: en una primera instancia las Zonas de Bajas Emisiones iban a lapidar a los vehículos sin etiqueta. Sin embargo, las restricciones de circulación se aplicarán de manera paulatina en los vehículos con etiqueta B (amarilla) y etiqueta C (verde).

-Actualización: no se han olvidado de las Zonas de Bajas Emisiones ya existentes, las cuales tendrán la obligación de actualizarse y adaptarse a las nuevas restricciones en un plazo máximo de 4 años.

-Revisión: además, las Zonas de Bajas Emisiones que se establezcan a partir del 1 de enero de 2023, deberán cada 4 años como máximo someterse a una revisión para asegurar que se están cumpliendo con las normas establecidas.