La inversión en centrales nucleares será calificada como ‘inversión verde’ por la Unión Europea

Parece que el tiempo pone a todo el mundo en su sitio; el tiempo y la crisis energética que se vive en Europa, lo que ha llevado a la Comisión Europea a decidir que va a calificar como ‘inversión verde’ a aquellas que se dediquen a la energía nuclear.

La Comisión de Ursula von der Leyen se dispone a dar un paso decisivo en las próximas semanas: clasificará como ‘inversión verde’ la construcción de centrales nucleares (y también de gas), al mismo nivel que los parques de renovables, tal y como informa el digital Invertia en un artículo que puedes leer en este enlace.

Lo que esperamos es que este cambio en la calificación de las centrales nucleares lleve a España a volver a invertir en estos importantes generadores de energía, pues como bien apunta la Unión Europea se trata de energía verde, energía limpia.

Una medida que, además, provocaría la caída del precio de la luz, pues las centrales nucleares producen electricidad más barata.

 

El Gobierno descarta nuevas nucleares pese al respaldo de la UE por temor a accidentes graves​

El cambio de criterio de Bruselas coge con el pie cambiado al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Mientras la Comisión Europea se dispone a clasificar la energía nuclear como "inversión verde", para atenuar la crisis energética que ha disparado la factura de la electricidad en todo el continente, el Gobierno español mantiene su veto a esta tecnología.

Tan sólo dos semanas antes de conocer la decisión de la Comisión Europea, el Gobierno español se reafirmó en que no tiene intención de "promover la energía nuclear" porque aún no existe una solución definitiva para que la gestión de sus residuos y porque un hipotético accidente -cuya posibilidad califica de "remota"- obligaría al Estado a asumir "gran parte del coste de los daños que se produzcan".

El Ejecutivo español añade un tercer argumento para justificar su veto: "En la actualidad, ninguna empresa eléctrica estaría interesada en poner en marcha una central nuclear [en España], ni ninguna entidad financiera dispuesta, en su caso, a financiarla, dadas las incertidumbres de todo tipo que se ciernen sobre este tipo de proyectos".

Pero todo esto puede comenzar a cambiar. Como ha informado EL ESPAÑOL, Francia lidera el grupo de países que (junto a Polonia, Chequia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia) instan a la Comisión Europea a clasificar la energía nuclear como "inversión verde".

Macron lidera el acuerdo​

Con ello pretenden que la construcción de centrales nucleares se beneficie de las mismas ventajas e incentivos que los parques de energías renovables, con el fin de atenuar las consecuencias que la crisis energética tiene sobre los consumidores y la industria.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya ha anticipado esta decisión: "Necesitamos más energías renovables. Son más baratas, libres de carbono y de cosecha propia. También necesitamos una fuente estable, la nuclear y, durante la transición, gas".

Por su parte, el Gobierno de Emmanuel Macron ha anunciado su intención de invertir 1.000 millones de euros hasta el 2030 para construir minicentrales nucleares, que se sumarán a los 56 reactores que están activos actualmente en el país.

Un cambio de criterio que deja descolocado al Gobierno español. En respuesta a una pregunta parlamentaria planteada por siete diputados de Vox, el Ejecutivo indicó el pasado día 18 que no tiene intención de "promover la energía nuclear" dentro de la estrategia de "transición ecológica" que impulsa la ministra Teresa Ribera.

Los residuos radiactivos​

En primer lugar, argumenta, "las centrales nucleares utilizan un combustible que, una vez gastado, se convierte en un residuo radiactivo de alta actividad y muy larga vida (miles de años), del que es imposible precisar el coste de su gestión definitiva".

"Aunque los titulares de las centrales nucleares pagan a la empresa pública Enresa una prestación patrimonial destinada a la financiación de la gestión de estos residuos y el desmantelamiento de las centrales nucleares", añade en su respuesta parlamentaria, "el hecho de que en ningún país occidental se haya llevado a cabo la gestión definitiva de dichos residuos, hace que sea el Estado el que, finalmente, haya de asumir las incertidumbres económicas existentes en relación con el coste final de su gestión".

El Gobierno español sostiene que, como consecuencia de ello, en la actualidad es imposible precisar el coste real de generación de cada MWh de origen nuclear (pues a su juicio debería incluir el coste final del tratamiento de sus residuos).

En segundo lugar, el Ejecutivo advierte que el Estado tendría que asumir, en última instancia, el coste de los daños causados por un posible accidente en una central nuclear: la sombra de Chernóbil, cuyo reactor estalló debido a una cadena de negligencias del régimen de la URSS, planea sobre este escenario.

Un accidente nuclear​

"Aunque la posibilidad de que ocurra un accidente grave en una central nuclear es remota", señala el Gobierno en su respuesta parlamentaria, "en el caso de que este se produzca, y sin perjuicio de la responsabilidad civil que están obligados a asumir los titulares de las centrales nucleares, la experiencia ha demostrado que es también el Estado el que finalmente ha de hacerse cargo de gran parte del coste de los daños que se produzcan".

Por todo ello, concluye, "los motivos que tiene el Gobierno para no promover la energía nuclear se basan, en esencia, en la defensa de los intereses públicos".

El precio de la luz ha registrado una escalada sin precedentes en España, hasta alcanzar el pasado mes de octubre la cifra récord de 319 euros por MWh (frente a los 43,02 euros/MWh registrados un año antes, el 7 de octubre de 2020). La decisión de Argelia de cerrar su gasoducto que atraviesa territorio de Marruecos añade un factor de incertidumbre a esta situación.

La crisis energética ha hecho que se desvanezcan los recelos hacia la nuclear en Europa. La Comisión Europea considera ahora que esta fuente de energía puede convertirse en un elemento clave para abaratar el precio de la luz y luchar contra el cambio climático.

El Gobierno de Alemania, que había anunciado para 2022 el cierre de todas sus centrales, ha decidido prorrogar su vida activa otros 12 años. Y el servicio científico JRC de la Comisión Europea constata que no hay "ninguna evidencia científica de que la energía nuclear haga más daño a la salud humana o al medioambiente que otras tecnologías de producción de electricidad ya incluidas en la taxonomía como actividades que contribuyen a la mitigación del cambio climático", como ha informado EL ESPAÑOL.

 


La Comisión Europea pretende etiquetar como "verde" a la energía nuclear, a pesar de que diversos grupos políticos y buena parte del movimiento ecologista se opone. ¿Cabe calificar como "verde" a la energía nuclear?
 

España rechaza incluir la energía nuclear y gas en la taxonomía verde europea: "No son energías verdes ni sostenibles"​

España ha reiterado este domingo su rechazo a la propuesta de la Comisión Europea (CE) de incluir a la energía nuclear y la generación por gas natural en la tabla de clasificación de opciones verdes en el marco comunitario, algo que supondría "un paso atrás" y "una señal errónea" para los mercados financieros.

En respuesta al borrador de propuesta de taxonomía verde de la CE, la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha recalcado que "independientemente de que puedan seguir acometiéndose inversiones en una u otra, consideramos que no son energías verdes ni sostenibles".

España "es firme defensora de la taxonomía verde como instrumento clave para contar con referencias comunes que puedan ser usadas por inversores para lograr la descarbonización de la economía y alcanzar la neutralidad climática en 2050", pero admitir la nuclear y el gas natural como su parte "supondría un paso atrás".

La ministra ha advertido de que "no tiene sentido y manda señales erróneas para la transición energética del conjunto de la UE".

UN PAPEL EN LA TRANSICIÓN "LIMITADO EN EL TIEMPO"​

España admite que tanto la energía nuclear como el gas natural tienen un papel en la transición, pero "limitado en el tiempo", por lo que deben tratarse aparte y no como verdes, donde están otras energías clave para la descarbonización y sin riesgo ni daño ambiental, ha explicado el ministerio en un comunicado.

Según el marco regulatorio dispuesto en el pacto verde europeo, el reglamento de la taxonomía verde tiene como propósito guiar a las empresas e inversores nacionales e internacionales en sus planes de descarbonización, identificando actividades y sectores económicos ambientalmente sostenibles y que contribuyan a la reducción de CO2, metano y otros gases causantes del cambio climático.

Igualmente pretende ayudar a encauzar esas inversiones hacia aquellos sectores esenciales para lograr la meta de la neutralidad climática en 2050.

España considera que para cumplir dichos objetivos la taxonomía debe ser "creíble, útil y basada en la evidencia científica".

CLAVES DE LA ENERGÍA VERDE​

La clave para considerar 'verde' una actividad económica, sector o tecnología es su 'contribución sustancial' a las principales metas ambientales de la UE, añade, como mitigar el cambio climático, entre otras, respetando además el principio de no causar daño ambiental significativo.

Las emisiones de metano de la generación por gas natural y la cuestión de los residuos de la energía nuclear ponen en cuestión la inclusión de ambas tecnologías dentro de la taxonomía verde de la UE, según la fuente.

Incluir ambas "supone una señal errónea para los mercados financieros y no aporta la necesaria claridad para enfocar los flujos de capital hacia la economía descarbonizada, resiliente y sostenible prevista en el pacto verde europeo", ha insistido el ministerio.

YOLANDA DÍAZ INSTA A LA COMISIÓN A "RECONSIDERAR" LA PROPUESTA​

Por su parte, la vicepresidenta segunda del Gobierno de España y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha instado a la Comisión Europea a "reconsiderar" su propuesta.

"Europa todavía tiene la oportunidad de reconsiderar esta decisión para evitar alejarse de la evidencia científica y la demanda social", subraya la vicepresidenta segunda del Gobierno de España y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en un tuit publicado este sábado 1 de enero y recogido por Europa Press.

En este sentido, Díaz ha apelado a "la responsabilidad política de perseguir un Green Deal transformador y ambicioso para la ciudadanía europea".

Por su parte, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, considera que el borrador de propuesta de la Comisión Europea revela una actitud "más peligrosa que el puro negacionismo climático".

"Hay un tipo de actitud ante el medio ambiente tanto más peligrosa que el puro negacionismo climático: hablar mucho de transición ecológica y no actuar en absoluto según evidencia científica. Eso mismo le pasa a esta propuesta de la Comisión Europea", ha indicado Garzón en un mensaje publicado este sábado 1 de enero en Twitter, recogido por Europa Press.

 

El Gobierno social comunista nos quiere pobres​

¿A quién dirige sus mensajes la izquierda? La respuesta es clara, a la gente más necesitada; y siendo así, si los mensajes los dirigen a las personas más necesitadas, ¿de quién espera el voto la izquierda? Pues de los más necesitados, ¿no? Y si son estos los que les votan, ¿qué personas interesa a la izquierda que haya más?, pues personas necesitadas, que son las que los votan. Pues parece claro, a la izquierda le interesa que cuantos más pobres haya, cuantos más necesitados haya, mucho mejor para sus intereses.

Algo que hemos podido comprobar hoy mismo cuando el Gobierno social comunista que nos desgobierna se ha manifestado en contra de la propuesta de la Unión Europea para que la energía nuclear y el gas sean consideradas energías verdes.

Los españoles pagamos la luz más cara de todos los países de la Unión Europea, y estos meses estamos batiendo el récord en cuanto al coste de la energía en general y de la electricidad en particular y al Gobierno no le interesa que la energía nuclear y el gas sean consideradas energías verdes. Y así con todo.

Porque si España apostara por la energía nuclear el precio de la electricidad sería mucho más barato y asequible para los hogares españoles, y para las empresas; pero eso a la izquierda no le interesa, porque Pedro Sánchez y su banda nos quiere pobres, nos quiere dependientes del estado, del Gobierno, y cuanto peor le vaya las cosas a la gente mejor les irá a ellos.