La inseguridad de Barcelona asusta: se registran 300 robos al día

La inseguridad de Barcelona asusta. La Ciudad Condal ha logrado ser la ciudad más insegura de España, y todo por culpa de Ada Colau, una alcaldesa incapaz de combatir a los delincuentes.

Barcelona registró a lo largo de 2018 un total de 1942.212 delitos un aumento del 17,2% respecto al año anterior, y su tasa de criminalidad está muy por encima del resto de ciudades españolas (119 delitos por cada mil habitantes; la media nacional no supera los 43).

Los vecinos llevan tiempo denunciando el pasotismo del Ayuntamiento de Barcelona y lo cierto es que la inseguridad no se ve reducida, sino que va en aumento, registrándose unos 300 robos diarios, 12 robos cada hora.

Los objetivos de los delincuentes, en su mayoría menas e inmigrantes, son los turistas. Estos aprovechan los espacios públicos para asaltar a sus víctimas.

Mientras la imagen de Barcelona sigue hundiéndose, los políticos progres siguen sin ser capaces de adoptar medidas contundentes, que sirvan para poner freno a los delitos que han traspasado nuestras fronteras. Como informamos recientemente, en Canadá, Francia, Australia e incluso varios países asiáticos, se informa a sus ciudadanos sobre la inseguridad de Barcelona, principalmente en las zonas turísticas y en el metro.

 
Según datos del Ministerio del Interior, las infracciones penales registraron en Barcelona un incremento del 17% al cierre de 2018, lo que la sitúa a la cabeza del ránking de la delincuencia en España

Los barceloneses jamás hubieran creído que los años ochenta dejarían de ser material museístico para encarnarse en las calles. Por primera vez desde que la piqueta esponjara el Raval, llevándose por delante la mística y la mugre del viejo Chino, adentrarse en Sant Pau, Robadors, Hospital o Carme entraña un riesgo cierto. Y no sólo para los turistas. El aire de fronda que se respira en algunos rincones del casco antiguo está llevando a algunos lugareños a desviar su ruta, eventualidad insólita en una ciudad que, hasta hace cuatro años, presentaba unos estándares de seguridad aceptables, en consonancia, de hecho, con el resto de las capitales españolas. Desde entonces, la criminalidad no ha cesado de aumentar, y ello en un contexto de decrecimiento general.

Según datos del Ministerio del Interior, las infracciones penales registraron en Barcelona un incremento del 17% al cierre de 2018, lo que la sitúa a la cabeza del ránking de la delincuencia en España, por delante de Marbella, Madrid, Tarragona y Palma. La secuencia de homicidios acaecida en julio y agosto de 2019 ha infundido el desasosiego entre la población. Tan es así que grupos de vecinos han formado patrullas de vigilancia y, en las redes sociales, los perfiles de mapeo instantáneo de delitos han visto multiplicados sus seguidores. Anoche, en Twitter, la plataforma colaborativa Barcelona Helpers daba cuenta del asalto en la Barceloneta a un turista alemán que minutos antes había logrado repeler una primera intentona. No es éste, sin duda, el tipo de autogestión que Ada Colau defiende en sus postulados.

Interpelada por vecinos y oposición, la alcaldesa niega que Barcelona sea una ciudad insegura y aun se refiere a las muertes violentas como “hechos aislados”. No obstante, su flamante concejal de seguridad, Albert Batlle, el más experimentado de los munícipes en este ámbito, habla sin rebozo de “crisis de seguridad”. Según los críticos más acerados de la gestión de Barcelona en Comú, en el vórtice de la ola criminal que ha disparado la alarma se halla la inacción de Colau, quien al poco de lograr la victoria en los comicios de 2015 declaró: “Desobedeceremos las leyes que nos parezcan injustas”.

No defraudó las expectativas. A la complicidad con el independentismo y la defensa de los colectivos de ultraizquierda (de donde proceden no pocos dirigentes comunes) se añadió la sistemática desautorización de la labor de la Guardia Urbana, a la que la propia alcaldesa había puesto bajo sospecha durante su primera campaña electoral a cuenta del caso Ciutat morta. La desactivación ‘política’ de la GU propició que los puestos ilegales de artículos falsificados, los llamados manteros, coparan el frente marítimo, configurando un bazar a cielo abierto que se extendía desde la estatua de Colón hasta el final del Paseo Juan de Borbón, unos 2 kilómetros. El caldo de cultivo idóneo para descuideros y atracadores. Entretanto, los barceloneses incorporaban a su acervo lingüístico las palabras ‘narcopiso’ (viviendas ocupadas ilegalmente por traficantes de heroína, cocaína y crack habilitadas como puntos de venta y de consumo) y ‘mena’ (siglas de Menor Extranjero No Acompañado; jóvenes magrebíes que desembarcan en Cataluña al llamado de la sobreprotección jurídica y unos servicios sociales que satisfacen sus necesidades básicas).

Narcopisos y top manta

La obligada responsabilidad ante el factor ‘extranjería’ opera a menudo como una suerte de velo que tiende a ocultar la realidad. A nadie escapa, sin embargo, que el grueso de los narcopisos está controlado por traficantes dominicanos, que los hurtos son casi un duopolio bosnio-rumano, y que detrás de los robos callejeros con intimidación hay, las más de las veces, bandas de menas. De los delitos más graves, por cierto, también suelen ser víctimas los extranjeros, como prueban los sucesos de estas últimas semanas.

La operación de desmantelamiento del top manta llevada a cabo a principios de agosto, y en la que participaron Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra, volvió a poner de manifiesto la incomodidad de los gobernantes de BComú a la hora de perfilarse como valedores de la ley y el orden. Así, al tiempo que Batlle, responsable de la orden de desalojo, reivindicaba a la policía como garante de la convivencia, la segunda teniente de alcalde, Janet Sanz, reprobaba la iniciativa, arguyendo que “con políticas de seguridad no se resuelve el top manta”.

El turista alemán al que asaltaron en la Barceloneta a golpe de porra extensible duerme hoy en el Hospital del Mar con una fractura ósea.

 
Los Mossos envían antidisturbios a Ciutat Vella por la crisis de inseguridad

Mientras los responsables políticos de la seguridad pública tratan de ponerse de acuerdo en la definición exacta de lo que está sucediendo este verano en las calles de Barcelona (unos hablan de crisis y otros de hechos puntuales), los mandos policiales echan mano de todo lo que pueden para contener la hemorragia de sucesos violentos . Desde la semana pasada, dos equipos de la Brigada Móvil, los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra, se suman al patrullaje en las calles de Ciutat Vella. Como ya vienen haciendo en la Mina de Sant Adrià de Besòs o en la zona del ocio del Port Olímpic su misión es reforzar la presencia policial con identificaciones y registros orientados a disuadir a los delincuentes.

Los dos equipos de la Brimo, dos furgonetas con catorce policías mandados por un cabo o un sargento, trabajan bajo el paraguas del dispositivo Ubiq en el que ya operan desde hace dos meses los equipos del Arro (Área Regional de Recursos Operativos) de los Mossos y las patrullas de seguridad ciudadana de la comisaría.

Los antidisturbios de la policía se suman al plan Ubiq de registros e identificaciones

La llegada de la Brimo, tras la buena acogida que está teniendo su trabajo en la Mina y el Port Olímpic, coincide con otro fin de semana en el que se han sucedido los episodios violentos en el distrito centro de la ciudad.

El domingo por la noche, el embajador de Afganistán en España fue asaltado por un grupo de jóvenes que le derribaron al suelo hasta conseguir arrebatarle el reloj. El suceso ocurrió poco antes de la medianoche en Via Laietana, a la altura del metro Jaume I. El diplomático estaba de visita privada en la capital cuando fue rodeado por varios adolescentes que le golpearon hasta que el hombre cayó al suelo y no pudo oponer resistencia para que le arrebataran el reloj Bulgari de 17.000 euros que llevaba en la muñeca. El diplomático afgano denunció el robo en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Nou de la Rambla. Presentaba varios rasguños en las piernas por la caída.

No fue el único incidente violento del domingo en Ciutat Vella. Una turista francesa de 91 años fue derribada también por otro grupo de ladrones adolescentes que le arrebataron la cadena de oro que llevaba en el cuello. La mujer se golpeó al caer y trasladada por una ambulancia del Servei d’Emergències Mèdiques a un centro hospitalario donde el lunes continuaba ingresada en observación. La víctima no presentaba heridas de consideración, pero por su avanzada edad los médicos prefirieron mantenerla ingresada unas horas más para controlar su evolución.

Una turista francesa de 91 años, en el hospital tras un tirón para arrebatarle una cadena

También en Ciutat Vella y a esa misma hora, el cliente de un hotel denunció haber sido asaltado a las puertas del establecimiento en la calle Avinyó por el sistema del mataleón. Se trata de una técnica que consiste en acercarse a la víctima por la espalda, pasarle el brazo por el cuello y apretar hasta presionar con tanta fuerza que se interrumpe el riego sanguíneo, la persona pierde por unos segundos el conocimiento y se desvanece unos segundos que queda a merced de los ladrones. La víctima recuperó poco después la cartera, pero sin tarjetas ni dinero.

Quien continúa hospitalizado es un turista alemán que el viernes pasado sufrió un robo con violencia también en Ciutat Vella, concretamente a la altura de la calle Andrea Dòria. El hombre fue asaltado por un grupo de marroquíes que le arrebataron el teléfono móvil, una cadena de oro y un reloj valorado en unos 6.000 euros.

Los jueces sólo envían a prisión a tres de los últimos diez detenidos por robo con violencia

Con la ayuda de unos amigos, la víctima trató de recuperar sus objetos, pero la respuesta de los agresores fue de una violencia inesperada. Con porras extensibles el hombre recibió tal cantidad de golpes que le rompieron la tibia, el peroné y la clavícula. La víctima permanece desde el viernes ingresada en el hospital del Mar, donde se recupera de las heridas. La investigación de este suceso, ante la gravedad de las heridas de la víctima y la violencia de los agresores lo ha asumido la División de Investigación Criminal de los Mossos.

Hasta ahora, en la espiral de violencia en la que vive inmersa Barcelona desde julio no se había constatado la presencia de porras extensibles entre los asaltantes. Mientras que las armas blancas que aparecen se utilizan principalmente en reyertas que tienen en casi todos los casos la droga como denominador común.

La creciente actividad delincuencial de este verano se ha visto acompañada de un incremento de la actividad policial. Este fin de semana, por ejemplo, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana detuvieron a diez personas acusadas de distintos robos con violencia. Sólo tres ingresaron en prisión, mientras que el resto quedaron en libertad con cargos.

Los Mossos abren de jueves a domingo las celdas de Horta por el aumento de detenciones

Esta mayor actividad policial de los Mossos y de la Guardia Urbana ha llevado a los responsables policiales de la región de Barcelona a utilizar el área de custodia, las celdas, de la comisaría de Horta y Guinardó. Desde hace varias semanas y con el objetivo de descongestionar el área de custodia de la comisaría de Les Corts se habilitan las celdas de Horta. Para la custodia de esos detenidos y la gestión de los trámites de su ingreso y traslado a los juzgados, se desplazan hasta Horta mossos de las comisarías de Les Corts, de Ciutat Vella, del Eixample, además de los que ya están en dicho centro.

Hace tiempo que las dependencias del área de custodia de Les Corts se han quedado pequeñas ante el incremento del número de detenidos en Barcelona. El modelo policial de la ciudad centraliza el uso de esas celdas para todos los arrestados en la capital catalana. Un sistema que hasta ahora había funcionado pero que los mandos de la región quieren revisar para descentralizar y poder usar otras comisarías como la de Horta o la de Sants.

 
El 90% de los detenidos en Barcelona por robo con violencia no ingresa en prisión

Los Mossos d’Esquadra han evaluado este miércoles el plan estival de acción policial en Catalunya y Barcelona, ciudad en la que han confirmado que este verano se han disparado los robos violentos y los homicidios. La policía catalana, que admite un aumento del 30% (5.331 casos en total) de este tipo de delitos, ha difundido algunas cifras.

En lo que va de año, los Mossos han detenido un total de 1.529 personas por delitos de robo con violencia. Esta cifra supone un incremento del 80% respecto a los arrestos por este tipo de casos en el mismo periodo del año pasado, que acabó con 1.627 detenidos, de los que 159 solamente han ingresado en prisión. De las 1.529 detenciones por robos con violencia en Barcelona hasta agosto, únicamente 165 han ingresado en prisión, lo que significa que cerca del 90% de los arrestados no ingresa en la cárcel.

Además, existe un alto nivel de reincidencia en este tipo de robos violentos, hasta el punto de que a la policía le consta un top 10 que concentra una elevada cifra de las denuncias

Los robos con violencia han aumentado un 30% en lo que va de año

Por ello, la conselleria de Interior ha insistido en endurecer las leyes para dar más facilidades a los jueces y poder enviar a prisión preventiva a los arrestados por este tipo de delitos, que generan una alta percepción de inseguridad ciudadana.

Por lo que respecta los homicidios, hasta agosto de este año ha habido doce homicidios en Barcelona, una de las cifras más altas de los últimos años. De estos homicidios cinco han sido resueltos por la policía.

Pese a estos datos, los Mossos han considerado que la situación está bajo control y que no se trata de unas cifras alarmantes ni excepcionales. La reunión la ha encabezado el director general de la policía catalana, Andreu Joan Martínez, y el comisario jefe, Eduard Sallent.

Para contribuir a mejorar la percepción de seguridad, los Mossos mantendrán el refuerzo de la unidad antidisturbios en labores de seguridad ciudadana, que ya viene haciendo en las últimas semanas en lugares especialmente sensibles, como el Port Olímpic, la Mina o Ciutat Vella, para intensificar el control del espacio público y tener una mayor visibilidad en la calle. Además, las fuentes destacan que a partir de septiembre los Mossos incorporarán a 320 nuevos efectivos, de la promoción que se licenció antes del verano, lo que también contribuirá a que se vea a más policía en la calle.

 
La realidad que no quiere ver Colau: Barcelona sufre 30 delitos cada hora y lidera el ránking de ciudades con más criminalidad

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, denunció este domingo una «campaña de alarmismo» y un «ataque político» a su gobierno para presentar una «imagen falsa» de la ciudad, como si fuera un «caos» en materia de seguridad, y ha afeado al Gobierno catalán y al consejero de interior, Miquel Buch, su «estrategia miope». Una denuncia que Colau hizo en un vídeo difundido en las redes sociales y con el que rompía su silencio en relación a la polémica sobre la seguridad en Barcelona.

«Estamos trabajando en ello y pensamos dedicar a ello todos los esfuerzos, porque todos los vecinos tenemos el derecho de sentirnos seguros en nuestro barrio», comenzaba. Pero a su vez lamentaba que se quisieran presentar los problemas de seguridad de Barcelona «como el caos, como si Barcelona fuera la ciudad más insegura del mundo, y esto no es así».

Según Colau, se trataba de una «campaña de alarmismo». «No es la primera vez que se aprovechan de los temas de seguridad para intentar magnificarlos y hacer que no se hable de otra cosa. Que sepan que no se saldrán con la suya. Nosotros daremos prioridad a los temas de seguridad y trabajaremos con rigor y con colaboración y lealtad institucional para resolver los problemas de seguridad, pero mantendremos nuestra agenda de cambio», aseguraba.

Pero una vez más, Colau ha vuelto a darse de bruces con la realidad. Este miércoles, Una mujer de 26 años ha muerto en el Hospital del Mar de Barcelona tras ser apuñalada en una discoteca del Moll de Gregal del Puerto Olímpico. En la agresión, que ha tenido lugar a las tres de la madrugada, también ha resultado herido por arma blanca un hombre, que es el vigilante de seguridad del local de ocio donde ha tenido lugar el suceso y cuya vida no corre peligro. Con el de la madrugada de este miércoles, ya son cinco los apuñalamientos registrados en Barcelona este verano y quince las personas víctimas de homicidios o asesinatos en Barcelona este año.

Pero hay más. Desde el anuncio de Colau, un taxista fue detenido por apuñalar a otro en el aeropuerto de El Prat y dos hombres fueron pillados in fraganti robando en un restaurante de Ciutat Vella.

Los datos son claros. En Barcelona ya han sido asesinadas 15 personas en lo que llevamos de 2019, cinco de ellos en julio. En todo el año pasado (2018) se produjeron 10 víctimas mortales. La mitad de las muertes se deben a peleas en la calle en diferentes barrios de la ciudad. De hecho, la cifra de asesinados en Barcelona ya es superior a todos los años desde 2013 con la única excepción del 2017.

En ese año la ciudad ya sufrió 28 muertes violentas aunque 14 corresponden al atentado de Las Ramblas.

En 2013, 2014, 2015 y 2016 los homicidios en Barcelona fueron de 10 por año. Además, los robos con violencia e intimidación crecieron en la ciudad de Barcelona un 30,5 % en el primer semestre del año respecto al mismo período del año anterior, veinte puntos más que la media nacional, según los datos oficiales difundidos hoy por el Ministerio del Interior.

Según los mossos d’esquadra, los robos con violencia han aumentado un 30%. En lo que llevamos de año la policía autonómica ha realizado más de 1.600 detenciones por delitos de robo con violencia e intimidación -incluyendo también las de menores de edad-. Es un incremento del 80% respecto a los arrestos de este tipo de casos en el mismo periodo del año pasado.

Barcelona lidera el ránking de ciudades con más delitos, puesto que registra una media de 30 delitos por hora. Eso es lo que dicen las estadísticas, porque estas solo reflejan aquellos delitos y faltas en los que media una denuncia.