La Guardia Civil y la Policía Local rescatan a una mujer a la que su pareja, un rumano, retenía contra su voluntad en una vivienda de Utebo

«Salvadme por favor, no me deja salir de casa, no puedo más y ha dicho que me va a matar», fue lo poco que llegó a decir la víctima cuando, llorando y temblorosa, logró asomarse a la puerta de la vivienda.

«Entrad y os mato de un tiro, hijos de la gran puta, que tengo una pistola», fue la contestación del supuesto secuestrador.

Ioan D. V., rumano de 50 años, no solo se negó a liberar a su pareja y plantó cara a los agentes, sino que llegó a intentar arrebatarles sus armas de fuego. A base de golpes y patadas, logró quitarle a uno la defensa extensible y los grilletes.

Gritó a su hija de 9 años que le trajera la pistola que guardaba en su dormitorio. No era ningún farol. El hombre tenía un arma de fuego en la cómoda que había junto a su cama y contaba con munición del calibre 8 mm.

La enorme violencia desplegada por este individuo obligó a los agentes a pedir refuerzos a la Policía Local. Tal era su estado de agresividad, que fue preciso llamar al centro de salud para que acudieran a ponerle un tranquilizante.

No es la primera vez que Ioan D. V. protagoniza un altercado y obliga a intervenir a la Guardia Civil. En 2015, se atrincheró durante 17 horas en una nave para evitar que le cerraran su negocio de elaboración de quesos. Llevaba 14 meses sin pagar el alquiler y el dueño había solicitado el desahucio.

Este rumano amenazó con quitarse la vida y dijo que tenía varias bombonas de gas.

Tras no pocas llamadas y horas en vela , el especialista de la Guardia Civil consiguió que Ioan D. V. depusiera su actitud. Y poco se había vuelto a saber de él hasta ahora.