La Ertzaintza detiene a 4 individuos por retener y agredir sexualmente a una joven durante tres días en Bilbao

Cuatro hombres han sido detenidos por la Ertzaintza por un presunto delito de agresión sexual contra una joven de 25 años, a la que habrían retenido ilegalmente en un piso de Bilbao, ha informado este lunes el Departamento vasco de Seguridad.

Según consta en la denuncia interpuesta ante la policía autónoma vasca, los hechos tuvieron lugar el pasado viernes en una vivienda situada en la calle Atxuri de la capital vizcaína.

La joven ha contado a la policía que le echaron "algo" en la bebida cuando acudió con estos hombres a una fiesta a la que le invitaron el pasado jueves. Ha explicado, además, que ha conseguido escapar porque a través del móvil de uno de los supuestos captores , ha logrado llamar a su hermano y ella le ha dado indicaciones de cómo era la vivienda. El hermano, desde Brasil, se ha puesto en contacto con amigos de la joven en Bilbao y ellos han logrado dar con la joven en el piso. Allí estos amigos han amenazado a los supuestos captores de que o la dejaban salir o llamarían a la Ertzaintza.

La víctima es de nacionalidad brasileña y vive en el entorno de la calle Cortes. Ha declarado que no conocía de nada a los hombres y éstos le invitaron a una fiesta.

La mujer ha denunciado un delito de agresión sexual y de detención ilegal tras lo cual la Ertzaintza ha detenido a los cuatro individuos, uno de los cuales fue puesto en libertad, mientras los otros tres, de edades comprendidas entre los 33 y 36 años, se encuentran en dependencias policiales a la espera de ser puestos a disposición judicial. Los detenidos son de diferentes nacionalidades y se entregaron sin oponer resistencia.

La Ertzaintza continúa con las investigaciones sobre el caso. Para ello serán importantes los informes de los médicos forenses ya que la joven acudió al hospital cuando consiguió salir de la casa. También serán claves las declaraciones de la joven y el contenido de los teléfonos móviles de los individuos detenidos.

 
Cuatro hombres (magrebíes y georgianos) violan en grupo y retienen contra su voluntad a una mujer en un piso de Bilbao

Cuatro varones, de origen magrebí y georgiano, fueron detenidos ayer por la Ertzaintza después de que una joven de origen brasileño denunciase que haber sido violada y retenida contra su voluntad durante al menos tres días.

Los hechos han ocurrido en una vivienda ubicada en el barrio bilbaino de Atxuri. Según el relato de la víctima, acudió el jueves a una fiesta a la que había sido invitada y le echaron algún tipo de droga en la bebida, por lo que perdió la consciencia.

Posteriormente, fue violada repetidamente durante los siguientes tres días en una vivienda ubicada en Atxuri, así como retenida contra su voluntad.

Sin embargo, en un descuido de sus captores, pudo coger el móvil de uno de ellos y comunicarse con uno de sus hermanos, quien logró alertar a la Ertzaintza.

Para la detención de los individuos, se necesitó la ayuda del Grupo Especial de Intervención de la Ertzaintza, ya que los agresores tenían varias armas cortas en la vivienda. Uno de ellos ha quedado en libertad. Los detenidos tienen entre 33 y 36 años de edad.

La víctima fue ingresada en el Hospital de Basurto.

 
La víctima de la nueva 'manada' de Bilbao: "Abusaron de mí durante 3 días"

Viernes 20 de septiembre. 15.00 horas. Ana (nombre ficticio), brasileña, reside en Bilbao desde hace ya tiempo. Comparte piso con unas amigas de su misma nacionalidad. Ese día discuten por alguna razón banal y Ana se va de casa enfadada. En la calle se encuentra con un chico, un desconocido, que lee en su rostro el enfado y comienza a charlar con ella. Al final, el muchacho la invita a su casa a una copa de vino. Cuando suben al piso, la joven se encuentra, que allí hay tres varones más. Le ofrecen la bebida y ella acepta. Cuando lleva media copa bebida se da cuenta de que en el fondo reposan unos polvos blancos. Cuando pregunta qué son, le responden que le han puesto algo para que se relaje, que todavía la ven muy alterada por el cabreo con el que ha salido de casa. Ana se lo bebe.

Poco después pierde el sentido. Desde el viernes a las 16.30 hasta el domingo a las 15.00 estuvo completamente drogada. A veces su conciencia se asomaba a la realidad, pero estaba sin fuerzas, rendida. Recuerda que estaba desnuda y cómo encima de ella se colocaban los hombres y la violaban. Incluso describe una imagen de una toalla empapada en sangre suya.

El sábado, en un despiste de sus captores, recupera levemente la voluntad, le quita el teléfono a uno de ellos y escribe a su hermano, que reside en Brasil. Le explica que está secuestra en una casa. El chico, no entiende nada. Desde tan lejos no sabe cómo ayudar, así que se pone en contacto con las compañeras de piso de su hermana y les solicita colaboración. Ellas llaman al número de móvil desconocido desde el que ha escrito Ana. Les responde un chico y les explica que allí no ha pasado nada. Pero en cualquier caso quedan en el puente de San Antón por la tarde noche. Allí les harán entrega de la chica, sin denuncias de por medio.

Las compañeras de piso acuden al lugar y esperan, pero nadie se presenta. Quizá el hecho de que por allí pase una patrulla de la Policía Municipal de Bilbao disuade a los presuntos captores de la joven de hacer la entrega. Se hace tarde. Las chicas desisten y regresan al domicilio. El domingo lo vuelven a intentar. Después de varias llamadas logran cerrar otra cita. Esta vez a las tres de la tarde en el mismo lugar. Las compañeras de piso de Ana acuden antes. Están nerviosas. Ven a un joven en actitud de sospecha, como vigilante y le roban una foto sin que se percate. Minutos después se presenta un varón con Ana de la mano. Las jóvenes le gritan y le reprochan, pero él se defiende: “No ha pasado nada. No le hemos hecho nada”.

Ana, una vez el libertad, decide denunciar: “Abusaron de mí durante tres días”. Además del relato anterior, cuenta que antes de liberarla la ducharon y que le pusieron una ropa que no le pertenecía. La que ella llevaba, desapareció. El forense la somete a una revisión y percibe lesiones visibles que apunta a una agresión sexual.

Los investigadores de la Ertzaintza desconocen el lugar donde Ana ha estado secuestrada. Solo creen conocer la zona. Patrullan el barrio y van preguntando con discreción y prudencia. Finalmente uno de ellos reconoce a un joven. Es el de la foto del puente de San Antón. Los agentes se acercan a identificarle y le detienen. Canta. Reconoce que ha habido una mujer brasileña en su casa y les da la dirección. No está muy lejos. Hasta allí acuden con él. Cuando abre la puerta, dentro hay tres individuos más que inmediatamente quedan detenidos. Son un español, dos georgianos y un argelino. Solo uno de los georgianos reconoció haber mantenido relaciones "consentidas" con la chica.

Agentes de la Ertzaintza, con una orden judicial de entrada y registro y la presencia de los detenidos, procesó este lunes el domicilio entero. Uno de los presuntos autores de la agresión sexual gritó al salir del domicilio que todo se trataba de un “montaje”. Tras encontrar en la vivienda restos de semen y una toalla con sangre de la víctima, los tres acusados han pasado este martes a disposición judicial.