Juego de las 7 diferencias...

  • Thread starter Thread starter Psicopata
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[quote author=Novia Diesel link=topic=11956.msg232651#msg232651 date=1347965626]
Y encima pensaras que eres diferente por ver la sexta porque sale el wyoming diciendo tonterias :meparto:
[/quote]

Mejor que ver al tonto de Pablo Motos... :nusenuse:

A Wyoming lo veo porque en las otras cadenas a esa hora no hay alternativas de calidad
 
Psicopata said:
Mejor que ver al tonto de Pablo Motos... :nusenuse:

A Wyoming lo veo porque en las otras cadenas a esa hora no hay alternativas de calidad
A mi no me preguntes , yo siempre que enciendo la tele veo anuncios y la apago
 
El hablar de libertad, reivindicar la libertad, denunciar la falta de libertad, etc., se produce en los momentos de crisis o de cambio, o de ambas cosas, en la convivencia política, ya que la razón por la que los hombres viven juntos en una organización política es por la existencia de libertad.
Sin libertad desaparece la política, porque la razón de ser de la política es la libertad, y normalmente se da por supuesto que existe, que se da en toda organización política democrática. Pero cuando la libertad, o "sentirse libre", se reduce al ámbito interno, al ámbito íntimo, cuando sólo es posible ser libre internamente y se restringe o desaparece la posibilidad de actuar libremente en lo público, comienza la falta de libertad, produciéndose la inexistencia de convivencia política democrática.
En la realidad sólo somos libres en relación con otros, no con nosotros mismos.
Aunque vamos a referirnos principalmente a la libertad política, la concepción que tengamos sobre ella está, en la mayoría de los casos, relacionada con la aplicación y pensamiento sobre la libertad en otros ámbitos como el psicológico, económico o moral.
¿ Qué es la libertad política ?
Muchas veces oímos que todos somos libres de pensar lo que queramos, pero que no podemos hacer lo que queramos, ya que existen unos límites que debemos respetar para garantizar la convivencia democrática.
Esto significa por un lado, que poseemos libertad de decisión y libertad de acción. Las dos son libertades necesarias, ya que las personas somos libres para elegir , al menos, entre dos posibles maneras de actuar, y también, somos libres de hacer lo que elegimos.
Esto nos indica que la libertad política es, fundamentalmente, la libertad de acción, es la oportunidad de actuar, es la posibilidad de acción, y no la acción misma. Dicho de otro modo, la libertad política no es un atributo de la voluntad y del pensamiento, sino de la posibilidad de actuar . Como dijo Montesquieu, en su obra El espíritu de las leyes: "la libertad (política) consiste en poder hacer aquello que se debe querer".
Esa libertad de posibilidad de acción puede ser impedida externa o internamente, por lo que es importante la existencia de no interferencia interna (autocontrol) y externa (falta de coacción). Esta sería la denominada por Isaiah Berlin como libertad negativa.
Berlin nos habla también de la libertad en sentido positivo, como autorrealización, que no es ausencia de coacción para la acción, sino una acción misma para dirigir su propia persona, para realizar un cierto ideal de nosotros mismos que tenemos todas las personas. Es la libertad entendida como deseo de ser dueños de nosotros mismos.
A veces la libertad se identifica con soberanía, ello es producto de la identificación de la libertad con la voluntad que hacen determinadas ideologías, ya que la soberanía se basa en la voluntad. Sin embargo, según Montesquieu si alguien, por mucha voluntad que tenga, carece de capacidad de hacer, no puede ser libre.
Límites de la libertad
Ya hemos visto antes que la libertad no es algo que se pueda dar de forma absoluta en la realidad social, y aunque tengamos tendencia a hacerla absoluta, la convivencia exige poner límites.
Ahora bien, las posturas sobre cuales son los límites, o visto desde otro punto de visto, cual es el ámbito de libertad necesario han sido muy diversas, pero trataremos de resumirlas a continuación.
Una primera idea , muy extendida, es la concepción de libertad que propugna elliberalismo que estima que cuanto más extenso sea el ámbito de ausencia de interferencia, más amplia será mi libertad. Sin embargo, a pesar de propugnar la máxima libertad posible para los individuos, el liberalismo entiende que es necesario poner algún limite y por ello propugna el axioma: "Mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás".
De este axioma se desprende que el liberalismo entiende la libertad como una propiedad individual, y que la libertad de los demás es el enemigo o limite de mi libertad. Por tanto siempre estaré en competición o lucha con otras libertades. Lucha ocompetitividad que podría llegar a anularse mutuamente, o a vencer la de mayor poder sobre la otra, generándose de esta forma una relación de dominación de los poderosos sobre los débiles. En definitiva, el limite de la libertad, o entre libertades, es el "poder" de cada una de ellas.
El liberalismo construye un concepto de individuo sacando un elemento de su contexto y pretendiendo comprenderlo aisladamente. Así la libertad pasará a ser prerrogativa del individuo considerado como autolegislador. De todas formas, las libertades modernas (de pensamiento, de prensa, culto, reunión, etc.) serían impensables sin la afirmación del carácter individual atribuido a cada ser humano concreto.
Se ha discutido sobre cuál podía o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad. Evidentemente, no podía ser ilimitada porque si lo fuera, ello llevaría consigo una situación en la que todos los hombres podrían interferirse mutuamente de manera ilimitada, lo que nos conduciría al caos social, a que las libertades de los débiles fueran suprimidas por las de los fuertes, etc.
Aunque algunos pensadores han estado dispuestos a reducir la libertad en aras de otros valores y, por supuesto, en aras de la libertad misma. También se ha propuesto que el ámbito de las acciones libres de los hombres debe ser limitado por la ley, y que debe existir un cierto ámbito mínimo de libertad personal que no puede ser violado bajo ningún concepto, pues si se restringe no se podría hablar del mínimo consensuado en el momento actual como marco inviolable de los derechos humanos individuales, que definen el mínimo humano.
En el fondo subyacen las distintas concepciones que tengamos de la relación individuo y sociedad, el liberalismo parte de la idea del hombre aislado de la sociedad. Por lo que la libertad se entiende como autonomía del individuo, de modo que cada persona tiene su propia ley, el cual por medio de su voluntad construye su propio ser.
Esta idea supone que el individuo se construye sacándole de su contexto, y la libertad será atributo del individuo considerado como legislador de si mismo. Esta idea liberal ha supuesto en la convivencia humana el poder crear un ámbito protegido de derechos del ser humano individual.
Según el liberalismo, la sociedad se establecerá por medio del libre juego de las autonomías absolutas de los individuos. Por lo que será el libre juego o competencia quien establezca los grados de libertad, permitiendo que se puedan establecerrelaciones de dominio , o de dependencia, con lo que al final se consigue la libertad de los poderosos.
En principio, no parece ser injusta una sociedad en la que cada persona tiene la oportunidad de elegir su propio lugar en ella. Sin embargo como estos individuos autónomos del liberalismo no existen en la realidad, se producen situaciones de dominación, ya que la no interferencia de otros se logra mediante relaciones de poder, que, en principio, debían estar reguladas por la ley.
Y es precisamente el posicionamiento ante la ley el que muestra con claridad las distintas posturas. Mientras que para Hobbes la ley es siempre una limitación a la libertad porque pone freno a la voluntad, para Locke, "la ley nos hace libres", porque protege y garantiza derechos, ámbitos de actuación, ámbitos de libertad, sobre todo para los débiles.
Así por ejemplo, un peatón puede circular con cierta seguridad por la ciudad gracias a los semáforos y sin embargo el automovilista se muestra impaciente y no se detiene ante un paso de cebra, le estorban los peatones en su circulación y maldice la multitud de semáforos.
Una segunda posición , situada en el otro lado de lo particular, de lo individual como absoluto, es la idea de que el hombre solo puede ser libre si cumple con un modelo u orden "natural" preestablecido. Cuanto más se asemeje al modelo será más libre. Es decir, es la voluntad de la "naturaleza" la que hay que cumplir para ser libre. La cuestión estriba en quién está investido con autoridad o poder para establecer el modelo, y hacerlo parecer "natural" y quién interpreta si las conductas de los individuos se ajustan o no, en cada momento, al modelo preestablecido.
En Euskadi está fijado el modelo que debemos ser. Se repite qué es ser vasco autentico y qué no, qué comportamiento debemos tener, e incluso cuál debe ser la personalidad de los vascos. Así, el nacionalismo no admite que se pueda manifestar más personalidad individual que la que sea acorde con la identidad colectiva construida como "natural" por él mismo.
En definitiva, la libertad aparece como la adecuación a un orden, el cual no depende del hombre, sino de algo prefijado por la historia, la tradición, el origen remoto, etc, y que por tanto necesita de intérpretes, de sacerdotes, de guías, etc.
En esta concepción, el individuo es la adecuación a un orden natural situado más allá de sus decisiones concretas, por tanto siempre inalcanzable en el concreto presente, pero siempre esperado en el incierto futuro.
Una tercera posición , ante las cuestiones relativas a la tendencia a hacer absolutos los conceptos, a abstraerlos de la realidad concreta y de optar entre lo universal y lo particular, nos la ofrece el neorrepublicanismo al propugnar una nueva idea de libertad.
El hombre no es sólo individual sino social, nace, se educa y posee lo de una sociedad en la que vive. Pero no es sujeto pasivo que solo imita y copia literalmente la estructura social, sino que interactúa y es capaz de modificar las relaciones sociales, y por tanto la estructura social. Cada ser humano es el resultado de una mezcla de relaciones que no sólo limitan su ámbito de acción sino que lo constituyen como tal.
El sujeto de la libertad no es ese individuo inexistente, sino la estructura social concreta de la que forma parte. "No existen individuos libres sino relaciones libres". La libertad no es una propiedad del sujeto sino un "modo de relación social", en la cual cada uno de sus integrantes es capaz de ejercer su autonomía sin convertir a los otros en meros instrumentos de sus proyectos individuales.
En definitiva, es la relación de no dependencia, de ausencia de dominio , la que integraría este tercer concepto de libertad que se une a los dos anteriores de ausencia de coacción para la acción (libertad negativa) y de autorrealización (libertad positiva).
Si consideramos a la libertad como un modo de relación (superación del dominio, de la dependencia) la competitividad entre libertades individuales deja paso a una concepción universal. Y solo en este supuesto podrían ser libres "todos" los que intervienen en esa relación social.
Si consideramos a la libertad como una forma de relación social, es la sociedad misma la que será o no será libre en la medida en que se superen las relaciones de dominación o, por el contrario, que unos individuos se conviertan en meros instrumentos al servicio de otros.
Desde sus orígenes, los republicanos de cualquier tendencia perciben que el tipo de sociedad que pretenden construir sólo puede funcionar si los ciudadanos gozan de propiedades o de medios para evitar que puedan ser dominados por otros ciudadanos más poderosos por necesitar de su ayuda para sobrevivir.
 
Alsar said:
El hablar de libertad, reivindicar la libertad, denunciar la falta de libertad, etc., se produce en los momentos de crisis o de cambio, o de ambas cosas, en la convivencia política, ya que la razón por la que los hombres viven juntos en una organización política es por la existencia de libertad.
Sin libertad desaparece la política, porque la razón de ser de la política es la libertad, y normalmente se da por supuesto que existe, que se da en toda organización política democrática. Pero cuando la libertad, o "sentirse libre", se reduce al ámbito interno, al ámbito íntimo, cuando sólo es posible ser libre internamente y se restringe o desaparece la posibilidad de actuar libremente en lo público, comienza la falta de libertad, produciéndose la inexistencia de convivencia política democrática.
En la realidad sólo somos libres en relación con otros, no con nosotros mismos.
Aunque vamos a referirnos principalmente a la libertad política, la concepción que tengamos sobre ella está, en la mayoría de los casos, relacionada con la aplicación y pensamiento sobre la libertad en otros ámbitos como el psicológico, económico o moral.
¿ Qué es la libertad política ?
Muchas veces oímos que todos somos libres de pensar lo que queramos, pero que no podemos hacer lo que queramos, ya que existen unos límites que debemos respetar para garantizar la convivencia democrática.
Esto significa por un lado, que poseemos libertad de decisión y libertad de acción. Las dos son libertades necesarias, ya que las personas somos libres para elegir , al menos, entre dos posibles maneras de actuar, y también, somos libres de hacer lo que elegimos.
Esto nos indica que la libertad política es, fundamentalmente, la libertad de acción, es la oportunidad de actuar, es la posibilidad de acción, y no la acción misma. Dicho de otro modo, la libertad política no es un atributo de la voluntad y del pensamiento, sino de la posibilidad de actuar . Como dijo Montesquieu, en su obra El espíritu de las leyes: "la libertad (política) consiste en poder hacer aquello que se debe querer".
Esa libertad de posibilidad de acción puede ser impedida externa o internamente, por lo que es importante la existencia de no interferencia interna (autocontrol) y externa (falta de coacción). Esta sería la denominada por Isaiah Berlin como libertad negativa.
Berlin nos habla también de la libertad en sentido positivo, como autorrealización, que no es ausencia de coacción para la acción, sino una acción misma para dirigir su propia persona, para realizar un cierto ideal de nosotros mismos que tenemos todas las personas. Es la libertad entendida como deseo de ser dueños de nosotros mismos.
A veces la libertad se identifica con soberanía, ello es producto de la identificación de la libertad con la voluntad que hacen determinadas ideologías, ya que la soberanía se basa en la voluntad. Sin embargo, según Montesquieu si alguien, por mucha voluntad que tenga, carece de capacidad de hacer, no puede ser libre.
Límites de la libertad
Ya hemos visto antes que la libertad no es algo que se pueda dar de forma absoluta en la realidad social, y aunque tengamos tendencia a hacerla absoluta, la convivencia exige poner límites.
Ahora bien, las posturas sobre cuales son los límites, o visto desde otro punto de visto, cual es el ámbito de libertad necesario han sido muy diversas, pero trataremos de resumirlas a continuación.
Una primera idea , muy extendida, es la concepción de libertad que propugna elliberalismo que estima que cuanto más extenso sea el ámbito de ausencia de interferencia, más amplia será mi libertad. Sin embargo, a pesar de propugnar la máxima libertad posible para los individuos, el liberalismo entiende que es necesario poner algún limite y por ello propugna el axioma: "Mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás".
De este axioma se desprende que el liberalismo entiende la libertad como una propiedad individual, y que la libertad de los demás es el enemigo o limite de mi libertad. Por tanto siempre estaré en competición o lucha con otras libertades. Lucha ocompetitividad que podría llegar a anularse mutuamente, o a vencer la de mayor poder sobre la otra, generándose de esta forma una relación de dominación de los poderosos sobre los débiles. En definitiva, el limite de la libertad, o entre libertades, es el "poder" de cada una de ellas.
El liberalismo construye un concepto de individuo sacando un elemento de su contexto y pretendiendo comprenderlo aisladamente. Así la libertad pasará a ser prerrogativa del individuo considerado como autolegislador. De todas formas, las libertades modernas (de pensamiento, de prensa, culto, reunión, etc.) serían impensables sin la afirmación del carácter individual atribuido a cada ser humano concreto.
Se ha discutido sobre cuál podía o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad. Evidentemente, no podía ser ilimitada porque si lo fuera, ello llevaría consigo una situación en la que todos los hombres podrían interferirse mutuamente de manera ilimitada, lo que nos conduciría al caos social, a que las libertades de los débiles fueran suprimidas por las de los fuertes, etc.
Aunque algunos pensadores han estado dispuestos a reducir la libertad en aras de otros valores y, por supuesto, en aras de la libertad misma. También se ha propuesto que el ámbito de las acciones libres de los hombres debe ser limitado por la ley, y que debe existir un cierto ámbito mínimo de libertad personal que no puede ser violado bajo ningún concepto, pues si se restringe no se podría hablar del mínimo consensuado en el momento actual como marco inviolable de los derechos humanos individuales, que definen el mínimo humano.
En el fondo subyacen las distintas concepciones que tengamos de la relación individuo y sociedad, el liberalismo parte de la idea del hombre aislado de la sociedad. Por lo que la libertad se entiende como autonomía del individuo, de modo que cada persona tiene su propia ley, el cual por medio de su voluntad construye su propio ser.
Esta idea supone que el individuo se construye sacándole de su contexto, y la libertad será atributo del individuo considerado como legislador de si mismo. Esta idea liberal ha supuesto en la convivencia humana el poder crear un ámbito protegido de derechos del ser humano individual.
Según el liberalismo, la sociedad se establecerá por medio del libre juego de las autonomías absolutas de los individuos. Por lo que será el libre juego o competencia quien establezca los grados de libertad, permitiendo que se puedan establecerrelaciones de dominio , o de dependencia, con lo que al final se consigue la libertad de los poderosos.
En principio, no parece ser injusta una sociedad en la que cada persona tiene la oportunidad de elegir su propio lugar en ella. Sin embargo como estos individuos autónomos del liberalismo no existen en la realidad, se producen situaciones de dominación, ya que la no interferencia de otros se logra mediante relaciones de poder, que, en principio, debían estar reguladas por la ley.
Y es precisamente el posicionamiento ante la ley el que muestra con claridad las distintas posturas. Mientras que para Hobbes la ley es siempre una limitación a la libertad porque pone freno a la voluntad, para Locke, "la ley nos hace libres", porque protege y garantiza derechos, ámbitos de actuación, ámbitos de libertad, sobre todo para los débiles.
Así por ejemplo, un peatón puede circular con cierta seguridad por la ciudad gracias a los semáforos y sin embargo el automovilista se muestra impaciente y no se detiene ante un paso de cebra, le estorban los peatones en su circulación y maldice la multitud de semáforos.
Una segunda posición , situada en el otro lado de lo particular, de lo individual como absoluto, es la idea de que el hombre solo puede ser libre si cumple con un modelo u orden "natural" preestablecido. Cuanto más se asemeje al modelo será más libre. Es decir, es la voluntad de la "naturaleza" la que hay que cumplir para ser libre. La cuestión estriba en quién está investido con autoridad o poder para establecer el modelo, y hacerlo parecer "natural" y quién interpreta si las conductas de los individuos se ajustan o no, en cada momento, al modelo preestablecido.
En Euskadi está fijado el modelo que debemos ser. Se repite qué es ser vasco autentico y qué no, qué comportamiento debemos tener, e incluso cuál debe ser la personalidad de los vascos. Así, el nacionalismo no admite que se pueda manifestar más personalidad individual que la que sea acorde con la identidad colectiva construida como "natural" por él mismo.
En definitiva, la libertad aparece como la adecuación a un orden, el cual no depende del hombre, sino de algo prefijado por la historia, la tradición, el origen remoto, etc, y que por tanto necesita de intérpretes, de sacerdotes, de guías, etc.
En esta concepción, el individuo es la adecuación a un orden natural situado más allá de sus decisiones concretas, por tanto siempre inalcanzable en el concreto presente, pero siempre esperado en el incierto futuro.
Una tercera posición , ante las cuestiones relativas a la tendencia a hacer absolutos los conceptos, a abstraerlos de la realidad concreta y de optar entre lo universal y lo particular, nos la ofrece el neorrepublicanismo al propugnar una nueva idea de libertad.
El hombre no es sólo individual sino social, nace, se educa y posee lo de una sociedad en la que vive. Pero no es sujeto pasivo que solo imita y copia literalmente la estructura social, sino que interactúa y es capaz de modificar las relaciones sociales, y por tanto la estructura social. Cada ser humano es el resultado de una mezcla de relaciones que no sólo limitan su ámbito de acción sino que lo constituyen como tal.
El sujeto de la libertad no es ese individuo inexistente, sino la estructura social concreta de la que forma parte. "No existen individuos libres sino relaciones libres". La libertad no es una propiedad del sujeto sino un "modo de relación social", en la cual cada uno de sus integrantes es capaz de ejercer su autonomía sin convertir a los otros en meros instrumentos de sus proyectos individuales.
En definitiva, es la relación de no dependencia, de ausencia de dominio , la que integraría este tercer concepto de libertad que se une a los dos anteriores de ausencia de coacción para la acción (libertad negativa) y de autorrealización (libertad positiva).
Si consideramos a la libertad como un modo de relación (superación del dominio, de la dependencia) la competitividad entre libertades individuales deja paso a una concepción universal. Y solo en este supuesto podrían ser libres "todos" los que intervienen en esa relación social.
Si consideramos a la libertad como una forma de relación social, es la sociedad misma la que será o no será libre en la medida en que se superen las relaciones de dominación o, por el contrario, que unos individuos se conviertan en meros instrumentos al servicio de otros.
Desde sus orígenes, los republicanos de cualquier tendencia perciben que el tipo de sociedad que pretenden construir sólo puede funcionar si los ciudadanos gozan de propiedades o de medios para evitar que puedan ser dominados por otros ciudadanos más poderosos por necesitar de su ayuda para sobrevivir.
Ni con tus hogos
 
Alsar said:
El hablar de libertad, reivindicar la libertad, denunciar la falta de libertad, etc., se produce en los momentos de crisis o de cambio, o de ambas cosas, en la convivencia política, ya que la razón por la que los hombres viven juntos en una organización política es por la existencia de libertad.
Sin libertad desaparece la política, porque la razón de ser de la política es la libertad, y normalmente se da por supuesto que existe, que se da en toda organización política democrática. Pero cuando la libertad, o "sentirse libre", se reduce al ámbito interno, al ámbito íntimo, cuando sólo es posible ser libre internamente y se restringe o desaparece la posibilidad de actuar libremente en lo público, comienza la falta de libertad, produciéndose la inexistencia de convivencia política democrática.
En la realidad sólo somos libres en relación con otros, no con nosotros mismos.
Aunque vamos a referirnos principalmente a la libertad política, la concepción que tengamos sobre ella está, en la mayoría de los casos, relacionada con la aplicación y pensamiento sobre la libertad en otros ámbitos como el psicológico, económico o moral.
¿ Qué es la libertad política ?
Muchas veces oímos que todos somos libres de pensar lo que queramos, pero que no podemos hacer lo que queramos, ya que existen unos límites que debemos respetar para garantizar la convivencia democrática.
Esto significa por un lado, que poseemos libertad de decisión y libertad de acción. Las dos son libertades necesarias, ya que las personas somos libres para elegir , al menos, entre dos posibles maneras de actuar, y también, somos libres de hacer lo que elegimos.
Esto nos indica que la libertad política es, fundamentalmente, la libertad de acción, es la oportunidad de actuar, es la posibilidad de acción, y no la acción misma. Dicho de otro modo, la libertad política no es un atributo de la voluntad y del pensamiento, sino de la posibilidad de actuar . Como dijo Montesquieu, en su obra El espíritu de las leyes: "la libertad (política) consiste en poder hacer aquello que se debe querer".
Esa libertad de posibilidad de acción puede ser impedida externa o internamente, por lo que es importante la existencia de no interferencia interna (autocontrol) y externa (falta de coacción). Esta sería la denominada por Isaiah Berlin como libertad negativa.
Berlin nos habla también de la libertad en sentido positivo, como autorrealización, que no es ausencia de coacción para la acción, sino una acción misma para dirigir su propia persona, para realizar un cierto ideal de nosotros mismos que tenemos todas las personas. Es la libertad entendida como deseo de ser dueños de nosotros mismos.
A veces la libertad se identifica con soberanía, ello es producto de la identificación de la libertad con la voluntad que hacen determinadas ideologías, ya que la soberanía se basa en la voluntad. Sin embargo, según Montesquieu si alguien, por mucha voluntad que tenga, carece de capacidad de hacer, no puede ser libre.
Límites de la libertad
Ya hemos visto antes que la libertad no es algo que se pueda dar de forma absoluta en la realidad social, y aunque tengamos tendencia a hacerla absoluta, la convivencia exige poner límites.
Ahora bien, las posturas sobre cuales son los límites, o visto desde otro punto de visto, cual es el ámbito de libertad necesario han sido muy diversas, pero trataremos de resumirlas a continuación.
Una primera idea , muy extendida, es la concepción de libertad que propugna elliberalismo que estima que cuanto más extenso sea el ámbito de ausencia de interferencia, más amplia será mi libertad. Sin embargo, a pesar de propugnar la máxima libertad posible para los individuos, el liberalismo entiende que es necesario poner algún limite y por ello propugna el axioma: "Mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás".
De este axioma se desprende que el liberalismo entiende la libertad como una propiedad individual, y que la libertad de los demás es el enemigo o limite de mi libertad. Por tanto siempre estaré en competición o lucha con otras libertades. Lucha ocompetitividad que podría llegar a anularse mutuamente, o a vencer la de mayor poder sobre la otra, generándose de esta forma una relación de dominación de los poderosos sobre los débiles. En definitiva, el limite de la libertad, o entre libertades, es el "poder" de cada una de ellas.
El liberalismo construye un concepto de individuo sacando un elemento de su contexto y pretendiendo comprenderlo aisladamente. Así la libertad pasará a ser prerrogativa del individuo considerado como autolegislador. De todas formas, las libertades modernas (de pensamiento, de prensa, culto, reunión, etc.) serían impensables sin la afirmación del carácter individual atribuido a cada ser humano concreto.
Se ha discutido sobre cuál podía o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad. Evidentemente, no podía ser ilimitada porque si lo fuera, ello llevaría consigo una situación en la que todos los hombres podrían interferirse mutuamente de manera ilimitada, lo que nos conduciría al caos social, a que las libertades de los débiles fueran suprimidas por las de los fuertes, etc.
Aunque algunos pensadores han estado dispuestos a reducir la libertad en aras de otros valores y, por supuesto, en aras de la libertad misma. También se ha propuesto que el ámbito de las acciones libres de los hombres debe ser limitado por la ley, y que debe existir un cierto ámbito mínimo de libertad personal que no puede ser violado bajo ningún concepto, pues si se restringe no se podría hablar del mínimo consensuado en el momento actual como marco inviolable de los derechos humanos individuales, que definen el mínimo humano.
En el fondo subyacen las distintas concepciones que tengamos de la relación individuo y sociedad, el liberalismo parte de la idea del hombre aislado de la sociedad. Por lo que la libertad se entiende como autonomía del individuo, de modo que cada persona tiene su propia ley, el cual por medio de su voluntad construye su propio ser.
Esta idea supone que el individuo se construye sacándole de su contexto, y la libertad será atributo del individuo considerado como legislador de si mismo. Esta idea liberal ha supuesto en la convivencia humana el poder crear un ámbito protegido de derechos del ser humano individual.
Según el liberalismo, la sociedad se establecerá por medio del libre juego de las autonomías absolutas de los individuos. Por lo que será el libre juego o competencia quien establezca los grados de libertad, permitiendo que se puedan establecerrelaciones de dominio , o de dependencia, con lo que al final se consigue la libertad de los poderosos.
En principio, no parece ser injusta una sociedad en la que cada persona tiene la oportunidad de elegir su propio lugar en ella. Sin embargo como estos individuos autónomos del liberalismo no existen en la realidad, se producen situaciones de dominación, ya que la no interferencia de otros se logra mediante relaciones de poder, que, en principio, debían estar reguladas por la ley.
Y es precisamente el posicionamiento ante la ley el que muestra con claridad las distintas posturas. Mientras que para Hobbes la ley es siempre una limitación a la libertad porque pone freno a la voluntad, para Locke, "la ley nos hace libres", porque protege y garantiza derechos, ámbitos de actuación, ámbitos de libertad, sobre todo para los débiles.
Así por ejemplo, un peatón puede circular con cierta seguridad por la ciudad gracias a los semáforos y sin embargo el automovilista se muestra impaciente y no se detiene ante un paso de cebra, le estorban los peatones en su circulación y maldice la multitud de semáforos.
Una segunda posición , situada en el otro lado de lo particular, de lo individual como absoluto, es la idea de que el hombre solo puede ser libre si cumple con un modelo u orden "natural" preestablecido. Cuanto más se asemeje al modelo será más libre. Es decir, es la voluntad de la "naturaleza" la que hay que cumplir para ser libre. La cuestión estriba en quién está investido con autoridad o poder para establecer el modelo, y hacerlo parecer "natural" y quién interpreta si las conductas de los individuos se ajustan o no, en cada momento, al modelo preestablecido.
En Euskadi está fijado el modelo que debemos ser. Se repite qué es ser vasco autentico y qué no, qué comportamiento debemos tener, e incluso cuál debe ser la personalidad de los vascos. Así, el nacionalismo no admite que se pueda manifestar más personalidad individual que la que sea acorde con la identidad colectiva construida como "natural" por él mismo.
En definitiva, la libertad aparece como la adecuación a un orden, el cual no depende del hombre, sino de algo prefijado por la historia, la tradición, el origen remoto, etc, y que por tanto necesita de intérpretes, de sacerdotes, de guías, etc.
En esta concepción, el individuo es la adecuación a un orden natural situado más allá de sus decisiones concretas, por tanto siempre inalcanzable en el concreto presente, pero siempre esperado en el incierto futuro.
Una tercera posición , ante las cuestiones relativas a la tendencia a hacer absolutos los conceptos, a abstraerlos de la realidad concreta y de optar entre lo universal y lo particular, nos la ofrece el neorrepublicanismo al propugnar una nueva idea de libertad.
El hombre no es sólo individual sino social, nace, se educa y posee lo de una sociedad en la que vive. Pero no es sujeto pasivo que solo imita y copia literalmente la estructura social, sino que interactúa y es capaz de modificar las relaciones sociales, y por tanto la estructura social. Cada ser humano es el resultado de una mezcla de relaciones que no sólo limitan su ámbito de acción sino que lo constituyen como tal.
El sujeto de la libertad no es ese individuo inexistente, sino la estructura social concreta de la que forma parte. "No existen individuos libres sino relaciones libres". La libertad no es una propiedad del sujeto sino un "modo de relación social", en la cual cada uno de sus integrantes es capaz de ejercer su autonomía sin convertir a los otros en meros instrumentos de sus proyectos individuales.
En definitiva, es la relación de no dependencia, de ausencia de dominio , la que integraría este tercer concepto de libertad que se une a los dos anteriores de ausencia de coacción para la acción (libertad negativa) y de autorrealización (libertad positiva).
Si consideramos a la libertad como un modo de relación (superación del dominio, de la dependencia) la competitividad entre libertades individuales deja paso a una concepción universal. Y solo en este supuesto podrían ser libres "todos" los que intervienen en esa relación social.
Si consideramos a la libertad como una forma de relación social, es la sociedad misma la que será o no será libre en la medida en que se superen las relaciones de dominación o, por el contrario, que unos individuos se conviertan en meros instrumentos al servicio de otros.
Desde sus orígenes, los republicanos de cualquier tendencia perciben que el tipo de sociedad que pretenden construir sólo puede funcionar si los ciudadanos gozan de propiedades o de medios para evitar que puedan ser dominados por otros ciudadanos más poderosos por necesitar de su ayuda para sobrevivir.
Mentira
 
Alsar said:
El hablar de libertad, reivindicar la libertad, denunciar la falta de libertad, etc., se produce en los momentos de crisis o de cambio, o de ambas cosas, en la convivencia política, ya que la razón por la que los hombres viven juntos en una organización política es por la existencia de libertad.
Sin libertad desaparece la política, porque la razón de ser de la política es la libertad, y normalmente se da por supuesto que existe, que se da en toda organización política democrática. Pero cuando la libertad, o "sentirse libre", se reduce al ámbito interno, al ámbito íntimo, cuando sólo es posible ser libre internamente y se restringe o desaparece la posibilidad de actuar libremente en lo público, comienza la falta de libertad, produciéndose la inexistencia de convivencia política democrática.
En la realidad sólo somos libres en relación con otros, no con nosotros mismos.
Aunque vamos a referirnos principalmente a la libertad política, la concepción que tengamos sobre ella está, en la mayoría de los casos, relacionada con la aplicación y pensamiento sobre la libertad en otros ámbitos como el psicológico, económico o moral.
¿ Qué es la libertad política ?
Muchas veces oímos que todos somos libres de pensar lo que queramos, pero que no podemos hacer lo que queramos, ya que existen unos límites que debemos respetar para garantizar la convivencia democrática.
Esto significa por un lado, que poseemos libertad de decisión y libertad de acción. Las dos son libertades necesarias, ya que las personas somos libres para elegir , al menos, entre dos posibles maneras de actuar, y también, somos libres de hacer lo que elegimos.
Esto nos indica que la libertad política es, fundamentalmente, la libertad de acción, es la oportunidad de actuar, es la posibilidad de acción, y no la acción misma. Dicho de otro modo, la libertad política no es un atributo de la voluntad y del pensamiento, sino de la posibilidad de actuar . Como dijo Montesquieu, en su obra El espíritu de las leyes: "la libertad (política) consiste en poder hacer aquello que se debe querer".
Esa libertad de posibilidad de acción puede ser impedida externa o internamente, por lo que es importante la existencia de no interferencia interna (autocontrol) y externa (falta de coacción). Esta sería la denominada por Isaiah Berlin como libertad negativa.
Berlin nos habla también de la libertad en sentido positivo, como autorrealización, que no es ausencia de coacción para la acción, sino una acción misma para dirigir su propia persona, para realizar un cierto ideal de nosotros mismos que tenemos todas las personas. Es la libertad entendida como deseo de ser dueños de nosotros mismos.
A veces la libertad se identifica con soberanía, ello es producto de la identificación de la libertad con la voluntad que hacen determinadas ideologías, ya que la soberanía se basa en la voluntad. Sin embargo, según Montesquieu si alguien, por mucha voluntad que tenga, carece de capacidad de hacer, no puede ser libre.
Límites de la libertad
Ya hemos visto antes que la libertad no es algo que se pueda dar de forma absoluta en la realidad social, y aunque tengamos tendencia a hacerla absoluta, la convivencia exige poner límites.
Ahora bien, las posturas sobre cuales son los límites, o visto desde otro punto de visto, cual es el ámbito de libertad necesario han sido muy diversas, pero trataremos de resumirlas a continuación.
Una primera idea , muy extendida, es la concepción de libertad que propugna elliberalismo que estima que cuanto más extenso sea el ámbito de ausencia de interferencia, más amplia será mi libertad. Sin embargo, a pesar de propugnar la máxima libertad posible para los individuos, el liberalismo entiende que es necesario poner algún limite y por ello propugna el axioma: "Mi libertad termina donde empieza la libertad de los demás".
De este axioma se desprende que el liberalismo entiende la libertad como una propiedad individual, y que la libertad de los demás es el enemigo o limite de mi libertad. Por tanto siempre estaré en competición o lucha con otras libertades. Lucha ocompetitividad que podría llegar a anularse mutuamente, o a vencer la de mayor poder sobre la otra, generándose de esta forma una relación de dominación de los poderosos sobre los débiles. En definitiva, el limite de la libertad, o entre libertades, es el "poder" de cada una de ellas.
El liberalismo construye un concepto de individuo sacando un elemento de su contexto y pretendiendo comprenderlo aisladamente. Así la libertad pasará a ser prerrogativa del individuo considerado como autolegislador. De todas formas, las libertades modernas (de pensamiento, de prensa, culto, reunión, etc.) serían impensables sin la afirmación del carácter individual atribuido a cada ser humano concreto.
Se ha discutido sobre cuál podía o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad. Evidentemente, no podía ser ilimitada porque si lo fuera, ello llevaría consigo una situación en la que todos los hombres podrían interferirse mutuamente de manera ilimitada, lo que nos conduciría al caos social, a que las libertades de los débiles fueran suprimidas por las de los fuertes, etc.
Aunque algunos pensadores han estado dispuestos a reducir la libertad en aras de otros valores y, por supuesto, en aras de la libertad misma. También se ha propuesto que el ámbito de las acciones libres de los hombres debe ser limitado por la ley, y que debe existir un cierto ámbito mínimo de libertad personal que no puede ser violado bajo ningún concepto, pues si se restringe no se podría hablar del mínimo consensuado en el momento actual como marco inviolable de los derechos humanos individuales, que definen el mínimo humano.
En el fondo subyacen las distintas concepciones que tengamos de la relación individuo y sociedad, el liberalismo parte de la idea del hombre aislado de la sociedad. Por lo que la libertad se entiende como autonomía del individuo, de modo que cada persona tiene su propia ley, el cual por medio de su voluntad construye su propio ser.
Esta idea supone que el individuo se construye sacándole de su contexto, y la libertad será atributo del individuo considerado como legislador de si mismo. Esta idea liberal ha supuesto en la convivencia humana el poder crear un ámbito protegido de derechos del ser humano individual.
Según el liberalismo, la sociedad se establecerá por medio del libre juego de las autonomías absolutas de los individuos. Por lo que será el libre juego o competencia quien establezca los grados de libertad, permitiendo que se puedan establecerrelaciones de dominio , o de dependencia, con lo que al final se consigue la libertad de los poderosos.
En principio, no parece ser injusta una sociedad en la que cada persona tiene la oportunidad de elegir su propio lugar en ella. Sin embargo como estos individuos autónomos del liberalismo no existen en la realidad, se producen situaciones de dominación, ya que la no interferencia de otros se logra mediante relaciones de poder, que, en principio, debían estar reguladas por la ley.
Y es precisamente el posicionamiento ante la ley el que muestra con claridad las distintas posturas. Mientras que para Hobbes la ley es siempre una limitación a la libertad porque pone freno a la voluntad, para Locke, "la ley nos hace libres", porque protege y garantiza derechos, ámbitos de actuación, ámbitos de libertad, sobre todo para los débiles.
Así por ejemplo, un peatón puede circular con cierta seguridad por la ciudad gracias a los semáforos y sin embargo el automovilista se muestra impaciente y no se detiene ante un paso de cebra, le estorban los peatones en su circulación y maldice la multitud de semáforos.
Una segunda posición , situada en el otro lado de lo particular, de lo individual como absoluto, es la idea de que el hombre solo puede ser libre si cumple con un modelo u orden "natural" preestablecido. Cuanto más se asemeje al modelo será más libre. Es decir, es la voluntad de la "naturaleza" la que hay que cumplir para ser libre. La cuestión estriba en quién está investido con autoridad o poder para establecer el modelo, y hacerlo parecer "natural" y quién interpreta si las conductas de los individuos se ajustan o no, en cada momento, al modelo preestablecido.
En Euskadi está fijado el modelo que debemos ser. Se repite qué es ser vasco autentico y qué no, qué comportamiento debemos tener, e incluso cuál debe ser la personalidad de los vascos. Así, el nacionalismo no admite que se pueda manifestar más personalidad individual que la que sea acorde con la identidad colectiva construida como "natural" por él mismo.
En definitiva, la libertad aparece como la adecuación a un orden, el cual no depende del hombre, sino de algo prefijado por la historia, la tradición, el origen remoto, etc, y que por tanto necesita de intérpretes, de sacerdotes, de guías, etc.
En esta concepción, el individuo es la adecuación a un orden natural situado más allá de sus decisiones concretas, por tanto siempre inalcanzable en el concreto presente, pero siempre esperado en el incierto futuro.
Una tercera posición , ante las cuestiones relativas a la tendencia a hacer absolutos los conceptos, a abstraerlos de la realidad concreta y de optar entre lo universal y lo particular, nos la ofrece el neorrepublicanismo al propugnar una nueva idea de libertad.
El hombre no es sólo individual sino social, nace, se educa y posee lo de una sociedad en la que vive. Pero no es sujeto pasivo que solo imita y copia literalmente la estructura social, sino que interactúa y es capaz de modificar las relaciones sociales, y por tanto la estructura social. Cada ser humano es el resultado de una mezcla de relaciones que no sólo limitan su ámbito de acción sino que lo constituyen como tal.
El sujeto de la libertad no es ese individuo inexistente, sino la estructura social concreta de la que forma parte. "No existen individuos libres sino relaciones libres". La libertad no es una propiedad del sujeto sino un "modo de relación social", en la cual cada uno de sus integrantes es capaz de ejercer su autonomía sin convertir a los otros en meros instrumentos de sus proyectos individuales.
En definitiva, es la relación de no dependencia, de ausencia de dominio , la que integraría este tercer concepto de libertad que se une a los dos anteriores de ausencia de coacción para la acción (libertad negativa) y de autorrealización (libertad positiva).
Si consideramos a la libertad como un modo de relación (superación del dominio, de la dependencia) la competitividad entre libertades individuales deja paso a una concepción universal. Y solo en este supuesto podrían ser libres "todos" los que intervienen en esa relación social.
Si consideramos a la libertad como una forma de relación social, es la sociedad misma la que será o no será libre en la medida en que se superen las relaciones de dominación o, por el contrario, que unos individuos se conviertan en meros instrumentos al servicio de otros.
Desde sus orígenes, los republicanos de cualquier tendencia perciben que el tipo de sociedad que pretenden construir sólo puede funcionar si los ciudadanos gozan de propiedades o de medios para evitar que puedan ser dominados por otros ciudadanos más poderosos por necesitar de su ayuda para sobrevivir.

Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis
 
DarKi_Ni said:

¿Curioso? :roto2:

Cuando era niño si que soñaba, rayadas raras mezcla de relatos eroticos y peliculas como criters o gremlings, pero soñaba, pero desde hace cerca de una decada nada, me acuesto y me levanto como si el tiempo no hubiese pasado
 
Psicopata said:
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Todo el mundo tiene una media de uno o dos sueños al día, lo que normalmente ocurre es que cuando te despiertas no los recuerdas.