Guerra en el PP: Feijóo presentará la candidatura para desbancar a Casado y Ayuso será líder del partido en Madrid

La protesta de miles de personas en la puerta misma de la sede del Partido Popular en la calle Génova este domingo 20 de febrero lo precipitó todo.

Si el final de la semana ya fue un infierno para la ejecutiva del PP, especialmente un trago difícil para Pablo Casado y Teodoro García Egea, esta muestra de seguimiento tremendo en apoyo de Isabel Díaz Ayuso -su rival-, solo ha hecho que poner a los primeros en una situación aún más delicada.

El presidente, entonces, decidió que este lunes 21 se reunirá con la cúpula directiva en la propia sede de Génova, después de un fin de semana repleto de llamadas de ida y vuelta con los barones regionales y con los portavoces parlamentarios. Todo apunta a que una vez allí ejecutará Casado la única salida posible para no terminar dimitiendo como le piden voces autorizadas del partido, de los medios de comunicación y de miles de militantes: convocar un congreso extraordinario para elegir al presidente de los populares (antes del ordinario que tendría lugar en julio).

En el comité de dirección de este lunes se solicitará la medida, pendiente de que la junta directiva lo aprobara durante la semana.

Llamada clave Feijóo-Ayuso​

Lo tiene negro el actual líder del PP a nivel nacional porque habrá un nombre clave con una candidatura única: Alberto Núñez Feijóo.

Según confirman a Periodista Digital fuentes del partido, este fin de semana se dio una llamada en conexión Galicia-Madrid: Feijóo y la propia Isabel Díaz Ayuso hablaron largo y tendido para dar la conformidad a una especie de ticket doble. El primero obtiene el apoyo de la madrileña para acceder al cetro nacional y ella conseguiría la validez para ser nombrada presidenta del partido en Madrid.

Con este movimiento Feijóo sumaría el apoyo más definitivo a su candidatura al tiempo que cuenta con el del resto de barones regionales (a excepción de Fernando López Miras -presidente murciano-) y el Partido Popular nacional quedaría en manos de un hombre que puede aportar la serenidad que hoy necesitan, saber estar político y opciones claras de triunfo en las generales de 2023.

El contexto actual es de hecho muy favorable para Feijóo, en medio de esta vorágine mediática y social, y el gallego ya estuvo muy cerca de presentarse en el congreso de 2018 del que salió Casado como sucesor de Mariano Rajoy.

Al adelantar Pablo Casado y Teodoro García Egea el congreso de forma extraordinaria dan por hecho que no cuentan con los apoyos necesarios para seguir, en un momento de puro fuego en las entrañas de su organización política, y además tampoco contarían con la estructura de partido necesaria para hacer frente a Feijóo.

En el caso de la Xunta de Galicia, Fabiola García, conselleira de Política Social, tiene la mayor parte de las papeletas para quedarse como sustituta temporal de Feijóo hasta la celebración de un nuevo congreso regional.

 


Ayuso se ha autodescartado de la carrera por reemplazar a Pablo Casado como presidente del PP nacional. Dice que su sitio está en Madrid y que no tiene mayores aspiraciones. ¿Va en serio? ¿Por qué ha tomado esta decisión?
 

Pablo Casado dimite y deja el partido en manos de una gestora​

Según ha podido saber NIUS Pablo Casado ha decidido dimitir como presidente del PP. Junto a él sale el secretario general del partido Teodoro García Egea. Una comisión gestora se encargará de dirigir el partido y convocará un congreso extraordinario. La decisión está tomada y sólo falta la comunicación oficial, que llegará en las próximas horas. Fuentes del PP aseguran a NIUS que en este momento se están ultimando las firmas necesarias y preparando el comunicado que lo hará oficial.

Casado Intentó ganar tiempo citando para la próxima semana a la Junta Directiva del PP, de cara a convocar un congreso, pero finalmente, y tras una caída masiva de apoyos, Pablo Casado ha tirado la toalla. Dos años y medio después de asumir el liderazgo del partido,

La última semana ha sido demasiado para Casado, que entre el jueves y el domingo vio cómo militantes de su partido se ponían del lado de Ayuso en la mismísima puerta de Génova, a cuenta de la investigación abierta a la presidenta madrileña por la adjudicación de un contrato que acabó en una comisión para su hermano. Después, se ha quedado prácticamente sólo en el plano oficial.

La cascada de pérdida de apoyos, empezando por su propia cúpula han dejado a Casado sin opciones y claramente condenado a dejar la vara de mando del PP. Primero fueron algunos barones, como el influyente Feijóo; después miembros de su directiva como la portavoz Cuca Gamarra, o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que ha renunciado a la portavocía del PP; más tarde, el Grupo Parlamentario en el Congreso que pedía el congreso y la dimisión de Teodoro García Egea; y finalmente, el incondicional murciano López Miras, que también ha solicitado la dimisión del presidente del partido.

De Castilla y León a Madrid​

Los resultados de las elecciones de Castilla y León no avalaron la estrategia de Casado y de su "fontanero", el secretario general de Teodoro García Egea. Ambos trazaron el adelanto electoral para gobernar en solitario, pero aunque el 13 de febrero el PP ganó en las urnas, la victoria se tradujo en la necesidad de cambiar de socios y sustituir a Cs por Vox. Para colmo, los de Abascal exigieron por primera vez entrar en un gobierno, poniendo al candidato, Alfonso Fernández Mañueco, contra la espada y la pared.

Con ese regusto empezó la semana, pero el miércoles por la noche todo se desbocó. La salida a la luz de una investigación a Ayuso por un contrato del que se habría beneficiado su hermano, Las informaciones que hablaban de una comisión de 285.000 euros salían de Génova, que puso el foco en la líder madrileña. Pero no sólo eso, también se confirmó que, además de una investigación oficial interna, se había intentado contratar a detectives para hacer otra de forma paralela y bajo manga.

A partir de ahí, ella tomó la iniciativa con un comparecencia en la que Ayuso acusó a Casado y a García Egea de buscar corrupciones sobre ellas y filtrarlas. El secretario genera respondió en otra rueda de prensa igual de dura, y al día siguiente, el propio Casado volvió a señalarla en una entrevista radiofónica.

Así las cosas, y con los militantes acudiendo a la calle Génova para aclamar a Ayuso, la situación se convirtió en crítica. Y en la reunión del comité directivo de este lunes, se intentó abordar una salida a la crisis. Con la directiva partida, y media docena de sus miembros desmarcados de Casado, se acordó -tras más de sete horas de reunión, convocar a la directiva nacional para el lunes. De ahí iba a salir la convocatoria de un Congreso. Una forma de ganar tiempo para recabar apoyos. Pero en menos de 24 horas, ocurrió todo lo contrario.

Ni tres años de liderazgo​

Pablo Casado, de 41 años, es palentino, abogado y economista. Se afilió al PP en 2004 y ya en 2005 fue nombrado presidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad e Madrid. Desde ahí llegó a la Asamblea madrileña, como diputado de Aguirre, otra de las que estos días ha hablado contra él.

Y en 2008, tras abandonar el escaño autonómico se convirtió en jefe de Gabinete de Manuel Pizarro. Y en 2011 llegó al Congreso como diputado. En 2015 fue nombrado vicesecretario de comunicación del partido y allí siguió hasta que llegaron las primeras primarias, que enfrentaban a Soraya Sáenz de Santamaría y Mª Dolores de Cospedal para suceder a Rajoy. Él decidió presentarse y acabó ganando.

Pero en este tiempo, Casado no ha tenido resultados en las elecciones. El PP sí se consolidó en las municipales, colocándose como primera fuerza. También consiguió victorias en comunidades clave como Madrid o Andalucía, pero en las elecciones generales no pudo.

En la primera de las dos citas electorales de 2019, el PP bajó de 137 a 66 diputados. En la segunda consiguió 23 más, llegando a los 89, pero sin ninguna opción para gobernar.

Ni con la pandemia de por medio ha puesto en apuros al PSOE, aunque algunas encuestas sí que reflejaban una tendencia al alza, pero casi siempre insuficiente. Y mientras tanto, ha visto cómo crece su rival más directo, Vox, que por ahora es el gran beneficiado de la última crisis del PP que ha acabado con la salida de Casado.

 
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Casado antes de abandonar el Hemiciclo: “Entiendo la política desde la defensa de los más nobles principios y valores”​

El presidente del PP renuncia a formular su pregunta inicial a Pedro Sánchez y ha puesto en valor la lealtad constitucional de su partido. Sánchez le ha deseado “desde la discrepancia, lo mejor” y ha asegurado que no adelantará elecciones

Las secuelas de la guerra abierta en el PP se dejaron ver en la sesión de control en el Congreso. Durante todo el día de ayer había sobrevolado la incógnita de si Pablo Casado iría o no a la Cámara Baja, pero el líder de los populares no había retirado su pregunta.

Casado ha acudido a la sesión de control al Ejecutivo sin renunciar a cumplir con su obligación de interpelar al presidente del gobierno. Lo hace a pesar de que, desde su entorno le aconsejaran lo contario para evitar el mal trago después de que su propia dirección y núcleo más cercano le abandonara este mismo martes al exigirle un congreso extraordinario para frenar la crisis interna y pedirle decisiones drásticas como la el cese del secretario general, Tedoro García Egea; una dimisión que se hizo efectiva ayer por la tarde.

El presidente del PP se ha dirigido al presidente del Gobierno en un tono muy cordial, con un discurso en el que ha enarbolado la lealtad de su partido y aseguró que él entiende la política “desde la defensa de los más nobles valores”. “Yo entiendo la política desde la defensa de los más nobles valores. Desde el respeto a los compañeros y la entrega a los compañeros. Todo para servir a España y a la causa de la libertad y que nuestros hijos tengan un futuro mejor”, ha asegurado al inicio de su discurso en el que ha prescindido de la pregunta inicialmente formulada a Pedro Sánchez.

Entre aplausos cerrados por parte de su bancada, el mismo que ayer le empujaba a tomar decisiones mediante la firma de un texto, Casado se dirigió a todos desde su escaño donde lanzó un mensaje recordando que la responsabilidad de su partido era la de “ensanchar el espacio de la centralidad para que PP y PSOE pudiéramos ganar en él, sin pactos con quienes no creen en España ni quienes atentaron contra ella. Esa ha sido siempre la trayectoria del PP”. Casado ha apelado a los grandes pactos que ha conseguido su partido “con lealtad” y ha pedido a Sánchez que abandone sus alianzas independentistas porque “nuestro deber es devolver la tranquilidad a los españoles”. “Espero que este gobierno se ponga al servicio de la ciudadanía”, le ha reclamado al terminar su intervención, que ha cerrado que ha acabado con una ovación con toda la bancada popular en pie.



Ante esto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha deseado a Casado “lo mejor en lo personal”. “Desde la diferencia y la discrepancia política que se ha manifestado en muchas sesiones de control, le deseo en lo personal lo mejor”, ha dicho, pero también le ha recordado que “durante estos dos años, el PP se ha posicionado en una oposición constante, negando la propia legitimidad de este Gobierno”.

Sánchez ha querido garantizar a Casado que su partido “no va a actuar así” porque “tenemos muy clara cuál es nuestra responsabilidad con los españoles”. Así, ha asegurado ante Casado que no convocará elecciones generales de forma adelantada y que agotará su mandato. “Este es un Gobierno con sentido de Estado”, le ha asegurado. “Por eso les anuncio que el Gobierno de España no va adelantar las elecciones generales, ni va a disolver de manera anticipada las Cortes Generales. No lo vamos a hacer porque por mucho que ustedes se han empeñado en lo contrario, este es un Gobierno con sentido de Estado que va a anteponer los intereses generales a cualquier otro tipo de interés”.

El jefe del Ejecutivo ha querido explicitar que la hora de la competición electoral llegará solo al término de la Legislatura, donde competirán “en base a nuestros méritos y no en base a las debilidades de nuestros adversarios”. “Así es como interpretamos y entendemos el patriotismo democrático”, ha zanjado.

El presidente del PP ha renunciado a su turno de réplica y ha abandonado su escaño y el hemiciclo, acompañado por tres diputados del PP, Pablo Montesinos, Ana Beltrán y Antonio González Terol. Poco después, la portavoz del grupo popular en el Congreso, Cuca Gamarra, ha querido recordar a Pablo Casado y agradecerle su trabajo en el partido.

 


Alberto Núñez Feijóo aspira a presidir el Partido Popular en sustitución de Pablo Casado. Pero, más allá de la lucha interna por el poder, ¿qué medidas propone Feijóo para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos? En este vídeo, analizamos su política fiscal.
 

Feijóo confirma que se presentará para presidir el PP en sustitución de Casado​

Alberto Núñez Feijóo da un paso adelante y presentará su candidatura para presidir el Partido Popular. El presidente de la Xunta de Galicia ha confirmado lo que todo el PP daba por hecho: ha anunciado que presenta su candidatura para dirigir el partido a partir del congreso extraordinario que celebrará en Sevilla los días 1 y 2 de abril. El dirigente popular ha hecho este anuncio en la Junta Directiva Nacional del PP gallego, donde el propio Feijóo dijo que correspondía hacerlo, tras hacer un repaso de su vida política en Galicia, con momentos en los que se le ha quebrado la voz y se le han saltado las lágrimas. “Me presento como candidato porque me siento identificado con las ideas del partido, el único con un proyecto para el conjunto de España. No estoy en política para desentenderme ni acomodarme”, ha dicho Feijóo.

Para anunciar su marcha este Miércoles de Ceniza, Feijóo ha roto con la escenografía de aquel 18 de junio de 2018 en que, para estupefacción de media España, renunció a suceder a Mariano Rajoy tras la moción de censura. Ha cambiado los jardines de un hotel de postín en el centro de Santiago por un pabellón multiusos con capacidad para 9.000 personas. Si entonces, con lágrimas en los ojos, esgrimió su “compromiso” de legislatura con Galicia y proclamó que “la mayor de sus ambiciones” era presidir la comunidad en la que nació, esta vez, dice, no ha podido “elegir”.

Feijóo deja Galicia por Madrid en condiciones mucho peores de las esperadas. Cuando en 2012 coronó en la Xunta su segunda mayoría absoluta y las miradas empezaron a girarse hacia él, los mentideros de la derecha lo situaban como ministro del Gobierno que entonces presidía su mentor, Mariano Rajoy. “Para Rajoy, Galicia es tan importante o más que un ministerio”, repetía él para despejar balones.

Aquella cartera ministerial nunca llegó a sus manos y en 2018 no quiso arriesgarse cuando, con el PP ya apeado del poder y Rajoy recién dimitido, tenía que competir por el puesto de sucesor con contrincantes de peso como Soraya Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal. Ahora, sin rivales de entidad a la vista, se postula para ponerse al frente de un partido en la oposición, asediado electoralmente por la extrema derecha y vapuleado por una descarnada guerra interna que ha fulminado a su presidente nacional en unos pocos días.

Unas horas antes de oficializar que toma las riendas del PP como le reclaman los principales dirigentes de la formación, Feijóo ha defendido que es posible compaginar su cargo al frente de la Xunta con la dirección del principal partido de la oposición en Madrid. “Es perfectamente compatible presidir una comunidad y un partido”, afirmó durante un acto en Arteixo (A Coruña) en el que resistió a confirmar su paso para ser el sucesor de Pablo Casado.

En respuesta a las especulaciones que se han disparado en Galicia sobre las consecuencias de la decisión, avanzó que no dejará la comunidad “en un mes”, cuando se celebre en Sevilla el congreso extraordinario del PP al que se presentará. Poco después, recibió respuesta a sus planes por parte del BNG, principal partido de la oposición: “Tiene que dimitir si su prioridad va a ser presidir el PP. No tiene sentido que sea incompatible presidir el PP y el PP gallego, pero sí subordinar Galicia a Génova”.