Golpe de Estado en Birmania con la detención de Aung San Suu Kyi y parte del Gobierno

Birmania se ha despertado este lunes con un golpe de Estado militar. Durante el fin de semana ya se oía el «ruido de sables», que ha estallado con la detención de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien dirige el Gobierno desde 2015, y otros líderes políticos. Así se lo ha comunicado por teléfono a la agencia Reuters el portavoz de su partido, la Liga Nacional para la Democracia, antes de que también se perdiera el contacto con él. «Quiero decirle a nuestro pueblo que no responda precipitadamente y que actúen conforme a la ley», avisó Myo Nyunt, quien explicó que el Ejército se había «llevado» de sus domicilios a varios ministros y representantes políticos en las primeras horas de la mañana.

Este lunes estaba previsto que se constituyera el Parlamento tras las elecciones del 8 de noviembre, en las que el partido de Aung San Suu Kyi volvió a arrasar al ganar un 83 por ciento del escrutinio. Pero el Ejército viene disputando el resultado y ha presentado varias denuncias que han sido rechazadas por la comisión electoral y el Tribunal Supremo. Los militares, que habían amenazado con «tomar acciones», prometieron el sábado que acatarían la Constitución, pero el país ha amanecido con esta asonada solo dos días después.

Según informa la BBC, hay soldados patrullando por la calles de la capital, Naipyidaw, y de la principal ciudad, Yangón (Rangún). Las líneas telefónicas han sido cortadas y la televisión estatal, MRTV, está teniendo «problemas técnicos» para emitir. Todo apunta a un nuevo golpe de Estado en Myanmar, nombre oficial de la antigua Birmania, solo seis años después de recuperar la democracia. En su propia televisión, el Ejército ha declarado el estado de emergencia. Justificando el alzamiento por el «fraude electoral» que denuncian, han tomado los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que han traspasado a su comandante en jefe, Min Aung Hlaing, al menos durante un año.

En noviembre de 2015, este bello país del Sudeste Asiático celebró sus primeras elecciones en 25 años dentro de la transición que había empezado meses antes con la liberación de Aung San Suu Kyi, quien estaba bajo arresto domiciliario por su larga lucha por la democracia. Aunque los militares habían reformado la Constitución para conservar parte del poder, reservándose el 25 por ciento del Parlamento y el control de tres ministerios clave, el partido de Suu Kyi ganó por aplastante mayoría. Por un veto constitucional expresamente dirigido contra ella por haber tenido dos hijos con un extranjero, no puede dirigir el Gobierno, pero es la «mujer fuerte» del país en su cargo de consejera de Estado y representante internacional.

A pesar de las expectativas que había en Suu Kyi, quien ganó el Nobel de la Paz en 1991 y se ha pasado casi 15 años detenida, desde el principio se ha mostrado como una política pragmática que ha traicionado sus ideales democráticos de igualdad y justicia. Como ya avanzó en una entrevista a ABC en 2010, nada más ser liberada y un año antes de concurrir a las elecciones, no solo se ha acercado a un régimen autoritario como el chino, sino que ha negado la persecución en Birmania de la etnia musulmana rohingya (pronúnciese «rojinga»).

Por su aquiescencia con el Ejército con esta auténtica «limpieza étnica», que llevó a más de 700.000 rohingyas a huir al vecino Bangladés en 2017, la reputación de Suu Kyi ha quedado totalmente destrozada. Aunque un informe de la ONU calcula que hubo unos 10.000 muertos, la Nobel de la Paz desmentía este genocidio en 2019 ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya.

A pesar de la abundancia de pruebas contra el Ejército («Tadmadaw»), Suu Kyi aseguró que se trataba de una «operación antiterrorista» en respuesta a la ofensiva que una guerrilla musulmana lanzó en agosto de 2017. Poco después, los refugiados rohingyas hacinados en los campos de la frontera con Bangladés contaban a ABC las atrocidades cometidas por el Ejército birmano, cuyos soldados entraron a tiros en los pueblos, matando a los hombres, violando a las mujeres y quemando sus chozas con los bebés dentro. A pesar de esta complicidad con los militares de «La Dama», como es popularmente conocida Suu Kyi, su delicado equilibrio de poder ha acabado rompiéndose con este nuevo golpe militar.

 

El Ejército de Birmania ordena bloquear temporalmente Facebook por el impulso de una campaña de desobediencia​

El Ejército de Birmania ha ordenado a las empresas de telecomunicaciones que bloqueen Facebook hasta el 7 de febrero, ya que en la plataforma aumentan las campañas de desobediencia civil que, a su juicio, "perturban la estabilidad del país".

Así lo ha anunciado el Ejército en un comunicado, mientras algunos usuarios ya han informado de que no pueden acceder a distintas aplicaciones de Facebook a través, por ejemplo, de la mayor empresa de telecomunicaciones MTP, informa el portal sobre tecnología Engadget.

Por su parte, el portavoz de Facebook, Andy Stone, ha confirmado que el acceso está "actualmente interrumpido" y ha instado a las autoridades a "restaurar la conectividad".

La plataforma, que es popular en el país, con cerca de la mitad de la población como usuarios, se ha utilizado en los últimos días para organizar protestas e informar sobre la situación en el país, a través de escritos, fotografías y vídeos.

Así, se han hecho virales publicaciones y hashtags que llamaban a movilizarse contra el Ejército o de vídeos de manifestaciones como las ocurridas en la ciudad de Rangún, en la que la que la población salió a las ventanas en una 'cacerolada' para protestar contra el golpe de Estado, recoge DPA.

Otra de las movilizaciones a las que se ha dado visibilidad a través de las distintas aplicaciones de la plataforma ha sido una encabezada por profesionales sanitarios, que hicieron parones en más de 80 hospitales, tal y como informa MyanmarTimes.

Por otro lado, el Ejército ha anunciado la creación de un organismo ejecutivo que tendrá vigencia durante el estado de emergencia decretado tras el golpe de Estado militar dado el lunes poco antes de que se conformara el Parlamento surgido de las elecciones legislativas, celebradas en noviembre de 2020.

Asimismo, las nuevas autoridades han presentado cargos contra la antigua líder 'de facto' del país, Aung San Suu Kyi, y el presidente birmano, Win Myint, detenidos el lunes.

GOLPE DE ESTADO​

El golpe fue ejecutado tras las recientes tensiones a raíz de las elecciones generales de noviembre, en las que se impuso de forma aplastante la NLD y tras las que tanto la oposición como el Ejército han denunciado posibles irregularidades.

Las quejas opositoras están encabezadas por el Partido Unión Solidaridad y Desarrollo (USDP), que mantiene lazos con el Ejército, si bien no ha presentado pruebas que demuestren un fraude. Pese a ello, las Fuerzas Armadas dejaron entrever su malestar por estas presuntas irregularidades.

El Ejército, que cuenta con el 25 por ciento de los escaños en el Parlamento, según la Constitución, elevó el tono y el jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, llegó a afirmar que la Carta Magna podría ser "revocada" días antes de la asonada.

 

Guterres dice que la ONU "hará todo lo posible" para lograr que el golpe de Estado en Birmania "fracasa"​

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha afirmado este miércoles que el organismo hará "todo lo posible" para "presionar" con el objetivo de lograr que el golpe de Estado militar del lunes en Birmania "fracasa".

"Haremos todo lo posible para movilizar a todos los actores clave de la comunidad internacional para poner suficiente presión sobre Birmania y asegurarnos de que este golpe fracasa", ha dicho, en una entrevista concedida al diario estadounidense 'The Washington Post'.

"Desafortunadamente, el Consejo de Seguridad (de la ONU) no ha logrado unidad en este sentido", ha manifestado, tras la decisión de China de bloquear el miércoles una resolución de condena presentada por Reino Unido ante el organismo.

Así, ha indicado que "es absolutamente inaceptable" que el Ejército diera un golpe "para revertir el resultado de las elecciones y la voluntad popular" tras los comicios legislativos de noviembre, que "tuvieron lugar con normalidad" y "tras un largo periodo de transición".

"Si podemos acusar de algo a Aung San Suu Kyi --la líder 'de facto' del país, detenida durante la asonada-- es de estar demasiado cerca del Ejército, de proteger al Ejército, principalmente en relación con lo ocurrido con la dramática ofensiva del Ejército contra los rohingyas, que llevó a un éxodo masivo a Bangladesh", ha sostenido.

"Aung San Suu Kyi asumió esta defensa del Ejército, incluso ante los tribunales internacionales. Si podemos acusarla de algo es de estar muy cerca del Ejército. Es absolutamente inaceptable ver este golpe", ha agregado Guterres, en referencia a la imputación de Birmania ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la campaña contra los rohingyas.

Los rohingyas son una minoría étnica de fe musulmana que se concentra en el estado birmano Rajine. Birmania les considera descendientes de inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh y no les reconoce como ciudadanos, privándoles con ello de derechos básicos.

La persecución que, según denuncian, sufren en Birmania les ha empujado tradicionalmente a Bangladesh, donde hay más de un millón de rohingyas. En agosto de 2017, el Gobierno birmano lanzó una campaña militar en respuesta a ataques de insurgentes rohingyas que llevó a la ONU a denunciar una posible "limpieza étnica".

Por ello, Guterres ha expresado su deseo de que "la democracia pueda hacer progresos de nuevo en Birmania" y ha hecho hincapié en que "para ello deben ser liberados todos los presos, el orden constitucional debe ser reestablecido".

"Espero que la comunidad internacional pueda unirse", ha añadido. "Espero que sea posible lograr que el Ejército de Birmania entienda que esta no es la forma de gobernar el país y que no es la forma de seguir hacia adelante", ha zanjado.

El golpe fue ejecutado tras las recientes tensiones a raíz de las elecciones generales de noviembre, en las que se impuso de forma aplastante la Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi y tras las que tanto la oposición como el Ejército han denunciado posibles irregularidades.

Las quejas opositoras están encabezadas por el Partido Unión Solidaridad y Desarrollo (USDP), que mantiene lazos con el Ejército, si bien no ha presentado pruebas que demuestren un fraude. Pese a ello, las Fuerzas Armadas dejaron entrever su malestar por estas presuntas irregularidades.

El Ejército, que cuenta con el 25 por ciento de los escaños en el Parlamento, según la Constitución, elevó el tono y el jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, llegó a afirmar que la Carta Magna podría ser "revocada" días antes de la asonada.

 

Myanmar’s Military Regime Arrests Four Media Staff in Shan State​

Four staff from the Shan State-based ethnic media Kanbawza Tai News have been detained by the security forces after a night raid on Wednesday. The detainees include two journalists, the publisher and a security guard.

Regime forces raided the sub-office of the media outlet in the Shan State capital Taunggyi’s Hopong Township on March 24, as well as two other houses where Kanbawza Tai News staff live. They detained the female editor-in-charge Nann Nann Tai, 28, female news reporter Nann Win Yi, 21, publisher U Tin Aung Kyaw and security guard Ko Sai Sithu, who was released on Thursday evening.

Media outlets covering the security forces’ lethal crackdowns on anti-regime protests have been accused by the junta of inciting people to continue their demonstrations against the military’s Feb.1 coup.

Ko Zay Tai, editor-in-chief of Kanbawza Tai News, told The Irrawaddy on Thursday that their outlet has been targeted despite the military regime not issuing any warnings or bringing lawsuits against them.

He said that he did not know the whereabouts of the detained staff.

The security forces had previously attempted to arrest Ko Zay Tai in a failed mid-March house raid. “I believe that the raids are aimed at destroying the media” Ko Zay Tai said.

“All journalists are just performing their duties, not committing crimes. I believe that those who are thinking of journalists as criminals are the real criminals,” he added.

Several journalists from other ethnic media outlets in Shan State and Kachin State are in hiding because the police are searching for them.

As of Thursday, 23 out of a total of 48 journalists arrested for reporting on anti-coup protests and the security forces’ use of deadly force in crackdowns remain in detention.

In addition, 11 journalists have been charged under Article 505(a) of the Penal Code, which carries a potential prison sentence of up to three years.

The junta has also revoked the publishing licenses of five media outlets – 7Day News, Myanmar Now, Mizzima, DVB and Khit Thit Media – without giving a reason. But, apart from 7Day News, all are defying the military regime by continuing to publish news daily.

The Irrawaddy has also been sued under Article 505(a) of the penal code.

As of Wednesday, around 2,906 people including elected leaders, election commissioners, National League for Democracy members, anti-regime protesters, activists, writers, journalists, artists and civilians have been arrested by the junta.

 

Russia says it is seeking to strengthen military ties with Myanmar​

MOSCOW, March 26 (Reuters) - Russia wants to strengthen military ties with Myanmar, its state media reported on Friday, after a meeting between top defence officials and a junta condemned by Western countries for killing hundreds of civilian protesters.

Russia’s deputy defence minister, Alexander Fomin, met in the capital Naypyitaw on Friday with junta leader Senior General Min Aung Hlaing, who seized power in a Feb. 1 coup that triggered weeks of nationwide protests and a lethal response by security forces.

Fomin said Myanmar was a reliable ally and strategic partner of Russia in Asia, state-run TASS said, during a visit that came a day ahead of a big parade to mark Myanmar’s Armed Forces Day, the military’s most prestigious event.

In a video shown on the Russian Defence Ministry’s Zvezda TV, Fomin is seen shaking hands and receiving a medal and a ceremonial sword from Min Aung Hlaing in a meeting room full of military officers in green uniforms.

“You, distinguished Senior General, took part in our parade last year, our parade commemorating the 75th anniversary of victory in the Great Patriotic War,” TASS quoted Fomin as telling the junta leader, referring to World War Two.

“And this visit of ours – it’s a response to yours.”

WESTERN OUTRAGE​

The visit is the firmest sign yet of Russia’s support for the new military rulers in Myanmar, amid outrage in the West and deep concern among its Asian neighbours, some of which have condemned the violence against civilians and urged the restoration of Aung San Suu Kyi’s elected government.

The United States, Britain, Australia and the European Union have imposed sanctions on the ruling military council and the army’s vast network of businesses.

Defence ties between Russia and Myanmar have grown in recent years with Moscow providing army training and university scholarships, as well as selling arms to a military blacklisted by several Western countries for alleged atrocities against civilians.

Russia is the source of at least 16% of weaponry procured by Myanmar from 2014-2019, according to a 2020 study by the Stockholm International Peace Research Institute.

Yadanar Maung, a representative for campaign group Justice for Myanmar, said Russia was legitimising the junta and called for the international community to impose a global arms embargo.

“Russia is complicit in the military’s campaign of terror against the people,” Yadanar Maung said.

“We are appalled that Russian officials are travelling to Myanmar to legitimise the illegal military junta.” (Reporting by Polina Ivanova in Moscow and Fanny Potkin in Singapore; Writing by Martin Petty Editing by Gareth Jones)

 

Los militares birmanos desatan una matanza de civiles, incluidos niños: ya hay más de 400 muertos​

En un 'día de deshonra', las autoridades militares de Birmania (Myanmar) desataron este sábado una matanza de decenas de civiles, incluidos tres niños, durante la brutal represión de las protestas antijunta en las que el recuento de fallecidos asciende a 91, según el medio local Myanmar Now, aunque otras fuentes hablan incluso de 400 víctimas.

Se trata del día más sangriento desde el golpe de Estado del pasado 1 de febrero liderado por el jefe del Ejército y de la junta militar, Min Aung Hlaing, que este sábado presidió un desfile castrense con motivo del Día de las Fuerzas Armadas en la capital, Naipiyidó.

Según el recuento de Myanmar Now, las muertes ocurrieron durante manifestaciones celebradas en unas cuarenta ciudades en regiones y estados como Rangún, Mandalay, Sagaing, Bago, Magwe, Tanintharyi y Kachin.

La cifra total de víctimas mortales, que hasta el viernes ascendía a al menos 328, superaría ya los 400 fallecidos.

Pese a la represión con gases lacrimógenos y munición de goma y real, miles de birmanos volvieron a desafiar a los militares y policías con escenas escalofriantes que se podían seguir casi en directo en las redes sociales.

En uno vídeo captado por una cámara de seguridad, los soldados disparan sin haber sido provocados contra una motocicleta en un lugar donde no había protestas y se llevan a uno de sus ocupantes herido, mientras otros dos huyen corriendo.

En otro vídeo desgarrador, un padre grita desconsolado que han matado a su hijo pequeño mientras lo lleva en brazos dentro de un coche.

Disparar a la cabeza​

Los soldados y la policía han cumplido con la amenaza que la víspera emitió la televisión y radio estatales: que dispararían a los manifestantes por la espalda y en la cabeza.

De hecho, la mayoría de los fallecidos en las manifestaciones desde principios de febrero son por disparos, muchos de ellos en la cabeza.

Esta mañana el jefe golpista de la junta militar, Min Aung Hlaing, presidió el desfile en Naipyidó, para conmemorar el Día de la Fuerzas Armadas, aunque muchos manifestantes hablan del "día contra la dictadura militar" y "día de deshonra".

El general golpista aseguro que su misión es "defender la democracia" y prometió celebrar elecciones sin precisar una fecha concreta.

Según el medio Asia Nikkei, Rusia, China, India, Pakistán, Bangladesh, Vietnam, Laos y Tailandia enviaron a representantes al desfile castrense.

"Rusia es un gran amigo", dijo en un discurso Min Aung Hlaing ante la presencia del viceministro de Defensa ruso, Alexander Formin.

La gran mayoría de los países han boicoteado el evento e incluso algunas embajadas, incluida la española, han sustituido la foto de portada de sus páginas en Facebook por el color negro en señal de duelo.

Día de terror y deshonor​

"Este 76 aniversario del Día de las Fuerzas Armadas de Birmania quedará grabado como el día del terror y el deshonor. La matanza de civiles desarmados, incluidos niños, es indefensible", expresó en un comunicado la Delegación en el país de la Unión Europea (UE), que pidió el fin de la violencia y la restauración de la democracia.

La Embajada británica también criticó en Twiter a la junta militar al acusarla de llevar a cabo "ejecuciones extrajudiciales" en el mismo Día de las Fuerzas Armadas.

También la Embajada estadounidense se sumó a las críticas, al acusar a los policías y soldados de "asesinar" a civiles, incluidos niños, a los que ha jurado defender.

"Los birmanos han hablado claramente: no quieren vivir bajo un régimen militar. Exigimos el fin inmediato de la violencia y la restauración del Gobierno elegido democráticamente", precisó la delegación norteamericana en Facebook.

Las autoridades llevan disparando a manifestantes a diario casi dos meses, a pesar de las duras condenas de la ONU, así como de la Unión Europea y países como Estados Unidos y Reino Unido, que han aprobado sanciones contra los líderes castrenses y sus conglomerados económicos.

Los militares tomaron el poder con la excusa de un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, y que fueron declarados legítimos por los observadores internacionales.

Desde el golpe, la junta militar ha detenido a más de 3.000 personas, incluida Suu Kyi y gran parte de su Gobierno, quienes se encuentran en su mayoría incomunicados.