Gitanos gitaneando

Una pedida de mano entre clanes de etnia gitana acaba a tiros por una canción y con los novios muertos

Tocar una canción más en la celebración de una pedida de mano pudo ser el desencadenante de la salvaje reyerta que tuvo lugar ayer a las puertas de una cervecería de El Álamo (Madrid). Nada hacia presagiar que la tarde del pasado domingo acabara a tiros a las puertas de un local a las afueras de la localidad entre las dos familias de etnia gitana allí presentes. Cuando llegó la Guardia Civil, alrededor de la media noche, uno de los 60 asistentes ya se había subido a su vehículo y atropellado a muchos de los presenten. El encontronazo en el bar acabó con una frase: "Vamos a la calle y nos pegamos". La disputa en la calle con otra: "Vamos a encontrarle". Ahora los agentes investigan todo lo sucedido tomando testimonio a los presentes, así como el hallazgo de dos personas muertas y otra muy grave en la cuneta del kilómetros 6 de la carretera comarcal M-404 a escasos metros: eran el novio y la novia.

Según ha podido saber La Información, dichas familias habían reservado la terraza de 300 metros de una cervecería ubicada a las afueras de El Álamo para celebrar un evento familiar. La fiesta empezó a las 19:00 horas del pasado domingo y podían disfrutar de unas horas de música, hasta las 23:30 horas. En la ceremonia se iban cantando canciones en honor a los novios. Una vez una familia, otra vez otra. Llegada la hora, una discusión por cantar una más fuera de hora acabó con los asistentes divididos y a las puertas del local dejando la comida de la barbacoa contratada en los platos y empezando una pelea que acabó siendo una "gran reyerta", según el ayuntamiento, una "batalla campal y brutal", según algunos testigos. Fuentes consultadas por este diario aseguran que se escucharon varios disparos. Algunos vecinos relatan que participaron más de cien personas, que utilizaron como armas arrojadizas desde ladrillos hasta las vallas de una obras que se encontraban en el lugar. También hablan de un coche que, a gran velocidad, arrolló a los que estaban inmersos en la pelea, llegando a herir a varios de los asistentes.

El incidente acabó con la celebración, y ambas familias decidieron cancelar la pedida de mano, lo que no fue compartido por la joven pareja de novios, que rondaba los 20 años. La pareja expresó su deseo de fugarse, según recoge Efe de las primeras pesquisas de los investigadores. Sobre las 4:40 horas de la mañana, los novios y otra joven caminaban por el arcén de la carretera M-404 cuando fueron embestidos por un vehículo, cuyos ocupantes aún no han sido identificados. Horas después un vecino de la localidad llamaba al 112 porque en la cuneta de la M-404 había dos cuerpos. Estaban a escasos 200 metros del lugar de la reyerta.

Cuando llegaron los servicios de emergencia una de ellas ya estaba sin vida y la otra, con numerosos politraumatismos en las piernas, fue llevada al hospital 12 de Octubre en estado muy grave. Una vez los agentes de la Guardia Civil se pusieron a inspeccionar la zona, a escasos metros, encontraron el cadáver de otro hombre, oculto entre la maleza. Los lugareños aseguran que esa carretera es de mucho transito de vehículos y nunca salen por ahí a pasear al atardecer. Los agentes están ahora a la espera de conocer el resultado de las autopsias para poder arrojar algo de luz al suceso y confirmar si las víctimas fueron atropelladas ahí o si el impacto fue la causa de la muerte.

Mientras, continúa la investigación, que pasa por inspeccionar al detalle esa cervecería que los domingos suele estar cerrada pero en esta ocasión abría sus puertas para que tuviera lugar esta celebración que incluía una barbacoa una vez acabara la música. A las 23:15 horas todo transcurría entre risas y aplausos. El rifirrafe que hizo saltar la chispa ocasionó que todos acabaran a las puertas para protagonizar una reyerta que no duró más de media hora. Cuando llegaron los coches de la Guardia Civil, los agentes lograron mediar entre ellos. Cuando los servicios de emergencia llegaron, no había heridos, porque habían sido trasladados a centros médicos por sus familiares. Entre ellos hay tres que fueron al hospital Rey Juan Carlos de Móstoles, entre ellos un niño, detallan fuentes de la investigación.

Una de las familias allí presentes son personas residentes en el asentamiento ilegal que hay junto al río Guadarrama en Navalcarnero. El otro es de un clan que llegó desde Madrid, al parecer de los barrios madrileños de Vallecas y Moratalaz. Los primeros en personarse en la trifulca fue la policía local, que al ver como se agravaba la situación llamó a la Guardia Civil. El Consistorio ha solicitado refuerzos de la Guardia Civil, incluidos los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), "en prevención de posibles venganzas entre los clanes", así como la celebración de una Junta de Seguridad Local Urgente de la Delegación de Gobierno de Madrid en vista de la gravedad de los hechos. Ha recordado que ya ha expresado en varias ocasiones "su malestar por la inacción de las administraciones competentes, al respecto de la situación ilegal del citado asentamiento que pertenece al término municipal de Navalcarnero".

No era la primera vez que acudían a tomarse una cerveza al local donde ahora la Guardia Civil busca algún indicio para aclarar lo sucedido y en cuyas puertas se escuchó la frase "vamos a encontrarle", señalando a esa persona que se montó en su coche y conduciendo a una gran velocidad arrolló a todo el que se le ponía por delante. La cervecería, de reciente apertura, espera ahora el permiso de la Guardia Civil para poder retirar la comida que se quedó en los platos y tirada por el suelo cuando todos salieron corriendo a la calle. El dueño asegura que nunca se podía haber imaginado que una discusión por una canción acabara como acabó. Por el momento, no hay investigados o detenidos por este atropello mortal, aunque las fuerzas de seguridad prosiguen las pesquisas para identificar a los ocupantes del vehículo, que se dieron a la fuga.

 
Destrozan el consultorio de Renedo por hacerles esperar para una PCR: «Nos amenazaron con quemarnos vivos»

«Nos amenazaron con quemarnos vivos en la consulta». Con estas palabras relató Héctor Girón la situación que vivió mientras trabajaba como enfermero de guardia en el centro de salud de Renedo de Esgueva. Los hechos sucedieron el domingo por la mañana cuando Girón junto con el médico de urgencias recibieron a un paciente de unos 19 años que iba a hacerse una prueba para saber si era positivo en Covid-19. En ese momento, los sanitarios se tuvieron que ausentar del centro porque se les requería para una urgencia domiciliaria y su demora fue el causante del incidente. Según explicó el enfermero «no le sentó muy bien tener que esperar». A su regreso al centro médico, el paciente y su acompañante, un chico joven, comenzaron amenazar a los sanitarios quienes, ante el temor, avisaron a la Guardia Civil.

«Cuando vieron que no les hacíamos la prueba, comenzaron a llamar a la entrada del centro. Entonces el acompañante arremetió contra la puerta y casi consigue abrir, aunque por suerte solo la rompió. Nos metimos en el centro de milagro», contó Héctor Girón, quien lamentaba que «si el golpe en el cristal de la puerta nos hubiese alcanzado habría sido una tragedia».

Tras media hora de la llamada de socorro en la que el miedo de los profesionales no dejaba de crecer llegó la Guardia Civil a desalojar el centro de salud de Renedo de Esgueva. El enfermero de guardia señaló que tuvieron que volver a llamar a las autoridades «mientras estaba reventando la puerta» porque temían que el acompañante del paciente se metiese dentro. Girón narró que el acompañante fue el que «ocasionó todo» y que el otro chico «solo se encaró y soltó amenazas». Según informó la Guardia Civil a los sanitarios, los agresores son unos okupas de etnia gitana que han causado «problemática» en el pueblo en otras ocasiones.

Después del incidente, el coordinador del centro decidió que éste se cerrara durante el resto de jornada del domingo. Por consecuente, la asistencia de los municipios que pertenecen a este centro de salud (Renedo de Esgueva, Santovenia de Pisuerga, Cistérniga, Cabezón de Pisuerga, Castronuevo de Esgueva y Villarmentero de Esgueva) se derivó al Punto de Atención Continuada (PAC) de Pilarica. Una medida que afectó a los 11.346 habitantes que componen este Centro de Salud Rural I de Valladolid.

SATSE denunció el acto

El Sindicato de Enfermería de Valladolid (Satse) denunció esta «situación violenta» sufrida por el personal de guardia y puso de manifiesto el aumento de carga que supuso el cierre del centro de Renedo para el PAC urbano de Pilarica que de por sí ya tiene «mucha más carga» porque lleva varias zonas de salud urbanas. Además, Satse apuntó que el cierre también perjudicó a los usuarios de la zona básica de salud de Renedo porque «tuvieron que desplazarse hasta Valladolid».

Ante los hechos, Satse reclamó a Sacyl que se persone como acusación particular en las causas penales por agresiones a profesionales sanitarios porque el sindicato «no va a tolerar ninguna forma de agresión contra los profesionales sanitarios que, simplemente, cumplen con su trabajo».

Satse recordó que los centros sanitarios son espacios en los que debe primar el respeto y la convivencia entre los pacientes y los profesionales, y que es obligación de Sacyl garantizar la realización del trabajo sin sufrir ningún tipo de coacción o amenaza. Además, indicó que las agresiones o intimidaciones contra profesionales sanitarios están consideradas como delito de atentado contra la autoridad pública por la Justicia.

 
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Pasa a planta el militar agredido brutalmente al intentar defender a una chica en Huesca​

El militar de 27 años que el sábado fue víctima de una brutal agresión en Huesca al tratar de defender a una chica que se sentía acosada se recupera poco a poco de sus lesiones. De hecho, ya ha abandonado la uci y ha pasado a planta este viernes, según ha podido confirmar este diario. El agredido es natural de Valdemoro y está destinado en la capital altoaragonesa. Los responsables de la misma, tres jóvenes oscenses, han sido detenidos por la Policía Nacional.

Todo ocurrió sobre las 01.40 horas de la madrugada del sábado al domingo en la plaza Nuestra Señora de Salas, lugar hasta el que se trasladaron varias patrullas policiales que vieron a un joven tendido en el suelo que estaba inconsciente. Una persona que estaba junto a él les explicó que «los agresores habían sido unos seis o siete jóvenes de etnia gitana que se habían marchado a la carrera por el pasaje Salas». Inmediatamente la Policía estableció un dispositivo de búsqueda dando con ellos una patrulla.

Los agentes se bajaron de sus vehículos al tiempo que solicitaron a esas ocho personas la documentación. Dado el numeroso grupo de sospechosos también pidieron apoyo del resto de efectivos policiales. Uno de los jóvenes llevaba una camiseta blanca con manchas de sangre.

De forma sorpresiva, según consta en el atestado al que tuvo acceso EL PERIÓDICO, los jóvenes rodearon a los agentes, les agarraron por los brazos hasta el punto que llegaron a lanzarles golpes y zarandearles para evitar que se acercaran al que llevaba restos de sangre en su ropa. No fue a más la agresión a los agentes puesto que llegó un coche patrulla y todos se marcharon corriendo, dispersándose hasta conseguir huir. La investigación policial permitió identificar, localizar y detener a tres de ellos, J, G. V.; R. G. T., y S. G. G. Uno de ellos es el autor principal de la agresión.

Del San Jorge al Clínico​

En paralelo, una ambulancia trasladó al hospital universitario San Jorge de Huesca a la víctima que al presentar un cuadro clínico de extrema gravedad los sanitarios acordaron su inmediata evacuación a la uci del hospital Clínico Lozano Blesa. Allí fue operado de urgencia de una fractura craneal y tuvieron que drenarle la sangre acumulada en el cráneo y en el tejido cerebral llegando a estar sedado.

La paliza se produjo, según los testigos, después de que una joven se sintiera acosada por el grupo de jóvenes agresores, llegando esta a decir que tenía novio para quitárselos de encima.

Ahí entró en escena la víctima y otros chicos para intentar mediar, pidiendo que la dejaran en paz y que no había motivos para enfadarse porque el grupo de ocho jóvenes les espetaban que les estaban «mirando mal». Ahí fue cuando le dieron un puñetazo que le hizo caer con la cabeza en el suelo. Los tres arrestados fueron puestos este jueves en libertad por decisión del Juzgado de Instrucción número 1 de Huesca.