Los robots vuelven a quitarnos el trabajo: los agricultores optan cada vez más por los recolectores automáticos de fruta.
La principal ventaja de los robots es que son totalmente autónomos, trabajan 24 horas al día y se amortizan rápidamente. El único inconveniente: el espacio entre las filas debe estar cubierto con material reflectante para que la luz incida sobre la fruta y el robot pueda determinar si está madura o no.