Geoingeniería y chemtrails: La verdad al desnudo 🛩️

Y dale con las fumigaciones, como si fuéramos cucarachas. Por Luys Coleto

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Un gran amigo pucelano, El Caballero de Valladolid, me manda fotos de los guarreados cielos de su ciudad. En Madrid y Málaga, similar. Imagino que en toda España, igual. Cielos espectacularmente guarreados en febrero precedieron al arresto domiciliario. Mala pinta, otra vez, el asunto geoingenieril.

Barra libre para fumigarnos

Barra libre de los milicos españoles para fumigarnos desde mitad de abril pasado. Como exterminables bichos. Mientras, irracional e ininteligible "explicación" del siniestro jemad Villarroya ("la orden publicada habilita a usar aerosoles y no aeronaves") y apuntalamiento "legal" por parte del tribunal supremamente injusto. A estos siniestros togados le debemos todo abuso, desafuero y atentado legal cometidos durante los pasados meses, desde la declaración del estado de alarma hasta el uso obligatorio del bozal. En ellos está aportar algo de justicia. No lo hacen.

Los supremos togados, culpables

El tribunal supremamente injusto retrasa sistemática y maliciosamente la resolución de los pleitos planteados, siendo compinche y colaborador necesario de la prevaricación del gobierno sanchista. Su fiel y perruno escriba. Enumeremos más tinieblas supremas, más allá de las fumigaciones. Han retrasado todos los plazos obligatorios, metamorfoseando un proceso sumario y preferente- por mandato constitucional - en un proceso lento y burocrático. No han recabado los correspondientes expedientes administrativos. Han permitido de forma flagrante que el gobierno esconda información necesaria e imprescindible. Siguen rechazando, en todos los asuntos litigados, medidas cautelarísimas sin la menor explicación. O explicaciones testiculares. Porque me sale de los cojones. Sortean la observancia de sus irrenunciables obligaciones laborales como el hecho de garantizar la efectividad de la Tutela Judicial Efectiva (art. 24 CE). Y, por supuesto, oprimen a los españoles que están siendo fumigados desvergonzadamente. Gracias, togados, por humillarnos. Servidores públicos. Me descojono.

Con qué coño nos fumigan

Antonio y Rosario Marciano administradores del sitio web Tanker Enemy produjeron el documental Chemtrails, La Guerra Secreta. Entre los muchos y buenos documentales sobre geoingeniería, estimo éste el mejor. Durante decenios, este turbio tema ha sido negado y desacreditado como leyenda urbana. Al final, llegaron a reconocerlo - vean también, a este respecto, el equívoco documental El clima mecánico - pero solo como una forma de paliar el falsario cambio climático.

Este documental, La guerra secreta, escudriña, con una perspectiva eminentemente científica y de forma rigurosa las principales angulosidades de este inquietante asunto. Como pueden imaginar, la manipulación del clima es sólo un aspecto "menor" de este turbio asunto. La salud humana, clave. Fumigadas tóxicas que nos están envenenando O el futuro económico de naciones pobres. Villarroya, venga macho, cuéntanos algo del asunto. En fin.


 
'Documentos TV' analiza los efectos de la manipulación deliberada del clima

'Documentos TV' estrena esta semana 'Un clima mecánico'. Expertos climáticos proponen cambiar nuestro modo de vida para contrarrestar el aumento de los gases de efecto invernadero y alertan del grave peligro medioambiental del modelo intervencionista. La geoingeniería o manipulación deliberada del clima para luchar contra el cambio climático se extiende entre los países más poderosos del mundo.

Archivos descatalogados de Estados Unidos demuestran que la geoingeniería ya se aplicó como arma climática en los conflictos de la década de los 60 y 70, provocando lluvias torrenciales artificiales o sequías prolongadas, en favor de las estrategias bélicas.

El cambio climático se está acelerando y los expertos buscan soluciones. Unos abogan por un cambio radical en nuestra forma de consumir y producir, a fin de disminuir los elevados gases de efecto invernadero que calientan el planeta. Para otra parte de la comunidad científica, este propósito no es más que un parche que no ha dado resultado en los últimos veinte años y sugieren intervenir directamente en el clima.

Sus propuestas radican principalmente en la extracción del carbono de la atmósfera, a través de la creación de bosques artificiales o de la inyección de aerosoles sulfatados, una especie de filtro solar que enfríe la Tierra. “La gente responde de forma instintiva e inmediata a la idea de que se pueda actuar sobre el clima. Algunos piensan que es una perspectiva aterradora y que, en cierto modo, jugamos a ser Dios”, afirma un experto favorable a las técnicas de la ingeniería climática en 'Un clima mecánico'.

Los defensores de la geoingeniería creen que tienen el poder para controlar la naturaleza, es la premisa más escuchada entre los no intervencionistas. “Con la geoingeniería, los gobiernos no tendrán que pedir a los consumidores que cambien su forma de vida. Tiene un tremendo atractivo político”, se quejan los científicos que optan porque sea el hombre y no la tecnología, quien solvente el cambio climático.

'Un clima mecánico' es un documental de investigación sobre el desarrollo de tecnologías extremadamente poderosas, con el fin de controlar y manipular la naturaleza en nuestro beneficio. “Podríamos crear una especie de Frankenstein climático… y esa podría ser la peor locura que haya cometido nunca la Humanidad”, advierte un destacado especialista de la ética.

 
Los chemtrails son fumigaciones tóxicas que nos están envenenando

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Desde hace años numerosos aviones fumigan a gran altura los cielos del mundo dejando una serie de estelas blanquecinas que terminarían conociéndose como chemtrails -en realidad fumigaciones tóxicas- y darían lugar a todo tipo de especulaciones sobre su contenido; especialmente porque los organismos internacionales y los gobiernos de los países industrializados optaron por ignorar toda pregunta sobre ello y mantenerse en silencio. Lo que llevaría en muchos casos a hacer pasar por “chalados” a quienes denunciaban lo que estaban viendo con sus propios ojos. Pues bien, todo indica que forman parte de un programa de control climático de impacto incalculable para el medio ambiente y la salud vendido a la opinión pública como medio inevitable para evitar el calentamiento global. Al menos así lo denuncia la asociación Terra SOS-tenible -promotora de la plataforma cívica Guardacielos– que ha solicitado el Parlamento Europeo una investigación independiente. Nos lo ha explicado en detalle su presidenta y portavoz, Josefina Fraile

Hace dos décadas los cielos de medio mundo se convirtieron en enormes lienzos en los que resultaba fácil ver cómo líneas blanquecinas de diferente longitud y grosor con aspecto de vapor se entrecruzaban en espacios relativamente pequeños. Líneas que surgían siempre –y siguen haciéndolo hoy- tras el paso de aviones y de ahí que en un principio se creyera que no eran sino estelas de condensación provocadas por los gases calientes de los motores de los aviones al entrar en contacto con aire frío. Sin embargo sus extrañas configuraciones, el hecho de que solo apareciesen en momentos puntuales y no siempre aunque la temperatura ambiental y la altura de las aviones fuese similar, la enorme cantidad de formaciones surgidas en poco tiempo y, sobre todo, la presencia en la zona tras su paso de sustancias químicas tóxicas que hacían enfermar a muchos de quienes vivían debajo hicieron sospechar pronto que no se trataba de meras estelas de condensación. Y fue el periodista William Thomas quien utilizó por primera vez –en 1999- el término «chemtrail» -abreviación del término inglés chemical trail cuyo significado es estela química– para referirse a tan extrañas formaciones que hoy se sabe no son de vapor de agua sino fumigaciones tóxicas de cuyo estudio se puede concluir que…

…eran un fenómeno desconocido antes de la década de los 90.

…permanecen en el aire mucho más tiempo que las estelas de condensación; y

…se producen también a baja altura lo que descarta que en tales casos puedan ser estelas de condensación.

Posteriormente comprobaría que además…

…tras ellas aparecen en la tierra fibras y materiales tóxicos (como el aluminio, el bario y el estroncio).

…en la zona se produce un aumento del número de enfermedades comunes dándose además patologías poco habituales y numerosos problemas medioambientales.

…los chemtrails se mencionan ¡en documentos oficiales! en los que se les relaciona con proyectos experimentales sobre la manipulación del clima. Es el caso del proyecto de ley Space Preservation Fact (Ley de preservación del espacio) presentado en 2001 ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos que recoge un listado de armas cuya prohibición se propone y, entre ellas, se menciona la fumigación aérea.

…hay suficientes evidencias de que el material que se está lanzando desde aviones tiene como objeto –o como excusa- reducir el impacto de los rayos solares y disminuir el nivel del calentamiento global.

Obviamente ninguna organización internacional –civil o militar-, gobierno o autoridad institucional admite nada de todo esto. Y de ahí que algunas agrupaciones ciudadanas hayan decidido denunciar la situación públicamente e intentar poner a las autoridades en una situación incómoda. Siendo una de las iniciativas más recientes la presentación por la asociación española Terra SOS-tenible, la asociación italiana Alternativa y la plataforma europea Skyguards (Guardacielos) de una petición formal ante el Parlamento Europeo para que se investiguen los hechos y se actúe a nivel político, social y judicial a fin de detener lo que no dudan en calificar de “fumigaciones clandestinas aéreas”.

FUMIGACIONES TÓXICAS

Pues bien, la presidenta tanto de Terra SOS-tenible como de Guardacielos es la española Josefina Fraile, licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Los Ángeles (Estados Unidos), postgrado en Relaciones Internacionales por la Universidad Johns Hopkins y máster en Desarrollo Rural y Administración Pública por el Instituto Agronómico de Montpellier y la Universidad de Burgos quien lleva varios años centrando sus esfuerzos profesionales en el campo medioambiental y encabezó en 2004 en nuestro país la candidatura de Los Verdes al Parlamento Europeo. Como encabeza en estos momentos desde Guardacielos el movimiento contra “las fumigaciones clandestinas aéreas” que según afirma “forman parte de programas globales de Geoingeniería supuestamente orientados a paliar el calentamiento global”. Fumigaciones que a su juicio constituyen “graves atentados medioambientales y contra la salud pública” de los que considera a los gobiernos europeos “cómplices por su pasividad e inacción”. De hecho no dudó en llevar recientemente al Parlamento Europeo una petición pública de protección para la ciudadanía europea que cualquier ciudadano puede aún firmar en www.guardacielos.org.

Díganos, ¿por qué son ustedes partidarios de desterrar el término chemtrails y utilizar solo el de “fumigaciones tóxicas” o “estelas de Geoingeniería”?

-Efectivamente, somos muy críticos con el uso del lenguaje. Existe una tendencia generalizada a hacer seguidismo de fórmulas “made in USA” sin el menor espíritu crítico. En este caso tenemos un palabro sin verbo desvinculado por tanto de toda acción o intención que la gente no entiende ni siquiera en el país de origen. Fue usado inocentemente por personas cuyo error fue no emplear desde el principio el término fumigación que es el que emplean los geoingenieros porque manifiesta una clara intencionalidad y entiende todo el mundo. En consecuencia, diez años después la sociedad sigue in albis.

El término chemtrail ha servido a los intereses de quienes manejan los hilos de la desinformación porque sólo el uso de este término habría podido llevar el debate hacia argumentos estériles de tipo contrail-chemtrail con el fin de generar confusión entre expertos y opinión pública; y ganar tiempo. Y es que llamar a las cosas por su nombre en temas de tamaña gravedad es una cuestión de responsabilidad Además es un término que está totalmente desprestigiado porque se ha relacionado con los OVNIS, los Iluminati, el Nuevo Orden Mundial, etc., y ello está impidiendo a la gente conocer realmente el problema. Por eso nos hemos puesto en contacto con William Thomas, el periodista que primero denunció el problema, para pedirle un cambio semántico utilice ahora los mismos términos científicos que los geoingenieros. Y lo ha aceptado.

-¿Son realmente las fumigaciones clandestinas aéreas una nueva amenaza contra el medio ambiente y la salud pública de la que la población mundial no es consciente?

-Me gustaría poder decir que no… pero es así. Ya teníamos bastante con los transgénicos y con la cantidad de tóxicos medioambientales que están perjudicando nuestra salud y ahora nos enfrentamos a un nuevo problema de gravedad incalculable. Y es que algunos países se han propuesto manipular el clima tras desarrollar la tecnología para ello. Porque la gente lo ignora pero algunos están ya en disposición de generar artificialmente nieblas, nubes, lluvia, diluvios, granizo, rayos, nevadas, huracanes… y también de hacer lo contrario: deshacer nieblas, frentes de lluvia, granizo o nieve para provocar sequías prolongadas… pudiendo provocar sequías prolongadas que terminan destruyendo los sistemas hídricos de un país condenándole a tener que importar alimentos o sufrir hambruna. En otras palabras, tienen en sus manos el control del clima a nivel mundial y, por ende, de todos los recursos del planeta, especialmente los alimentarios. Se trata en suma de un arma de guerra en toda regla que de hecho ya fue parcialmente utilizada por Estados Unidos en Vietnam entre 1967 y 1972 y que debido a su devastador poder fue prohibida en 1976 por dos convenios ENMOD de Naciones Unidas sobre el uso del clima para fines bélicos u hostiles.

-Basada pues en la Geoingeniería moderna…

-Así es. Geoingeniería que se utiliza para la manipulación deliberada del clima a escala global, supuestamente para paliar el calentamiento terrestre. Pero a nuestro juicio no deja de ser un argumento de conveniencia con el que se ha disfrazado de cara a la sociedad una clara actividad delictiva que está intoxicándonos a todos.

-Y cuya utilización está prohibida…

-Sí, pero hay que ser muy ingenuo para pensar que un país que ha alcanzado una tecnología que le permite controlar en buena medida el clima va a renunciar sin más al dominio que ello le da sobre el resto del mundo por el mero hecho de haber firmado un convenio en 1980.

-Pero, ¿cómo van a poder ejercer actividades de ese tipo a la vista de todo el mundo?

Es fácil y de hecho ya lo hacen: generando un problema global que requiera de soluciones globales. Así es como apareció en escena lo del cambio climático y el calentamiento global. Se manipula el clima, se hace luego creer a la sociedad que existe un grave problema de calentamiento terrestre y finalmente se presenta la Geoingeniería como la única solución para enfriar el planeta y salvar a la humanidad. Algo parecido al bombero pirómano que quema el monte para asegurarse el trabajo (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Geoingeniería: una “nueva” ciencia que trata de modificar el clima según las “necesidadespublicamos en el nº 119 de la revista).

-¿Y cómo se supone que contribuiría la Geoingeniería a paliar el calentamiento global?

Pues según sus díscolas teorías mediante la “gestión de la radiación solar” consistente en “enfriar el planeta” mediante la creación de un “filtro solar” en la atmósfera que haga rebotar los rayos del sol de nuevo al espacio antes de que lleguen a la tierra. Filtro que estaría compuesto de óxidos metálicos dispersados por aviones en la estratosfera. Pero si como dicen el calentamiento de la tierra se debe a la acumulación de CO2 en la atmósfera como consecuencia del uso de energías fósiles por el hombre no se entiende por qué la Geoingeniería no contempla ninguna medida orientada a reducir drásticamente esas emisiones. Finalmente nos ofrecen una fórmula que incrementaría en millones de toneladas el CO2 en la atmósfera por el tráfico de miles de aviones fumigadores. Con lo cual tendremos más CO2 y más venenos en la atmósfera. Es de locos. Por cierto, esta locura partió de los laboratorios de la bomba atómica, del “padre de la bomba de hidrógeno”, Edward Teller, quien sin embargo no creía que el planeta estuviera calentándose. De hecho hay hoy científicos como la física nuclear Rosalie Bertell que asevera que eso es matemáticamente imposible de concretar. Si el periodismo de investigación funcionara en el mundo como debiera se podría demostrar que la Geoingeniería constituye un arma de destrucción de los patrones climáticos globales y está llevando el planeta a un punto de no retorno.

VENENOS CELESTIALES

-Pero, ¿están ustedes seguros de que esas estelas que vemos cruzando el cielo en todas direcciones no son vapores de condensación como se nos dice?


-Sin duda. Las estelas de condensación no son un fenómeno tan habitual como se quiere hacer creer porque se requieren unas condiciones atmosféricas concretas: una humedad del 70%, una altitud en torno a los 8.000 metros y una temperatura inferior a 35-40º bajo cero. Y en la práctica no serían visibles desde tierra firme. Por debajo de esas cotas y sin esas condiciones no se forman estelas de condensación por mucho tráfico aéreo que haya. Y aquí hablamos de estelas en todo tipo de condiciones climatológicas y a altitudes bien inferiores. ¡Incluso a menos de 2.000 metros! La verdad es que resulta patético ver a algunos meteorólogos intentar explicar las fotos que les envían los telespectadores con cielos cubiertos de rastros de fumigaciones asegurándoles que se trata de estelas de condensación formadas por el paso de aviones.

-¿Qué aviones son utilizados en estas fumigaciones?

-En general aviones militares sin identificación alguna y excluidos del control oficial del radar aunque también se estén utilizando aviones civiles como demuestran numerosas evidencias recogidas en todo el mundo.

-¿Se sabe qué compuestos forman parte de esos aerosoles fumigados y cómo afectan al medio ambiente y a la salud?

-Se conocen algunos. No porque alguien lo haya revelado sino porque la naturaleza ha sido la primera en dar la voz de alarma. En los países en los que se han llevado a cabo a mayor escala estas acciones los árboles mueren con síntomas de estrés hídrico; incluidos los que están en parques, orillas de ríos y jardines particulares a los que no les falta el riego. Por eso la gente, a fin de saber lo que ocurría, hizo analizar la tierra y las cortezas siendo así como se descubrieron altas dosis de aluminio, bario, estroncio, y titanio, entre otros metales tóxicos.

Y si las plantas se ven afectadas es de necios creer que las personas vamos a librarnos de ello. No es así. Mire, los efectos negativos de la Geoingeniería alcanzan ya a toda la cadena alimentaria. Está contaminado todo: desde el aire que respiramos hasta los alimentos que ingerimos; incluida el agua.

Para empezar, la reducción del 22% de la luz solar que ha sufrido la Tierra afecta ya a la fotosíntesis de las plantas y, por tanto, al clima. Menos sol, menos fotosíntesis, menos agua. Pero también afecta a las personas por una menor asimilación de la vitamina D3 lo que afecta al sistema óseo y a otras muchas funciones metabólicas.

Además en la última década se ha apreciado un número elevado de enfermedades extrañas, alergias, enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas que bien podrían estar relacionadas de alguna forma con esas sustancias tóxicas. Asimismo se han descubierto enfermedades cutáneas graves, como el morgellons, cuyo análisis determina la presencia en el cuerpo de nanomateriales o nanofibras sintéticas ¡con vida propia! que se nutren del oxígeno y el hierro en nuestra sangre (léase en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El misterio del morgellons: la enfermedad de las fibras que se reproducen apareció en el nº 133).

-¿Se han podido analizar los productos que esparcen los aviones de una forma rigurosa?

-¿Cómo analizar algo cuya simple existencia se niega? Lo que se ha analizado es la tierra, los vegetales y el agua –incluida la de lluvia- de las zonas fumigadas. Costando mucho dinero porque los análisis se han hecho en laboratorios homologados fiables. Y el resultado es prácticamente el mismo en todos los países: se ha encontrado aluminio, bario, estroncio, titanio, celsio y otros metales tóxicos. Siempre. Además de fibras de origen sintético, bacterias y productos orgánicos. Y ahora se están llevando a cabo análisis ¡de muestras recogidas directamente de las estelas! Investigación que se está financiando merced a donaciones de ciudadanos anónimos vía internet. Es más, desde Guardacielos estamos trabajando ya en la creación de una base global de datos. Y si tuviéramos recursos abriríamos también otras líneas de investigación, especialmente en el ámbito de las radiaciones electromagnéticas.

-¿Cuál es la situación de las fumigaciones clandestinas aéreas en nuestro país?

-En España las fumigaciones están siendo masivas y el impacto en el medio ambiente y en la salud pública es claramente constatable. Y nuestros políticos no reaccionan. ¿Por qué? Pues porque enfrentarse a quienes dominan hoy el mundo no les interesa. Así que es la ciudadanía, la propia sociedad civil, la que va a tener que organizar su defensa. Nosotros estamos en estos momentos centrando los esfuerzos y recursos en la provincia de Zamora donde cada vez que hay fumigaciones intensas los servicios de Urgencias de los hospitales de Zamora y Salamanca casi se colapsan. Y donde ya podemos demostrar que se están haciendo ensayos con distintos materiales: aluminio, mica, fibras sintéticas….

-Se trata de una denuncia muy dura…

-Mire, hemos visto morir un pinar entero en menos de un año. Y enfermar a alcornoques centenarios en el mismo plazo. El pasado verano las cosechas de cereales tuvieron problemas y los productos hortícolas no maduraron. Y luego le tocó el turno a los viñedos que empezaron a enfermar en agosto. Desde Guardacielos se predijo el 28 de Agosto que en Toro habría problemas con las viñas por el patrón de fumigación. Pues bien, el 4 de septiembre diversos medios de comunicación informaban ya de que algunos viticultores denunciaban tener problemas con los viñedos a causa de la yesca de la vid, problema de difícil solución. Pero no hay que preocuparse que ¡ahí está Monsanto para venderles un “pincho” transgénico que injertándolo en las viñas las salvará!

-¿Tienen ustedes pruebas de lo que dicen?

-Nuestra plataforma hizo analizar tierra de La Guareña –comarca situada al norte de Zamora- tras ser fumigada y el resultado fue que había 5,57 gramos de aluminio por kilo. Es cierto que se trata del metal más abundante en la naturaleza pero no lo es menos ¡que nunca de forma libre! Y nosotros encontramos escamas de aluminio que brillaban en los campos, en los pueblos, en las aceras de las calles y en las carreteras. ¡Se podían ver a simple vista!

-Eso es fácilmente denunciable…

-Cierto. Y así se denunció ante el SEPRONA de Zamora el pasado 19 de julio pidiendo una investigación por posible delito contra la salud pública y el medio ambiente haciendo responsable subsidiaria a la Junta de Castilla y León ya que ningún avión puede sobrevolar el espacio aéreo de un país o región sin autorización previa…

-¿Y…?

-De momento no hay respuesta. Pero tenemos razones para tener esperanza. Seguimos a la espera.

EL CLIMA, UN ARMA DE GUERRA

-El pasado mes de julio se presentó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para salvar a las abejas en Europa ya que su desaparición afectaría seriamente a la polinización de los cultivos y nuestra alimentación depende de ella. ¿Guarda lo que está pasando con ellas relación con la Geoingeniería?


-Lo de las abejas no es en efecto sino un aviso más de los nuevos peligros medioambientales. En 2013 la producción apícola en Castilla y León se ha visto drásticamente reducida. Donde antes se producían 15 kg por colmena este año se ha producido solo 1,5 kg. En el informe de la proposición no de ley a la que usted alude se apunta que una de las causas podrían ser las radiaciones electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía móvil que las desorientan y enferman. Ningún supuesto de la Geoingeniería hace referencia al uso de frecuencias pero se conocen las actividades de determinados países para controlar la ionosfera. A través de pulsos electromagnéticos no solo pretenden incidir en los ríos de vapor, en las corrientes de chorro y en las corrientes aéreas y marinas que conforman el clima sino incluso controlar las comunicaciones globales: terrestres, marítimas y espaciales. El Proyecto HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program) de Gakona (Alaska) desarrollado por las Fuerzas Aéreas y Navales estadounidenses, el Departamento de Defensa y la Universidad de Alaska es bien conocido por este tipo de actividades. La manipulación de los campos electromagnéticos terrestres está interfiriendo en la conocida Resonancia Shuman de 7,83 Hz que al ser la misma frecuencia a la que funciona el hipotálamo está afectando negativamente en la salud mental de muchas personas. Una práctica aberrante con la que queda patente el uso de la manipulación climática como arma de guerra bajo el disfraz de la Geoingeniería.

En fin, todo indica que la dispersión de metales en la atmósfera que pretende presentarse como la inevitable y necesaria creación de un filtro solar global que palie el calentamiento global oculta en realidad la idea de aumentar la conductividad de los pulsos electromagnéticos con los que esa gente trabaja para controlar las comunicaciones (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título ¿Estamos conectados con la Biosfera? publicamos en el nº 156).

-Pero, ¿qué sentido tiene a nivel comercial envenenar la tierra y las plantas?

-Le doy un ejemplo ilustrativo: la multinacional Monsanto -responsable de la destrucción de la agricultura en el mundo con el apoyo de gobiernos como los nuestros y que participa activamente en los programas de Geoingeniería- ya tiene prevista la “solución” para los problemas que ellos mismos generan deliberadamente. Se trata de semillas transgénicas resistentes al aluminio, al estrés hídrico y a los rayos ultravioleta. Hasta preparan árboles transgénicos que no alberguen vida en ellos. ¡Y asómbrese!: ha presentado ya una colección de abejas-robot polinizadoras que sustituyan a las naturales que están haciendo desaparecer. Todo está previsto. El montaje es perfecto.

-¿Existen publicaciones oficiales que hablen de todo esto?

-Hay muchas publicaciones; a favor y en contra. Incluso “desinformadores” a sueldo. Por eso hay que ser muy crítico a la hora de informarse ya que éste es un ámbito en el que tiende a mezclarse un poco todo. Dicho esto añadiré que hay un documento de referencia. Fue publicado en 1996 por las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos con el sugerente título de Poseyendo el clima para el 2025. Está en inglés pero lo hemos traducido y pronto lo subiremos al apartado de publicaciones de nuestra web. Informe que explica en su introducción que “en Estados Unidos la modificación climática formará parte de la política de seguridad nacional con aplicaciones domésticas e internacionales. Nuestro Gobierno seguirá esa política a varios niveles en función de sus intereses. Niveles que incluirían acciones unilaterales, participación en un marco de seguridad como la OTAN, en el marco de la afiliación a organismos internacionales como la ONU o actuando en coalición. Considerando que en 2025 nuestra estrategia nacional de seguridad incluirá la modificación climática su utilización en la estrategia militar nacional será algo natural. Además de los grandes beneficios que esta capacidad operativa aportaría otra motivación adicional para la modificación climática es controlar y derrotar a posibles adversarios” (la negrita el subrayado son nuestros).

Bien explícito, ¿no? De hecho el paso de los años ha demostrado que la estrategia de poderío para imponer al mundo el control del clima se ha hecho realidad al pie de la letra. En Europa las labores de fumigación ¡se ejecutan hoy bajo el control de la OTAN! Y el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la mismísima Organización de las Naciones Unidas (ONU) ya ha propuesto legitimar el uso de la Geoingeniería para paliar el calentamiento global; puede leerlo en el apartado D de su Quinto Informe.

Si sus lectores quieren ampliar la información al respecto pueden entrar en la web Observatorio de Geoingeniería. Ahí está lo mejor que se ha publicado hasta la fecha aunque por breve tiempo ya que todo parece indicar que se ha silenciado a sus autores; y eso indica que las fuentes son buenas.

-¿Por qué cree que no se ha abierto un debate público sobre un tema de tanta gravedad?

-No se abre un debate público porque lo tienen perdido de antemano. La sociedad civil jamás admitirá semejante locura. A falta de un debate serio, mientras se diseña el complicado marco normativo que permita la ejecución legal de la Geoingeniería, se busca normalizar su uso mediante la educación en escuelas y universidades, el cine, la publicidad y la presión mediática centrada en ignorar la manipulación del clima y en seguir la consigna oficialista del cambio climático promovida por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) que consiste en hacer creer que es el CO2 el que regula el clima y no el sol.

-Pero un montaje así tiene un altísimo coste…

-Sí. Que encima pagamos sin saberlo los propios ciudadanos. Piénsese que una hora de avión costaba ya en 2010 diez mil euros, precio de los tóxicos con los que se nos fumiga aparte. Multiplique eso por los miles de vuelos que se están efectuando 24 horas al día los 365 días del año y tendrá una idea de lo que le está costando al erario público el presunto “filtro solar”. Una auténtica barbaridad. Solo que el coste en daños medioambientales y vidas es mucho mayor, casi incalculable. Y eso mientras en todo el mundo se recortan gastos en Sanidad, Educación, Investigación, etc.

Mire, se calcula que financiar la llamada “adaptación al cambio climático” costará 100.000 millones de dólares anuales hasta 2020. Y no hay como un buen talonario para hacer callar a quienes valoran más el dinero que la verdad, la salud o la dignidad.

SILENCIOS CULPABLES

-¿Qué respuesta política a nivel nacional e internacional se ha dado a todo esto hasta el momento?


-En España ninguna. Es más, hay todo un negocio de creación de “oficinas para el cambio climático”. Crecen como las setas. En España, Italia, Grecia, Chipre… En el Parlamento Europeo se han hecho algunas preguntas sobre todo esto pero la respuesta es siempre la misma: el silencio. Y es que reconocer las prácticas que estamos denunciando implicaría responsabilidades civiles, penales y políticas tan grandes por los daños causados que ningún estado osaría asumirlas. Así que, en el mejor de los casos, niegan que todo esto esté sucediendo y desacreditan con todos los medios a su alcance a quienes alertan de lo que sucede.

No obstante hay dos gobiernos que han llevado las propuestas de Geoingeniería a sus parlamentos nacionales: los de Estados Unidos y Reino Unido donde se ha dado un paso adelante anunciando oficialmente la ejecución del proyecto SPICE (Stratospheric Particle Injection for Climate Engineering) (Inyección Estratosférica de Partículas para Ingenierizar el Clima) en el que están implicadas las universidades más prestigiosas del país. Afortunadamente tuvieron que dar marcha atrás ante la reacción popular y la presión de medio centenar de ONGs. Fue un mensaje claro de que la sociedad civil no va a permitir semejante deriva. Por eso ahora han optado por la vía de los hechos consumados.

-¿Creen ustedes que está la sociedad preparada para encajar este tipo de noticias y llegar a cuestionar a sus gobiernos?

-La sociedad tiene derecho a saber la verdad sobre todo lo que le concierne; de hecho sin información fidedigna es imposible que cuestione a los gobiernos que la representan. El problema es que a la gente le cuesta aceptar que sus gobernantes puedan tomar decisiones contra la vida misma de la población. Y sin embargo los datos que demuestran que así acaece desde hace décadas están ahí. Una reciente desclasificación de documentos oficiales en Estados Unidos demuestra que entre 1953 y 1967 miles de ciudadanos hicieron de cobayas –sin saberlo- en experimentos con armas químicas y biológicas.

Experimentos llevados a cabo con ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Escandinavia. Es más, en Estados Unidos ¡es legal ensayar con la población este tipo de armas desde 1997! “Casualmente” cuando empezaron las fumigaciones clandestinas aéreas a gran escala…

También la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) negó durante décadas que estuviera haciendo pruebas nucleares en su territorio y hoy sabemos que en cuarenta años explosionó en Kazakistán alrededor de ¡500 bombas atómicas! Lo que equivale a más de una bomba nuclear al mes. Los efectos en los humanos de esa atrocidad pudimos verlos recientemente en el programa de televisión En portada que se emitió con el título Los hijos de la bomba atómica.

Esa pobre gente no sabía lo que estaban haciendo con ellos… pero nosotros ahora sí lo sabemos. Y podemos defendernos. Aún nos queda la palabra. Y aún nos quedan las urnas. Aunque hay que ser realistas: en este ámbito ni los partidos “verdes” se diferencian del resto. Y lo mismo cabe decir de las más conocidas ONGs o de los sindicatos agrarios: no están haciendo nada para denunciar todo esto.

-¿Fue esa falta de respuesta política la que les hizo crear Terra SOS-tenible y Guardacielos llevando directamente el asunto al Parlamento Europeo?

-La falta de respuesta es ya una respuesta. La peor de todas. Por eso creamos las dos plataformas a fin de actuar a nivel social, político y judicial. Y en abril pasado llevamos el asunto al Parlamento Europeo basándonos en la resolución A4-0005/99 adoptada el 14 de enero de 1999 sobre medio ambiente, seguridad y política exterior en la que se habló ya de armas letales de modificación climática explicitando el Proyecto HAARP. Resolución que ha sido convenientemente ignorada. Y, por cierto, la conferencia que dimos allí fue posible gracias al exdiputado europeo Giulietto Chiesa y a la eurodiputada Letona Tatjana Zdanoka, auténtica excepción ésta en el seno del grupo de Los Verdes Europeos.

Pudimos así denunciar la indefensión en la que nos hallamos los europeos cuando se violan nuestros más elementales derechos como lo son los de la seguridad y la salud. Y la pasividad cómplice de unos gobiernos que niegan las evidencias de lo que está ocurriendo. De ahí que pidiéramos al Parlamento que tutelara de forma real a la ciudadanía europea. Reclamando asimismo la ejecución de la resolución antes citada, especialmente en lo que se refiere al control democrático y parlamentario de los proyectos de investigación militar. Finalmente, tras la conferencia, hicimos una petición formal pidiendo una investigación independiente del Parlamento Europeo para la que estamos recogiendo firmas de apoyo en nuestra web: www. guardacielos.org. Ojalá esta entrevista se difunda, la sociedad española se implique un poco más y logremos subir el insuficiente número de firmas actual.

-¿Realmente creen ustedes que el Parlamento Europeo podría hacer algo respecto a este problema?

-Si le soy sincera, lo dudo; porque incluso si se pronunciara favorablemente obstruiría cualquier iniciativa la todopoderosa Comisión Europea, completamente plegada a los intereses norteamericanos. Ahora bien, la ciudadanía podría “responderles” adecuadamente en las elecciones europeas de mayo del próximo año. A fin de cuentas los ciudadanos desconfiamos mayoritariamente de una institución que sabemos está en manos de los grupos políticos y corporativos. Y si hacen caso omiso estaríamos incluso dispuestos a presentar una candidatura que proponga un programa radical de refundación de la Unión Europea que obligatoriamente prescindiera de una institución como la Comisión y que expondríamos en nuestra web.

-En términos pragmáticos, ¿cómo podría a su juicio implicarse la ciudadanía en este caso?

-Esta lucha se gana o se pierde con la opinión pública. Una ciudadanía concienciada puede hacer que se ponga fin a este terrorismo medioambiental no votando a quienes, directa o indirectamente, lo permiten. La gente puede ayudarnos por ejemplo enviándonos información cuando vean las fumigaciones en su provincia a fin de completar el mapa de nuestra web. Asimismo puede firmar nuestra petición al Parlamento Europeo. Y pueden presentar en sus ayuntamientos las mociones que hemos elaborado para obligarles a nuestros representantes políticos locales a posicionarse en un tema tan transcendental para la ciudadanía. Es más, hemos decidido hacer una “lista negra” con todas aquellas instituciones o personajes públicos que decidan ignorar los hechos que denunciamos y que luego haremos pública para que los votantes sepan de parte de quién están realmente quienes dicen representarles. E intentaremos llevar al Congreso de los Diputados una proposición no de ley que prohíba la Geoingeniería en nuestro territorio.

-¿Quiere añadir algo más para finalizar?

-Sí. Me gustaría resaltar que la salud pública es un bien jurídico en peligro y hago por ello un llamamiento a fiscales, jueces y médicos para que actúen conforme a Derecho ya que en sus manos está en buena medida poner fin a estas actividades genocidas. Como hago un llamamiento al Ejército para que se niegue a formar parte de estos programas recordándole su deber de proteger a la población; en Estados Unidos e Italia ya hay altos mandos que han hecho públicas sus denuncias. Y, por último, extiendo mi llamamiento a la población para que se informe, haga valer sus derechos fundamentales y nos apoye en nuestros objetivos.

 
Utilizan aviones que actúan sobre las nubes para hacer llover… o impedirlo

La Geoingeniería es el conjunto de técnicas y dispositivos desarrollados en los últimos años para modificar y controlar artificialmente el clima a voluntad tanto a nivel local como global. Y no se trata de un proyecto sino de algo que ya se está haciendo sin que la inmensa mayoría de la sociedad lo sepa; entre otros métodos echando con aviones en las nubes sustancias químicas tóxicas para hacer que llueva o impedirlo y eliminando nubes con cañones sónicos. Además se está estudiando cómo evitar el exceso de radiación solar creando nubes artificiales y la manera de absorber y almacenar dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en fondos geológicos. Y pasa incluso en España donde algunas de estas técnicas han perjudicado ya a muchos agricultores que de hecho han interpuesto denuncias en nuestros juzgados sin que, inexplicablemente, progresen nunca. Todo ello sin que la ciudadanía sepa nada.

Los proyectos de geoingeniería que tienen como objeto manipular el clima a gran escala existen y los pusieron en marcha algunas de las naciones más contaminantes que se negaron a adoptar medidas restrictivas económicamente gravosas para frenar el cambio climático. Países como Estados Unidos, China y Arabia Saudita que en lugar de abandonar la economía del petróleo han preferido impulsar programas y proyectos de investigación que pretenden hacer creer que con medios tecnológicos también puede acabarse con el calentamiento global minimizando sus grandes peligros, inaceptables para la mayoría. Buena prueba de ello es lo ocurrido a finales del pasado mes de marzo en las jornadas previas a la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ANUMA) celebrada en Nairobi (Kenia). Y hablamos de un problema que ya denunció nuestra revista hace casi 10 años en el reportaje Geoingeniería: una “nueva” ciencia que trata de modificar el clima según las “necesidades” aparecido en el nº 119.

Pocos días antes del comienzo de la reunión de ANUMA Franz Xaver Perrez, responsable de la delegación suiza, manifestó su preocupación porque la geoingeniería -y más en concreto la «atenuación de los rayos solares»- acabe teniendo “un tremendo impacto negativo” en el planeta por sus graves implicaciones en el suministro de alimentos, la biodiversidad, la desigualdad y la seguridad mundiales. De ahí que Suiza planteara junto a otros países realizar antes de la reunión un estudio sobre el actual estado de desarrollo de la geoingeniería -¡ni siquiera proponía prohibirla, solo evaluarla!-, propuesta que sería apoyada por 12 países pero fue sin embargo bloqueada en la semana de negociaciones preparatorias al comienzo de la asamblea por Estados Unidos, Arabia Saudita, Japón y Brasil argumentando que cualquier discusión sobre geoingeniería debe tener lugar en instancias técnico-científicas como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU para evitar la discusión política..

Todo el mundo sabe sin embargo que quienes bloquearon la iniciativa suiza son naciones sedes de importantes grupos petroleros que ven la geoingeniería como una forma de prolongar la vida de los combustibles fósiles. De hecho las petroleras Chevron, Occidental y otras compañías de altas emisiones contaminantes han invertido mucho en empresas que trabajan ya en experimentos para extraer dióxido de carbono (CO2) del aire. Y científicos de Harvard aseguran estar preparados para realizar al aire libre la prueba más grande de inyección de aerosol estratosférico con el fin de probar materiales reflectantes buscando imitar el efecto de las nubes que se crean con las erupciones volcánicas, experimento conocido como ScoPex que probablemente se lleve a cabo en Nuevo México.

Este tipo de pruebas está sometido a una moratoria por el Convenio sobre Diversidad Biológica pero Estados Unidos es precisamente uno de los pocos países que no lo ha ratificado! Y también hay disposiciones en el Protocolo de Londres que prohíben la fertilización oceánica que es la siembra de hierro en los océanos para favorecer la formación de clorofila por el microplancton, otra forma de geoingeniería que tiene como objetivo aumentar la capacidad del agua de mar para absorber el CO2.

Pues bien, el Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), organización sin ánimo de lucro con sedes en Canadá, Filipinas y México dedicada al desarrollo de tecnologías socialmente responsables y a supervisar las tecnologías emergentes que es consultor de organismos internacionales como el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) ha seguido muy de cerca todo este problema y de ahí que nos pusiéramos en contacto con ellos para tener información de primera mano sobre la situación y, sobre todo, de lo acaecido en Nairobi y sus consecuencias. Petición que gentilmente nos fue aceptada teniendo así la oportunidad de charlar con la directora para América Latina del grupo, Silvia Ribeiro, periodista con amplia experiencia en la defensa ambiental que ha asistido a las negociaciones de varios de los tratados ambientales de Naciones Unidas.

-¿Cuál es la impresión de su entidad sobre lo ocurrido en Nairobi?

-La reunión de Nairobi fue enormemente frustrante para todas las organizaciones de la sociedad civil que trabajamos en la gobernanza de la geoingeniería a nivel mundial desde hace más de una década. La Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ANUMA) podía haber ido más allá de las decisiones precautorias que ya existen –Convenio de Diversidad Biológica y Protocolo de Londres- y haber dado pasos firmes hacia el establecimiento de medidas multilaterales más profundas de control de la geoingeniería a nivel mundial. Hacerlo es particularmente importante ahora que algunos países poderosos están considerando desarrollar las técnicas de geoingeniería a gran escala como excusa para no hacer reducciones reales de emisiones de gases. Se han anunciado varios experimentos a cielo abierto en Estados Unidos y Chile que a nuestro juicio violarían la moratoria del Convenio de Diversidad Biológica y la prohibición sobre geoingeniería marina en el Convenio de Londres. La oposición activa a cualquier forma de vigilancia de la geoingeniería por parte de Estados Unidos y Arabia Saudita debe servir de aviso a todos aquellos que creen que los países altamente contaminantes y productores de petróleo están dispuestos a discutir la gobernanza global de esas peligrosas tecnologías. Si estorba a su modelo habitual de negocios no lo harán.

CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CO2

¿Cuáles son los principales sistemas de geoingeniería climática que están encima de la mesa?

-Lo primero que hay que decir es que ninguna de las tecnologías propuestas aborda las causas del cambio climático afianzando de esa manera la continuación y dependencia de un desarrollo basado en los combustibles fósiles. Dicho esto, hay tres grandes grupos de técnicas de geoingeniería. Uno es la modificación del tiempo local mediante aviones que siembran nubes con sustancias químicas. Para nosotros esta siembra de nubes es una técnica de geoingeniería y sin embargo no está cubierta por la moratoria del Convenio de Diversidad Biológica. Este tipo de modificación local puede conseguirse también con cañones sónicos antigranizo desde tierra. Las técnicas de geoingeniería que sí recoge el convenio son la modificación de la radiación solar -es decir, controlar la cantidad de rayos solares que llega a la Tierra para supuestamente evitar el calentamiento global- y los sistemas de captura, absorción y almacenamiento de dióxido de carbono o de otros gases de efecto invernadero.

¿Estas técnicas se están llevando ya a cabo o están todavía en el terreno de la hipótesis científica?

-La siembra de nubes que la ONU no reconoce como manipulación del clima es una realidad diaria en muchas partes del globo. Respecto a la remoción de dióxido de carbono, que es actualmente la gran apuesta, muchas de las tecnologías que se plantean no están experimentadas, pero hay tres que sí se están desarrollando en alguna medida. Una es la captura de dióxido de carbono y almacenamiento en fondos geológicos conocida como Carbon Capture Storage (CCS), otra es la captura directa de aire mediante máquinas con apariencia de grandes ventiladores que filtran aire y a través de un proceso químico retienen el dióxido de carbono -hay dos empresas que lo están empezando a hacer, una en Estados Unidos y otra en Alemania- y la tercera es la obtención de bioenergía con posterior captura y almacenamiento de carbono que consistiría en cultivar extensas plantaciones de árboles o de cualquier biomasa para después convertirlas en bioenergía y recuperar luego el gas carbono generado y enterrarlo en fondos geológicos. Le menciono estas tres porque tienen un mínimo grado de desarrollo. Todas las demás son teóricas.

¿Cuáles son los aspectos negativos de las técnicas de captura de dióxido de carbono?

-La captura y almacenamiento de dióxido carbono es una tecnología que fue inventada por la industria petrolera y anteriormente se llamaba recuperación mejorada del petróleo (Enhanced Oil Recover). Se trata de inyectar a presión dióxido de carbono para empujar reservas profundas de pozos de petróleo ya explotados a la superficie mientras el dióxido se queda en el fondo. Esa es la teoría pero es muy significativo que esta tecnología venga de la industria petrolera. Ellos la tenían desde hace mucho tiempo y si no la han usado de forma generalizada es porque la inversión en la tecnología necesaria es mayor que lo que se recupera en petróleo. Ahora sencillamente le cambiaron el nombre y la venden como una tecnología necesaria para evitar el cambio climático por la única razón de que usa dióxido de carbono pero no está probado que éste se vaya a quedar en el fondo y no vaya a salir de allí. La hipótesis es que a cierta profundidad el dióxido de carbono se hace líquido y permanece en el fondo lo cual no está suficientemente probado que suceda a largo plazo. También requiere una gran cantidad de energía para conseguirlo; energía que a su vez produce más gases de efecto invernadero. Aparte de que el carbono acumulado en fondos geológicos es sumamente tóxico a ese nivel de concentración y cualquier fuga sería tóxica para humanos, animales, vegetales, etcétera.

Por otro lado, es una tecnología utilizada para recuperar reservas de petróleo y eso aumentaría la explotación petrolera en lugar de terminar con ella. Hay además otro problema que expresó muy bien el Boletín de Científicos Atómicos, publicación de referencia en el tema de la energía nuclear con muchos años de existencia. Hicieron un estudio y concluyeron que se necesitarían decenas de plantas para que esta tecnología tuviera algún tipo de impacto a gran escala; lo que significaría no solamente usar los pozos existentes sino empezar a buscar terrenos subterráneos para almacenamiento provocando todo tipo de especulación sobre tierras y fondos subterráneos, terrestres o marinos. Y todo ello sin contar con que una cosa es la cuestión técnica de sacar el carbono de la atmósfera y otra dónde se almacena y que ese almacenamiento sea permanente, que no sea susceptible de problemas, lo que realmente no está resuelto.

-¿Y qué pasa con la técnica relacionada con la producción de Bioenergía?

-Agregar a la técnica de almacenamiento la plantación masiva de árboles -según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, Bioenergía más CCS- sería tremendo porque significaría plantar una cantidad enorme de árboles para luego quemarlos y enterrar después el gas en fondos geológicos. Algo que supone un gran interrogante porque no es seguro, en absoluto, que se vaya a quedar allí o que haya suficientes fondos geológicos posibles de los que se pudiera disponer. En ese caso además la ecuación energética es negativa porque hay ya varios estudios que muestran que la plantación de árboles a gran escala, si bien absorben carbono mientras están creciendo, exigiría plantar miles de millones de hectáreas para tener algún efecto real sobre el clima. Se precisarían probablemente más hectáreas que las cultivables hoy en todo el planeta.

CONTROLANDO LA RADIACIÓN SOLAR

-¿Cuáles son los modelos de gestión de la radiación solar?

La idea de tapar la radiación solar que llega a la Tierra se toma de las erupciones volcánicas. La erupción volcánica más grande que hubo en el siglo pasado fue la del Monte Pinatubo en Filipinas y la temperatura bajó durante algunos meses hasta medio grado. Una medida que puede considerarse importante si tenemos en cuenta el aumento paulatino que se está registrando a nivel global. El problema es que con este tipo de acción, si se llegara a hacer, si se pudiera reflejar la luz solar como ha ocurrido con las erupciones volcánicas, se desequilibraría el sistema climático en lugares del planeta diferentes de donde se realizara el experimento.

La propuesta de la que en general se habla consistiría en crear una especie de nube artificial inyectando aerosoles sulfúricos sobre el Ártico que podría bajar la temperatura media del hemisferio norte. Para crear estas nubes volcánicas artificiales se propone hacer estratos nubosos con sulfuros inyectados con el fin de que tengan la misma consistencia de las nubes volcánicas; si no, no se reflejaría la radiación solar. Las nubes tienen un cierto nivel de reflejo del sol pero no tan intenso como una nube volcánica. Sin embargo la creación de esas nubes artificiales crearía desequilibrios globales mayores de los ya existentes. Habría algunos lugares en donde se podría bajar la temperatura a cambio de que en otros hubiera demasiada o muy poca lluvia, grandes sequías, dependiendo de dónde se realizara la intervención. Y eso es porque las lluvias y los vientos forman parte de la relación que hay entre el sol que llega a la Tierra, lo que se devuelve al espacio y la temperatura. También hay propuestas de reflejar la luz solar que pasan por cubrir partes del desierto o eliminar bosques boreales ya que la nieve refleja más el sol que los árboles.

-¿La geoingeniería convertirá el clima en un factor geopolítico?

-Sí. Y de conflicto entre países; incluso dentro de los países en distintas zonas. Un meteorólogo muy conocido llamado Alan Robock publicó en 2008 un artículo titulado 20 razones por las que la geoingeniería puede ser una mala idea en el que denuncia que puede ser utilizada con fines militares generando lo que podríamos denominar guerras climáticas. Porque, ¿quién va a controlar dónde puede haber más temperatura y dónde menos? Todas las técnicas de radiación solar darían lugar a ganadores y perdedores.

Y no solo habrá consecuencias geopolíticas porque todas estas tecnologías tienen relación con la salud. Algunas de forma directa como la inyección de aerosoles en la estratosfera imitando las nubes volcánicas, otras a través de los cambios que producen alteraciones de los monzones o sequias en África que, evidentemente, afectarían al régimen hídrico y a la producción de alimentos.

Robock afirma que unos dos mil millones de personas podrían verse afectadas en su acceso al agua y a los alimentos. En el caso del manejo de las radiaciones solares, al tratar de imitar las emisiones volcánicas se producirían todos los problemas de salud que llevan consigo éstas así como sus nubes de ceniza que, al caer, resultarían tóxicas. No es que la gente fuera a morir directamente pero sí habría un importante número de muertes prematuras por enfermedad.

Paul Crutzen, Nobel de Química en el 2000, fue el primero en defender -en 2006- la inyección artificial de grandes cantidades de dióxido de azufre en la atmósfera a 20 kilómetros de altitud para contrarrestar el calentamiento global. Y el propio Crutzen calculó que el uso de esa técnica provocaría la muerte prematura de más de 500.000 personas. Y cuando le preguntaron cómo podía proponer una tecnología que tuviera semejantes efectos contestó que los que morirían más adelante por el cambio climático serían más, lo cual no puede afirmarse con esa rotundidad.

¿Qué tipo de conflictos se están ya generando por la manipulación del clima?

-Hay varios tipos de conflicto en diferentes partes del mundo, sobre todo con las técnicas de manipulación del tiempo local. Conozco en especial uno en Cotopaxi, en Ecuador. Miles de campesinos denunciaron a empresas productoras de brócoli de alterar el régimen de lluvias y provocar una grave sequía con el uso de cañones antigranizo y avionetas. Durante los últimos tres años han tenido problemas muy graves. La comunidad llevó a juicio a la empresa ya que en Ecuador su constitución tiene incorporados los derechos de la naturaleza así que denunciaron su violación y aunque ganaron el juicio no parece que las cosas hayan cambiado.

En México Volkswagen fue obligada a dejar de utilizar los cañones sónicos antigranizo que usaban para evitar que lloviera sobre sus nuevos vehículos en una planta a cielo abierto porque afectaban a 3.000 productores agrícolas. Finalmente tuvieron que retirarlos.

Y probablemente existan muchos más conflictos de este tipo, problemas locales serios e incluso suspicacias entre países. China, por ejemplo, explicó que hizo una modificación del clima con motivo de las olimpiadas. Hicieron un estudio abierto y garantizaron a los futuros asistentes que no iba a llover ¡un año antes de los eventos! Lo mismo que durante la celebración de los 60 años del Partido Comunista Chino. Y en los dos casos tuvieron dentro de China problemas graves en otras provincias por exceso de lluvia al retirarla de donde debía haber descargado. Posteriormente otras provincias se vieron igualmente afectadas.

Otro ejemplo: el gobierno de Filipinas le planteó a la Organización Meteorológica Internacional si no será la manipulación del tiempo en otros países -como hace China- lo que causa los tremendos ciclones y huracanes que han azotado su país en los últimos años. De hecho existen ya propuestas y patentes para la manipulación de huracanes. La propia NASA tiene modelos informáticos que concluyen que los huracanes podrían desviarse artificialmente 2 o 3 grados de su ruta original. Y en un huracán dos o tres grados puede suponer una distancia de 200 o 300 millas, la diferencia entre que afecte a las costas de Miami o que acabe asolando Puerto Rico o Cuba. Y es obvio que en tales casos puede que alguien lo considere un «ataque premeditado».

-¿Es fiable la ONU para las organizaciones que como la vuestra hacen un seguimiento de todas estas tecnologías?

-El año pasado se activó una campaña mundial llamada No manipulen la Tierra (Hands Off Mother Earth) promovida por 180 organizaciones, 25 de ellas grandes organizaciones internacionales como Amigos de la Tierra. Campaña que precisamente propone prohibir la Geoingeniería porque entendemos que a nivel global no hay manera de controlarla. La existencia de grupos económicos tan importantes como el de la industria petrolera -que promueven y pueden apropiarse de estas tecnologías con los impactos desiguales que provocarían- hacen imposible que puedan detenerlas los países individualmente. Parar todo esto requiere un esfuerzo mundial conjunto de países y ciudadanos, Por eso sería deseable que la decisión la tomara la ONU.

La moratoria del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) sirvió al menos para activar los mecanismos diplomáticos y el Protocolo de Londres es un mecanismo legal vinculante. De hecho la moratoria impuesta por CDB consiguió detener tres propuestas de experimentos de geoingeniería. Hay pues un camino diplomático que se puede transitar y es bueno hacerlo.

Por ponerle un ejemplo: el año pasado también se firmó -después de muchos años de negociaciones problemas- el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Ya sé que la pregunta es ¿y quién lo va a respetar? Porque la ONU tiene las limitaciones que tiene. Pero por eso precisamente es imprescindible que se movilice la sociedad, que haya ciudadanos de todas las áreas que adopten una postura crítica y exijan que se cumplan las resoluciones de la ONU. La diplomacia se mueve mucho en función de la presión social para que ciertas políticas se cumplan. No se trata solo de si existe una ley sino de que haya una sociedad que se informe, que tenga una opinión crítica y presione sobre el tema.

ESTELAS QUÍMICAS DE MANIPULACIÓN EN ESPAÑA


Quisimos completar la perspectiva de Silvia Ribeiro con una aproximación más cercana a lo que está ocurriendo en nuestro país pues a pesar de que las autoridades españolas siguen negando cualquier técnica de manipulación del clima miles de personas siguen viendo a diario en distintas regiones de España estelas blanquecinas que aparecen con todo tipo de condiciones atmosféricas. Incluso apenas a 2.000 metros de altura cuando las estelas de condensación dejadas por el paso de aviones solo se producen con una humedad del 70%, a unos 8.000 metros de altitud y cuando hay entre 35 y 40º bajo cero no siendo visibles desde tierra. Sin embargo a base de ridiculizar el término chemtrails medios y responsables políticos han conseguido que se deje de percibir la auténtica realidad que se esconde tras esa palabra: la siembras de sustancias químicas tóxicas con el fin de manipular el clima local (léase en nuestra web –www.dsalud.com– el reportaje que el título Los chemtrails son fumigaciones tóxicas que nos están envenenando apareció en el nº 166 de la revista). Y de ello hemos hablado con Patricio Carrasco, portavoz de la Plataforma Salvemos la Biosfera, asociación nacida hace un lustro con el ánimo de coordinar esfuerzos contra la manipulación climática y la geoingeniería así como ayudar a las asociaciones de agricultores en sus reclamaciones asesorándolos técnica y científicamente.

-Se lo pregunto directamente: ¿se están utilizando técnicas de manipulación del clima en España?

-Nuestro país siempre ha sido campo de pruebas de la Organización Meteorológica Mundial para este tipo de experimentos. Entre finales de los años setenta y principios de los ochenta se desarrolló por ejemplo el Proyecto Intensificación de Precipitaciones apareciendo publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Y lo mismo se hizo aprobando determinadas leyes de agua que permitían la manipulación de la fase atmosférica del ciclo hidrológico previa autorización de los organismos de cuenca y las autoridades pertinentes.

Hace muchos años que se llevan a cabo en nuestro país prácticas de manipulación climática aunque generalmente centradas en la lucha antigranizo, algo que provocó por cierto grandes sequias. Unas veces se siembran las nubes para que las gotas no tengan suficiente volumen y peso como para precipitarse, con lo cual no cae nada. Y otras se han eliminado nubes directamente con cañones sónicos o utilizando técnicas de ionización y diferentes sustancias químicas.

Actualmente lo más llamativo son las técnicas de siembras químicas desde aviones, conocidas como estelas químicas o por el término cada vez más desacreditado de chemtrails. Y sabemos que lo que se está «sembrando» son compuestos que llevan trimetil aluminio, titanato de bario y otras sustancias que al reaccionar con la humedad del aire acaban produciendo hidróxido de aluminio, compuesto que también llevan los desodorantes antitranspirantes y las vacunas como adyuvantes a pesar de que es tóxico.

–¿Cuál es la situación actual?

-Hemos detectado un mayor número de avistamientos sobre determinadas bases OTAN, vuelos que aparecen con transpondedores que o están pagados o aparecen sin origen ni destino que siembran con un patrón en forma de cuadraditos. Tenemos miles de imágenes que lo corroboran. Son vuelos sin identificar -cada vez más visibles en nuestros cielos- que van desde un punto A hasta un punto B y de uno C a uno D. Y, claro, mucha gente los ve y piensa que son vuelos regulares cuando al día siguiente ya no aparece ninguno en esa misma zona demostrando que en ella no hay pasillo aéreo alguno.

-Pues las fuentes oficiales siguen afirmando que se trata de estelas de vapor de agua…..

-¡Eso ya no se lo cree nadie! Cualquiera mínimamente informado sabe que no pueden darse ese tipo de estelas a determinadas alturas, temperaturas y condiciones de humedad. Además ya no hablamos solo de estelas persistentes sino de estelas con un coeficiente de expansión increíble. Es significativo que hace años los aviones no crearan esas estelas a pesar de que usaban queroseno como combustible y generaban una enorme cantidad de partes por millón de azufre y otras sustancias químicas que hubieran debido hacer más visibles sus estelas. Es más, volaban con sistemas de turbinas menos desarrollados que los que ahora se utilizan y a pesar de todo antes no se veían y ahora cada vez son más visibles. Tanto que incluso la Organización Meteorológica Mundial tuvo que empezar a cambiar hace escasamente dos años su atlas de las nubes y denominar a las causadas por la acción del hombre antroponubes o homomutatus.

-¿Qué hacen químicamente el trimetil aluminio y el titanato de bario en una nube?

-Acabar con la humedad e impedir que llueva. El agua reacciona con el trimetil de aluminio formando hidróxido de aluminio con lo que la molécula de agua desaparece. Y el titanato de bario es una especie de transductor capaz de traducir una señal eléctrica a mecánica y viceversa.

En el ámbito militar las nubes afectan a los radares porque aumentan el ruido sus pantallas. No sé si habrá visto cómo en el cielo aparecen ondas parecidas a las generadas por una piedra en un lago que acaban con las nubes. El titanato de bario se puede excitar con determinado tipo de frecuencias.

Estas técnicas son como una navaja suiza: tienen un montón de aplicaciones. Téngase en cuenta que ahora ya no hay países, hay corporaciones con muchos intereses detrás. Estamos viendo cómo la huerta de Murcia, que era la huerta de Europa, se está arruinando al tiempo que entran en vigor tratados de libre comercio internacionales que favorecen la entrada en nuestro país de naranjas que vienen de Canadá o patatas que vienen de Marruecos. En España la desertificación es cada vez mayor.

Nosotros pensamos que independientemente de que en este tipo de acciones exista una parte militar -la mayor parte de los cielos están al servicio de la OTAN- tiene que haber también una parte propiciada por la Organización Meteorológica Mundial que seguramente estará diciendo a los países que ven lo que está ocurriendo en sus cielos que son actividades necesarias en el marco de la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global.

DENUNCIAS IGNORADAS

-¿Cuáles son las zonas de España más afectadas?


-El Levante, la zona sur y bastante de la zona centro. La zona menos castigada suele ser el norte pero creo que últimamente también allí las precipitaciones se están viendo muy afectadas. Téngase en cuenta que las manipulaciones climáticas no necesitan necesariamente aviones: prendiendo fuego a los bosques de forma coordinada también se afecta al clima. ¿O no le parece extraño que en determinados momentos parezca que todos los pirómanos se pongan de repente de acuerdo para prender fuego a los bosques de Galicia, Asturias o Santander? Es hora de plantearse si estas quemas no son provocadas porque forman parte de un cambio meteorológico a gran escala.

-¿Qué tipo de pruebas han reunido sobre las siembras?

-Sobre las siembras químicas en altura hay ya numerosas denuncias en nuestros tribunales efectuadas por agricultores y sus aseguradoras ante la Administración o por compañías de cultivos de regadío ¡que nunca prosperan! Hemos hecho análisis de agua de lluvia donde los microgramos por litro de aluminio, titanio, bario, hierro y otros elementos son alarmantes y fueron recogidas en zonas no industrializadas en las que el agua debería ser casi destilada; valores que no se dan ni siquiera en las muestras de empresas de tratamiento de aguas residuales en las que se utiliza alúmina, óxido de aluminio. En ocasiones exceden más de 100 veces lo permitido en las plantas de tratamiento de aguas.

Lo hemos denunciado reiteradamente ante la Fiscalía de Medio Ambiente pero siempre con escasa fortuna. En una ocasión, un fiscal al que le aportamos todas las pruebas decidió iniciar actuaciones pero al poco tiempo le ascendieron, el caso pasó a otro y allí se acabó el tema.

En otra ocasión una fiscal llamó al Seprona para que la Guardia Civil investigara la denuncia, ésta se puso en contacto con nosotros, nos dijo que había observado este tipo de vuelos, que efectivamente no se les podía identificar y no aparecían en el transpondedor pero que carecían de medios para recoger muestras de lo que pudieran estar arrojando. Textualmente nos dijo que no tenían “patrols con alas”. Y todo para que finalmente la fiscal nos dijera que el problema excedía de su jurisdicción, que no era competencia suya y que debíamos dirigirnos a instancias superiores pero, ¿a quién íbamos a recurrir? ¿Al Ministerio de Defensa?

Y mientras nadie hace nada a pesar de que la gente está viendo y viviendo los efectos. Aquí en Murcia, donde vivo, cada vez son más constantes los anticiclones, el caprichoso anticiclón permanente que no deja caer una gota. Pasan todos los frentes por Europa… pero no llegan a España.

-¿Tampoco los agricultores tienen fuerza suficiente para llevar adelante estas denuncias? ¿Ni siquiera los de la zona de Levante y Murcia?

-En Murcia la Federación de Cooperativas Agrarias (FECOAM) sí ha planteado este tipo de denuncias pero también sin éxito. Hace unos años se reunieron con el entonces Delegado del Gobierno Antonio Sánchez-Solís para mostrar su preocupación por el uso de prácticas ilegales para evitar la caída de lluvia y éste llegó a pedir a la Guardia Civil y al Ejército que investigaran. Semanas después FECOAM presentó una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Murcia con el objetivo de trasladar las sospechas del sector sobre la utilización de prácticas ilegales -fundamentalmente cohetes antigranizo y avionetas- que impedían la aparición de lluvias en el sureste… sin éxito. La organización sigue sosteniendo y lamentándose de lo que sucede en la región, con días que amanecen nublados y en los que sopla viento de Levante con humedad e incluso con previsiones de lluvia y tras observar avionetas surcando el cielo el tiempo se despeja y no llueve. Un día un representante de FECOAM se presentó en el despacho de la Delegación con un frasquito recogido en una estación pluviométrica -sacado de la misma estación de medida- que contenía aluminio en el agua y tampoco sirvió de nada. Al final, tras la moción de censura de entonces, se cambiaron todos los delegados del Gobierno.

-Permítame una última pregunta: la Geoingeniería se basa en la aseveración de que el planeta sufre un preocupante calentamiento global que hay que afrontar con urgencia. ¿Es realmente así? ¿Ustedes qué opinan?

-El calentamiento global, tal como nos lo presentan, es un fraude. Ni está demostrado que el dióxido de carbono (CO2) sea el responsable ni se han acumulado suficientes datos en las últimas décadas para afirmar que la Tierra vive un cambio climático. Quiero recordar que el mismísimo Patrick Moore, exfundador de Greenpeace. sostiene que el calentamiento global es un engaño, una mentira que gira en torno al mercado de emisiones de CO2 impulsada por científicos que viven de subvenciones gubernamentales. Y que Luis Pomar, catedrático de Estratigrafía –estudio de los estratos y sedimentos de la Tierra- en la Universidad de Baleares y primer español en recibir la Medalla Sorby -la mayor distinción que otorga la International Association of Semdimenlogists (IAS)- afirma que el estudio de los estratos terrestres demuestra que no existe relación alguna entre la concentración de CO2 y el aumento de la temperatura. La vida, sostiene Pomar, siempre ha sido mejor cuanto más calor ha hecho y más alta ha sido la concentración de CO2. En el Jurásico y en el Cretácico la concentración de CO2 era enorme y también lo era la temperatura y, como consecuencia de ello, los animales eran mucho mayores porque no existía ningún problema para conseguir comida. En la actualidad hay menos CO2 en la atmósfera que en ningún momento de la historia de la Tierra, a excepción del final del Paleozoico cuando hubo posiblemente un nivel parecido al actual. Se nos está haciendo creer que el CO2 es un problema por cuestiones políticas; simplemente para justificar los experimentos de geoingeniería.