España tiene los peores indicadores de natalidad de la Unión Europea

El Instituto de Política Familiar (IPF) advierte de que España tiene los "peores" indicadores de población, natalidad, nupcialidad y rupturas de la UE, en su Informe de Evolución de la Familia en Europa 2018, que se ha presentado este jueves 7 de junio en Madrid.

Además, el IPF pide al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez que apruebe un plan nacional de Natalidad, que destine un 2,4 por ciento del PIB a la familia y que aumente a 100 euros mensuales la prestación por hijo a cargo.

El estudio, que incluye una comparativa de la situación de los indicadores de natalidad y nupcialidad de España y la Unión Europea, precisa que estos indicadores "han empeorado sustancialmente en Europa y en España" que, según el IPF, está "al borde del suicidio demográfico y social".

En concreto, con respecto a la natalidad, el informe indica que "España, con un índice de fecundidad de 1,34, es el país de la UE28 con menor tasa de natalidad"; que "las españolas, junto a las irlandesas, son las que más tarde tienen sus hijos, a los 32 años"; y que "España es, junto a Francia, Reino Unido y Alemania, el país de la UE28 donde más abortos se producen".

Atendiendo a la nupcialidad, el estudio señala que "España es, junto con Francia, Italia, Portugal y Eslovenia el país de la UE con menor tasa de nupcialidad"; así como uno de los Estados, junto a Suecia, donde la gente se casa más tarde. Asimismo, el IPF apunta que España es uno de los países de la UE, "junto a Portugal, Luxemburgo y Bélgica, con la mayor tasa de rupturas (seis rupturas por cada 10 matrimonios)".

En este contexto, que el IPF tacha de "desolador", pide al nuevo Gobierno que "no mire hacia otro lado" y "resuelva de una manera decidida y urgente esta problemática". "Para ello, se necesita voluntad política y comprender que apoyar a la familia es una inversión social y no un gasto", subraya el presidente del IPF, Eduardo Hertfelder.

España tiene los peores indicadores de natalidad de la Unión Europea
 
En el primer semestre de este año, entre enero y junio, en España solo han nacido 179.794 bebés, la cifra más baja de toda la serie histórica que comenzó a elaborarse en 1941, y un 5,8 % menos que los alumbramientos registrados un año antes.

Y mientras descienden los nacimientos aumentan las muertes. En el mismo periodo fallecieron 226.384 personas, un 2,1 % más que en el primer semestre de 2017, con lo que el crecimiento vegetativo (nacimientos menos muertes) presentó un saldo negativo de 46.590 personas, según datos de Instituto Nacional de Estadística (INE)

Así lo reflejan las Estadísticas del Movimiento Natural de la Población (nacimientos, defunciones y matrimonios) difundidas hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que señalan que el crecimiento vegetativo negativo, es decir, la pérdida de población, se debe tanto a la mayor mortalidad como a la menor natalidad registrada este año.

El número de nacimientos continúa con la tendencia a la baja de los últimos años, sólo interrumpida en 2014, cuando nacieron 427.595 niños, casi 2.000 más que un año antes.

Menos nacimientos en La Rioja y Extremadura​

Los nacimientos han descendido en todas las comunidades autónomas, aunque de forma más acusada en La Rioja, donde cayeron un 13,7 %, seguida de Extremadura, con un 10,3 % y de Cantabria, con un 7,8 %. Y destaca el INE el aumento de los nacimientos de madre extranjera que suponen dos de cada diez.

Dos de cada diez nacimientos son de madres extranjeras
Respecto a las defunciones, Estadística explica que el aumento del primer semestre del año se debió, fundamentalmente, a la alta mortalidad registrada en enero, mes en el que fallecieron 47.742 personas.

Por comunidades, la evolución de las defunciones no ha sido homogénea de modo que han aumentado en 12 de las 17 regiones encabezadas por Canarias donde han crecido un 10,2 %, Andalucía, con un 5,3 % y Cantabria, con un 5,1 %.

Crecimiento de población en Madrid, Murcia y Baleares​

Como resultado de estos datos, el saldo vegetativo entre enero y junio solo ha sido positivo en tres comunidades: Comunidad de Madrid, con 3.714 personas más; la Región de Murcia, con 997; e las Illes Balears, con 428 habitantes más.

Mientras que las que más población han perdido han sido Galicia, con un descenso de 9.135 personas; Castilla y León, con 7.857 menos y la Comunitat Valenciana con un descenso de 5.959 habitantes.

En cuanto a los matrimonios, entre enero y junio, se han registrado 69.777, un 5,7% menos que en el mismo periodo de 2017.

El INE también ha publicado este martes los datos definitivos de 2017, según los cuales, nacieron 393.181 bebés y hubo 424.523 defunciones, con lo que la pérdida de población fue de 31.342 personas.

España registra la menor cifra de nacimientos desde 1941: sólo 179.794 bebés en seis meses
 
El Régimen marxista del 78 ha conseguido un nuevo hito histórico: los españoles ya tenemos menos hijos que durante los años del hambre, del racionamiento, de las enfermedades y del hundimiento de los salarios de la posguerra. Y entonces éramos 20 millones menos.

El R78 no solo no ha conseguido garantizar en España una tasa de natalidad de reemplazo que garantice nuestra supervivencia, sino que ha participado activamente en la introducción de políticas diseñadas para reducir nuestra natalidad, en el marco de una agenda de reemplazo étnico dictada por intereses globalistas.

¿Cómo no va a bajar la natalidad, con un Sistema del Diablo que penaliza de todas las formas imaginables a quienes deciden formar una familia, y ofrece solo facilidades cuando se trata de impedir un embarazo, o asesinar a los fetos que aún no han nacido?

Hijos de puta.

¿Y qué es lo que ofrecen para fomentar la natalidad española?

Nada.

Solo hablan de importar negros de África.

¿Cómo aumenta exactamente la natalidad española importando negros?

¿Aumenta la natalidad china importando suecos? ¿Aumenta la natalidad africana importando blanquitos europeos? ¿Aumentó la natalidad de los aborígenes australianos importando anglosajones?

Importar marrones no fomenta la natalidad española. Tan solo acelera nuestro genocidio.

Nos están vendiendo una agenda de reemplazo étnico como solución a nuestra baja tasa de natalidad, literalmente. Después de destruirla ellos con sus políticas marxistas. Así de impunes se saben los hijos de perra.

¿Por qué ha bajado la natalidad?​


Femimarxismo​

Ser mujer y hombre a la vez no es fácil, ¿verdad?

La mujer ‘empoderada’ del SXXI desperdicia sus años de mayor fertilidad estudiando carreras que no necesita, para hacer trabajos que un hombre haría mejor. Y no lo hacen de forma voluntaria; han sido liberadas a la fuerza, recortando los sueldos que antes permitían a un hombre humilde formar una familia numerosa.

Las consecuencias han sido devastadoras.

El dumping laboral que se ha producido con la introducción forzosa de la mujer en el mercado ha sido de órdago, ríete de los inmis ilegales. Ahora el sueldo medio no te da ni para pipas, como para pensar en formar una familia, ¿verdad?

Leyes VioGen​


¿Qué hombre en su sano juicio se casaría con una mujer, con un Sistema que incentiva la denuncia falsa y considera al hombre culpable hasta que demuestre lo contrario?

La Ley de Violencia de Género no se ha creado para proteger a las mujeres, por eso no ha bajado el número de mujeres asesinadas después de más de una década. Está diseñada para minar la autoridad del padre y cabeza de familia; para hacer picadillo familias al por mayor, porque la familia es la célula social de la nación, y el globalismo no puede avanzar sin destruir primero las naciones.

Agenda sodomita​

La doctrina de género y el fomento de la degeneración sexual es otro frente del globalismo contra la nación. El sodomita es el ciudadano ideal: es egocéntrico, narcicista y asocial; no pueden formar familias y, por ende, contribuir a la creación de comunidades sólidas que puedan defenderse del latrocinio de las hienas internacionales.

Como suelo decir, las familias desestructuradas crean comunidades disfuncionales, y las comunidades disfuncionales engendran naciones impotentes, carne de cañón del globalismo judío, que cimienta su poder precisamente en sus fuertes lazos familiares y étnicos.

Sueldos cuencoarrocistas; alta presión fiscal​

¿Cómo vamos a tener hijos, si el sueldo medio es una soberana mierda?

En países que gozan de buen estado de salud, el obrero percibe un salario que le permite comprar un hogar y fundar una familia numerosa, asegurando así el reemplazo generacional. Esto es la definición de un salario digno. Con él, el mensaje implícito es “funda una familia”.

Por otro lado, un síntoma de que tu país está herido de muerte, es cuando el salario medio de la clase más productiva tan solo permite subsistir a una persona a duras penas. Esto no es un salario digno. Es un genocidio sutil.

España, como ya habréis podido suponer, se encuentra en un estado terminal.

¿Por qué con Franco un hombre con un sueldo humilde podía pagar su casa en diez años y formar una familia numerosa?

Cuando Franco la gran mayoría de las mujeres se quedaba en casa atendiendo el hogar y los hijos, el trabajo más noble que puede hacer una mujer —imprescindible para la supervivencia de una nación—. Ahora el mercado laboral está inundado de millones de charos, obligadas a buscar trabajo porque el sueldo de sus parejas no es suficiente para llegar a fin de mes. La abundancia de mano de obra, a su vez, ayuda a bajar aún más los sueldos. Es un círculo vicioso.

A esto le añades los millones de mangapensiones que hemos importado y seguimos importando desde hace décadas. Alguien tiene que financiarlo, y solo puede hacerlo el obrero español. A más parásitos, mayor presión fiscal, y peores sueldos para la clase obrera.

El R78 ha fracasado​

La finalidad última de un Estado es garantizar la supervivencia del pueblo que representa. En este sentido, sin embargo, el Régimen ‘democrático’ del 78 ha fracasado de la forma más ruinosa.

No hay nada más insensato y absurdo que conservar un Régimen político que sabes que te conduce a la extinción a medio largo plazo. Y porque el Estado no es un fin, sino un medio para un fin, el R78 debe ser reemplazado por uno mejor adaptado a los intereses de los españoles.

Ahora mismo me atrevería a decir que la inmigración masiva es el menor de los problemas en España. Los negros que llegan en patera son los peones de la guerra que los judíos están librando contra Europa. El feminismo es la bomba atómica.

La irrupción de VOX ha marcado ya el principio del fin de 40 años de marxismo. España ha respondido tarde a los ataques, como siempre. Pero cuando lo hace, la furia del pueblo español que ha reconocido a su enemigo siempre ha sido inigualable. Por eso sé que España vivirá, y la España viva vencerá.

Los españoles tienen ya menos hijos que durante los años del hambre de la posguerra
 

Los nacimientos en España, en niveles no vistos desde hace varios siglos​

El Observatorio Demográfico CEU subraya la necesidad de que la sociedad tome conciencia del problema demográfico. Una tasa de natalidad insuficiente y a la baja nos aboca a una sociedad muy envejecida, con pérdida continua de población española.

La evolución demográfica de España resulta cada vez más preocupante, con un grave problema de falta de nacimientos y envejecimiento social que está deteriorando progresivamente su salud demográfica. Para concienciar a la sociedad de las causas y las consecuencias de la baja natalidad, el Observatorio Demográfico CEU, adscrito a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, quiere dar visibilidad a la evolución demográfica, con la búsqueda de propuestas y cambios sociales y legales que faciliten un aumento de la tasa de fecundidad.

Liderado por el político, economista y demógrafo Joaquín Leguina Herrán, en coordinación con el ingeniero, consultor y analista demográfico Alejandro Macarrón Larumbe, el Observatorio aborda un asunto de enorme importancia en sensibilización de la opinión pública y en investigación científica, y en el que, desde el CEU, se pretende realizar una aportación de calidad a la sociedad española. Desde el Observatorio explican que se ha prestado escasa atención a la demografía en los ambientes académicos españoles, y que falta conocimiento en la sociedad española, en general, sobre este tema.

Para ello, desde el Observatorio se está llevando a cabo la elaboración de informes sobre la evolución general de la demografía española, y monográficos sobre temas concretos de amplio calado. Según estudios publicados por el Observatorio, como el informe 'Balance provisional del trastorno demográfico de España en 2020', el año pasado se habría alcanzado un nuevo mínimo histórico de varios siglos en el número de nacimientos en España, lo cual fue corroborado con posterioridad con los últimos datos demográficos del INE.

Los datos son muy preocupantes. El índice sintético de fecundidad se situó en 2020 por debajo de 1,20 hijos por mujer, más de un 40% inferior al nivel de reemplazo. En 1858 (primer año en el que hay estadísticas modernas de nacimientos en España) se estima que nacieron unos 546 mil niños, cuando la población de nuestro país era de solo unos 15,5 millones de habitantes; mientras que las cifras actuales indican que los nacimientos rozaron los 340 mil en 2020 para una población de 47,35 millones de personas. Todas las previsiones apuntan a una disminución del número medio de personas por hogar. De hecho, un 30% de los menores de 25 años en España viven sin ningún hermano, y solo el 20% de los menores de 25 años conviven con dos hermanos o más.

También señalan que la solución pasa por propiciar un gran cambio cultural pro-natalidad y pro-familia de los valores sociales mayoritarios, en relación con estas cuestiones. Si la gran mayoría de la gente no quiere tener más hijos, formar familias estables para concebirlos y criarlos, y todo ello a edades más tempranas que en las últimas dos o tres décadas, por más incentivos económicos que se den a la natalidad -en todo caso deseables, y muy insuficientes actualmente en España-, poco se conseguirá.

Tardía incorporación de jóvenes al empleo​

Al necesario freno en la caída en las cifras de natalidad no ayuda, ciertamente, la tardía incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo. El informe 'Demografía y mercado laboral en España' recoge un notable crecimiento en el envejecimiento de la fuerza laboral española, principalmente debido a la caída de los nacimientos experimentada desde 1976, en paralelo al envejecimiento general de la población española.

En España se ha incrementado el retraso en la edad de incorporación al mercado de trabajo de los jóvenes, que tiene, además, muy elevadas tasas de paro. En octubre de 2020, la tasa de paro entre los jóvenes menores de 25 años (de ambos sexos) era del 40,4%, la más alta de la zona euro (18,7%) y de la UE a 27 (17,5%), y mucho mayor que en Alemania (6%) o Japón (5%).

Asimismo, resulta imprescindible emprender políticas que mejoren la situación de los jóvenes, tanto en el mercado laboral -reduciendo la precariedad y contribuyendo al alza de los salarios, para lo cual juega un papel central el sistema educativo, de cuya calidad depende en buena medida el éxito profesional- como en el acceso a la vivienda. Un desafío estratégico de enorme importancia.

 
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Sigue el desplome: las madres nacidas en España tienen un 65% menos hijos que en los 70​

El Covid-19 no ha ayudado a la natalidad. Y eso que algunos hicieron bromas, al inicio de la pandemia, sobre el hecho de que tantas semanas encerrados podían disparar los nacimientos. Algunos quizás pensaron que para muchas parejas jóvenes esto sería como esos apagones que la leyenda urbana asegura que ayudan a impulsar al alza los embarazos: mucho tiempo en casa, poco que hacer, sin demasiadas alternativas de ocio... y llega un momento en el que te pones manos a la obra.

Pues no. Se ha quedado en un chiste facilón. Porque, de hecho, lo que está ocurriendo es lo contrario. En los meses que llevamos de 2021, los nacimientos han caído respecto al año anterior (y mucho más, todavía, respecto a las cifras de 2019 o a las que había un lustro antes, en 2016). Como informábamos el pasado viernes, en Libertad Digital, "el año de la pandemia, el 2020, murieron 493.776 personas en España, casi un 18% más que en 2019; y nacieron 341.315 bebés, que confirmaron la tendencia de descenso de la natalidad (otro 5,35 % de caída)".

Pero estas cifras, que siempre son interesantes, son todavía peores si las ponemos en perspectiva y las comparamos ya no con las de estos últimos años, sino con las que tenían las madres y abuelas de los actuales españoles. Como siempre, junto a las cifras del INE, usaremos las que publica en sus redes sociales la Fundación Renacimiento Demográfico de Alejandro Macarrón.

Los datos que nos ofrecen son los siguientes:
  • Total de nacimientos en 2020 - 341.315
  • De madre española - 264.128
  • De madre nacida en España - 244.686 (este desglose es pertinente para hacer una comparación realista entre poblaciones y generaciones equiparables, si queremos hablar de las diferencias entre abuelas-madres-hijas; hay que tener en cuenta que, sobre todo entre los inmigrantes sudamericanos, hay muchas mujeres no nacidas en España con doble nacionalidad)
Incluso si no sabemos nada de demografía, intuimos que este número es bajo porque es lo que llevamos escuchando años. Y porque un descenso en una cifra que sabemos que ya era muy mala... llama la atención. Pero probablemente no sepamos cómo de mala es en realidad. Por eso, es interesante mirarla con cierta perspectiva histórica.

Una puntualización antes de ponernos con las cifras: es verdad que no hay tantos datos de cuántas madres extranjeras había en España hace unas décadas. Pero podemos suponer sin temor a equivocarnos demasiado que eran muy pocas: un colectivo con poco impacto en las estadísticas. Por eso, comparamos las cifras de nacimientos hasta el año 2000 con las actuales. Y, además, en los últimos años sí separaremos madres nacidas y no nacidas en España, para ver la magnitud de la caída entre poblaciones comparables.
  • 1939 - Nacieron 419.800 niños. Es una fecha que a Macarrón le gusta destacar, porque es muy interesante desde un punto de vista demográfico: un año en el que terminaba el desastre de la Guerra Civil, lleno de privaciones económicas, con muchos padres y madres separados por el conflicto... Pues bien, incluso así, nacieron de madre española un 42% más niños que en 2020. Y eso que la población entonces ascendía a 25,5 millones frente a los 47,5 millones del pasado año: 86% más de población y 42% menos de nacimientos.
  • 1964 - Fue el año del récord, con casi 700.000 nacimientos. Desde aquel pico, el descenso en el número de nacimientos totales es superior al 50% (y eso que en 1964 vivían en España 31,5 millones de personas). Entre madres nacidas en España la reducción de nacimientos es del 65%.
  • 1976 - Primer año tras la muerte de Franco. Nacieron en España 677.456 niños según las cifras de Renacimiento Demográfico. La población ya alcanzaba los 36 millones. El pasado año, los nacimientos de madres nacidas en España supusieron el 36% de aquella cifra. Es decir, tenemos poco más de un tercio de los niños que tenían nuestras madres a finales de los 70. Y eso que las cohortes de 1970-1980 son más numerosas que las de sus madres de finales de los 40: o, lo que es lo mismo, en la década de los 70 había menos mujeres jóvenes en la edad más habitual para tener hijos (entre 25 y 40 años) que entre 2000-2020. Pero con menos jóvenes, había más nacimientos.
  • 1995 - Últimos años antes del boom de la emigración. A partir de aquí, el número de nacimientos comienza a mostrar patrones diferentes si miramos a madres españolas - madres españolas nacidas en España - madres de otra nacionalidad. En aquel momento vivían en España 39,7 millones de personas. Y no era un año especialmente boyante ni desde el punto de vista económico ni para la natalidad: desde comienzos de los 80 se había desplomado el número de hijos en nuestro país. Además, podemos suponer que algunos de los nacimientos (aunque todavía pocos) eran de las primeras madres inmigrantes. También es un año interesante para la comparación porque a mediados de los noventa estaban naciendo las mujeres españolas que ahora están en la veintena, el relevo, las que deberían comenzar a tener hijos en los próximos años (las que en otras épocas ya habrían empezado a tenerlos). Pues bien, en aquel 1995 nacieron en España 363.449 niños, un 6% más que el total de 2020. Pero si miramos las cifras de madres nacidas en España (esos algo más de 244.000 nacimientos que nos indica Renacimiento Demográfico el pasado año), el dato es demoledor: suponen un 33% de descenso respecto al dato de hace un cuarto de siglo.
Por último, el tamaño de las cohortes de jóvenes es interesante porque nos indica que la cosa irá, si acaso, a peor. Es verdad que si sumamos los datos de nacimientos, contando inmigración, puede parecer que la cosa no es tan grave (aunque lo es, en el sentido de que ni siquiera con la inmigración mantenemos las cifras de los noventa). Si miramos sólo hijos de madres nacidas en España, lo que observamos es un desplome no tiene ninguna pinta de detenerse: a partir de 2010 comenzaron a llegar a la edad madura los hijos/as nacidos a finales de los 80 y comienzos de los 90. Pero entonces había llegado el invierno demográfico y esas cohortes tenían muchos menos hijos por mujer que sus madres.

Lo que queremos decir es algo evidente desde un punto de vista matemático, pero que cuando miramos la estadística de hijos por mujer no siempre es valorado: no es lo mismo que una cohorte con 5 millones de veinteañeras tenga 1,2 hijos por mujer a que los tenga una cohorte de 2 millones. Sí, el dato de hijos por mujer puede ser igual, pero los nacimientos no lo serán. Hasta mediados de la década de 2010, el hundimiento de la natalidad en España ha estado maquillado por lo ocurrido en los 60-70: había muchas mujeres que podían tener descendencia. Los españoles tenían menos hijos por mujer, pero todavía estaban siendo padres las últimas cohortes del baby-boom. A partir de ahora, lo normal es que la tendencia se agudice: los que tienen que cambiar esa dinámica son pocos, así que para revertir los datos tendrían que tener muchos más hijos. Ningún indicador apunta a que eso pueda llegar a ocurrir.

 

Así será la España del futuro: un país cada vez más envejecido, solitario y multicultural​

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España tiene por delante «un panorama demográfico lúgubre», con «una espeluznante reducción de la población española autóctona» y un «hundimiento» especialmente grave en los territorios más afectados por la despoblación. Así define el último informe del Observatorio Demográfico de la Universidad CEU San Pablo los resultados de las proyecciones de población para los próximos 50 años que difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado mes de octubre.

El trabajo, elaborado por los demógrafos Joaquín Leguina y Alejandro Macarrón, señala que las proyecciones del INE «muestran un país cada vez más envejecido, con un gran número de personas que vivirán solas, y masivamente multicultural».

De acuerdo con esta estimación, «España tendría en 2072 solo 31,85 millones de habitantes sin flujos migratorios», mientras que otros 21 millones de personas serían «población inmigrante, o hijos de esta nacidos en España».

Proyección de población nacida en España y en el extranjero​

Los expertos cuestionan estas cifras señalando que «las sociedades muy envejecidas suelen atraer menos inmigración que las que no lo están tanto», lo que se uniría a «una mayor resistencia futura de la sociedad española a aumentar su grado de multiculturalidad a partir de ciertos umbrales». Así, dudan de que la llegada de inmigrantes logre compensar la caída demográfica de España fruto de la baja natalidad.

Por ello, Leguina y Macarrón aseguran coincidir más con las proyecciones de Eurostat y la ONU que con las del INE, ya que la última plantea que España tendrá «mucha más población futura al suponer que vendrá mucha más inmigración».

Una población más envejecida​

Leguina y Macarrón tampoco esperan una recuperación importante en la tasa de fecundidad, ya que, a pesar del «pequeño incremento» que el INE prevé en el número de nacimientos, la fertilidad seguiría estando a un nivel «bajísimo» que «no llegaría ni de lejos al nivel de reemplazo de la población».

Cinco comunidades tendrán más del 30 % de su población con más de 65 años en 2037​

En el extremo opuesto, los indicadores de envejecimiento sufrirán «fuertes incrementos»: la edad media rozará los 50 años en 2072 y cinco comunidades –Asturias, Castilla y León, Galicia, Cantabria y Extremadura– tendrán a más del 30 % de su población con 65 o más años. Estas regiones serían las únicas que perderían población, por lo que «seguirían profundizando en su declive» en el plano demográfico.

La soledad, la «pandemia» de este siglo​

Por otro lado, el observatorio califica el aumento de la soledad como una «auténtica pandemia» . La proyección de hogares del INE prevé una «intensificación de la tendencia a que cada vez más gente viva sola en España, algo que ocurre en todos los países desarrollados por la baja natalidad, la baja nupcialidad y las altas tasas de ruptura de parejas».

Más de seis millones de españoles vivirán solos en 2037​

A juicio de los autores, «la inmigración no soluciona el problema de la soledad creciente en nuestro país y en todo Occidente, muy ligado a la baja natalidad», ya que «si una persona no tiene hijos, no puede importar en su vejez un inmigrante para que le haga compañía como si fuera su hijo», apuntan.

¿La esperanza de vida crece menos?​

Macarrón y Leguina muestran su sorpresa con la expectativa de reducción del ritmo de crecimiento de la esperanza de vida en España, a pesar de los «importantes avances médicos» que se producen a diario.

El INE prevé que este indicador «crezca solo 0,87 años cada década», mientras que desde finales del siglo pasado ha aumentado «2,3 años» por decenio. Así, señalan que esta hipótesis podría deberse al «pesimismo provocado por los retrocesos experimentados a causa de la pandemia de la COVID-19».

El informe también califica como «chocante» que el INE dé por hecho un aumento de la mortalidad infantil, y que además señale que esta será mayor entre las niñas que entre los niños.

«Es cierto que apenas hay ya margen de mejora en la mortalidad infantil en España», apunta, «pero es cosa distinta suponer que esa mortalidad aumentará en el futuro, máxime cuando el nivel actual de países como Suecia es ligeramente inferior al de España», concluye.

 

España registra la menor cifra de nacimientos en 81 años: apenas 329.812 bebés en 2022​

España vio nacer en 2022 a apenas 329.812 bebés. No solo son 7.011 menos que en 2021 (cuando se registraron 336.823 nacimientos) sino que además es la menor cifra desde que se comenzó a medir en 1941 la estadística de nacimientos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, la más baja en 81 años.

Los datos publicados este miércoles por el organismo estadístico confirma la tendencia a la baja que se viene registrando en los últimos años desde que en 2016 se contabilizasen 408.734 nacimientos. La cifra de este año, además, supone apenas 903 alumbramientos al día, 79 menos que en cada jornada de 2019 (antes de la pandemia y primer año en el que ese promedio bajó del millar).

La reducción porcentual es además del 2,08% respecto a 2021 y casi cuatro veces mayor, del 8,07 %, en comparación con 2019. De esa caída solo se salvaron el año pasado Madrid, con un 1,68 % más de alumbramientos; Castilla y León, con un 0,77 % más; Asturias, un 0,52 % más; y la Comunidad Valenciana, un 0,36 % más. Por el contrario, los mayores descensos se registraron en Castilla-La Mancha (-7,44 %), Navarra (-6,80 %) y Canarias (-5,38 %).

Además, los 329.812 nacimientos son 132.558 menos que las 462.370 defunciones que, también según los datos del INE, se produjeron el pasado año en España. Una diferencia negativa que se produjo en todas las comunidades excepto Madrid, con 2.136 nacimientos más que fallecimientos; y Murcia, con 318; además de Melilla (377) y Ceuta (96). La mayor diferencia se alcanzó en Galicia (con 20.389 defunciones más que nacimientos) y Castilla y León (18.420), por delante de territorios más poblados como Andalucía (16.079), la Comunidad Valenciana (14.612) y Cataluña (14.154).

En el caso de las defunciones, que fueron un 3,26% más que en 2021 y un 11,44% más que en 2019, aumentaron en todas las comunidades, con Cantabria muy por delante de todas las demás (un 16,79 % que multiplica por cinco la media nacional), seguida de Cantabria, Castilla y León y Canarias.

Por otro lado, de los datos del INE se desprende que en las cuatro primeras semanas de 2023 han fallecido en España 38.543 personas, según datos estimativos. Se trata de 4.148 personas menos que en el mismo periodo de 2022 (con 42.691) y la cifra más baja en esas mismas semanas desde 2020. Respecto a los años anteriores, en 2021 hubo 47.979 defunciones durante las cuatro primeras semanas del año, frente a las 37.979 de 2020 y las 39.769 de 2019. En 2018 hubo 43.414 fallecidos en el mismo periodo.

La cifra del INE se conoce pocos días después de que el XII Barómetro de las Familias en España, encargado por The Family Watch a la empresa de investigación GAD3, explicase que formar una familia se sitúa a la cola de la lista de prioridades para los españoles menores de 45 años. La gran mayoría decía que lo tiene mucho más difícil a la hora de criar hijos respecto a generaciones anteriores, al deterioro de la salud mental y al aumento de la incertidumbre.

La prioridad para los jóvenes españoles sigue siendo viajar y conocer diferentes culturas (73%), seguida de prosperar profesionalmente (65%) y ampliar los estudios (50%); quedando en último lugar la decisión de formar una familia. Aun así, cabe destacar que ha aumentado hasta un 62% el porcentaje de los jóvenes que tienen el deseo de tener hijos, una proporción considerablemente superior con el 26% que también lo quería durante la pandemia, en 2020; y el 46% de 2021.


Si quitas los niños inmigrantes la cifra real aún es bastante menor.
 

La fecundidad en España toca fondo y es aún más baja en hombres que en mujeres​

En España cada vez se tienen menos hijos. La fecundidad se ha desplomado hasta posicionarse como una de las más bajas del mundo, y este es un hecho que no atañe solo a las mujeres. Un estudio del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha revelado que la fecundidad masculina en España es aún más baja que la femenina, hasta el punto de llegar al mínimo de los últimos 50 años. Actualmente, cada hombre apenas tiene una media de 1,06 hijos, mientras que las mujeres 1,18.

Aunque a veces se puedan confundir, fecundidad y fertilidad son dos términos muy diferentes. La fertilidad es biológica, y se relaciona con la capacidad de tener hijos. La fecundidad, en cambio, se refiere al número de hijos que se tienen, un parámetro que está relacionado con la fertilidad, pero que engloba a otros muchos factores, buena parte de ellos socioeconómicos.

"La infertilidad y la baja fecundidad no han de ir obligatoriamente de la mano. Un hecho fácilmente objetivable es la fecundidad y sus datos nos sitúan como uno de los paises peor posicionados de toda Europa. La esterilidad o infertilidad no está tan claro que sean inferiores, al menos aquella que se produce por patología orgánica como por ejemplo las anexitis, la endometriosis o el síndrome de ovarios poliquísticos", declara a RTVE.es Juan José Espinós, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Aunque matiza que "en cambio, la infertilidad que podríamos denominar social sí que se ha incrementado. Mayor edad al buscar una gestación, habitos no saludables, contaminación, estrés... Hemos aprendido a convivir con ellos y aunque los hayamos normalizado, ello no implica que su influencia sobre la fertilidad sea claramente negativa y notoria".

Valores mínimos​

Habitualmente, hasta ahora la fecundidad se ha medido en relación con la mujer. Pero el estudio ¿Y ellos qué? La fecundidad masculina en España, publicado recientemente en la revista Perspectivas Demográficas, se ha centrado en los hombres, y ha hallado que estos están en el valor mínimo de fecundidad del último medio siglo.

El investigador del CED y profesor de Sociología de la UAB a cargo del trabajo, Pau Miret, asegura a RTVE.es que "los estudios de los institutos de estadística están enfocados en la mujer, y de alguna manera la responsabilizan de la fecundidad, como si el hombre no tuviera ningún tipo de papel. Y no entendemos por qué, ya que actualmente se puede enfocar perfectamente también en los hombres, porque es un comportamiento que incluye tanto a hombres como a mujeres".

La principal conclusión que se extrae del estudio es que la fecundidad masculina y femenina en el siglo XXI, aunque con una evolución paralela, muestra un mayor descenso entre los hombres. La razón se encuentra en el desequilibrio demográfico entre sexos, con mayor presencia de varones en relación con las mujeres en edades reproductivas. Ademas, el factor más importante que para ellos determina las diferencias de fecundidad no es el nivel de instrucción académica, sino el acceso al mercado laboral.

"Sobran hombres o faltan mujeres"​

Tal y como continúa explicando Miret, para entender este desequilibrio demográfico entre sexos hay que tener en cuenta un hecho fundamental: que, de media, los hombres tienen hijos con mujeres tres años más jovenes. "Esto históricamente se ha mantenido a lo largo del último cuarto del siglo XX, y también durante este primer cuarto de siglo XXI. Los padres hombres son tres años mayores que las mujeres madres", declara este sociólogo, para apuntar que "entre 1976 y 1980, hubo una caída importantísima de la natalidad que se ha expresado en el siglo XXI". Esta caída de la natalidad afectó tanto a mujeres como a hombres, pero como las mujeres en edad reproductiva son tres años más jóvenes que los hombres, es ahora cuando se ha expresado en ellas, y no en los hombres, disminuyendo más su número y provocando ese desequilibrio, que llega a ser hasta del 20%, ya que "por cada mujer, hay 1,2 hombres tres años mayores".

"De alguna forma podríamos decir que sobran hombres o faltan mujeres, y no se ha establecido ningún mecanismo social que compense este desequilibrio", sintetiza.

Además, el estudio desvela que entre los hombres, "el acceso al mercado laboral es el factor que determina las diferencias en la fecundidad, en lugar del nivel de instrucción, como ocurre entre las mujeres". A mayor vinculación con un trabajo remunerado estable, mayor fecundidad masculina. "Los que tienen más hijos son los empresarios en general. Los que tienen un contrato estable, seguro…", detalla Pau Miret.

La fecundidad en España ha caído de los 2,8 hijos por mujer en 1976 a los 1,1 en 1998, hasta los 1,18 actuales, lo que ha supuesto un fenómeno demográfico "rápido, intenso y relevante que ha recibido mucha atención durante los últimos años", pero que hasta ahora "no había contemplado la perspectiva masculina", reseña el estudio. Estos datos sitúan a España a la cola del mundo en cuanto a número de hijos por persona.

El ejemplo de Francia y sus políticas familiares​

Aunque no hay que irse muy lejos para encontrar la solución a esta bajísima natalidad. "A mí sólo se me ocurre compararlo con Francia, que a nivel europeo tiene una de las fecundidades más altas, y la única diferencia que encuentro son políticas familiares, fundamentalmente beneficios familiares muy centrados en la mujer", apunta Miret, quien deja muy claro que "esto no tiene que ver con políticas de igualdad de género", sino que son básicamente políticas natalistas que se mantienen en el caso del Estado francés, de ayudas al segundo hijo, al tercer hijo...".

El presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, Juan José Espinós, coincide y manifiesta que "los paises peor posicionados son los de la cuenca Mediterranea (España, Italia, Grecia o Malta) con tasas de fecundidad ligeramente por encima de 1. En cambio los paises nórdicos que están llevando a cabo políticas sociales que buscan un incremento en la fecundidad se situan en ratios de 1,6-1,7. Francia es un caso aparte ya que tiene la tasa más alta de toda Europa (1,8)". Para este ginecólogo, esto "probablemente se debe a una cuestión cultural", ya que en estos países con mayores tasas de fecundidad "el concepto de familia es menos restrictivo, y la institución familiar no es tan rígida".

 

La natalidad sigue cayendo en España: apenas hubo 103.443 bebés en lo que va de año y solo crece en dos comunidades​

La natalidad sigue siendo un gran problema en España. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revelado este miércoles los datos de nacimientos producidos en todo el país durante el primer cuatrimestre. En total, solo han nacido entre enero y abril de 2023 unas 103.443 personas, lo que supone un 1,75% menos respecto al mismo período del año anterior.

Estas cifras convierten al primer cuatrimestre de este 2023 en el peor en ocho años según el INE, que solo muestra cifras desde 2016. Si analizamos los datos, la natalidad ha experimentado en este período una evolución a la baja, al menos desde ese año, momento en el que nacieron en España unas 132.045 personas.

Desde entonces, la natalidad durante estos meses ha experimentado un continuo descenso. Esta tendencia tan solo se revirtió entre enero y abril de 2022 con una subida de 768 nacimientos respecto al mismo período en 2021 (105.278 frente a 104.510). Sin embargo, tal y como ha revelado el INE, 2023 no ha continuado con este ascenso y la situación ha caído a un nuevo mínimo.

En porcentajes, las Comunidades Autónomas donde más ha descendido la natalidad respecto al año anterior han sido Asturias (-7,6%), Navarra (-7,3%), Murcia (-6,75%) y Cantabria (-4,6%). Por otro lado, Madrid (+0,44%) y Aragón (+7,7%) son las únicas regiones donde la natalidad crece respecto a este período en el 2023.

Andalucía, la CCAA con mayor natalidad​

Si atendemos al número total de nacimientos, cuatro comunidades autónomas son las que llevan principalmente el peso de la natalidad en todo el país. Andalucía es la región donde más nacimientos se han producido en lo que va de año con un total de 20.051. Le siguen Cataluña con 17.906, la Comunidad de Madrid con 16.719 y la Comunidad Valenciana con 11.405.

Por el lado contrario, en Ceuta solamente se han producido unos 210 nacimientos en este período. Después se sitúan Melilla con 235, La Rioja con 628 y Cantabria con 967.

Por provincias, Madrid es la ciudad donde más bebés nacen: 16.719. A continuación se sitúan Barcelona con 13.126, Valencia con 5.954 y Sevilla con 4.751.

En la parte negativa, Soria se convierte en el territorio con menor natalidad. Tan solo han nacido en esta provincia un total de 161 personas en estos cuatro meses. Le siguen Ceuta con 210, Zamora con 225 y Melilla con 235.

Bruselas insta a España a fomentar la natalidad​

No hay duda de que la despoblación y el descenso de la natalidad son un problema, no solo de España, sino también de toda Europa. Así lo ha asegurado Dubravka Suica, vicepresidenta de la Comisión Europea, quién ha afirmado que la Unión Europa solo albergará un 4% de la población mundial en el año 2070. Un dato que afirma "no coincide con la idea de la UE de ser líderes".

Por ello, la vicepresidenta ha alertado de las "consecuencias económicas importantes" que presenta esta tendencia. Así, ha instado a España a potenciar el desarrollo de las zonas rurales, donde asegura que el problema es "tremendo", con el objetivo de fomentar la natalidad.

"No podemos obligar a nadie a tener hijos, es una decisión personal, pero podemos influir de forma indirecta", ha asegurado la vicepresidenta. "Utilizar estas políticas depende de las autoridades nacionales, regionales y locales", añade.