Enrique San Francisco sin pelos en la lengua

El gran actor Quique San Francisco no es conocido por morderse la lengua precisamente. Lo ha demostrado en infinidad de ocasiones y lo ha hecho, una vez más, en una entrevista que le han hecho en el programa “La Sexta Noche”.

Al contrario de lo que es habitual en su profesión, San Francisco se ha desmarcado siempre del discurso dictado e impuesto del pensamiento único y ha dado un gran repaso a la actualidad política de España. Tras mostrar su rechazo a que se muevan los restos de Franco del Valle de los Caídos, ha declarado su amor por la bandera de España y su rechazo a los “estalinistas de los cojones”.

Su frase en esa entrevista ha sido más que reveladora y contundente: “Creo que tengo en mi profesión fama de facha porque no estoy de acuerdo con estos estalinistas de los cojones”. Más claro, el agua. En muchas profesiones, y en la de actor es una de las que más se nota, el salirse del discurso del pensamiento único significa trabajar más o menos.

Si alguien escucha a un actor español, los habrá escuchado a casi todos porque la inmensa mayoría tienen un discurso único que parece calcado uno del otro. El de San Francisco es completamente diferente. El de la valentía, el de decir las cosas a la cara y el de lo políticamente incorrecto. Después las consecuencias son evidentes, parece que en España hay solo cuatro actores que salen en todas partes. ¿Por qué? Porque dicen no se salen nunca del guión marcado por su profesión.




 

Muere Quique San Francisco a los 65 años​

A los 65 años de edad ha fallecido en Madrid el artista Quique San Francisco, consecuencia de una neumonía. Han sido numerosos los artículos que en El Diestro hemos dedicado a Quique San Fransico y que puedes leer en este enlace, un tipo que hablaba claro y sin complejos y que, en muchas ocasiones, tuvo las críticas por parte de los de siempre.

Nació en Madrid, un 10 de marzo de 1955, pero pronto se trasladó a Barcelona. Allí vivió con su madre y su padrastro, que le dio el apellido. A su padre, Vicente Haro, le conocería a los 17 años tras una adolescencia y primera juventud de rodar de pensión en pensión madrileña. En una de sus últimas entrevistas en televisión confesaba cómo fue el encuentro con el progenitor. En un bar y sin que mediara presentación. Bastó la claridad de los ojos azules. Con apenas seis años, debutaría en la publicad y en una película tan maldita como emblemática: ‘Diferente’, de Luis María Delgado. Hay arranques que marcen para siempre. Con ocho ya apareció en un montaje de ‘El sueño de una noche de verano’ y con 10 su rostro se dejó ver en la tele en ‘Santi, botones de hotel’.

Hasta asistir a su bautismo de fuego de la mano de Fernando Fernán Gómez en 1975, la vida de San Francisco se sumerge unos cuantos metros por debajo del sentido común. Siempre al límite y siempre empeñado en huir de definiciones rápidas. Francotirador dijo él que llegó a ser en la mismísima Legión, la española que no la extranjera. No queda claro si antes o después llegó a conocer las cárceles de Nepal por pelearse con un muy sagrado mono. Y así. En ‘El pícaro’, ese fue el nombre de la serie que le consagró y hasta probablemente le condenó, es donde San Francisco adquirió las dotes, la presencia y hasta el mito que le perseguiría hasta el fondo de sí mismo. Confundido hasta lo más íntimo de su personaje, realidad y ficción encontraron en su cuerpo delgado el sitio exacto en el que vivir para siempre.

Y así hasta tocar la gloria, la gloria del infierno, con ‘Navajeros’ (1980), ‘La mujer del ministro’ (1981), ‘Colegas’ (1982) y ‘El pico’ (1983). Eloy de la Iglesia, él fue el director de todas ellas, le introdujo y le apadrinó como a tantos otros en el lado oscuro de la fabulación y de lo real. El cine quinqui tiene en él a una figura imprescindible en su perfecta lectura de esa otra España que no salió nunca en la foto oficial de la Transición. A la lista habría que añadir ‘Maravillas’ (1981), de Manuel Gutiérrez Aragón. Eso en lo que hace referencia al cine, fuera de los platós y, como tantas veces se veía casi obligado a repetir en cada entrevista en la que caos, empezó a conocer la heroína y todo lo demás. Lo dicho, los años 80 tienen en él su mejor prueba. Y hasta herida.

Lo que sigue es una carrera a través de la cual se puede hacer en buena medida la mejor de las lecturas posibles del cine español. Siempre estuvo ahí y siempre en calidad de secundario obligatorio, de actor de reparto robaplanos, de figura imprescindible en la que el espectador tardaba un segundo en reconocerse. ‘Orquesta Club Virginia’ (1992), de Manuel Iborra; ‘Acción mutante’ (1993), de Álex de la Iglesia; ‘Tirano Banderas’ (1995), de José Luis García Sánchez; ‘La ley de la frontera’ (1995), de Adolfo Aristarain; ‘Belmonte’ (1995), de Juan Sebastián Bollaín, o ‘París-Tombuctú’ (1999), de Luis García Berlanga, son algunos de los hitos más vistosos de un currículo que se prolonga hasta ayer mismo como el imprescindible Tinín en ‘Cuéntame cómo pasó’ desde 2001 a 2008.


DEP
 

El PSOE vota en contra de nombrar un teatro en Madrid con el nombre de Quique San Francisco​

Se autoproclaman defensores de la Cultura, pero nada más lejos de la realidad; porque en realidad esta izquierda rabiosa es sectaria y rencorosa y solo reconoce a aquellos del mundo de la cultura que siguen sus postulados, firman sus manifiestos y los defienden en las campañas electorales.

Y es que el PSOE en el Ayuntamiento de Madrid ha votado en contra de dar el nombre del humorista recientemente fallecido Quique San Francisco al teatro del centro cultural Galileo. Los otros de la izquierda rabiosa, los de Más Madrid, se han abstenido.

Pero esta bonita y justa iniciativa ha salido adelante gracias a los votos de Partido Popular, Ciudadanos y VOX. Según informa Ok Diario, en un artículo que puedes leer en este enlace, la negativa del PSOE de votar a favor de otorgar esa nomenclatura al teatro del centro cultural Galileo tendría un origen de discrepancia política con la opiniones del actor, que en los últimos tiempos se había mostrado cercano a la derecha.

Un hecho que demuestra el sectarismo de esta gente, que solo apoya al mundo de la Cultura cuando se trata de los suyos, si alguno se atreve a criticar y a discrepar de los postulados de esta izquierda rabiosa es apartado y perseguido, como ha ocurrido con Quique San Francisco. Y luego dicen que defienden a la Cultura…