El violador en serie de Beasain se enfrenta a un nuevo juicio en el que piden 12 años de prisión

Aún con la sentencia por la violación cometida sobre una joven de 21 años en Beasain en 2019 pendiente, G.G.C., acusado de ser el último violador en serie de Gipuzkoa, se enfrenta el próximo lunes a un nuevo juicio por una agresión sexual cometida en Lasarte-Oria en el año 2015. Se trata de una de las violaciones que le fueron atribuidas después de ser detenido por el caso de Beasain, tras coincidir su ADN con el de esa y otras agresiones cometidas en el territorio desde 2012.

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita para el acusado 11 años de prisión por un delito de agresión sexual, además de 20.000 euros de indemnización a la víctima por los daños morales causados. Por su parte la acusación particular, que ejerce la letrada Cristina Ramos a través de la asociación Clara Campoamor, solicita una pena de prisión de 12 años, otros diez de libertad vigilada, y 35.000 euros por las secuelas psicológicas provocadas.

El juicio dará comienzo el lunes en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa y se prolongará durante tres jornadas, en las que declararán la víctima y el acusado, así como varios testigos y peritos de la Ertzaintza, encargada de la investigación, y médicos forenses.

Oculto en un pasadizo​

Las acusaciones imputan a G.G.C. una violación cometida la mañana del 1 de enero de 2015 en Lasarte-Oria. Según los hechos descritos, aquel día, sobre las 7.00 horas aproximadamente, el procesado acudió a la citada localidad «con clara intención de satisfacer sus deseos libidinosos y atentar contra la libertad sexual«. Para ello, portaba «un paño impregnado con una sustancia», que tras analizarse estaba compuesta de varios productos «con propiedades anestésicas, efectos antihistamínicos que se absorben por inhalación».

Así, sostienen que el encausado se ocultó en un pasadizo, y cuando la víctima pasaba por ahí en dirección a su domicilio, situado en un portal cercano, este «la asaltó por la espalda», portando el paño antes mencionado «que le colocó en la cara, a la altura de la boca y la nariz». La víctima, aunque pudo dar »varios manotazos« e incluso intentó no respirar para evitar la agresión, »perdió el conocimiento por la inhalación del producto impregnado en el paño, anulando su capacidad de reacción«. En ese momento fue cuando el agresor aprovechó para »penetrarla vaginalmente, marchándose del lugar«.

El escrito detalla que al despertarse la joven sentía «un fuerte picor en la cara, ojos y fosas nasales», que se encontraba vestida y que pudo llegar por su propio pie a su casa. La chica sufrió diferentes lesiones en sus extremidades.

Este fue uno de los casos cuya autoría no se pudo atribuir en el momento. A la Ertzaintza le constaba la existencia de un depredador sexual, cuyo ADN había aparecido en varias agresiones sexuales cometidas desde 2012 en Gipuzkoa, pero del que desconocían la identidad. Una vez fue detenido en 2019, la policía recogió su ADN y, al introducirlo en su base de datos coincidió con la de al menos otras cinco violaciones sin resolver.

A la espera de la sentencia​

El acusado se volverá a presentar el lunes de nuevo ante la Justicia mientras espera la sentencia por el juicio que se celebró a finales de enero, y en el que se enfrenta a 24 años de cárcel por agresión sexual, detención ilegal y lesiones cometidas sobre una joven de 21 años en Beasain. En el juicio el hombre, de nacionalidad rumana, pidió perdón y aseguró estar «arrepentido» por lo ocurrido, si bien declaró que no recordaba nada debido al consumo de alcohol y drogas, un extremo que las acusaciones descartaron y que aseguraron no quedó probado durante el juicio.

Este mismo año, aunque aún no hay fecha para esa causa, será juzgado por otras tres agresiones sexuales cometidas en Tolosa, Anoeta y Andoain en 2012 y 2013.

 
Condenado a otros 9 años el violador en serie rumano de Guipúzcoa por la agresión a una mujer en Lasarte-Oria.

Esta es la 2ª sentencia condenatoria que recibe en una semana, ya que el pasado martes fue condenado a 15 años de cárcel por la agresión sexual a una mujer de Beasain.

Al procesado, considerado uno de los mayores depredadores sexuales que han actuado en Guipúzcoa en las últimas décadas, se le atribuyen otras tres violaciones por las que aún tiene que ser juzgado.