El saqueo del AGUA y la Agenda 2030 💧

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Nos lo quieren quitar todo para que seamos dependientes en todo. ¿Recuerdan las palabras de Kissinger? «Una España fuerte es peligrosa». Destrocémosla, pues.
 

Las reservas de agua embalsada caen hasta los niveles de la gran sequía de los noventa​

Los pantanos de las principales cuencas peninsulares están al 43,9%. Hay que retroceder hasta 1995 para encontrar un volumen tan bajo en esta semana del año

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Las lluvias de los últimos días no han resuelto la complicada situación en la que se encuentran las reservas de agua en la mayoría de la España peninsular. Los embalses están en su conjunto al 43,9% y hay que retroceder hasta 1995 para encontrar un porcentaje tan bajo en la décima semana del año, según los datos históricos del Ministerio para la Transición Ecológica. En los últimos 34 años solo en tres ocasiones la reserva en esta misma semana estaba más bajas: en 1995 (43,5%), 1993 (40,8%) y 1992 (40,4%).

Tras un inicio muy seco del año hidrológico —que comienza el 1 de octubre—, la primera semana de marzo ha sido lluviosa y en el conjunto del país han caído 17 litros por metro cuadrado de media, explica Rubén del Campo, portavoz de Aemet (Agencia Estatal de Meteorología). Esto supone que “en los seis primeros días de marzo ha llovido un 60% más que en todo el mes de febrero”, añade. Además, las precipitaciones han sido generalizadas en toda la Península.

Pero un puñado de días de lluvias no bastan para corregir el complicado otoño e invierno que se ha vivido y que conducen a algunas zonas del país a un verano difícil si no se produce un drástico y húmedo cambio en los próximos meses. El pasado mes, por ejemplo, fue el segundo febrero más seco de este siglo, después del registrado en 2020, y el tercero desde que comienza la serie en 1961 de Aemet. “La precipitación media sobre la España peninsular ha sido de 10,9 milímetros, un 21% del valor normal del mes, lo que le ha conferido un carácter muy seco”, explica el balance climático de febrero de esta agencia.

En cuanto a las reservas de los pantanos, ese exiguo 43,9% supone que el agua embalsada en las principales cuencas peninsulares está más de 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la última década, que para esta misma semana se sitúa en el 64,6%. Las peores zonas son el Guadiana —que está al 30,4%, más de 33 puntos por debajo de la media de la última década— y el Guadalquivir ―cuyos embalses están a solo el 28,5%, frente al 63,5% de la media de la última década—.

La situación del Guadalquivir es especialmente grave: desde el 1 de octubre pasado las lluvias han sido un 47% menores de la media de los últimos 25 años, según los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Y el sur de la Península ya arrastraba una situación de escasez del año hidrológico anterior. Esto hace que de las 21 unidades territoriales de esta cuenca, siete estuvieran a principios de febrero en situación de emergencia y otras 10 en alerta. Cuatro estaban en prealerta y solo dos en situación de normalidad.

La CHG ya declaró oficialmente en noviembre la situación excepcional por sequía en la mayoría de la cuenca. Ahora se está a la espera de que el Consejo de Ministros apruebe el Real Decreto ley de medidas para paliar esta situación en el que previsiblemente se contemplarán ayudas a los afectados. La última vez que se tuvo que aprobar un decreto similar en el Guadalquivir fue en 2017.

Pero algunas de las medidas de restricción que se están planteando en el Guadalquivir como previsión para los próximos meses recuerdan más a la gran sequía de los años noventa del siglo pasado, cuando se llegaron incluso a restringir las horas de acceso al agua en las grandes capitales andaluzas.

Llegan más lluvias​

Tras ese febrero tan seco, marzo ha comenzado con lluvias. Se ha producido “un cambio importante”, explica Del Campo. “Se está gestando un episodio de lluvias importantes en el Mediterráneo para finales de semana”. Pero para que se pueda revertir la mala situación, tendría que llover muchísimo más durante las próximas semanas y meses.

Del Campo toma como referencia la situación de 2018: tras un otoño y un invierno muy secos, las reservas cayeron a niveles parecidos a los de este año en enero y febrero, cuando tampoco hubo grandes precipitaciones. Pero la situación se consiguió salvar gracias a una primavera mucho más lluviosa de lo normal. “Marzo de 2018 fue el más lluvioso de toda la serie”, explica el portavoz de Aemet. Por eso, para revertir la situación actual de escasez, “con una primavera normal no sería suficiente” y los modelos pronostican que solo existen un 20% de probabilidades de que sea “muy lluviosa”, recuerda este experto.

Cambio climático y usos del suelo​

El IPCC, el panel de expertos internacionales que bajo el paraguas de la ONU sienta las bases del conocimiento sobre cambio climático, publicó hace una semana su informe sobre los impactos del calentamiento global. La última revisión de este tipo se elaboró hace ocho años. En el apartado referido a Europa se destaca que el Mediterráneo se ha calentado ya 1,5 grados, más de la media del conjunto de la superficie del planeta, que está en los 1,1 grados.

Pero entre todos los impactos presentes y futuros de la región mediterránea, el informe del IPCC pone el foco en la reducción de la disponibilidad de agua dulce. “En el sur de Europa, más de un tercio de la población estará expuesta a la escasez de agua si se llega a los dos grados”, señala el informe. Si se alcanzan los tres grados, el riesgo se duplicará y se esperan “pérdidas económicas significativas en sectores dependientes del agua y la energía”. Por cada grado de aumento, en el Mediterráneo se espera una reducción del 4% de las precipitaciones.

A la disminución de las lluvias asociada al cambio climático, Julio Barea, de Greenpeace, añade otros dos factores que acrecentarán los problemas de disponibilidad de agua en España: el incremento de la evapotranspiración de la vegetación (pérdida de humedad por la transpiración) debido también al calentamiento global y el aumento de la demanda. Barea, respecto al último de estos factores, critica que los planes estatales y regionales están contemplando un aumento de la superficie destinada al regadío, que consume alrededor del 80% de las reservas de agua embalsada en el país.

“Tenemos que empezar a plantearnos una reducción de la superficie de regadíos”, opina Barea, que advierte del “verano complicado” que se espera salvo que se produzca ese cambio drástico que traiga lluvias por encima de lo normal en los próximos meses. “Las últimas lluvias no son ni una gota de lo que necesitamos para llenar de nuevo el vaso”, concluye Barea.

 

Pedro Sánchez cambia de un plumazo la ley que abarata el agua desalada​

El nuevo decreto de sequía suprime el 'precio social' de 30 céntimos el metro cúbico que aprobó el Congreso en 2018

El Gobierno de la nación aprovechó el real decreto de sequía que aprobó hace dos semanas para eliminar de un plumazo el 'precio social' del agua desalada de 30 céntimos el metro cúbico, que quedó fijado en una ley anterior de marzo de 2018 refrendada en el Congreso de los Diputados. Los regantes del Trasvase se han encontrado con esta sorpresa al leer la letra pequeña del decreto, al comprobar que la tarifa de 30 céntimos que mandataba al Ministerio, fue sustituida por otro párrafo «que genera mucha inseguridad de cara al futuro», según comunicó este miércoles el presidente del Scrats, Lucas Jiménez, a las comunidades de regantes de la Región de Murcia, Alicante y Almería.

Justo cuando se cumplen 43 años de funcionamiento del Trasvase Tajo-Segura, sus comuneros pasaron del optimismo a la inquietud al comprobar que el Consejo de Ministros dio luz verde a un decreto que tiene una de cal y otra de arena. Por un lado, el Ministerio para la Transición Ecológica prevé subvencionar este año el agua desalada para el regadío del Levante con un precio base (hay que sumar IVA y otros gastos) de entre 34 y 41 céntimos el metro cúbico, según se trae de la desaladora de Torrevieja o de Valdelentisco; mientras que por otro lado aprovechó dicho decreto para eliminar la obligación legal que pesaba sobre el Gobierno central para que ese precio no supere los 30 céntimos.

Fue una propuesta del PSOE​

Este 'precio social' fue un logro de los regantes del Trasvase para poder comprar agua desalada a un coste asequible, después de años de reivindicaciones, aunque el Gobierno de la nación no ha aplicado hasta ahora este mandato del Congreso de los Diputados. Los 30 céntimos fueron aprobados a través de una ley de medidas urgentes para paliar la sequía en marzo de 2018, con el voto favorable del PSOE. De hecho, los socialistas fueron quienes propusieron esta tarifa a cambio de dar su apoyo a dicha ley, cuando gobernaba Mariano Rajoy.

El nuevo decreto está pendiente de ser validado por el Congreso de los Diputados. En su disposición final quinta modifica la ley de 2018 y suprime el siguiente párrafo: «El Gobierno habilitará los mecanismos de subvención necesarios a fin de que el precio del agua desalada para riego no exceda los 0,3 euros por metro cúbico».

Lucas Jiménez: «Es un gol por toda la escuadra; hemos estado batallando por ese precio y el Ministerio lo ha eliminado»

En su lugar, aprobó el siguiente párrafo: «El Gobierno, con carácter urgente, aprobará un plan de choque de optimización de recursos hídricos en la cuenca mediterránea que fomentará la utilización de recursos no convencionales, posibilitando el uso del agua procedente de desaladoras o de otras conducciones de la Administración General del Estado ya construidas mediante la ejecución de las obras y actuaciones que posibiliten que el precio del agua para riego no exceda de la capacidad económica de los usuarios». El dirigente del Scrats consideró que el «Ministerio ha metido un gol por toda la escuadra». «Hemos estado batallando por ese precio de 30 céntimos, pero ahora el Gobierno central lo ha quitado. Antes teníamos un valor de referencia para subvencionar el precio, pero, con este cambio, el mercado de la desalación se ha quedado abierto», lamentó. Lucas Jiménez recalcó que fue el PSOE quien propuso esa tarifa en el año 2018 y que aquella ley fue respaldada por todos los grupos parlamentarios en el Congreso.

Luengo: «Un castigo»​

El consejero de Agricultura, Antonio Luengo, denunció que el Gobierno central «haya vuelto a castigar a la Región y sus regantes eliminando el 'precio social' del agua desalada de 30 céntimos el metro cúbico, que estaba recogido por ley anterior desde marzo de 2018 y que ahora fulminan sin aviso». Recordó que, «en el momento más duro de las últimas décadas y con los precios de la energía en máximos históricos, cargan contra los regantes del Levante y, en vez de apoyarles con medidas efectivas, les suben el precio del agua desalada», manifestó.

 

«La próxima guerra puede ser por el agua»​

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«Si las guerras del siglo XX se lucharon por el petróleo, las guerras del próximo siglo serán por el agua». Estas son palabras que cuentan casi con dos décadas de vida, fueron pronunciadas en 1995, y que tienen a pesar de su edad plena vigencia. El autor fue Ismail Serageldin que, por aquel entonces, era vicepresidente del Banco Mundial. «Ahora hablamos de guerra energética en Ucrania», apunta Darío Soto, secretario ejecutivo de la Asociación Mundial para el Agua (GWP por sus siglas en inglés). «El próximo conflicto puede ser el agua», añade.

Cerca de mil millones de personas en todo el planeta carecen de acceso a agua potable. Un recurso que escasea a la vez que la demanda aumenta, ya que se estima que ésta será un 40% mayor en la próxima década por el aumento de la población.

Las previsiones de Naciones Unidas son más catastróficas: «cinco mil millones de personas podrían ser afectadas por la escasez de agua».

Por esta causa, la falta de este bien preciado, desde 2020 hasta este ejercicio se han producido 140 conflictos en todo el mundo, según datos del Pacific Institute. «La última actualización, publicada a mediados de marzo de 2022, eleva la cantidad de eventos a más de 1.300, remontándose a la guerra por el agua más antigua conocida, en Mesopotamia, hace 4.500 años», advierte el organismo en su página web.

Chernóbil, Mariúpol o Kiev han centrado la atención en los últimos meses, pero «también el agua en Ucrania ha sido protagonista de la guerra», recuerda Soto. En varias ciudades ucranianas, «el ejército ruso ha cortado deliberadamente el acceso de la población al agua potable, utilizando la amenaza de la deshidratación para forzar la rendición de la ciudad y negando el acceso a las necesidades más básicas», denunciaba la Comisión Europea en marzo.

Desde 2020 se han producido 140 conflictos por la escasez de agua en varias regiones del planeta
A más de 8.000 kilómetros de Mariúpol, en Burkina Faso, y casi en las mismas fechas, 32 estaciones de distribución de agua saltaban por los aires dejando sin acceso al líquido elemento a 300.000 personas. Los civiles en esta zona del país africano tienen acceso a menos de tres litros de agua al día para cubrir todas sus necesidades, denuncian trece oenegés. Estas organizaciones, además, destacan que la distancia que hay que recorrer para obtener agua en otros puntos es extremadamente larga y expone además a los civiles a la violencia. «El conflicto pone ahora en riesgo algo sin lo que nadie puede vivir: el agua potable», explican. «Estos incidentes van en aumento», alertan desde el Pacific Institute. «Vemos esta situación con preocupación», apostilla el secretario ejecutivo de la GWP.

El hecho de no satisfacer las necesidades humanas básicas de agua contribuye a las tensiones sobre el acceso al agua, especialmente durante las sequías y los fenómenos extremos. «Cada vez tiene más importancia la diplomacia del agua», revela Soto.

El cambio climático como causa​

África, Oriente Próximo, el sur de Europa o Chile. La lista de países y zonas geográficas donde la palabra «sequía» está más presente, aumenta con el paso de los años. «En Chile están viviendo once años de sequía continuados», comenta el secretario ejecutivo de GWP. «Se ha ido agravando con el paso del tiempo», añade.

Las previsiones de los organismos internacionales apuntan a que casi la mitad de la población mundial sufra estrés hídrico, es decir que la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad. España es un nombre fijo en estas proyecciones, en los próximo años.

«A menos que se persigan e implementen estrategias para pasar de los conflictos por el agua a la cooperación en materia de agua, es probable que la violencia asociada con los recursos de agua dulce continúe aumentando», denuncia el Pacific Institute. «El cambio climático es igual para todos», advierte Soto.

El planeta contiene unos 1386 millones de km3 de agua y se calcula que el 97% es salada y sólo el 2.5% se considera dulce
La creciente amenaza de la modificación del clima causado por el hombre ya está empeorando las condiciones del agua en todo el mundo, profundizando las sequías, aumentando las inundaciones y alterando la infraestructura del agua. «Es un recurso vital, necesario para todos los aspectos de un futuro sostenible, incluida la satisfacción de las necesidades humanas», señala el organismo internacional.

Sin embargo, no es una de las prioridades en la agenda de los gobernantes. En uno de los últimos informes de Naciones Unidas (ONU), el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) dedicado al agua, el número 6, solo ha alcanzado el 25% de las metas totales para 2030. «Vamos tarde», explica Soto. «Es un tema psicológico, porque el 70% de la Tierra es agua», relata. No obstante, este preciado bien es altamente escaso.

El planeta contiene unos 1386 millones de km3 de agua y se calcula que el 97% es salada y sólo el 2.5% se considera dulce. Además, se estima que el 90% de los recursos disponibles de ésta última están en la Antártida. Datos oficiales afirman, por tanto, que sólo el 0.007% del agua existente en la Tierra es potable. «Las prioridades globales son las que son y el agua no es», explica resignado Soto. «La idea no es rendirnos, hay que conseguir que la gente y los países se impliquen», añade.

Chile se seca​

4.745, estos son los días que Chile vive bajo una situación de sequía. El país sudamericano atraviesa el periodo de tiempo seco más prolongado de su historia. «El cambio de patrones de lluvia, los usos de las tierras y la reducción de bosques están afectando a la disponibilidad de agua», denuncia Darío Soto, secretario ejecutivo de la Asociación Mundial para el Agua (GWP por sus siglas en inglés).

«Santiago tiene menos agua acumulada que el año pasado, que ya era crítico», advertía hace unos días el ministro chileno de Obras Públicas, Juan Carlos García. «Los embalses que abastecen a la capital han caído un 37% y el caudal de los ríos más de un 50%» añade Soto.

Una situación que ha llevado a las autoridades a tomar medidas, «no podemos confirmar los racionamientos de agua, pero tampoco descartarlos» explicaba García. Un sistema basado en un semáforo que avisa de la disponibilidad del líquido elemento. «Son paños de agua caliente, pero no son soluciones a largo plazo», advierte el secretario ejecutivo de GWP.

La falta de precipitaciones en el país sudamericano ha influido en la disponibilidad de agua para los ciudadanos. «La precipitación en Chile se ha presentado bajo el promedio 1961-1990 de manera continua desde el año 2007 alcanzando en 2020 un déficit de 26% en promedio», apuntan las estadísticas oficiales del país.

«No es el único problema, hay otro que se llaman Derechos de Aprovechamiento de Aguas», advierte Soto. Este privilegio se constituye por acto de autoridad o por reconocimiento, tienen carácter de derecho real y permiten al titular su uso, goce y disposición a perpetuidad. «Es único en Chile», explica el secretario ejecutivo de la GWP.

Esta concesión está generando un aumento de las tensiones en la población chilena. «El agua es privada y estas personas priorizan el uso agrario, industrial o minero por encima de la población», advierte.

 


¿SABES CÓMO TE ROBAN EL AGUA?

Charla entre los abogados Pilar Esquinas y Luis Miguel sobre como nos roban el agua y se quitan los derechos históricos a los agricultores y las municipios, pueblos por falta de leerse la letra pequeña y revisar los normas que regimen los derechos de agua.
 

¿Se puede aprender a vivir con menos agua?​

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En 2018, las cañerías de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, casi quedaron sin agua. Fue una crisis que dejó a esa urbe al borde de convertirse en la ciudad más grande del planeta es quedar seca. El problema fue subsanado temporalmente, pero en modo alguno ha sido superado. Este año, las comunidades de Bahía Nelson Mandela, a unos 750 kilómetros al este, verán en julio sus embalses completamente agotados.

Ciudad del Cabo logró evitar el temido "día cero" introduciendo estrictas restricciones al uso del agua a empresas y vecinos. Se aumentaron los precios y multas por uso excesivo y se trabajó directamente con el sector agrícola para reducir el consumo y retener la humedad del suelo. En el peor momento, los ciudadanos podían usar solo 50 litros de agua al día. Para ponerlo en perspectiva, una carga de ropa consume alrededor de 70 litros, dependiendo de la lavadora que se use.

Ingrid Coetzee, una experta en biodiversidad de Ciudad del Cabo, vivió esa época. "Recuerdo lo difícil que fue el día a día con esas duras condiciones, en el sentido de reducir casi por completo nuestro uso del agua", explica a DW. Una amplia campaña de concientización pidió a las personas a reducir o eliminar actividades que consumen mucha agua, como lavar ropa o automóviles, y les aconsejó duchas más breves, además de reutilizar el agua de esa ducha para el inodoro.

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Muchos propietarios, especialmente aquellos que podían permitírselo, instalaron tanques para recolectar agua de lluvia, pero la realidad es que la mayoría de las personas no puede darse esos lujos y a ellos les tocó pasarlo muy mal", explica.

Buscar soluciones a la escasez​

Coetzee dice que, desde la sequía, la ciudad encontró formas de mejorar el suministro de agua. "Una solución basada en la naturaleza, eliminando vegetación exótica de las áreas de captación de agua de la ciudad, ha demostrado ser una excelente medida en términos de costo-beneficio", sostiene la mujer, que es directora de ICLEI, una asociación de sostenibilidad que reúne más de 2.500 gobiernos locales y regionales.

Especies invasoras como los pinos y los eucaliptus consumen mucha más agua que las plantas nativas, y con ello restringen el suministro de agua de la ciudad. "Hasta ahora, los esfuerzos han producido 55 mil millones de litros de agua adicional cada año a una décima parte del costo de la siguiente alternativa más económica para ese nivel de rendimiento", dice Coetzee.

Esta solución, junto con el regreso de las lluvias y las medidas de ahorro aprendidas durante la crisis de 2018, han ayudado a rellenar de forma significativa las represas y aliviado considerablemente las preocupaciones respecto al suministro de agua... por ahora.

Tapar fugas y crear conciencia​

Muchas otras ciudades del mundo han invertido en medidas de eficiencia para ayudar a ahorrar agua. Tokio, por ejemplo, mejoró su infraestructura y trabajó en la detección temprana y reparación de fugas para reducir el desperdicio de agua a la mitad entre 2002 y 2012.

En lugares donde el suministro de agua ya está amenazado por el cambio climático los esfuerzos son todavía más extremos. Los 3,3 millones de habitantes de San Diego, en la frontera de Estados Unidos con México, han enfrentado, como muchos californianos, varias sequías severas en los últimos 20 años.

Pero gracias a las restricciones en el uso del agua, la educación y las inversiones en mejorar la capacidad de los embalses y el revestimiento de los canales para evitar filtraciones, el condado ha reducido el uso per cápita de agua en cerca de un 50 por ciento en las últimas tres décadas.

Junto con las soluciones tecnológicas, como las plantas desalinizadoras, y planes futuros para purificar el agua usada, San Diego será capaz de satisfacer la demanda local al menos hasta el año 2045.

Reciclaje de agua en África y Europa​

La árida Namibia es una veterana cuando se trata de hallar fuentes alternativas de agua. Su capital, Windhoek, instaló la primera planta de reciclaje del mundo en 1968, convirtiendo las aguas residuales en agua potable segura por medio de un proceso de 10 pasos que incluye desinfección y varias capas de filtración. La planta de recuperación de agua de Gorengab fue renovada en 2002, y sigue brindando un suministro de agua confiable.

El agua reciclada y la desalinización son ya comunes en zonas de clima seco de Medio Oriente, el Mediterráneo y el sur de Asia, pero no en el norte de Europa, donde los países no han tenido que preocuparse realmente por sus suministros de agua.

Bélgica y Países Bajos están analizando proyectos en Amberes y La Haya que generarían agua potable a través de medios no convencionales, al menos según los estándares locales. Una planta en el puerto de Amberes, que se inaugurará en 2024, tratará agua salada para su uso en zonas industriales cercanas. Al reducir el uso de agua potable del puerto en cerca de un 95 por ciento, se espera bajar la presión sobre el suministro de agua de la región tras años de condiciones que podrían calificarse de sequía.

En La Haya, la proveedora de agua Dunea lanzó un proyecto piloto para tratar el agua salada bombeada de debajo de las dunas costeras. "Nuestro objetivo es aumentar la cantidad de fuentes de agua, pero también reducir la demanda", dijo el encargado del proyecto, Gertjan Zwolsman, en el lanzamiento del plan. "Por ejemplo, apoyamos los nuevos edificios que ahorran agua y pedimos a nuestros clientes que usen agua de forma responsable. Pero ese enfoque toma tiempo".

Buscar soluciones en el pasado​

A veces, sin embargo, la solución más sencilla es la mejor. El año pasado, Estambul tomó una idea de la era Bizantina y del Imperio Otomano e hizo obligatorio para todos los nuevos edificios de más de 1.000 metros cuadrados incluir cisternas subterráneas para recolectar agua de lluvia. El gobierno federal de Turquía tiene planes similares para el resto del país.

Para luchar contra la desertificación en Senegal, algunos granjeros han estado plantando jardines circulares conocidos como tolou keur, los que ayudan a las plantas a resistir de mejor manera los climas cálidos y secos. Los lechos circulares permiten que las raíces crezcan hacia dentro, lo que ayuda a atrapar los escasos aguaceros de la región.

Y en países como Chile (en el norte del país) y Marruecos, los lugareños llevan años captando agua de la niebla. Mediante el uso de tecnología y materiales modernos para mejorar el diseño, los investigadores han logrado recolectar cinco veces más agua para regiones que de otro modo estarían totalmente secas.

 

Ribera no cree que haya cortes de agua en verano por sequía pero pide ser "extremadamente cuidadosos"​

La Ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, confía en que no se produzcan restricciones en el suministro de agua en los próximos meses debido a la escasez de lluvias, pero ha pedido responsabilidad en la gestión de este recurso.

"No creo que haya cortes de agua este verano, pero debemos ser extremadamente cuidadosos y responsables en lugar de mirar para otro lado", ha indicado Ribera en una entrevista en TVE recogia por Europa Press.

La titular de transición ecológica ha recordado que el agua es uno de los recursos "claves" en países en zonas de transición climática como España y ha admitido que se vivirán "episodios de máxima tensión por inundaciones y sequías". Por ello, ha reconocido que pueden producirse "escenarios de estrés" y ha apuntado la necesidad de disponer de "aportaciones de agua adicional" como las desaladoras, además de "ser extremadamente inteligentes" y tener "la máxima eficiencia" en su uso para evitar pérdidas. "Debemos estar preparados para gestionarlo de manera más responsablemente posible", ha añadido la ministra.

Ribera ha incidido, además, en los episodios de altas temperaturas y olas de calor tan tempranas que ha calificado de "extraordinariamente preocupantes" que confirman las predicciones científicas. "Nos lo debemos tomar muy en serio, debemos reaccionar y nos faltan todavía muchas cosas para poder afrontar el reto del cambio climático con solvencia, seguridad y justicia", ha añadido.

 


El Sindicato del Crimen de las Eléctricas y del Estado terrorista, está tirando el agua de nuestros embalses al mar para HACER NEGOCIO Y PROVOCAR SEQUÍA. Ya han arrojado al mar el equivalente a 24 mil piscinas olímpicas de agua. La sequía se traduce tanto en IMPUESTOS AL CARBONO como en BENEFICIOS A MARRUECOS, cuando no podamos regar nuestros campos. ¡¡ESTO ES MUY GRAVE!!
 

La contaminación impide beber agua del grifo en 25 pueblos de Catalunya​

“Hace 15 días que tenemos el agua contaminada, ya nos pasó en mayo; traen garrafas y cubas, pero esto no es la solución. Estamos pagando por un servicio que no se puede utilizar en el siglo XXI”, dice Leonor Salla, una vecina de L’Espluga Calba, uno de los 24 pueblos de la Mancomunitat d’Aigües de Les Garrigues en los que desde el 3 de junio no se puede beber agua del grifo ni cocinar por la elevada presencia de metolacloro, un herbicida que se utiliza en el cultivo del maíz. La Agència Catalana de l’Aigua (ACA) ya detectó este producto en cantidad importante hace tres meses y volvió a localizarlo hace quince días en esta zona de Lleida y también en Senan, en la Conca de Barberà (Tarragona).

“Te traen cubas para llenar las botellas, esto todavía es peor. Yo no he ido, no me fío de esta agua, yo la compraré, el Ayuntamiento nos da una botella de 8 litros por familia al día, es suficiente”, añade la vecina.

El alcalde, Josep Cunillera, calcula que se distribuyen 80 o 90 garrafas al día y considera que la opción de llenar con cubas los depósitos en lugar de repartirla en las plazas no es posible porque no hay logística para hacerlo.

Desde su punto de vista, la gestión de la Mancomunitat d’Aigües puede mejorar. “Los filtros estaban anticuados hacía tiempo, tampoco se han solicitado ayudas al ACA para hacer reformas en la planta de potabilización y del pantano de Utxesa al punto de captación llega todo lo peor”.

En esta situación, la Diputación de Lleida destinará una partida de 50.000 euros para pagar el agua embotellada que repartirán los Ayuntamientos.

La distribución de agua en cubas con los vecinos haciendo cola en la calle disgusta a varios ayuntamientos​

Además de L’Espluga Calba y Senan sufren la prohibición L’Albagés, L’Albi, Alcanó, Aspa, Bellaguarda, Bovera, Cervià, el Cogul, La Floresta, Fulleda, La Granadella, Granyena, Juncosa, Llardecans, Els Omellons, La Pobla de Cérvoles, Sarroca, el Soleràs, Tarrés, els Torms, Torrebesses, el Vilosell y Vinaixa.

El alcalde de Torrebeses, Mario Urrea, ha descartado el reparto en cubas. “Lo encontrábamos muy tercermundista, nos comprometimos como ayuntamiento a comprar el agua”, sostiene.

Las cubas también disgustan en Senan. “El ACA ya nos dijo que no nos pagaría el agua embotellada para los vecinos, que ellos solo nos pagarían las cubas de agua; pero lo que no podemos hacer es que nos venga la cuba un día a la semana en la plaza del pueblo y tengamos a la gente allí esperando, esto no pasa ni en el tercer mundo”, sostiene Carme Ferrer, su alcaldesa.

Son muchos los pueblos en los que se han visto largas colas de personas mayores haciendo cola para coger agua de la cisterna. Una vecina de Els Omellons, que prefiere comprar el agua, cuenta que se suele comunicar la parada a través de grupos de WhatsApp. Llegar tarde es quedarse sin agua.

En Senan, el Ayuntamiento seguirá repartiendo garrafas de agua puerta a puerta, entre la veintena de familias del municipio. Han pagado el agua embotellada con recursos del Consistorio, pero como miembros de la Mancomunitat se favorecerán de la ayuda de la Diputació de Lleida.

El reparto de garrafas, puerta a puerta, respuesta de emergencia mientras no haya una solución​

Por su parte, la vicepresidenta de la Mancomunitat y alcaldesa de La Granadella, Elena Llaurador, ha asegurado que las últimas analíticas sitúan el índice de metolacloro en 0,57% en la captación y en el 0,21 después de pasar por los filtros, por encima del máximo de 0,10 permitido.

La vicepresidenta considera que el reparto de agua en cisternas es mejorable. Asegura que está “muy contenta” porque el reparto llegue ahora en garrafas pagadas por la Diputación de Lleida y confía en que la próxima semana se pueda beber agua del grifo.

 


SEQUÍA INDUCIDA, con la abogada Pilar Esquinas

Último directo en Canal 5TV con la participación de Pilar Esquinas, gran experta en robo del agua y mafias político-corporativas.
 


OPERACIÓN SEQUÍA... COMPLETADA!

Tal y como "profetizamos" en programas anteriores los sindicatos del crimen conocidos como Gobierno de España y Eléctricas, concluyen el proyecto de desecación y sequía que comenzaron hace meses a base de Ingeniería Climática clandestina. Un crimen atroz que tenemos documentado y esperando justicia.