Los Menas y exMenas residentes en el municipio tienen atemorizados a los mismos vecinos que les recibieron con los brazos abiertos
La ciudad barcelonesa de Calella acoge desde hace unos meses a un grupo de más de 50 Menas en el Hotel Marisol. Nada más llegar ya empezaron a causar problemas y se vivieron momentos de gran tensión cuando se propasaron con una joven del pueblo. Los progres de la localidad decidieron organizar un fiestón de bienvenida a los Menas asegurando que eran buenos chicos y había que ayudarles.
Calella no es el primer pueblo progre y separatista que sufre las consecuencias de los seres de luz a los que ha acogido. En Canet de Mar, donde también les hicieron una fiesta de bienvenida, acabaron violando a una chica. Y en Sant Joan de Vilatorrada ha habido un conflicto porque unos paquistaníes acosan a chicas autóctonas.
En la localidad maresmenca, los mismos vecinos que daban la bienvenida a los Menas ahora acuden a la prensa y a las autoridades para denunciar la situación de gran inseguridad en la que viven. Menas y exMenas han formado bandas dedicadas a la delincuencia. Su última "gesta" ha sido un robo con violencia a una anciana.
También generan problemas de convivencia ya que los mayores de 18 años malviven en la zona de la piscina del hotel y la parte del día en la que no están delinquiendo, están esnifando cola.
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La ciudad barcelonesa de Calella acoge desde hace unos meses a un grupo de más de 50 Menas en el Hotel Marisol. Nada más llegar ya empezaron a causar problemas y se vivieron momentos de gran tensión cuando se propasaron con una joven del pueblo. Los progres de la localidad decidieron organizar un fiestón de bienvenida a los Menas asegurando que eran buenos chicos y había que ayudarles.
Calella no es el primer pueblo progre y separatista que sufre las consecuencias de los seres de luz a los que ha acogido. En Canet de Mar, donde también les hicieron una fiesta de bienvenida, acabaron violando a una chica. Y en Sant Joan de Vilatorrada ha habido un conflicto porque unos paquistaníes acosan a chicas autóctonas.
En la localidad maresmenca, los mismos vecinos que daban la bienvenida a los Menas ahora acuden a la prensa y a las autoridades para denunciar la situación de gran inseguridad en la que viven. Menas y exMenas han formado bandas dedicadas a la delincuencia. Su última "gesta" ha sido un robo con violencia a una anciana.
También generan problemas de convivencia ya que los mayores de 18 años malviven en la zona de la piscina del hotel y la parte del día en la que no están delinquiendo, están esnifando cola.
El pueblo que hizo una fiesta de bienvenida a los Menas protesta ahora porque roban y esnifan cola
Los Menas y exMenas residentes en el municipio tienen atemorizados a los mismos vecinos que les recibieron con los brazos abiertos