El juez deja en libertad con cargos a los okupas que cortaron dos dedos a otro

Los detenidos, dos hermanos de origen marroquí, habían sido acogidos en la casa por la víctima y otros compatriotas

Los dos hermanos de origen marroquí detenidos el martes por amenazar a varios compatriotas en una casa okupa y agredir a uno con un cuchillo quedaron este miércoles en libertad con cargos, tras prestar declaración ante el juez de guardia de la capital lucense. Los dos chicos prestaron declaración por videoconferencia -desde la comisaría de la Policía Nacional de la Rúa Chantada- y quedaron libres.

El altercado se produjo alrededor de las cuatro de la tarde en un chalé ubicado en la urbanización As Campas -en Matelo-Santa María Alta- en el que residen desde hace tiempo cuatro jóvenes que ocuparon la vivienda, que se encontraba vacía. Según explicaron los residentes de la zona, jamás habían tenido ningún problema con los chicos, hasta que, hace un par de semanas, la situación cambió de forma radical.

Los vecinos afirman que se oían ruidos hasta altas horas de la noche y que se produjeron varios robos en la zona. Los cuatro jóvenes okupas -de origen marroquí y que llegaron a España hace años como menas, menores no acompañados- explicaron que ellos nunca ocasionaron ningún conflicto y que hace quince días acogieron en la casa a otros dos chicos, hermanos y de la misma nacionalidad, que acababan de llegar a Lugo desde Murcia y no tenían dónde dormir.

Tal y como aseguran, la convivencia no fue fácil, ya que pronto observaron que los dos hermanos eran bastante problemáticos y además consumían constantemente alcohol y drogas en la vivienda. Por este motivo, el martes por la tarde, el anfitrión, Yassin -un joven integrado que hasta hace poco tiempo estuvo trabajando en una empresa del polígono de O Ceao-, intentó desalojarlos de la vivienda y en ese momento fue cuando, según cuenta, se produjo la agresión.

"Uno de ellos cogió un cuchillo y me cortó dos dedos. Son muy violentos y van armados. Los acogí en casa porque los vi en Lugo y no tenían a dónde ir. Me dieron pena y les ofrecí alojamiento, pero solo hasta que encontrasen un trabajo o volviesen a Murcia. Sin embargo, al final, eran ellos los que nos querían echar a nosotros", dice Yassim, la víctima.

No fue este joven el único agredido, hace días uno de los invitados también golpeó a otro de los chicos que ya vivía en la casa. La víctima podía haber denunciado, pero no llegó a ese extremo porque, según él mismo apunta, lo amenazaron con matarlo y enterrarlo en la finca y temió que cumplieran sus amenazas.