El jefe del Frente Polisario estuvo ingresado grave en un hospital de Logroño bajo un nombre falso

El jefe del Frente Polisario saharaui, Brahim Ghali, de 73 años estuvo ingresado en estado grave bajo una identidad falsa en un hospital de Logroño, según ha podido saber este diario y ha informado el medio internacional Jeune Afrique.

Ghali, que se habría registrado con el nombre falso de Mohamed Benbatouch y una identidad argelina para evitar problemas con la justicia española, que le acusa de violaciones de los derechos humanos, sufría problemas respiratorios.

Según Jeune Afrique, Ghali sufre además un cáncer digestivo desde hace varios años y había sido hospitalizado previamente en Tinduf (Argelia), donde había recibido la visita del jefe del Estado Mayor argelino, Saïd Chengriha.

Siempre según dicho medio -una revista internacional especializada en África y el Magreb-, Alemania se había negado a acoger a Ghali y, tras negociaciones al más alto nivel del Estado argelino, se optó por trasladarlo a España bajo garantía del presidente, Pedro Sánchez, de que no sería investigado por la justicia.

Además, señalan que el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, fue el que puso un equipo de médicos argelinos que acompañaron al líder saharaui a Zaragoza, "a bordo de un avión médico fletado por Argelia".

Hace semanas que en todos los medios marroquíes y argelinos se preguntan por el paradero de Ghali, que no dio señales de vida ni cuando murió el jefe de la Guardia Nacional del Frente Polisario, Adaj el Bendir, de 65 años, el pasado martes 8 de abril tras un ataque aéreo. A raíz de su ausencia en un acontecimiento tan importante, hubo muchas hipótesis sobre su desaparición: algunos apuntaban a que se había contagiado de Covid, otros lo daban por muerto y algunos señalaban que estaba en la capital argelina.

Ghali estaría actualmente de vuelta en Argelia. El consejero de la presidencia de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Bachir Mustafa Sayed, ha asegurado este jueves a la agencia Efe que está ingresado ahora en un centro médico de aquel país, donde es tratado de una infección por Covid-19 y su "evolución mejora".

Imputado por delitos de genocidio​

Brahim Ghali fue imputado en 2016 por el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, por acusarle de la comisión de delitos de genocidio, asesinato, torturas y desapariciones cometidos presuntamente contra la población saharaui disidente refugiada en los campamentos de Tinduf (Argelia). El juez admitió una denuncia a trámite en noviembre de 2012 y que fue interpuesta por la asociación Asadedh y tres víctimas contra 28 miembros del Frente Polisario y altos cargos del gobierno argelino.

Antes de la imputación, el secretario general del Frente Polisario tenía prevista una visita a España. Tras conocer que la citación de Mata, no viajó a España, donde iba a participar en la Conferencia Internacional de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui en Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Así que no compareció ante el juez en relación a la querella por presuntas violaciones de derechos humanos.

En el cargo desde 2016​

Ese mismo año, 2016, Brahim Ghali había sido elegido nuevo secretario general del Frente Polisario y por consiguiente ocupar el cargo de presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) tras la muerte en mayor de 2016 de Mohamed Abdelaziz después de casi 40 años en el cargo.

Antes de esa fecha, Ghali ocupaba el cargo de responsable de la Rama Política del Frente Polisario y figura entre los fundadores del Frente Polisario y ha ocupado los cargos de máxima responsabilidad de la organización como ministro de la Guerra, delegado del Polisario en Madrid o embajador de la RASD en Argelia.

Ghali nació en Esmara el 19 de agosto de 1949 y militó en el movimiento independentista contra las autoridades españolas de la entonces colonia del Sáhara Español. Fue uno de los fundadores del Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro y fue nombrado primer secretario general del Polisario en el congreso del 10 de mayo de 1973.

Y él mismo fue el que anunció en noviembre de 2020 el fin del compromiso con el alto el fuego firmado entre el Frente Polisario y Marruecos en 1991. Por eso, desde esa fecha, se decretó el estado de guerra en todo el territorio en respuesta al ataque perpetrado por las fuerzas marroquís en el paso fronterizo de Guerguerat, que une Mauritania con el Sahara Occidental.

 

Marruecos "deplora la actitud" de España al acoger al líder del Frente Polisario​

"Marruecos expresa su decepción hacia este acto contrario al espíritu de partenariado y de buena vecindad", reza un comunicado divulgado por el Ministerio de Exteriores marroquí

El Gobierno de Marruecos deploró hoy "la actitud de España" de acoger al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que se encuentra hospitalizado en territorio español para recibir atención médica tras contagiarse por el coronavirus aumentando la tensión entre ambos países.

"Marruecos expresa su decepción hacia este acto contrario al espíritu de partenariado y de buena vecindad y que tiene que ver con una cuestión fundamental para el pueblo marroquí y sus fuerzas vivas", reza un comunicado divulgado por el Ministerio de Exteriores marroquí.

Ghali, líder de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se encuentra ingresado en un hospital de Logroño tras haber contraído la covid-19. Según un comunicado de la RASD, su estado de salud "no es motivo de preocupación" y "sigue recuperándose en forma favorable".

El embajador de España en Marruecos, Ricardo Díez-Hochleitner, se reunió este sábado con el director general del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, interesado en "conocer más detalles". "El desarrollo de la reunión se produjo dentro de la normalidad de las relaciones diplomáticas que mantienen los dos países", señalan a Vozpópuli fuentes de la cartera que dirige Arancha González Laya.

"Gran incomprensión"​

La decisión de España de acoger a Ghali "suscita gran incomprensión" e "interrogantes legítimos": "¿Por qué el denominado Ghali fue admitido en España a escondidas y con un pasaporte falso?", se preguntan en el comunicado que recoge Efe.

"¿Por qué España creyó útil no avisar a Marruecos?; ¿por qué optó por su admisión bajo una falsa identidad?; ¿por qué la justicia española aún no ha reaccionado a las múltiples denuncias presentadas por las víctimas (contra Ghali)?".

Se refería a la petición de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (Acavite), que pidió este sábado a las autoridades de España "que detengan de inmediato" a Ghali por "asesinatos".

Otra ONG, la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos, se ha puesto en contacto con la Fiscalía de la Audiencia Nacional para que se cite a declarar a Ghali.

A raíz de una querella de esta asociación contra el líder del Polisario, la Audiencia Nacional abrió en 2012 una investigación por un presunto delito de genocidio, torturas, asesinato y desapariciones en el Sáhara, pero nunca pudo interrogarlo y el caso fue archivado provisionalmente.

La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, argumentó el viernes que Ghali fue admitido en España "por razones estrictamente humanitarias", y añadió que España es "un país responsable con sus obligaciones humanitarias". EFE

 

Marruecos advierte a España de que no debe minimizar la "grave" crisis por el líder del Polisario​

El Gobierno de Marruecos ha advertido a España de que no debe "minimizar el impacto grave" de la crisis actual entre los dos países causado por la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores emitido en plena noche del viernes.

"La actitud de algunos funcionarios del Gobierno (español), prejuzgando la reacción marroquí y minimizando el grave impacto en las relaciones no pueden ocultar esta deplorable situación", señala el comunicado, que repite los argumentos expresados en las últimas dos semanas en varias ocasiones y referidos específicamente a España tras la hospitalización de Ghali el 18 de abril pasado por COVID-19, en un centro hospitalario de esa localidad.

"Marruecos toma plena nota. Sacará todas las consecuencias"​

La decisión de las autoridades españolas de "no notificar" a sus homólogos marroquíes de la llegada del líder del Polisario es un "acto premeditado, una elección voluntaria y una decisión soberana de España, que Marruecos reconoce plenamente", afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes residentes en el extranjero. "De la que Marruecos toma plena nota. Sacará todas las consecuencias”, añade el comunicado.

Desde que España "recibió" en su territorio al líder del Polisario, "acusado de crímenes de guerra y graves violaciones de los derechos humanos", los funcionarios españoles "han aumentado" el número de declaraciones "que intentan justificar este acto grave y contrario con espíritu de colaboración y buena vecindad”, recuerda el ministerio.

"La invocación de consideraciones humanitarias no puede justificar esta actitud negativa"​

Tras señalar que la invocación de "consideraciones humanitarias no puede justificar" esta actitud "negativa", el Ministerio explica que "las consideraciones humanitarias no justifican las maniobras tramadas a espaldas de un socio y un vecino".

Las consideraciones humanitarias, agregó Marruecos, "no pueden ser una panacea" que se le otorgue selectivamente al líder del Polisario, en un momento en que miles de personas viven en condiciones "inhumanas" en los campamentos de Tinduf.

"La aplicación de la ley y la preservación de los derechos de las víctimas no se pueden hacer con dobles raseros"​

El Ministerio destacó que consideraciones humanitarias tampoco podrían explicar la "inacción" de la Justicia española, mientras se incautan "debidamente" las denuncias documentadas. "La aplicación de la ley y la preservación de los derechos de las víctimas no se puede hacer con dobles raseros, ni sufrir ningún doble rasero", señaló.

Las consideraciones humanitarias, continuó, "no explican, además, que uno sea cómplice de robo de identidad y falsificación de pasaportes, con la intención de eludir voluntariamente la ley".

"Por último, las consideraciones humanitarias no pueden negar los reclamos legítimos de las víctimas de violación, tortura y violaciones masivas de derechos humanos cometidas por el líder del Polisario", señaló el ministerio.

"La actitud de algunos funcionarios del Gobierno no pudo ocultar esta deplorable situación"​

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y MRE también afirmó que "la actitud de algunos funcionarios del gobierno, prejuzgando la reacción marroquí y minimizando el impacto, por grave que sea en la relación, no pudo ocultar esta deplorable situación".

"La preservación de la alianza bilateral es una responsabilidad compartida, que se nutre de un compromiso permanente de salvaguardar la confianza mutua, mantener una cooperación fructífera y salvaguardar los intereses estratégicos de los dos países", concluyó el Ministerio de Asuntos Exteriores en el comunicado.

 

Rabat pulsa el botón nuclear económico y se prepara para romper con España​

¿Pueden dos naciones vecinas romper relaciones por una simple persona? La respuesta parece que la vamos a ver en apenas unos días y en nuestras propias carnes: entre España y Marruecos. Gran parte de la prensa internacional ha fijado su mirada en España en la última semana. La razón no es el triunfo de Isabel Díaz Ayuso, ni el desembarco masivo de franceses en las terrazas madrileñas. La causa la encontramos en la presencia de uno de los actores más importantes en el Sahara Occidental: Brahim Ghali. Un personaje que puede desencadenar un auténtico aluvión de represalias y sanciones entre dos países que se necesitan económica y políticamente.

El comunicado del Gobierno marroquí con el que Moncloa despertaba el sábado es el presagio de algo que está a punto de suceder: la ruptura de relaciones entre ambos países. El tono del mensaje roza el menosprecio diplomático. “La actitud de algunos funcionarios prejuzgando la reacción marroquí y minimizando el grave impacto en las relaciones no pueden ocultar esta deplorable situación”. ¿Se referirá Rabat a la Ministra de Asuntos Exteriores cuando habla de funcionarios? Probablemente, pero en cualquier caso este comunicado no es otra cosa que la antesala de una serie de medidas que el gobierno alauita podría tomar contra España.

Escenario de represalias​

Como es lógico y normal en la práctica diplomática a la que nos tiene acostumbrados, Marruecos no ha podido permanecer callado. “Toma nota”, como destacan en su comunicado. La primera medida tomada por Rabat fue llamar a consultas al Embajador español en el país, Ricardo Diez-Hochleitner, y pedirle explicaciones por la peculiar acogida prestada por parte del Gobierno español a Brahim Ghali, el líder del Frente Polisario al que Marruecos considera un terrorista autor de los más crueles crímenes de guerra. Este gesto suele ser el comienzo del caos diplomático ante el que nos enfrentamos.

Tras la petición de información, el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Burita, lamentó profundamente la actitud de España “que alberga en su suelo al líder de la milicia separatista, acusado de cometer graves crímenes de guerra y graves violaciones de los derechos humanos”. Las palabras de Burita denotan una importante preocupación ante el inevitable empeoramiento de las relaciones entre los dos países. Una situación que parece “contraria al espíritu de colaboración y buena vecindad en un tema fundamental para el pueblo marroquí”.

Marruecos no descarta “tomar medidas más drásticas” en caso de que se viole la integridad territorial del país. En este sentido, Rabat considera como suyas las tierras saharianas, especialmente desde que EEUU apoyara la soberanía marroquí en la zona. Con Argelia de por medio, Marruecos no suele andarse con contemplaciones, especialmente “cuando se trata de cuestiones que afectan a los intereses superiores de Marruecos”.

Entre los temas que pueden estar afectados por estas medidas de represalia aparecen la seguridad, el terrorismo y, por supuesto, la inmigración, donde Marruecos juega un papel fundamental en la gestión de flujos de inmigrantes procedentes tanto de África Sahariana como del propio país. La cuestionada actuación de los agentes de policía marroquíes pondría en peligro la seguridad en las vallas de Ceuta y Melilla y provocarían un aumento del tránsito de inmigrantes hacia aguas andaluzas y canarias, coincidiendo con el buen tiempo estival.

En cualquier caso, la ruptura marroquí tiene un ejemplo contundente en el continuo retraso de la Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos. El ministro de exteriores marroquí se mostró pesimista con respecto a una próxima cita al considerar que primero “hay que aclarar muchas cosas”.

El estado de salud de Ghali puede empeorar aun más la tensa relación entre ambos países, especialmente si el juez Pedraz no logra tomar declaración al líder saharaui en una comparecencia que, de producirse el 1 de junio, será de todo menos pacífica.

El botón nuclear económico​

En cuanto a las repercusiones económicas, siguiendo los datos proporcionados por el ICEX, España es el primer proveedor y el primer cliente de Marruecos y es el primer socio comercial de nuestro país en África. En 2020, el 47,3% de las exportaciones españolas en África tuvieron como destino Marruecos, una tasa que ascendió al 50,1% en enero de 2021. Las exportaciones españolas alcanzaron los 8.454 millones de euros en 2019, una cifra que disminuyó hasta los 7.381 millones de 2020 debido a la pandemia. Los productos estrella de la exportación son los combustibles minerales, aparatos mecánicos, vehículos, material eléctrico y materias plásticas.

Por su parte, Marruecos exporta a España principalmente aparatos eléctricos, ropa, pescado, vehículos y frutos por un valor de 6.363 millones. Este difícil equilibrio entre nuestra balanza comercial podría verse afectado en caso de que las autoridades marroquíes optaran por aumentar aranceles o bien rediseñar su política comercial con el objetivo de “castigar” cualquier producto procedente de España.

El gran desafío entre ambos países no es tanto el pasado o el presente sino el futuro. La cuestión del Sahara afectará directamente a la delimitación de sus aguas territoriales. La jurisdicción marroquí sobre la plataforma continental abriría la exploración de materias primas y filones de la zona. Esto sí puede suponer un punto de fricción directo entre España y Marruecos al producirse un solapamiento en la jurisdicción de las aguas y concretamente en los yacimientos de Telurio más importantes del mundo: un elemento esencial en la fabricación de paneles solares y baterías para vehículos eléctricos.

¿Quién es Brahim Ghali?​

Hacer un perfil sobre él implica buscar en una amplia amalgama de bases de datos policiales y de seguridad de medio mundo. En ellas, Ghali figura desde hace más de 50 años como líder del Frente Popular de Liberación de Saguía y Río de Oro, comúnmente conocido como Frente Polisario. Desde que en 2016 Mohamed Abdelaziz falleciera en Estados Unidos víctima de un cáncer de pulmón, Ghali tomó su legado como Secretario General de la organización durante un congreso celebrado en Dhakla. Además del cargo de máximo líder del Frente Polisario, Ghali heredaba también la representación de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática.

Su estrategia política siempre se ha basado en la internacionalización del conflicto saharaui, manteniendo el apoyo de Argelia y del resto de sus aliados al proceso independentista. Sin embargo, Ghali es preso de su pasado y de las acusaciones de genocidio y violaciones de Derechos Humanos realizadas tanto por soldados marroquíes, presos en las cárceles de Tinduf, como por asociaciones de víctimas de terrorismo españolas.

Acavite, Asociación Canaria de Víctimas de Terrorismo y la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEH), reclaman su procesamiento como responsable de los atentados cometidos “contra trabajadores canarios de Fossbucraa” y como “autor material e intelectual y quien ordenaba ametrallamientos, asesinatos, secuestros masivos y desapariciones de tripulaciones en alta mar de los marineros canarios en las décadas de 1973 y hasta finales de 1986”. Por su parte, ASADEH anima a que Ghali no eluda la “acción de la justicia” y responda como responsable de crímenes contra la Humanidad.

Las acusaciones de genocidio se materializaron en 2012, cuando el juez de la Audiencia Nacional De la Mata dictó una orden de busca y captura por “asesinar, secuestrar y ametrallar a canarios con delitos de terrorismo, genocidio y lesa humanidad, y por otras acusaciones más de otros colectivos desde hace décadas”. Según estas acusaciones, unas 300 personas con pasaporte español habrían sido víctimas directas de Ghali.

¿Cómo ha llegado Ghali a España?​

Esta es quizá la cuestión más desconocida hasta el momento. Según algunos medios africanos, se sospecha que el líder del Frente Polisario arribó a nuestro país, bajo el nombre de ‘Mohamed Benbatouch’, en un vuelo fletado por el presidente argelino y acompañado de personal médico del mismo país para, también supuestamente, ingresar en la Unidad de Críticos del hospital de Logroño y tratarse una complicación derivada de la infección por Covid-19.

Todo muy extraño. Los 73 años de Ghali no deberían ser obstáculo para que pudiera tratarse con toda la seguridad sanitaria del mundo en Argel, sin necesidad alguna de poner en riesgo su vida en un vuelo medicalizado a un hospital de Logroño.

La confirmación del desplazamiento llegó a través de la Agencia de Prensa del Frente Polisario, sin desvelar el destino. Obligado por las circunstancias, el Ejecutivo español pasó a reconocer que la presencia de Ghali en España se debía a “razones estrictamente humanitarias para recibir asistencia sanitaria”. Para el ejecutivo marroquí, el hecho de dejar pisar suelo español a un criminal de guerra demostrado por parte de España es “un hecho sorprendente” y plantea preguntas legítimas, incluida su admisión en España en secreto y con un pasaporte falsificado.

Estas preguntas incluyen otras muchas incógnitas, como la razón por la que España no informó a Marruecos, por qué se le admitió con una identidad falsa y la, a juicio del reino alahuita, sorprendente lentitud de la justicia española, que aún “no ha respondido a las numerosas denuncias presentadas por las víctimas” de su propio país.

En cualquier caso, las consecuencias jurídicas de la decisión del Ejecutivo español ya han empezado a surtir efectos y pueden llegar a suponer una clara violación del derecho internacional. Para el investigador ruandés André Gakwaya, “el enjuiciamiento de personas acusadas de genocidio y terrorismo es una norma imperativa de derecho internacional, que no admite ninguna excusa”. La extraña llegada de Ghali a España ya supone toda una violación del Derecho Internacional, máxime teniendo en cuenta que viajaba con un pasaporte diplomático en entredicho. Ni siquiera la posible asistencia sanitaria supondría una eximente para la actitud española. Para el investigador ruandés, “las atenciones humanitarias no pueden, en ningún caso, encubrir actitudes que atenten contra el Derecho Internacional y los principios de justicia universal”.

La presencia de Ghali, viejo conocido de la justicia española, no ha pasado desapercibida. El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha citado a declarar como imputado a Ghali por un delito de genocidio y torturas supuestamente cometidos en los campos de refugiados de Tinduf contra población saharaui aun acogida a su nacionalidad española. Antes, los agentes judiciales tendrán que comprobar que la identidad de ‘Mohamed Benbatouch’ se corresponde realmente a la de Brahim Ghali y, en ese caso, proceder a su declaración el próximo 1 de junio.

En ese escenario futuro España tendrá que elegir entre dos opciones para negociar: sentarse a la mesa con el reino marroquí o con un personaje sobre el que recae la sospecha de estar detrás del asesinato de cientos de españoles. El Hospital de Logroño, y la Justicia, decidirán la suerte del Sahara Occidental y probablemente la de dos vecinos condenados a entenderse.

 

Ghali ha viajado seis veces a España en secreto durante el Gobierno de Sánchez​

Antes de su polémico ingreso en abril en el Hospital San Pedro de Logroño, el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, viajó a España en secreto en al menos seis ocasiones desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno, según informaron fuentes de los servicios secretos españoles a Vozpópuli.

En dos de estas ocasiones, el desplazamiento se produjo a las Islas Canarias. Y en el resto, se eligió la Península. Cada viaje tuvo el permiso del Gobierno español, que informó de antemano a las autoridades de Marruecos sin que hubiese ningún problema con Rabat.

La única condición que reclamó el reino alauí es que no se diese ninguna publicidad a la estancia de Ghali en territorio español y que dicha presencia fuese "sumamente discreta". Objetivo que se cumplió, pues no hay rastro en los medios de comunicación de estos viajes del líder del Polisario a España.

Fuentes diplomáticas españolas ven la espoleta de la crisis en la visita a Madrid que el ministro de Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, rindió a Laya el pasado 29 de marzo. En apenas tres semanas se organizó el traslado en secreto de Ghali a territorio español.

El avión medicalizado de la Presidencia argelina aterrizó el 18 de abril en el aeropuerto de Zaragoza. Lo hizo en la parte militar de la base para evitar miradas indiscretas. Varias personas bajaron del aparato junto a Ghali, al que esperaba una ambulancia al pie de la escalerilla.

Una dotación de la Guardia Civil escoltó a la ambulancia hasta el hospital del Logroño, donde el también presidente de la República Árabe Sahararui Democrática (RASD) ingresó directamente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para ser tratado de coronavirus bajo la identidad de Mohamed Benbatouche.

Ghali, sin pasaporte falso​

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores aclararon este viernes que Ghali no llegó a España con pasaporte falso, aunque el líder del Polisario sí que pactó con el hospital un cambio de identidad por razones de privacidad.

Las fuentes de los servicios secretos subrayan, por su parte, que ese despliegue de la Benemérita a la hora de escoltar la ambulancia en la que fue trasladado el líder de los saharauis que viven en los campamentos de Tinduf (Argelia), pudo estar en el origen de la filtración que llegó a oídos de la inteligencia marroquí. La prensa del país vecino destapó el 22 de abril el plan urdido por Madrid y Argel, cuatro días después de la llegada de Ghali.

La diferencia en esta ocasión, según la versión marroquí, es que el Gobierno de Sánchez no informó por anticipado a Marruecos, lo que ocasionó el consiguiente enfado del reino alauí. La jefa de la diplomacia española, Arancha González Laya, se encontró de inicio con la oposición del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a su plan de no comunicar previamente a Marruecos la acogida de Ghali, pero la jefa de la diplomacia logró finalmente imponer su criterio a Sánchez.

Tras desvelarse la estancia del líder del Polisario en España, Rabat advirtió en varios comunicados que tomaría represalias si Madrid no le aclaraba los motivos de su presencia en un hospital español y por qué se le había ocultado este hecho.

La ministra de Exteriores, lejos de lanzar mensajes conciliadores, dejó claro la pasada semana que no tenía nada que añadir a la explicación inicial de que el enemigo número uno de Marruecos había sido acogido en Logroño por "motivos humanitarios". Unos días después llegó la avalancha migratoria sobre Ceuta.

 

Sánchez sabía hace semanas que la respuesta de Marruecos por Ghali llegaría tras el 4-M​

El Gobierno español era consciente de que algún tipo de “respuesta” de Marruecos tras la admisión “por razones humanitarias” en un hospital de Logroño del secretario general del saharaui Frente Polisario, Brahim Ghali, considerada por Rabat una afrenta, se iba a producir inmediatamente después de las elecciones en Madrid el 4 de mayo. Le alertaron distintas fuentes diplomáticas y de la Seguridad del Estado españolas.

Tanto el Ejecutivo marroquí como sus servicios secretos siguen la actualidad de nuestro país al minuto y sabían que, mientras la opinión pública estuviera pendiente del desenlace de unos comicios convertidos extrañamente en primarias de unas generales, difícilmente el asalto de miles de inmigrantes habría tenido el brutal impacto que tuvo este pasado fin de semana. “Además -señala una fuente- Marruecos corría el riesgo de reforzar en las urnas a Pedro Sánchez y al PSOE, a los cuales pretende claramente perjudicar”.

Lo que sí llama la atención a los consultados es la envergadura del desafío decidido por Mohamed VI; ese engañar a miles de compatriotas suyos, muchos de ellos niños, para usarlos como carne de cañón en un episodio que sólo podría acabar como ha acabado: con el 90% andando de vuelta a su país. “Desafía también a la Unión Europea en su frontera sur, sí, pero es indicativo de que se siente fuerte en su relación con Estados Unidos”, observa un dirigente del PSOE andaluz.

El exministro de Exteriores Margallo no cree que Biden dé marcha atrás en el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara porque “supondría el desmoronamiento de toda la política de EE.UU. para que los países árabes reconozcan a Israel”

De hecho, como informaba el viernes este periódico, el Ejército marroquí y el estadounidense preparan unas macro maniobras en las que participarán 7.800 soldados de ambos países mientras La Casa Blanca guarda silencio sobre el contencioso ceutí, lo cual supone en la práctica seguir mimando al país vecino porque es pieza clave, junto con los ricos del Golfo, Araba Saudí, Bahrein y Emiratos, de su política de progresivo reconocimiento diplomático de Israel en los países árabes.

El Rey alauita ha conseguido que eso vaya unido en un pack con el reconocimiento de su soberanía sobre el antiguo territorio español del Sáhara Occidental, que empezó Donald Trump y que, según señala a Vozpópuli el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo, el actual inquilino de La Casa Blanca, Joe Biden, “no va a rectificar porque supondría desmoronar toda la política exterior estadounidense en Oriente Próximo y su estrecha relación con Israel”.

Hochtleiner lleva un año avisando​

Lo que sí tienen claro todos los consultados es que Marruecos llevaba mucho tiempo rumiando su malestar contra Sánchez y su gobierno de coalición con Unidas Podemos, el más pro saharaui en 45 años de democracia, y que el episodio de Brahim Gali solo es “la gota que ha colmado el vaso”; como demuestran los cables confidenciales que diariamente ha enviado en el último año y medio al Ministerio de Asuntos Exteriores el embajador español en Rabat, Ricardo Díez-Hochtleiner, sostiene una fuente que pide anonimato.

No hay una sola razón para explicar lo que ha pasado”, resalta. Todo comenzó en junio de 2018 con la decisión del líder del PSOE de no viajar al país vecino en su primera visita oficial tras ser elegido presidente -la foto que ilustra esta información es de noviembre, seis meses después-, y siguió con el polémico tuit de Pablo Iglesias en noviembre de 2020, siendo ya vicepresidente segundo del Gobierno, en el que abogaba por un referéndum de autodeterminación en el Sáhara.

La agencia oficial de noticias MAP así lo aseguraba en febrero de este año, en un recuento de agravios españoles hacia Marruecos que fueron interpretados en el Ministerio español de Exteriores como otro aviso a navegantes de lo que se avecinaba.




Tras ese tuit se produciría una tensa visita del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para frenar la llegada masiva de cayucos con inmigrantes subsaharianos a Canarias durante todo 2020 -un 477% más que en 2019; otra señal del malestar marroquí-, y en diciembre hubo que aplazar, hasta febrero de 2021, la Reunión de Alto Nivel (RAN) entre los dos gobiernos en Rabat porque EE.UU. acababa de reconocer la soberanía marroquí del Sáhara y Mohamed VI se negaba a confirmar que recibiría a Pedro Sánchez en audiencia.

Ya en diciembre, y temiéndose lo peor, éste había decidido no incluir a Iglesias en la delegación oficial española. Pero ni eso bastó. En febrero volvió a suspenderse; los marroquíes estaban decididos a que esa RAN, la número XII, la primera en cinco años -desde junio de 2015 no se había llevado a cabo ninguna-, no tuviera lugar finalmente en medio de tanta tensión diplomática.

A modo de colofón, el “inexplicable” acogimiento oficial en suelo español de Brahim Gali, un enemigo del país vecino, en palabras de García Margallo; sobre todo cuando Alemania se había negado a ello previendo la airada reacción marroquí y estando, como está, mucho menos implicada en el contencioso saharaui de lo que está España como potencia colonial de este territorio que fue hasta 1975.

Hay incertidumbre y malestar en el Polisario y en Argelia por el rumbo que pueden tomar la querella contra Ghali en la Audiencia Nacional; tanto si el Gobierno permite que se ‘fugue’ como si es encarcelado, el escándalo internacional está servido

“Yo le he dicho a la ministra González Laya que ha conseguido lo que no hemos conseguido ninguno de sus antecesores: enfadar a Marruecos pero también al Frente Polisario y a Argelia”, sostiene el exministro de Exteriores en el Gobierno de Mariano Rajoy. “Y encima trayendo a Ghali con identidad falsa; ¿de verdad se creía que el servicio secreto marroquí no se iba a enterar? Lo sabían desde que embarcó en el avión en Argelia”, opina.

Unas palabras que corroboran otras fuentes diplomáticas y de la seguridad del Estado español, las cuales añaden que ahora, una vez descubierto, lo que hay es muchísima inquietud en el Polisario y en Argelia por el rumbo de los acontecimientos en la Audiencia Nacional respecto a las querellas por supuestos delitos contra los derechos humanos interpuestas por saharauis contra Gali.

De momento el juez Santiago Pedraz le ha citado a declarar el 1 de junio. Funcionarios judiciales le hicieron entrega de la citación en el hospital de Logroño, en el que fue ingresado el 18 de abril con el nombre falso de Mohamed Benbatouche para tratarle de covid. Llegó en una ambulancia medicalizada procedente de Zaragoza, a cuya base aérea había llegado de incógnito horas antes en un avión militar argelino procedente de algún lugar del norte África.

Que Ghali “salga de España”​

“El embrollo es monumental -sostiene una fuente de seguridad española- porque si Ghali se fuga del hospital en un avión de vuelta a Argelia sin declarar ante el juez, el escándalo es mayúsculo; y tanto si Pedraz le encarcela provisionalmente por los delitos de los que se le acusa -a la espera de ser juzgado- como si le deja en libertad sin pasaporte y no puede salir del país, tendremos un problema con el Polisario y con Argelia”.

Consciente de este escenario endiablado, Marruecos no deja de meter presión política a Pedro Sánchez, al tiempo que afloja su desafío en la frontera: el convenio de inmigración de 1992 no permite la devolución en caliente de sus nacionales, mucho menos si son menores, pero el Reino Alauita está aceptando esas devoluciones “probablemente porque, en el fondo, no quiere llegar hasta las últimas consecuencias del enfrentamiento con España y con la UE, ojo”, opina una fuente diplomática.

Lo cual no le impide, al mismo tiempo, anunciar que su embajadora, Karima Benyaich -llamada a consultas en el momento en que el presidente del Gobierno anunció que iba a visitar Ceuta y Melilla- no volverá a Madrid hasta que Ghali “no salga de España”... Mohamed VI sabe que con ello está poniendo a Sánchez y a su gobierno pro saharaui en un aprieto jurídico e internacional, ya que no está en sus manos decidir cuándo eso ocurre, sino en las del juez Pedraz, que tiene inmovilizado al secretario general del Frente Polisario en un hospital de Logroño hasta que declare en su presencia.

 

Marruecos señala a cuatro generales en la crisis desatada con España por Brahim Ghali: "Nuestra investigación revelará muchas sorpresas"​

Marruecos mantiene un día más el pulso con España a raíz de la crisis sin precedentes desatada por la presencia en territorio español del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali. Este sábado, el gobierno marroquí ha señalado que hay "cuatro generales de un país magrebí", en alusión a Argelia, implicados en la entrada "fraudulenta y con documentos falsificados" de Ghali a España.

Así se ha expresado en una declaración a la prensa el director general de Asuntos Políticos del ministerio marroquí de Exteriores, Fouad Yazough, quien ha pedido a España que realice "una investigación, que esperamos sea transparente, para esclarecer este caso". Esa investigación, según Yazough, "puede revelar numerosas sorpresas".

Entre ellas, ha detallado, "la complicidad (en el ingreso de Ghali en España, donde está hospitalizado por coronavirus) e injerencia de cuatro generales de un país magrebí", que no ha nombrado expresamente, aunque días atrás el mismo ministerio de Exteriores ha subrayado que Ghali entró en España con un pasaporte argelino y procedente de Argel.

"Y vamos a desvelar más detalles en el momento oportuno", ha afirmado Yazough, gracias a que "los servicios marroquíes (de inteligencia) están entre los más eficaces", y que fueron ellos los que revelaron el 19 de abril la presencia de Ghali en España.

Asimismo, Yazough ha vuelto a repetir las ideas expresadas hace dos días por el ministro Naser Burita de que España "debe explicar a su opinión pública" los detalles de la entrada de Ghali, sobre todo porque "saben que está perseguido judicialmente por ciudadanos españoles, en tribunales españoles y por delitos cometidos en parte en España".

Por el momento, ha concluido, España "ha tomado partido entre las víctimas de crímenes abyectos y el criminal responsable de la muerte de decenas de españoles, además de violaciones, tortura y desapariciones", en referencia a los crímenes de los que se acusa a Ghali.

 

La inteligencia francesa fue quien alertó a Marruecos de la entrada del Secretario General del Frente Polisario a España.​

Desde que el máximo líder saharaui, Brahim Ghali, aterrizase en España para tratarse de la COVID-19, un aura de misteriosidad e intriga envuelve el caso en el que están entremetidos la inteligencia francesa, los servicios secretos marroquíes, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado español y el CNI además de la diplomacia humanitaria desplegada por la canciller González Laya para contrarrestar el irracional enfado marroquí.

Marruecos está cada vez más aislado en el panorama internacional tras abrir conflictos diplomáticos con varios países vecinos y socios. El Gobierno de España, en palabras de la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha explicado desde el primer momento, y no es necesario de hacerlo, que la acogida del líder del Frente Polisario, enfermo de Covid-19, es por motivos "estrictamente humanitarios" sin entrar en más detalles pese a la insistencia de Rabat. Hasta la fecha, Madrid ha contado con el apoyo y el respaldo total de la UE en la crisis migratoria con el Gobierno de Marruecos desatada tras la acogida de Ghali.

Ahora, fuentes familiarizadas con el intercambio de información entre los diferentes servicios de inteligencia afirman que, además, el apoyo de Francia a Rabat también se ha plasmado durante estas últimas semanas. Y es que “fueron los servicios de inteligencia franceses los que alertaron a Marruecos de la presencia de Brahim Ghali en España.

Lo revelaron antes de su llegada y durante su entrada a España. Todo ello, mientras la canciller española planificaba una acogida discreta para evitar el enfado de Rabat, que se ve que cualquier presencia de un líder saharaui en suelo español representa una seria amenaza para sus tesis expansionistas.

La crisis migratoria de Ceuta da la razón al pueblo saharaui, aísla al régimen marroquí y evidencia la delicada situación social de Marruecos.

La situación vivida en Ceuta donde millares de inmigrantes ejercieron una fuerte presión sobre las fuerzas españolas apostadas en la ciudad, pusieron en evidencia, falencias en la elaboración de inteligencia, que permitiera anticiparse al problema. En estas crisis, fueron empleados numerosos menores de edad, en un claro intento de provocar una situación de mayor magnitud, y tal vez, encontrar un detonante para un conflicto mayor.
La respuesta de España fue firme y la UE, esta vez no miró para el otro lado, rechazó la política de chantaje mediante la cual Marruecos intenta presionar a los países europeos para disuadirlos de adherirse al derecho internacional en la descolonización del Sáhara Occidental. La organización regional acusó a Rabat de "autoritarismo y arrogancia" y de defender el "colonialismo". Esto es un llamado de atención, donde pone en evidencia que la política de apaciguamiento con Marruecos es un callejón sin salida. En el marco de una política de largo plazo, aprovechando con suma habilidad momentos de debilidad del oponente, Rabat, sube la apuesta y obtiene dividendos.

Marruecos está experimentando un aislamiento internacional sin precedentes después de no lograr su objetivo de chantajear a los países europeos utilizando la inmigración ilegal. - Abdelkader Taleb Omar.

No obstante, el pulso migratorio dio el efecto rebote y expuso las fechorías del régimen marroquí ante la comunidad internacional y muy particularmente, la europea. El incidente acaparó portadas por varios días y aún se sigue escribiendo sobre el mismo. Un denominador común de la opinión pública está siendo la denuncia contra el despiadado régimen que gobierna Marruecos y que mantiene a su pueblo sumido en la pobreza.

Los saharauis asistimos viendo como gran parte de la comunidad internacional empieza a darse cuenta de la verdadera cara del régimen marroquí. Incluso la Ministra de Hacienda del gobierno español, suscribió las advertencias que el Frente Polisario hizo a Pablo Casado, recordándole que la reunión que había mantenido con líderes de la derecha marroquí, estaban a favor de anexionarse Ceuta y Melilla.

Sonado fue también los vídeos que circularon a través de las redes entrevistando a los protagonistas. Estos ciudadanos marroquíes recalcaron una y otra vez que preferirían morir a volver a su país, tales palabras nos ilustran acerca de la situación que se vive en el Reino, que dedica cerca de 280 millones anuales solo a la monarquía alauita con una obscena tasa de pobreza.
Así pues, la política marroquí de chantaje se ha convertido en un comportamiento y método conocido por la opinión pública internacional, aquello que denunciaba el Frente Polisario hoy se cumple en la realidad. Daño secundario también es el efecto que ha producido en la causa saharaui, pues no ha logrado más que difundirla al contrario de su objetivo principal, que era desacreditarla.

 

España detecta un aumento de agentes marroquíes para vigilar la evolución del líder del Frente Polisario​

Los servicios de seguridad del Estado han detectado que Marruecos ha desplegado sus antenas en Logroño. El país vecino tiene pilotado el recinto hospitalario de San Pedro, donde está ingresado el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Desde que fue trasladado desde Zaragoza a la comunidad riojana, los servicios secretos del país magrebí han estado al cabo de la calle de todo lo que acontecía con su ingreso por Covid, según apuntan desde fuentes de la Inteligencia y de los servicios de informa...

 

El juez descarta riesgo de fuga en el líder del Frente Polisario, que sigue en libertad sin cautelares​

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha rechazado este martes imponer medidas cautelares de prisión provisional o retirada del pasaporte al líder del Frente Polisario y presidente de la RASD, Brahim Gali, como pedían las acusaciones, pues entiende que en su caso, no concurre ni riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas o reiteración delictiva. Los requisitos necesarios.

En un auto dictado este martes, Pedraz expone que «no puede apreciarse riesgo de fuga alguno». «No consta dato alguno para apreciar que el investigado pueda o quiera sustraerse a la acción de la Justicia, máxime a la vista de que en cuanto ha tenido conocimiento de los hechos investigados se ha personado en la causa y ha accedido a la práctica de su declaración, incluso a la vista del estado de salud en el que se encuentra que bien le hubiera permitido a su defensa solicitar posponer la declaración», señala.

En cuanto a la destrucción de pruebas, el instructor señala que Gali no puede alterar ninguna evidencia y, menos aún, actuar contra bienes jurídicos de víctima alguna, habida cuenta de la fecha de los hechos investigados y de que no se ha solicitado diligencia de prueba alguna.

Además, para el instructor, la acusación, cuya legitimidad ha sido cuestionada, «no ha suministrado elementos siquiera indiciarios que avalen la existencia de motivos bastantes para creerle responsable de delito alguno; no bastando, por obvio, para acordar medidas cautelares personales el indicar que el Sr. Gali entró en España ilícitamente».

Pedraz respondía así a la petición de las dos acusaciones que se han querellado contra Gali y que, tras escucharle en declaración, habían solicitado que se le impusieran medidas cautelares para evitar su salida del país y, en concreto, prisión provisional, retirada de pasaporte o una pulsera de localización telemática.

La Fiscalía había informado en contra de las cautelares, como ha venido manteniendo desde que Gali llegó a España, por entender que no se daban los requisitos de necesidad y provisionalidad necesarios para la adopción de medidas lesivas de derechos fundamentales.

Gali defiende que no tenía competencias​

Gali ha comparecido este martes por videoconferencia desde el hospital de Logroño donde permanece ingresado por coronavirus desde que fue evacuado a España por Argelia el pasado 18 de abril, desatando una tormenta política con Marruecos.

Sin quitarse la mascarilla y a lo largo de algo más de hora y media, ha ido respondiendo a preguntas del fiscal y su propio abogado, el penalista Manuel Ollé, ha negado haber tenido nunca nada que ver con las torturas y los delitos de lesa humanidad que le imputan las querellas y ha asegurado que en aquella época, como ministro de Defensa, no tenía responsabilidad alguna ni capacidad de acción en las conductas que describen los querellantes.

Conforme ha explicado el propio Ollé al término de la comparecencia, en un estado de salud «muy débil», ha procurado responder para dejar claro que es «absoluta y rotundamente falso» el relato de hechos que contienen las querellas. «Ha explicado que como ministro de Defensa, en aquella época no tenía ningún tipo de responsabilidad ni capacidad de actuación», ha añadido.

El letrado ha incidido en que las propias testificales que recogen las querellas «desmienten que Gali cometiera las torturas, desapariciones o cualquier tipo de conducta ilícita» y ha prosperado porque se trata de una iniciativa «política para tratar de minar la credibilidad del pueblo saharaui y su lucha en el camino a la autodeterminación».

En este sentido, atribuye «mala fe procesal» a los promotores de las querellas, que han forzado la celebración de una vista de medidas cautelares al término de la declaración en la que han instado prisión provisional, en dos de los casos; y retirada del pasaporte en un tercero.

Ollé, conforme ha explicado, no cuenta con que el instructor vaya a adoptar ningún tipo de medida cautelar porque entiende que con lo que obra en autos, no está justificado. Si resulta ser así, pedirá a renglón seguido el sobreseimiento de la causa. Entiende que estas querellas y en especial la del activista saharaui que denuncia haber sido sometido a detención ilegal y torturas durante una visita a los campos de Tinduf, «nunca debió haberse admitido a trámite» y ha utilizado al líder del Polisario como «un trofeo».

Reclamación de cautelares​

Por su parte, la abogada de ese bloguero, María José Malagón, ha incidido en declaraciones a los medios en que la querella, «de política, nada», pues es «una cuestión de derechos humanos» y contiene «una casuística pormenorizada de días, personas, nombres propios que no han podido ser sometidos a contradicción» porque Gali no ha contestado a las acusaciones.

«Está muy bien lo que diga su defensa, pero la primera vez que presentamos la querella, se archiva, se recurre y se gana. Si está aquí es porque hay algún indicio. No creo que ningún juzgado dé rienda suelta a una instrucción si no los hay», ha señalado. En representación del activista, Fadel Breica, ha pedido para Gali prisión provisional y ha criticado que la Fiscalía no haya instado «ni una sola medida cautelar». Teme que le dejen abandonar España sin que se complete la investigación de los hechos.

 

Un jet de Argelia despega hacia Logroño para recoger a Ghali, pero se da la vuelta en Ibiza​

P5h7oAV.jpg


Un avión oficial del Gobierno de Argelia partió esta mañana a primera hora de la capital del país norteafricano rumbo al aeropuerto de Logroño para recoger al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Sin embargo, cuando la aeronave llegó a la altura de la isla de Ibiza, ya en el espacio aéreo español, dio la vuelta y emprendió el camino de regreso a Argel.

Según ha confirmado El Confidencial, la aeronave, un Gulfstream 2000 con matrícula 7T-VPM utilizado por las autoridades argelinas, despegó de la base militar de Boufarik, al sur de Argel, en torno a las 8 de la mañana con rumbo al aeródromo de Agoncillo, situado a solo unos kilómetros de Logroño. En esas instalaciones gestionadas por Aena se esperaba esta mañana el aterrizaje de la aeronave, aunque oficialmente no estaba programada la llegada de ningún vuelo.

En torno a las 9:30 horas, el avión 7T-VPM seguía rumbo dirección Logroño. Pero, cuando se encontraba sobrevolando Ibiza y Formentera, dio un giro de 180 grados e inició el regreso a Argel sin llegar a tocar tierra en España. Sobre las 10.30 horas, el Gulfstream estaba de nuevo en la capital argelina.

No hay ninguna información oficial sobre el vuelo, pero fuentes de navegación aérea y policiales han confirmado a este diario que el motivo del desplazamiento era recoger a Ghali, que está ingresado en el Hospital San Pedro de Logroño desde el pasado 18 de abril, cuando fue trasladado precisamente desde Argelia para ser tratado de covid-19.

La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha asegurado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el Ejecutivo no tiene constancia de esta operación.

La entrada de Ghali en España contó con el respaldo del Ministerio de Asuntos Exteriores español, que optó por inscribirlo en el hospital con un nombre falso para evitar que trascendiera su estancia en España y se desatara un conflicto con Marruecos. Como reveló este diario, el jefe del Frente Polisario llegó a usar una segunda identidad ficticia para no ser descubierto. Pero su presencia en territorio nacional terminó filtrándose y desató una crisis con Rabat que ha dejado episodios como las avalanchas migratorias de Ceuta y un enfrentamiento diplomático que parece lejos de su final.

S1z35Yq.jpg


En ese contexto, la salida de Ghali de España se ha convertido en otro quebradero de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez. A la presión de Marruecos, se suma una causa judicial abierta contra el líder del Frente Polisario en la Audiencia Nacional. Se le investiga por los delitos de genocidio, torturas, secuestros y violaciones. Precisamente, estaba citado a declarar por esa causa este martes a las 10 horas. Ghali ha declarado por videoconferencia desde Logroño y, según fuentes judiciales, ha negado todas las acusaciones.

El avión tenía como misión devolver a Ghali a Argelia este mismo martes tras su comparecencia judicial. De hecho, esta se ha saldado sin ningún tipo de medida cautelar. Nada le impide ya abandonar España. Pero la operación ha sido anulada por motivos desconocidos.

 

Ghali abandonará España esta noche en un avión oficial argelino desde Pamplona​

El secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, abandonará España esta noche en un avión oficial argelino desde el aeropuerto de Pamplona, poco después de que haya salido del Hospital San Pedro de Logroño donde ha permanecido ingresado un mes y medio para ser tratado de COVID-19.

Fuentes consultadas por Europa Press han confirmado este abandono inminente del territorio español, que se producirá en un avión enviado por Argelia, aunque estas mismas fuentes han aclarado que la aeronave no está vinculada a las Fuerzas Armadas del país magrebí.

Ghali había abandonado el centro médico riojano sobre las 21.30 horas de forma discreta, después de pedir el alta de forma voluntaria y apenas unas horas después de declarar de forma telemática ante la Audiencia Nacional. Sobre él no pesa medida cautelar alguna, por lo que puede salir de España sin trabas.

El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha asegurado que la "atención humanitaria" al secretario general del Polisario "ha concluido" y ha aclarado que saldrá en las "próximas horas y momentos". "No tiene más sentido que permanezca en España. La atención humanitaria ha concluido", ha asegurado en una entrevista en TVE.

España había acogido a Ghali por "razones humanitarias", según el propio Gobierno, que respondía de esta forma al empeoramiento de la salud del líder saharaui tras contagiarse de coronavirus. Según Exteriores, el líder del Polisario entró con su propio pasaporte argelino y se cambió de identidad en el propio hospital.

La acogida de Ghali ha servido a Marruecos como detonante de una crisis que derivó hace dos semanas en la entrada de miles de personas a Ceuta y en un pulso político entre Rabat y Madrid que implicó la llamada a consultas de la embajadora marroquí en España.

 

El avión que ha sacado a Ghali de España: una ambulancia aérea francesa pagada por Argelia​

Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, se va de España después de cerca de mes y medio de estancia en un hospital de La Rioja. Y lo hace a bordo de un jet medicalizado propiedad de una aerolínea especializada en traslados de pacientes, Airlec Ambulance. La aeronave ya ha aterrizado en Pamplona.

El vuelo ARL915 partió de Burdeos a las 23:41 del martes la noche rumbo al sur. Su objetivo estaba a apenas 300 kilómetros, en el aeropuerto de Pamplona, donde aterrizó menos de media hora después. Allí le esperaba Brahim Ghali, cuya ambulancia llegó pasadas las diez de la noche.

Argelia ha optado por contratar a esta aerolínea, especializada en vuelos charter comerciales y con una potente división de ambulancias aéreas que lleva en marcha desde 1958 y es ampliamente reconocida en el sector aeronáutico. La firma dispone de ocho aeronaves de este tipo y cuenta con 55 médicos en plantilla para atender los vuelos. El Gobierno argelino ha optado por contratar uno de los modelos más avanzados de la flota para repatriar a Ghali.

Se trata de una aeronave Hawker 1000B Elixir, con capacidad para dos camillas y tres acompañantes, además de la tripulación. Tiene un alcance de 5.500 kilómetros.

Fin a su estancia​

De esta forma, se pondrá fin a la polémica estancia del líder del Frente Polisario en España, un episodio que ha hecho estallar una crisis diplomática traumática con Marruecos que alcanzó su culmen con la entrada de 10.000 jóvenes de forma ilegal en Ceuta hace dos semanas en un movimiento permitido e impulsado por el régimen alauí.

Ghali regresará al país norteafricano, donde seguirá recuperándose del Covid-19. El avión en el que partirá desde Pamplona tiene previsto el despegue a la 1:40 horas de la madrugada de este miercoles. Ghali llegó en ambulancia desde Logroño a las 22:50 horas.

Segundo intento​

El de esta noche se trata de un vuelo diferente al que en la mañana de este mismo martes había intentado entrar en España también procedente del país norteafricano y que tuvo que dar la vuelta a la altura de Ibiza por carecer de los permisos necesarios. El nuevo vuelo sí contaría con estos permisos concedidos por Interior y por Fomento y el plan es aterrizar en el aeropuerto comercial de Pamplona.

El avión que trató de entrar, infructuosamente, en España por la mañana era un Gulfstream medicalizado que era el mismo aparato que había traído al líder del Polisario rumbo a Logroño el pasado 18 de abril, aterrizando entonces en la base aérea de Zaragoza. Brahim Ghali entró en España con una identidad falsa, en un movimiento presumiblemente enfocado a que Marruecos no advirtiera esta acogida.

 

El gabinete de Laya ordenó al Ejército del Aire que no identificase a Brahim Ghali​

El avión en el que viajaba Brahim Ghali aterrizó en Zaragoza sin que se llevasen a cabo los habituales controles de pasaporte e identificación del personal que viajaba a bordo. Al menos, esa es la versión que el general jefe de la Base Aérea, José Luis Ortiz-Cañavate, ofreció ante el juez mediante un escrito. Y lo hicieron siguiendo las instrucciones del Estado Mayor del Ejército del Aire, que a su vez seguía las órdenes dadas por el gabinete de la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya.

Siempre siguiendo el relato presentado por el general en el escrito remitido al juez, el equipo militar desplegado en la base aérea de Zaragoza recibió instrucciones por parte de la Sección de Relaciones Internacionales del Estado Mayor del Ejército del Aire de que las personas que viajaban en el avión que aterrizó en estas dependencias no pasaran el control de pasaportes ni de aduanas, por lo que no se pudo identificar ni a Brahim Ghali ni a la gente que le acompañaba.

Cabe recordar que el Gobierno ha defendido en varias ocasiones que el líder del Frente Polisario no accedió a España con una documentación falsa, la que sí empleó en su ingreso en un hospital riojano. Una consideración que, a tenor de las declaraciones del general Ortiz-Cañavate, es parcial: no habría accedido a territorio nacional con un pasaporte falso puesto que en ningún momento se le requirió.

El pasaporte de Brahim Ghali​

El jefe de la base aérea de Zaragoza asevera en su escrito que el procedimiento habitual para el personal que aterriza en las instalaciones procedentes de lugares ajenos al espacio Schengen deben pasar un control de pasaportes, función que recae en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el caso de Brahim Ghali, y siguiendo las instrucciones ofrecidas a través de la cadena de mando, se le permitió entrar en España sin pasar por este requisito.

El general jefe de la base ofrece más detalles sobre cómo funcionó aquella cadena de mando. Los efectivos que recibieron al avión recibieron instrucciones procedentes del Estado Mayor del Ejército del Aire, pero el mando militar explicita que, en última instancia, fue el equipo de González Laya el que tomó la decisión: "Las órdenes que este organismo [en relación al Estado Mayor] dio a los responsables de la Base Aérea de Zaragoza, entre las que se encontraban el no realizar los trámites de aduanas e inmigración, le fueron transmitidas por parte del Gabinete de la Ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación".

La propia González Laya ha aseverado en varias ocasiones que la decisión de permitir la entrada de Brahim Ghali en España para que fuese tratado de las dolencias que aquejaba a partir de su contagio de coronavirus se debían a razones estrictamente "humanitarias". La gestión del asunto provocó un hondo malestar en Marruecos, desde donde se esgrime que este es uno de los motivos que han enquistado las relaciones bilaterales entre Madrid y Rabat.

 

El juez pide a Exteriores identificar a las personas que orquestaron la entrada de Ghali​

El titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Zaragoza, Rafael Lasala, que investiga la entrada a territorio español del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, quiere conocer la identidad de las personas pertenecientes a los ministerios de Defensa y Exteriores que se encargaron de tramitar su llegada. El juez mantiene abierta una investigación por los posibles delitos de falsificación de pasaporte, prevaricación y encubrimiento.

En una reciente providencia a la que ha tenido acceso El Confidencial, el magistrado ha reclamado al departamento de Arancha González Laya que identifique con "nombre y apellidos" a las personas que contactaron con la Sección de Relaciones Internacionales del Estado Mayor del Ejército del Aire para dar instrucciones sobre "qué tratamiento habría que dar a los viajeros" del vuelo que aterrizó con el séquito saharaui en la Base Aérea de Zaragoza el 18 de abril.

El magistrado ordena, además, al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación que en un plazo no superior a siete días se le informe sobre todas las circunstancias relacionadas con la entrada de estas personas en territorio nacional, "debiendo precisar si las comunicaciones fueron escritas o telefónicas". La respuesta deberá ir acompañada de toda la documentación que manejó.

La providencia también exige conocer si se incoó algún expediente administrativo a raíz de las instrucciones recibidas por parte de Exteriores en relación con la llegada a la Base Aérea de Zaragoza del vuelo procedente de Argelia: "Caso de no haberse formado expediente administrativo alguno con respecto a dicha llegada, si todas las comunicaciones con Asuntos Exteriores se realizaron telefónicamente o por el contrario existen documentos relacionados con la misma, en cuyo caso, se interesa remisión de todos los documentos recibidos del Ministerio de Asuntos Exteriores", indica el juez.

Entrada "por motivos humanitarios"​

La solicitud se produce con la intención de concretar si Exteriores o Defensa dio la orden de favorecer la entrada en el país de Ghali sin los correspondientes controles que exige la ley. La acogida en España de Ghali provocó la mayor de las crisis diplomáticas con Marruecos de los últimos años que vino acompañada de un ingreso masivo en España de inmigrantes irregulares, entre ellos cientos de menores.

El magistrado ya ha averiguado a través del responsable del destacamento de la Guardia Civil en el aeropuerto de Zaragoza que el líder del Frente Polisario aterrizó en un avión Gulfstream propiedad de la presidencia de Argelia como personal diplomático y que no se exigió pasar aduana: por parte de las autoridades militares, no se especificó la "identidad" de la comitiva.

El magistrado de Zaragoza instruye un procedimiento para averiguar si el líder del Polisario empleó documentación falsa y quién se la proporcionó. Las diligencias se abrieron tras una denuncia presentada por el abogado Antonio Urdiales por falsificación de pasaporte, prevaricación y encubrimiento contra Ghali y los funcionarios de fronteras de ese aeropuerto o del Ministerio de Asuntos Exteriores.

 

El jefe de gabinete de Laya confiesa que amparó la entrada furtiva del líder del Polisario​

El diplomático Camilo Villarino, director de gabinete de la exministra de Exteriores Arancha González Laya, fue quien amparó la entrada furtiva en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, el pasado 18 de abril, para ser tratado en el hospital de Logroño. Así lo ha reconocido el propio Villarino en una respuesta escrita al juez zaragozano que instruye diligencias por esos hechos, el magistrado Rafael Lasala.

La investigación judicial apuntó directamente contra la cúpula de Exteriores cuando, a finales de junio, un general del Aire desveló que la orden había llegado desde las más altas instancias del Ministerio que dirigía González Laya. Quien lo reveló fue el general jefe de Movilidad Aérea, José Luis Ortiz-Cañavate, que estaba al mando de la Base de Zaragoza en abril. Gali llegó en un avión perteneciente a la Presidencia de Argelia.

El juez pidió explicaciones al general, y éste le contestó que Gali no había sido identificado y que no fue sometido a los controles de pasaportes porque así lo había ordenado el «gabinete de la ministra de Asuntos Exteriores» a través del Estado Mayor del Ejército del Aire.

Cuando se publicó esta revelación, el Ministerio salió al paso asegurando que no someter a Gali al control de aduanas fue una cortesía diplomática que suele concederse a los pasajeros que llegan en vuelos oficiales. Esta versión, sin embargo, choca con la que también dio ante el juez el general Ortiz-Cañavate. A otra pregunta del magistrado, este alto mando afirmó que «no se siguió el procedimiento habitual, debido a la orden recibida del Estado Mayor del Ejército del Aire».

Ante lo desvelado por este general, el juez se dirigió por escrito al Ministerio de Exteriores para que se explicara. Y eso es lo que ha llevado a Camilo Villarino a admitir que fue él quien, por teléfono, indicó al Estado Mayor del Aire que no se pidiera la documentación a quien llegaba en ese avión del Gobierno argelino. Gali está imputado por causas penales en España, entre otras por genocidio.

Nuevas dudas: ¿quién tomó la iniciativa?​

Lo que Villarino no aclara en su respuesta al juez es si estas instrucciones que dio a los militares fueron iniciativa suya o respondían a una decisión de la ministra y, por ende, del Gobierno. Es una de las incógnitas de calado que ahora quedan abiertas y sobre las que es probable que indague el juez con nuevas diligencias, para destapar en detalle cuál fue la cadena de órdenes que rodearon la entrada furtiva en España del líder del Polisario y, por tanto, quién fue el responsable último.

Villarino, de la máxima confianza de González Laya, dice que a quien dio las instrucciones fue al general Francisco Javier Fernández Sánchez, segundo jefe del Estado Mayor del Aire. En el escrito oficial dirigido al juez y al que ha tenido acceso ABC, el diplomático asegura que este general le pregunto «si queríamos que se hiciera trámite de aduanas o inmigración», a lo que él contestó «que no era preciso». Esta respuesta escrita de Villarino al juez está fechada el 9 de julio, pocos días antes de que fuera destituido como director de gabinete por el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

En línea con lo argumentado semanas atrás por el Ministerio de Asuntos Exteriores, en su descargo Villarino le ha dicho al juez que no pedir la documentación a Gali fue algo «perfectamente coherente tanto con la práctica establecida como con la legislación vigente aplicable».

Alto cargo con el PP y con el PSOE​

Camilo Villarino es un diplomático de carrera con más de 20 años de experiencia. Entre otros destinos, fue jefe adjunto de misión en la Embajada de España en Marruecos, entre agosto de 2013 y junio de 2017.

Hace cinco años, durante el Gobierno del PP de Rajoy, Villarino se incorporó como alto cargo. Se estrenó como director de gabinete del entonces ministro Alfonso Dastis. Tras la moción de censura de Pedro Sánchez, el nuevo ministro de Exteriores, el socialista Josep Borrell, mantuvo a Villarino al frente del gabinete ministerial. Y siguió cuando Borrel fue sustituido por González Laya.

Antes de esta investigación judicial que ha destapado su participación en el ‘caso Gali’, González Laya había apostado por Villarino como nuevo embajador de España en Moscú. Pero González Laya ha sido una de las damnificadas en la crisis gubernamental de Pedro Sánchez. Su sustituto al frente del Ministerio, José Manuel Albares, nada más asumir la cartera de Exteriores destituyó a Villarino como jefe de gabinete.

 

El juez decide llamar como investigada a la exministra Laya por el caso Gali​

El juez Rafael Lasala ha decidido llamar como investigada en el caso Gali a la exministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. El instructor quiere interrogarla sobre la entrada del líder del Frente Polisario en España el pasado 18 de abril por la Base Aérea de Zaragoza para atenderle por covid en un hospital de Logroño.

Esta declaración, que solicitaron la acción popular (el letrado Antonio Urdiales) y la acusación particular (Juan Carlos Navarro), se pidió después de que el exjefe de gabinete de Asuntos Exteriores, el diplomático aragonés Camilo Villarino, manifestara que la exministra le ordenó la entrada de Brahim Gali en abril.

La fecha de la declaración de la exministra no se ha fijado todavía porque no se la ha localizado para entregarle personalmente la citación. En su testimonio, Villarino precisó que la decisión de la entrada del líder saharaui en España fue de Arancha González Laya, «pero no solo ella».

El titular del Juzgado de Instrucción 7 de Zaragoza acepta también como testigo a la jurista María Isabel Valldecabres, exjefa de gabinete de la exministra de Presidencia, Carmen Calvo.

Esta petición fue realizada por la acusación particular después de que Villarino explicara que, tres días antes de la llegada de Brahim Gali, María Isabel Valldecabres le preguntó si conocía que España iba a recibir al líder del Frente Polisario y él no lo sabía.

El exjefe de gabinete agregó que, al día siguiente de esa llamada, la entonces ministra de Exteriores le comentó que había recibido una petición para acoger a Gali porque estaba enfermo de una covid severa. Y el domingo 18 de abril a las 10.30 Laya le confirmó que el líder del Frente Polisario iba a llegar esa tarde a Zaragoza en un avión desde Argelia.

La actuación del juez Lasala incluirá su llamada a declarar como testigo a José María Muriel Palomino, quien era secretario técnico de Asuntos Exteriores y ya está cesado. Él fue quien firmó la autorización del aterrizaje en España al avión procedente del país magrebí.

Además de las tres declaraciones, el juez recibió ayer la petición de la abogacía del Estado, que defiende al investigado Camilo Villarino, para que archive el caso por considerar que no hay motivos suficientes de acusación de los delitos de prevaricación y encubrimiento que imputan al diplomático. En su manifestación de una hora y media, Villarino defendió que el Código de Schengen permite la decisión que tomó. Añadió que le informaron de que llevaba un pasaporte diplomático argelino, pero luego, al presentarlo en Logroño, resultó ser falso.

 

La Abogacía del Estado exige censurar la información del caso Gali​

La Abogacía del Estado ha exigido censurar la información que trasciende sobre el caso Gali, la investigación penal que está comprometiendo al Gobierno de Pedro Sánchez por la entrada furtiva en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. Esa operación clandestina, urdida y ejecutada por el Gobierno el pasado abril, se ha saldado de momento con la imputación de la exministra Arancha González Laya y del que era su jefe de gabinete en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Camilo Villarino.

Tanto Laya como Villarino están siendo defendidos por la Abogacía del Estado. En concreto, por María del Mar González Bella, que ha sido la letrada designada por el Gobierno. Acaba de presentar un recurso, al...