El FBI encuentra un cubo lleno de cabezas, una nevera con penes y un cuerpo cosido como "Frankenstein" en un centro de donación de cuerpos

En 2013, las autoridades federales comenzaron a investigar a “vendedores de cuerpos”, empresas que venden cuerpos que fueron donados con fines de investigación, como el Centro de Recursos Biológicos con fines de lucro de Arizona (BRC). Esta compañía fue cerrada en 2014 tras una redada del FBI, pero ahora los detalles de testigos visuales se están haciendo públicos por primera vez, y son casi demasiado terroríficos y espeluznantes como para parecer reales. Pero lo son.

En una declaración jurada de Mark Cwynar, exagente del FBI, aseguró que vio “varias escenas inquietantes” en el BRC, incluyendo “cabezas infectadas”, “un cubo lleno de cabezas, brazos y piernas” y una nevera “llena de genitales masculinos”, según reportajes del Arizona Republic y KTVK. Además, Cwynar dice que descubrió algo bastante macabro colgando de la pared: la cabeza de una mujer cosida en el torso de un hombre, “al estilo de Frankenstein”.

Según Reuters, los agentes encontraron 1.755 partes de cuerpos humanos en las instalaciones de BRC, llenando 142 bolsas de cuerpo con un peso total de 10 toneladas.

Matthew Parker, otro exagente del FBI que trabajó en el caso de BRC, dijo a Reuters que el traslado de bolsas de cadáveres desde las instalaciones resultó en que fuera diagnosticado con síndrome de estrés postraumático. “No pude dormir después de ver eso”, dijo Parker. “Parecía una tienda de chatarras donde habían destruido y despedazado cuerpos“.

El testimonio de Cwynar salió a la luz como parte de una demanda de 33 personas que dicen que BRC adquirió los cuerpos de sus familiares a través de “declaraciones falsas”. El demandante Troy Harp, quien entregó los cuerpos de su madre y abuela a BRC, le dijo a KTVK que creía que sería utilizado para investigaciones científicas.

“Para investigar acerca del cáncer, la leucemia y cualquier otra cosa, utilizando células de muestra”, dijo Harp. “Eso es lo que me dijeron”.

Sin embargo, Reuters reporta que al menos 21 cuerpos donados a BRC fueron utilizados más tarde por el Ejército de los Estados Unidos para experimentos de explosiones, con la intención de estudiar los efectos de las bombas de carreteras.

El caso de BRC puede ser un ejemplo particularmente espantoso, pero apunta a problemas más grandes de transparencia y regulación en esta industria tan poco conocida. A menudo ofreciendo servicios de cremación gratuitos a las familias en duelo, estos vendedores después venden cuerpos donados en un mercado de investigación donde se puede comprar una cabeza humana por tan solo 300 dólares. (Los documentos muestran que BRC valoró cadáveres enteros en 5.000 dólares en 2013).

En casi todo Estados Unidos la venta de partes del cuerpo humano no transplantables es legal, siempre y cuando no sean fetos. En los últimos años, Arizona y Colorado han promulgado leyes para regular a los intermediarios en estas transacciones (los vendedores de cuerpo), pero casi ningún estado tiene reglas explícitas sobre cómo deben almacenarse o venderse los cadáveres donados.

Después de declararse culpable de control ilegal de una empresa, el propietario de BRC, Stephen Gore, escribió en una carta a un juez que el negocio era un “trabajo de amor” que lo había abrumado. “Esta era una industria que no tenía regulaciones formales para buscar orientación”, escribió. Gore fue finalmente sentenciado a un año de cárcel diferida y cuatro años de libertad condicional.

Harp dijo a KTVK que quiere más regulaciones federales de esta industria.

“Esta es una historia de terror”, dijo Harp. “Es simplemente increíble. Esta historia es increíble”.

 
Dona el cuerpo de su madre para la medicina y descubre que el Ejército de EE.UU. lo compró y lo hizo explotar

Más de cinco años después de que su madre falleciera de alzhéimer, un hombre de Arizona (EE.UU.) recuerda el amargo engaño que sufrió al donar su cuerpo a una compañía que se comprometió a redestinarlo a investigaciones científicas.

Doris Stauffer había perdido la vida a los 73 años en 2014, y 45 minutos después de su muerte su cadáver fue recogido por el llamado Biological Resource Center (BRC), bajo el acuerdo escrito de que no sería utilizado en ámbitos ajenos a la medicina o en pruebas no avaladas por su familia. El cuerpo de la mujer terminó en manos del Ejército de EE.UU.

"Supuestamente la ataron en una silla sobre algún tipo de aparato, y se produjo una detonación debajo de ella para obtener una idea básica de qué le sucede al cuerpo humano cuando un vehículo es atacado con un dispositivo explosivo improvisado", indicó a ABC 15, su hijo, Jim Stauffer.

La perturbadora noticia había llegado a oídos del afectado años atrás de parte de Reuters, que en una investigación había develado no solo este lamentable caso, sino muchos otros similares perpetrados en el BRC. El cadáver de Stauffer, según la agencia, había sido vendido a los militares estadounidenses por 5.893 dólares.

"Me siento ridículo", reconoce ahora Jim Stauffer, que aseguró que se firmaron documentos que explícitamente excluían experimentos médicos que involucrasen explosiones. "Nosotros marcamos la casilla de 'No' en todo eso", afirmó.

La investigación encontró que los militares de EE.UU. —donde es legal comerciar con restos humanos para determinados usos— no corroboraron las afirmaciones del BRC de que la familia había dado consentimiento escrito para ese tipo de pruebas. Ahora, 33 afectados, entre ellos Stauffer, decidieron demandar a esa compañía —hoy en día fuera de funcionamiento— y a su propietario, Stephen Gore, que deberá comparecer ante la Justicia en octubre.

En 2015, Gore se declaró culpable de dirigir un negocio ilegal pero fue sentenciado a libertad condicional. El año anterior, el FBI allanó su empresa y halló "cubos con cabezas, brazos y piernas", un refrigerador "lleno de genitales masculinos", la cabeza de una mujer cosida al torso de hombre y partes de cuerpos apiladas unas sobre otras sin ningún tipo de identificación.