El acusado de acuchillar a su vecino en Molina asegura que perdió el control

Javier I. A., el acusado de apuñalar a su vecino en la cabeza con un cuchillo jamonero, confesó a la Policía Nacional que había «perdido el control». Este colombiano, de 58 años y afincado en la urbanización molinense de Altorreal, se plantó el pasado día 18 en la comisaría y reconoció haber atacado con el arma blanca a otro residente de su edificio, de 71 años.

Fue en el garaje comunitario de la plaza Portales donde ambos coincidieron y, al parecer sin mediar palabra, el acusado le asestó a su vecino varias cuchilladas. La víctima, según relató, había bajado al trastero para hacer unos arreglos y se encontró con Javier, que le saludó con normalidad. Apenas un minuto después regresó al lugar. «Apareció de forma sorpresiva mientras estaba de espaldas», relató el afectado en su declaración ante la Policía. «Con voz agresiva me dijo 'ahora vamos a hablar'». Después, según su versión, le acuchilló en el rostro y en el cuello pese a su intento de defenderse.

Entre ellos habían surgido algunas desavenencias por los perros de la víctima que, aseguró el acusado, causaban muchas molestias en el vecindario. Ese día, sostuvo Javier en su primera declaración, pretendía recriminarle el problema que generaban sus canes y el hecho de que tocase el saxofón a horas intempestivas. El procesado sostiene que las heridas se causaron durante el forcejeo y que no fue consciente de dónde se producían. Tras el ataque, asumió, dejó a su vecino tirado en el suelo, subió a su casa, se cambió y se marchó del domicilio. Poco después, recapacitó y se entregó en comisaría.

La víctima también reconoció que había habido roces entre ellos. Según pudo saber LA VERDAD, explicó a los agentes que recientemente Javier arrojó en su patio comida para sus perros y que él pensó que podía llevar veneno. Una circunstancia que le afeó.

«Importante resistencia»​

El procesado ingresó en prisión provisional a finales de marzo acusado de un presunto delito de tentativa de homicidio. El juez, en su auto, sostuvo que el acusado tuvo intención de acabar con la vida de su vecino. El magistrado considera que existen indicios de que el procesado «actuó con ánimo de atentar contra la vida de su vecino (...) no lográndolo, sin embargo, debido a la importante resistencia que éste le ofreció en todo momento».

La víctima asegura temer por su vida y reclama que al acusado se le imponga una orden de alejamiento que le impida acercarse también a su esposa y su hija.

La defensa reclama que se analice su imputabilidad​

El abogado Jorge Novella, que defiende al acusado, sostiene que los hechos acaecidos en el garaje de ese edificio de Altorreal no suponen un delito de tentativa de homicidio, como el que la Policía imputó a Javier I.A. desde el principio. El letrado, basándose en el supuesto buen estado de salud de la víctima y en los informes médicos que apuntan a que su vida no corrió peligro, argumenta que, en todo caso, sería un delito de lesiones.
Ha pedido, además, un examen de imputabilidad del acusado por parte del forense.