El 35% de los menores de 30 años vive en riesgo de exclusión social en España

Según los datos del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud, que se presenta este jueves, el 35 por ciento del total de menores de 30 años vive en riesgo de exclusión social. Lo que es todavía más preocupante es que también el 26 por ciento de los asalariados menores de 30 años están en riesgo.

Más de la mitad de los asalariados menores de 30 años tiene un contrato temporal, lo que dificulta la emancipación. Una consecuencia de esto es que en España, hoy, solo pueden independizarse 19 de cada 100 jóvenes con menos de 30. En nuestro país ya no basta con tener un trabajo para salir del umbral de la pobreza.

Según el estudio, los principales motivos son: los bajos salarios, la temporalidad y el precio del alquiler. Los jóvenes dedican más de la mitad del salario en pagar el alquiler, y si a esto sumamos el resto de gastos domésticos, dedican en total un 90% de su salario.

«En las últimas décadas están cambiando dos paradigmas sobre empleo juvenil. El primero, que trabajar no te exime de ser pobre; el segundo, que la precariedad no es algo temporal: a pesar de llevar varios años trabajando, el salario no aumenta«. ha explicado en la Cadena Ser Manuel Ramos, presidente del Consejo de la Juventud, que ha adelantado datos del informe y ha reflexionado sobre los datos de informe del Banco de España, que ha adelantado el diario El País, que muestran que por primera vez los menores de treinta años obtienen rentas salariales anuales menores que las de los jóvenes de hace una década.

 
La precariedad laboral de los jóvenes y el precio de los alquileres

C.J.E, estas son las siglas del Consejo de Juventud de España, desconocía que existiera, otro más. Esta semana ha hecho público un informe en el que se dice que los jóvenes menores de treinta años y en base al sueldo medio que reciben, necesitan el noventa por ciento del mismo para el pago del alquiler. De ahí la imposibilidad para poder independizarse. La principal razón de esta situación, aunque no enumera ninguna otra, es la “precariedad laboral” si, otra vez. Siempre lo mismo. Como todos sabemos, subliminalmente, se culpabiliza de esta situación a los empresarios que dan sueldos tan bajos. Cada vez que escuchamos a cualquier organismo público español, todos están subvencionados, no pierden la oportunidad de poner en el discurso la “precariedad laboral” ninguno dice que “las empresas españolas son las que más dedican porcentualmente al capítulo de personal”. A ser posible, culpabilizan a las pequeñas empresas, también sabemos todos de “la magnificencia de las grandes empresas con sus empleados” especialmente las que conforman los oligopolios de productos de consumo obligado.

Los sueldos son grandes o pequeños, no por los ceros de la cantidad a recibir por el trabajo realizado, sino por los productos y servicios que se pueden adquirir con el mismo. Que las patronales no salgan a buscar otras razones a la ya comentada, al menos por vergüenza, es cosa a las que ya nos tienen acostumbrados. Tampoco serán los sindicatos, los primeros en potenciar la existencia de la “precariedad laboral” y que están para todo, los que digan en este caso, que los alquileres en España y en paralelo a la renta media, son los más caros del mundo. Evidentemente los responsables de “Hacienda Somos Todos” no van a lamentarse tampoco de los precios de los alquileres con el volumen de ingresos que ello le genera. Por últimos los auténticos responsables y grandes beneficiados por los precios, gracias a un perfecto control del mercado del mismo, no serán tampoco los que oriente este debate en ese sentido.

Los jóvenes menores de treinta años que trabajan en España, y según el citado organismo, tienen un sueldo medio de algo menos de doce mil euros anuales. Aprovecho para decir que esos doce mil euros se convierten en diecisiete mil euros, que son los que paga el empleador por once meses de trabajo. Pero el hecho de comentar esta situación, más que trillada y siempre con los mismos actores y siempre con las mismas valoraciones, hoy se le ha añadido alguien, para mí de enorme respeto, con una trayectoria más que honesta y siempre en defensa de los más desfavorecido y que es precisamente lo que le costó el puesto como Defensor del Pueblo Andaluz, D. Jose Chamizo. En un escrito, el ex defensor, se quejaba del actual modelo de bienestar que empobrece cada vez más a los trabajadores “vivimos una etapa de trabajadores empobrecidos y algunos de ellos, se ven obligados a realizar actividades ilegales para salir adelante” terminaba con que “las políticas laborales” no están dando resultado, también en él, echo de menos que rasque en las autenticas razones. Lamentablemente y gracias al perfecto control que tienen los órganos y poderes mencionados de la sociedad civil, ya les adelanto, que los jóvenes, seguirán sin poder independizarse.

 

El riesgo de pobreza entre los jóvenes españoles es muy superior al de la UE​

Un 27,4% de los menores de 18 años en nuestro país está amenazado por la exclusión, frente a una media del 18,7% en los países de la Unión

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado recientemente la Encuesta de Condiciones de Vida que, entre otras cosas, confirma que el porcentaje de personas que se encuentran en riesgo de pobreza o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo (lo que en el lenguaje de Eurostat se conoce como tasa AROPE por sus siglas en inglés) afecta al 26,4% de la población, 1,1 puntos porcentuales más que en el año anterior. Si únicamente se midiera el riesgo de pobreza, la población afectada se situaría en el 20,7% del total, tres décimas menos que en la encuesta anterior.

La tasa AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) es un indicador económico que tiene como principal misión cuantificar la pobreza de un individuo, un colectivo, una nación o un área económica con el fin de realizar comparaciones homogéneas. De acuerdo con los últimos datos publicados por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), España no sale muy bien parada de la confrontación de sus datos con los de otros países europeos. Sólo aguanta el contraste con Italia (20,3%), pero está muy lejos de Francia (13,6%), Alemania (14,8%), la media de la Unión Europea de 27 miembros y de la Eurozona (16,5%) y también de Reino Unido (18,6%). Los menores riesgos se dan en la República Checa (10,1%), Finlandia (11,6%) y Eslovaquia (11,9%).

Una de las principales conclusiones que se extrae de la lectura detenida de las cifras de Eurostat es que el riesgo de pobreza y/o exclusión es mayor entre las mujeres que entre los hombres; entre los jóvenes que entre los más mayores; en las personas con un nivel educativo más bajo y en las áreas rurales más que en las ciudades.

El riesgo de pobreza en España ocupa los primeros lugares en Europa especialmente entre la población mas joven. Un 27,4% de los menores de 18 años están en riesgo de pobreza o exclusión en nuestro país, frente a una media del 18,7% en la Unión Europea de 27 miembros y el 18,9% de los países de la Eurozona. Únicamente presentan peores registros Rumanía (30,8%) y Bulgaria (27,%), dos países que se incorporaron a la vez a la Unión Europea en 2007. Si se toma la referencia de la población de entre 18 y 24 años, la situación empeora. Un 27,5% de este colectivo está en riesgo, frente al 22,2% de la Eurozona y el 22,5% del conjunto de la UE. En este grupo de edad, España ocupa la cuarta peor posición. Tiene por delante a Dinamarca (36,7%), Rumanía (31,2%) y Suecia (30%).

La tasa de paro de empleo juvenil era en España el 39,55% a cierre del primer trimestre del presente año, con un crecimiento de 64.700 personas en los últimos doce meses, según la última Encuesta de Población Activa. Los jóvenes de entre 16 y 25 años suponen el 15,07% de todos los parados que había en España a 31 de marzo pasado. Este hecho unido a que la mayoría de los contratos que firman los jóvenes tienen carácter temporal o bajo la modalidad de “formación” o “en prácticas” hace que la vulnerabilidad económica de este colectivo sea muy elevada y la inseguridad en el empleo, otro obstáculo.

Si se toma la referencia de la población de entre 18 y 24 años, la situación empeora. Un 27,5% de este colectivo está en riesgo, frente al 22,2% de la Eurozona

Para definir el riesgo de pobreza, la estadística combina tres factores. El primero de ellos es vivir con una renta inferior al 60% del salario mediano que, en el caso de España, estaba, en 2019
(último dato disponible por el INE), en 1.694,3 euros mensuales. Bajo estas características se incluirían en España a personas que ingresan mensualmente menos de 1.017 euros, una cantidad casi similar al salario mínimo interprofesional, 1.100 euros por doce mensualidades.

El segundo hace referencia a hogares o personas que no se pueden permitir la compra de cuatro productos o servicios de consumo de una lista de nueve. En esta relación se incluyen televisor, teléfono, lavadora, automóvil, capacidad para irse de vacaciones una semana, comer carne o pescado cada dos días, tener retrasos en el pago de hipotecas o recibos; disponer de calefacción en el hogar o poder afrontar gastos imprevistos.

El tercero de los factores, “vivir en un hogar con baja intensidad de trabajo”, se define como el cociente del número de meses trabajados por todos los miembros de un hogar y los meses máximos que podrían haber trabajado. Si el resultado es inferior al 28% este hogar estaría en esa situación.

Pobreza entre los mayores de 65​

Donde mejor parada sale España es en la comparación de la situación de los mayores de 65 años. Ocupa la novena posición del ranking y comparte porcentaje con Finlandia. Apenas el 14,5 de este colectivo está en riesgo de pobreza, una cifra mucho mejor que la de Alemania (18%), el conjunto de la UE (16%), Italia (15,3%), la Eurozona (15%) y muy lejos de Reino Unido (20,4%) e incluso de Suiza (23,1%). Letonia, con el 47,9% de sus mayores de 65 años, y Estonia, con el 43,7%, obtienen los peores resultados. Los mejores, para Eslovaquia (8,7%), Dinamarca (9%) y Luxemburgo (9,2%).

¿Cuáles son las razones de este radical giro de la situación en España en los mayores de 65 años? Por un lado, la garantía de revalorización anual de las pensiones con el IPC, lo que asegura el mantenimiento del poder adquisitivo de un colectivo de más de 8,6 millones de personas. La pensión media en junio era en España de 1.033 euros mensuales por 14 pagas, pero la máxima está en 2.700 euros.

El otro tiene que ver con la distribución de la riqueza en nuestro país en esta franja de edad. Según datos del Banco de España, el 90% de las personas de entre 65 y 74 años son propietarios de su vivienda habitual, aunque su renta disponible no esté en proporción con su residencia habitual.

Este hábito está muy arraigado en la cultura española, donde el sentido de la propiedad se transmite de generación en generación. Baste señalar que la riqueza de los hogares españoles está calculada por el Banco de España en el primer trimestre de este año en 7,96 billones de euros siete veces el PIB a precios de mercado del pasado año. De esa cantidad, 5,57 billones, el 70%, corresponde a activos inmobiliarios y así se viene manteniendo en los últimos cinco años.