Detenido un vendedor ambulante por abusos a una joven inconsciente en el Paseo del Parque de Málaga

La pista clave fue su dentadura: piezas dentales picadas, ennegrecidas y sin alinear. Con esa descripción, agentes de la Policía Local de Málaga lograron identificar y detener al hombre que presuntamente había abusado de una joven en el Paseo del Parque, que resultó ser un vendedor ambulante que la estuvo invitando a cerveza.

Todo comenzó a las seis menos diez de la tarde del miércoles. Una chica llamó mediante gestos a una unidad de la Policía Local que patrullaba por el Centro. Cuando se acercaron a ella, explicó a los agentes que había visto como, al parecer, realizaban tocamientos a una muchacha que estaba inconsciente en un banco del parque, a la altura del recinto Eduardo Ocón.

Por el camino, la testigo detalló a los funcionarios lo que había visto. Según su versión, observó que en un banco estaba una chica sentada junto a un hombre y que ella se encontraba claramente aturdida. Entonces, pudo ver cómo el individuo le levantaba la parte de arriba de la ropa, tocándole los pechos con una mano mientras, con la otra, la manoseaba por debajo de su pantalón, según fuentes cercanas al caso.

Al toparse con esa escena, la testigo se acercó a ella y le preguntó si se encontraba bien. Ahí se dio cuenta de que no estaba consciente y que podía encontrarse bajo los efectos del alcohol o de algún tipo de narcótico. Y en ese momento, el hombre se levantó y, sin mediar palabra, salió corriendo en dirección a la playa de La Malagueta.

La testigo proporcionó a los policías locales una descripción del sospechoso, que tenía rasgos árabes -resultó ser marroquí, de 36 años-, pelo negro, de complexión muy delgada y con una dentadura muy característica. Vestía una camiseta blanca con una franja azul, un pantalón largo de color oscuro y una gorra también blanca.

Los agentes informaron a todas las unidades de los rasgos físicos del individuo al tiempo que socorrían a la víctima, una joven de 26 años. Se encontraba muy desorientada y no lograba contestar con coherencia a las preguntas de los policías, que solicitaron una ambulancia para que recibiera asistencia médica.

Cuando recuperó la lucidez, la chica explicó a los funcionarios que esa tarde había conocido a dos hombres y que la invitaron a numerosas cervezas. También contó que, en un momento determinado, uno de ellos la llevó hasta el Paseo del Parque -al lugar donde se la encontró la testigo- y le hizo tocamientos en contra de su voluntad.

Al lugar de los hechos se desplazaron también efectivos de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, especializada en este tipo de casos, que se hicieron cargo de la investigación.

Paralelamente, una patrulla de la Policía Local que participaba en la batida localizó a un testigo que explicó que una chica, cuya descripción encajaba perfectamente con la víctima, estaba tumbada en una hamaca de la playa cuando se le acercó un hombre que se dedicaba a la venta ambulante de bebidas y que llevaba una nevera con ruedas.

Según su testimonio, el individuo, cuyos rasgos también coincidían con los que había descrito la primera testigo, le vendió una cerveza y se quedó allí con ella, ofreciéndole más latas que ella fue aceptando. Posteriormente, vio como ambos se marchaban juntos en dirección al Paseo del Parque.

A partir de esa descripción física, los policías locales obtuvieron la identidad de un sospechoso y ubicaron su domicilio. Varias unidades acudieron hasta su vivienda y, cuando les abrió la puerta, comprobaron que aún vestía del mismo modo que habían señalado los dos testigos. Además, su dentadura era tal y como habían descrito.

Los agentes procedieron a su detención como sospechoso de los abusos sexuales cometidos sobre la víctima. Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, manifestó de forma espontánea que había conocido a una chica en el Paseo del Parque y que ella había intentado engañarle.