Detenido en Zaragoza un ladrón de coches que usaba un inhibidor a distancia

Lo habitual en los robos en el interior de vehículos es que el ladrón rompa una ventanilla o fuerce la cerradura, pero no el empleo de un mando inhibidor que impida al propietario poder cerrarlo. Este artilugio es lo que la Policía Nacional pudo intervenirle a un joven ladrón que actuaba en Zaragoza y que fue detenido.

La alerta la dio un hombre que se encontraba en la terraza de un bar situado en el paseo Calanda, en el barrio Delicias, que no dudó en llamar al 091 al ver que un hombre, el sospechoso, accedía sin llaves al interior de un Renault Clio que acababa de estacionar una pareja. Le estaba viendo rebuscando en el interior, por lo que se acercó y le recriminó su actitud.

Ante ello, se puso nervioso y se marchó corriendo por la calle San Roque. Eran las 18.15 horas del pasado 25 de febrero.

Cuando una patrulla de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Aragón llegó ya no estaba, si bien el hombre les dio una breve descripción: «magrebí, delgado, con cazadora de plumas azul y forro y un pantalón vaquero». Inmediatamente pusieron en marcha un dispositivo de búsqueda accediendo a diferentes comercios por si se había escondido en alguno de ellos. Preguntaron en un taller, pero los trabajadores afirmaron que no había entrado nadie. Minutos más tarde, el responsable del mismo les llamó porque el sospechoso, identificado como M. A. R., se había metido en el baño para evitar ser arrestado.

Cuando llegaron los agentes, la descripción dada por el hombre que había llamado correspondía con la del hombre que estaba ahí agazapado. Le pidieron su documentación y este les propinó un empujón, consiguiendo emprender la huida hacia la otra puerta del taller para escapar. Hasta allí acudieron los dos agentes y el dueño del establecimiento, que intentaron interceptarle, aunque no lo consiguieron porque volvieron a ser agredidos.

En el baño hallaron un mando que fue analizado por la Brigada de Policía Científica en el que no solo pudieron comprobar que era un inhibidor de frecuencias, sino que hallaron también unas huellas que fueron fundamentales para poder identificar, localizar y detener al hombre que ese día consiguió escaparse. Además, la investigación permitió determinar que no solo había entrado en un único turismo.

Por todo ello, fue arrestado el pasado jueves y fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción número 5 de Zaragoza cuyo magistrado, en funciones de guardia, acordó la libertad provisional para este hombre imputado por hurto y por atentado contra los agentes de seguridad. Durante su declaración, asistido por la abogada Olga Oseira, se acogió a su derecho a no declarar.

La investigación policial continúa abierta por si pudiera haber actuado en más automóviles de la zona.