“A MÍ QUE NO ME ASOCIEN CON TODA ESTA MITOLOGÍA QUE SE HA MONTADO DEL GRAFENO. YO NO TENGO NADA QUE VER CON ESO. YO SOY UN ANALISTA.”, ACLARA EL PROFESOR PABLO CAMPRA
Vino con ganas de contestar a quienes le están acusando de no ser un científico fino y a quienes le acusan hasta de fraude. A sus críticos, o los regatea, es el caso del periodista y escritor Esteban Cabal, o los embiste, es lo que hace con el ingeniero Javier España y la doctora María José Martínez Albarracín. Más exigente se muestra con quienes han presentado informes favorables o contrarios al grafeno – hay uno alemán y otro hindú -; a éstos, para creérselos les pide que presenten sus espectros. También descalifica a todos aquellos que microscopio en mano están viendo grafeno por todas partes. Y a la universidad le recuerda que tiene libertad de cátedra y puede estudiar lo que le dé la gana. “No he visto un contranálisis serio. No he visto ninguna técnica concluyente en ningún informe”, matiza el químico Pablo Campra, quien encontró en una docena de viales de las vacunas de Janssen, Moderna, Pfizer y Astrazeneca restos de grafeno, desatando la polémica en todo el mundo.
Pero Campra también admite que los viales investigados por él son insuficientes y que apuntan en la dirección del grafeno, pero que hay más basura ahí, dentro de los viales. Además, “hay un montón de patentes de vacunas donde meten grafeno como adyuvante, transportador…” Es decir, hablamos de un descubrimiento, el grafeno, que ya existía, que ya se conocía; y hablamos de una colección de productos, supuestamente tóxicos, paseando en las vacunas, los productos farmacéuticos… “Las farmacéuticas tienen un largo historial de meter en las vacunas todo tipo de sustancias no declaradas. Tienen condenas en Estados Unidos y aquí no sé si alguna”, afirma. La cuestión es entonces si la polémica terminó o no ha hecho más que empezar porque si las farmacéuticas siempre han metido lo que les ha parecido en las vacunas, también grafeno, y han sido condenadas a veces por ello, la EMA. la FDA y hasta la OMS deberían haber actuado de oficio al conocer que hay denuncias del uso de grafeno y otros productos tóxicos en esas vacunas. Cabría también preguntarse qué control de calidad se ha realizado en la UE y en España, pero es tan obvio… Otra cosa es que el grafeno sea el responsable de tanto efecto adverso y tanta muerte. Eso habrá que demostrarlo. Dependerá de muchos factores, entre ellos el de la cantidad de grafeno que pudieran tener esas vacunas, que por cierto no son tales, son medicamentos experimentales. No lo olvidemos. Y sobre todo, no olvidemos lo que tantas veces hemos dicho y nos recuerda el profesor universitario Pablo Campra, que hay suficientes maneras de atacar y acabar con el virus SARS-CoV2 como para no tener que echar mano de las vacunas: la ivermectina, el CDS, la hidroxilocloroquina, el zinc…
Vino con ganas de contestar a quienes le están acusando de no ser un científico fino y a quienes le acusan hasta de fraude. A sus críticos, o los regatea, es el caso del periodista y escritor Esteban Cabal, o los embiste, es lo que hace con el ingeniero Javier España y la doctora María...
madridmarket.es
CAMPRA ABANDONA AL RICHARLD