La farsa empieza a derrumbarse por las denuncias de las víctimas: “Tengo 41 años y ahora tomo medicamentos para el corazón gracias a…”
Está siendo muy oportuno el conflicto de Ucrania para ciertos intereses, demasiado. Está siendo muy oportuno porque se está produciendo en el mismo momento en el que están empezando a aparecer las graves consecuencias del medicamento experimental. Tan oportuno, que nos parece demasiado.
Por un lado, participa en ese conflicto el señor Putin, creador de la “maravillosa” vacuna Sputnik, que está provocando daños en los países en los que ha sido aprobada esa inoculación. Por el otro, participa el señor Zelenski, la otra cara de la moneda, representante del lado del globalismo. O lo que es lo mismo, del lado en el que están la mayoría de los fabricantes del brebaje y aquellos que han sido inoculados en países como el nuestro.
¿Dónde está el virus ahora? ¿Dónde están los contagios? ¿Los PCR? ¿Los negacionistas antivacunas? ¿Y los famosos pasaportes? ¿Dónde están las víctimas? ¿Por qué ya no se habla de muertes? ¿No será que ahora no interesa porque las víctimas son, precisamente, todos los inoculados?
Además, empiezan a aparecer los testimonios en redes sociales y empiezan a ser tantos, que censurarlos a todos sería demasiado escandaloso y descarado. Aquí tenemos otro testimonio. Pasen y vean, esto es lo que han hecho con miles de personas de todo el mundo.
“Tengo 41 años y ahora tomo medicamentos para el corazón gracias a Moderna. Solía estar saludable, enseñar snowboard y escalar los picos de 14,000 pies de Colorado. Ahora, es difícil subir un tramo de escaleras gracias a #VaccineSideEffects”.
“Mi historia no es única. Hay incontables, miles de nosotros sufriendo en silencio con #VaccineSideEffects . Sin reconocimiento por parte del gobierno, sin investigación por parte de los fabricantes de medicamentos, sin cobertura por parte de los medios. Estigmatizados por el público y dados por muertos”.
“Preguntas frecuentes: ¿Por qué me vacunaron? Creí en las tonterías que nos dijeron el gobierno y los medios, las voces que cuestionaban esa narrativa no se escucharon, todos mis amigos/familiares estaban bien después de sus inyecciones, los médicos lo recomendaron, si quería trabajar o ver a mis padres ancianos nuevamente, yo tendría que conseguirlo”.
La farsa empieza a derrumbarse por las denuncias de las víctimas: "Tengo 41 años y ahora tomo medicamentos para el corazón gracias a..."
www.eldiestro.es