Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

photo-2022-01-19-10-25-37.jpg
 

Un asturiano de 20 años, en tratamiento de diálisis tras vacunarse contra el covid: «Ha sido causa-efecto»​

Estuvo ingresado en el HUCA durante 46 días debido a una insuficiencia renal derivada de la inoculación. El joven relata cómo le ha cambiado la vida tras recibir la pauta completa

Con tan solo 20 años, Ignacio Díaz acude tres veces por semana al Hospital Vital Álvarez Buylla. Tras entrar por la puerta del centro con una sonrisa dibujada en su cara -gesto que tanto le caracteriza- se dirige a una sala donde la media de edad supera los 70 años. Allí permanece tumbado en una camilla durante cuatro horas. Tiempo en el que reflexiona sobre cómo su vida ha cambiado por completo en cuestión de meses. Atrás quedaron las grandes comidas, los encuentros festivos con los amigos o sus sueños de convertirse en Policía Nacional. Mientras tanto, una máquina hace la función que sus riñones ya no realizan. De ella depende su subsistencia, puesto que tras recibir la pauta completa contra el coronavirus estos órganos dejaron de depurar.

«Ha sido una causa-efecto. El médico me dijo que esta enfermedad me pudo haber salido con la varicela o catarro, con estados de salud complicados, pero me desarrolló con la vacuna porque me metieron muchos anticuerpos», resalta el allerano, quien estuvo ingresado durante 46 días en el HUCA, la mayor parte de su estancia en la UCI, debido a una insuficiencia renal. No obstante, el joven mantiene una actitud positiva. «Me queda toda la vida por delante, peor son aquellos diagnósticos en los que no hay nada que hacer», reconoce. Por eso, no cierra ni siquiera la puerta a recibir un trasplante. «Al principio me asustaba la idea, pero después de todo lo que pasé en el hospital y con la diálisis ya veo que si el riñón no vuelve a su función es la mejor solución. No es algo malo sino todo lo contrario. Siendo responsable puedes volver a tener la vida de antes», afirma.

Primera dosis, primera reacción

Todo comenzó en la última semana de julio. Ignacio Díaz fue citado para poner la primera vacuna contra el coronavirus y tras recibir la profilaxis comenzó a orinar «muy oscuro». «No era sangre», pero la orina presentaba un color «como el café». No obstante, el joven no le dio importancia. Sin embargo, a los siete días contrajo la enfermedad. «Empecé a notar que ya era muy oscuro». Una vez finalizada la cuarentena, acudió al médico para que le hiciesen análisis. Pero para su sorpresa, «todo estaba bien».

Con el paso del tiempo la orina fue recuperando su color habitual y transcurridos dos mes, «me llamaron para poner la segunda dosis». Tras recibir la vacuna volvió a orinar de color oscuro. Como en esta ocasión, la situación no revertía, Ignacio Díaz acudió al nefrólogo para realizar unos análisis. «De nuevo estaba todo bien y me dan cita para una revisión en enero», apunta. Sin embargo, a finales de octubres comienza a encontrarse mal. «Estaba muy cansado. No era que quisiese dormir sino que me daba pereza todo. Pasé de ir al gimnasio todos los días a que no se me apeteciese ni ir. Tenía también síntomas de fiebre: me daban escalofríos, tenía los pies fríos…», detalla.

Ingresado durante 46 días​

Ante ese malestar, Ignacio Díaz vuelve a visitar a su médico de cabecera. «Me dio una pastilla y algo mejoré, pero a los dos días volví a encontrarme mal». Esta vez, el joven acude directamente al servicio de Urgencias del Hospital Vital Álvarez Buylla. «Me hacen el primer análisis y según meé era todo sangre». Entonces mismo, le derivan al HUCA, diagnosticado con una insuficiencia renal. Allí estuvo un total de 46 días. «Primero pasé tres días en planta, luego 16 en la UCI por un edema pulmonar, después regresé a la habitación donde también estuve tres días, bajé de nuevo a la UCI por el mismo motivo y tras seis días volví para planta, antes de recibir el alta», pormenoriza.

Aunque al principio Ignacio Díaz estaba asustado, puesto que era la primera vez que ingresaba en un hospital -«nunca antes tuve problemas de ningún tipo»-, comprendió la situación y asimiló que dentro de la gravedad de su estado de salud se encontraba bien. «No tenía ningún tipo de dolor. Lo único que los riñones y los pulmones no me funcionaban bien». Una apreciación que le ayudó a lidiar con actitud su larga estancia en el HUCA. En todo ese tiempo, ni siquiera perdió la gracia de hablar y comprensivamente contaba sus vivencias bajo cuatro paredes y rodeado de cables a sus familiares. Ataviados con la correspondiente mascarilla, una bata de aislamiento y un par de guantes le acompañaban día tras día con el objetivo de hacer más amena su hospitalización.

Aun así, el joven reconoce que lo peor de todo es «pasar 16 días sin moverte de la cama». «Es insoportable, no sabes ni de qué manera ponerte. Como me despertaban a las 8.30 horas para asearme y darme el desayuno y luego estaba todo el día de descanso a última hora ya ni dormía. Tenía que tomar una pastilla para conciliar el sueño. Que encima esta tiene su lado bueno y su lado malo, ya que coges el sueño rápido, pero en el momento que despiertas no vuelves a dormirte otra vez», cuenta.

«Soy el único joven en la sala, el resto son todo señores mayores de 70 años»

Una vez controlado su estado de salud, Ignacio Díaz recibe el alta hospitalaria. Sin embargo, no es sinónimo de que todo se haya solucionado. «Ahora, tengo que acudir tres días a la semana a Mieres para hacer diálisis durante cuatro horas», señala. Un tratamiento que lleva bastante bien, puesto que «tan solo me sube la febrícula, no estoy cansado ni nada, y como me tocó el turno de mañana, pues duermo un rato o leo un libro». Lo único que le llama la atención es que «soy el único joven en la sala, el resto son todo señores mayores de 70 años».

No obstante, el allerano acudirá esta semana al HUCA para poder realizar a diario el tratamiento en casa. «Es mucho mejor y más saludable. La diálisis no es tan agresiva y de esta forma se elimina todos los días las sustancias tóxicas en la sangre. Además evito tener que bajar al hospital de Mieres», manifiesta. La hemodiálisis en el domicilio se puede hacer de dos formas. Por un lado, cambiando el líquido tres veces al día durante 20 minutos para limpiar la sangre y, por otro lado, hacerla por la noche durante 8 horas. Una opción que Ignacio Díaz considera que es la mejor porque «así tienes todo el día libre para hacer lo que puedas, dentro de lo que se puede».

«Me queda mucha vida por delante y ahora me toca ser responsable»

Esto a su vez se traducirá en beneficios para su dieta. «Hacer la diálisis en casa te permite comer más cosas o comer más de vez en cuando». Por ahora, Ignacio Díaz no puede tomar sal; las verduras tiene que cocerlas dos veces antes de comerlas para reducir el potasio; ingerir mucha proteína porque después de tantos días tirado en la cama, perdió mucha masa muscular; debe combinar el pescado con la carne y evitar, en la medida de lo posible, que esta sea roja. De la misma manera, como tiene marcada una restricción de agua, elude tomar productos como los lácteos «porque tiene fósforo y eso da sed». En definitiva, debe medir lo que come.

Además, mientras que los riñones deciden si volver a funcionar o no, toca cuidarse en todos los aspectos. «Estoy con mascarilla hasta por casa porque como tengo las defensas muy bajas a nada que me dé me puede fastidiar». También lo hace porque no quiere volver a ingresar. «Como muy bien me dijo el médico voy a notar una diferencia brutal cuando salga con mis amigos porque no voy a poder salir todos los fines de semana y emborracharme, como lo que se hace a estas edades. Sin embargo, voy a madurar. No pasaron por lo que yo pasé y no tienen esa sensación de verse en el hospital tan mal. Todavía me queda mucha vida por delante y lo único que me toca es ser responsable», sentencia.

 

¡Escándalo! Borran unos SMS entre la presidente de la Comisión Europea y el CEO de Pfizer​

Acabamos de tener noticia de un grave escándalo que se está produciendo en la Comisión Europea a cuenta de las cada vez más sospechosas negociaciones con la empresa Pfizer con respecto al tema de las peligrosas inoculaciones.

La diputada neerlandesa Sophie in ‘t Veld, había pedido información a transparencia de la Comisión acerca de las negociaciones que se habían producido entre la Presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el consejero delegado de la farmacéutica estadounidense Pfizer, Albert Bourla.

La diputada in ‘t Veld pedía, concretamente, información sobre unos SMS que se habrían enviado mutuamente basándose en una información publicada por la revista alemana Der Spiegel en noviembre de 2021 en la que se aseguraba que la Comisión decía no tener esos mensajes.

A esta información se añade otra publicada por The New York Times, meses antes, en la que se publicaba que Von der Leyen y Bourla habían negociado en 2020 a través de llamadas de teléfono y mensajes de texto la compra de más vacunas contra la covid por parte del bloque comunitario, después de que la farmacéutica anglo-sueca AstraZenceneca entregara menos de las dosis comprometidas con Bruselas.

La respuesta recibida por la diputada neerlandesa y que ha respondido el ejecutivo Comunitario por escrito dice, entre otras cosas, que “los documentos se registrarán si contienen información importante que no sea efímera o si pueden implicar una acción o un seguimiento por parte de la Comisión o uno de sus departamentos”.

En ese comunicado, además, se dice que “debido a su naturaleza efímera y de corta duración, los mensajes de texto e instantáneos no están destinados a contener información importante relacionada con las políticas, actividades y decisiones de la Comisión; por lo tanto, no se consideran un documento sujeto a la política de mantenimiento de registros de la Comisión”.

Como comprenderán, esa respuesta no es nada aceptable ni en un asunto como este, ni en otros menores y Sophie in ‘t Veld ha dicho que que la Comisión no es quien debería decidir qué mensajes se borran y ha pedido a la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly, que investigue.

Lo que está claro es que el oscurantismo que hay en todas partes con respecto a estas negociaciones es absoluto. Y no solo en la Comisión Europea, en todos los países en los que se están administrando las inoculaciones sucede lo mismo. Evidentemente, tanto oscurantismo demuestra que hay muchas cosas que ocultar y deberíamos ser todos los ciudadanos los que deberíamos exigir toda la información, puesto que se hace con nuestro dinero y es a nosotros a quienes se nos pretende administrar esos potingues.

 

Djokovic compra el 80% de una compañía farmacéutica danesa para desarrollar tratamientos contra el Covid​

El número uno del tenis mundial Novak Djokovic ha adquirido el 80% del capital de la 'biotech' danesa QuantBioRes, con el objetivo de desarrollar un tratamiento médico contra el Covid-19, según ha informado Reuters que cita al CEO declaraciones del consejero delegado de esta farmacéutica.

El tenista serbio ha sido recientemente expulsado del Open de Australia por dudas sobre su visado y no haber podido demostrar que tiene la pauta de vacunación completa. Lo que le puede generar problemas para participar en otros torneos de prestigio como Roland Garros (París).

Además, la figura del tenista ha generado una tormenta política cuando el alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida le abría la puerta a participar en el Mutua Open de Madrid que ya ha ganado en tres ocasiones anteriores.

Una decisión que, finalmente, ha matizado que queda en manos del Gobierno.


¡PUTO AMO!
¿Me quieren jorobar las farmacéuticas?... pues me compro una y les fastidio el negocio de las inyecciones falsas. Un aullido

🤣
 

Dr. Ángel Ruiz Valdepeñas: «No hay un médico que haya firmado la vacunación. Los enfermeros están en el punto de mira porque son los responsables directos»​