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Las muertes en residencias se multiplican por 8 en dos meses y Cataluña lidera la escalada​

Las muertes han vuelto a las residencias de mayores. Uno de los efectos más temidos de la pandemia ha vuelto: el fallecimiento de los más vulnerables. Por semana mueren ya más de 50 personas, pero, pese a ello, ya no se habla de ello. Y ese silencio con respecto a las residencias coincide con el hecho de que Cataluña lidera el repunte con 22 víctimas en buena parte del periodo navideño, duplicando literalmente el número de fallecimientos de Madrid.

Los datos del Imserso revelan la vuelta de un hecho lamentable: la muerte de mayores en las residencias. Si el inicio de noviembre permitió llevar esta cifra de fallecimientos a 9 por semana y la segunda semana de ese mes bajó aún más el dato hasta las 6 muertes, el avance de los días ha vuelto a levantar este triste dato. En estos momentos, y contabilizada ya buena parte de la etapa de Navidad, las muertes semanales han superado la barrera de los 50 casos -51 muertes-.

Lo cierto es que el despegue de las muertes se empezó a producir en la segunda mitad de noviembre. Así, la semana del 22 de noviembre marcó ya un auge hasta los 10 casos; la del 29, hasta los 18; la del 6 de diciembre (con el puente), hasta los 26; y la del 13 de diciembre, hasta los 33. Luego llegaron dos de las tres semanas que han comprendido las principales fechas de concentración familiar en navidades. La del 20 de diciembre, que siguió aupando la cifra de muertes: 37 fallecidos en residencias. Y la del 27 de diciembre hasta el 2 de enero, con 51 muertes.

Es decir, que en dos meses, el dato se ha multiplicado por más de 8 veces, pasando de 6 muertes semanales a 51. Aún falta por contabilizar la semana de Reyes. Pero el resto de la Navidad figura ya plasmada en las estadísticas del Imserso. Y el reparto autonómico de las muertes es llamativo.

Así, el puesto de cabeza en este triste ranking lo lleva Cataluña de una forma abrumadora: en la primera semana de Navidad registró 12 muertes en sus residencias, y en la segunda un total de 10. En resumen, 22 fallecimientos. Madrid, por poner un ejemplo comparable en cuanto a población, registró 4 muertes en la primera de esas semanas, y 7 en la segunda. Es decir, que en total acumuló 11 fallecimientos, justo la mitad de lo registrado en el caso de Cataluña.

Y Cataluña aplicó las medidas más restrictivas de todas las anunciadas en cuanto a combate del COVID. Andalucía es otro ejemplo: en la primera semana de Navidades registró 1 muerte y en la segunda, 2. Con un total de 3. Pero ahora, la noticia que tanto persiguió a Madrid durante la primera ola del COVID, en la primera mitad del año 2020, parece no interesar al Gobierno. El Ejecutivo de Sánchez bombardeó a criticas a la administración madrileña durante aquel periodo. Ahora, no se habla de que Cataluña lidere este ranking de muertes en residencias a una más que notable distancia del resto de territorios.

 

Un periódico danés pide disculpas por publicar solo mensajes oficiales del gobierno sin cuestionarlos a propósito de todo lo que está pasando​

¿Veremos esto alguna vez en España? Y es que lo que ha sucedido con uno de los medios con más difusión de Dinamarca nos ha llamado mucho la atención y nos ha dejado tremendamente sorprendidos. Se trata del digital ‘Ekstra Bladet’ y ha publicado un artículo titulado “Nosotros fallamos” que no creemos que vayamos a ver en muchos lugares más.

A continuación podrán leer literalmente lo que dice ese artículo. Lean con atención porque esto está sucediendo con la mayoría de medios de todo el mundo, aunque no pidan disculpas por ello:

“HEMOS MIRADO las oscilaciones del péndulo numérico cuando se trata de infectados, hospitalizados y muertos con corona. Y nos han dado la importancia de los movimientos más pequeños del péndulo establecidos por expertos, políticos y autoridades, que nos han advertido constantemente sobre el monstruo corona latente debajo de nuestras camas. Un monstruo que espera que nos quedemos dormidos para poder atacar en la penumbra y la oscuridad de la noche.

EL CONSTANTE estado de alerta mental se ha desgastado tremendamente en todos nosotros. Es por eso que nosotros, la prensa, también debemos hacer un balance de nuestros propios esfuerzos. Y hemos fallado.

NO HEMOS estado lo suficientemente atentos en la puerta del jardín cuando se pidió a las autoridades que respondieran qué significaba realmente que las personas están hospitalizadas con corona y no a causa de la corona. Porque hace la diferencia. Una gran diferencia. Exactamente, se ha demostrado que las cifras oficiales de hospitalización son un 27 por ciento más altas que la cifra real de cuántos hay en el hospital, simplemente porque tienen corona. Eso solo lo sabemos ahora.

POR SUPUESTO, son ante todo las autoridades las responsables de informar a la población de forma correcta, precisa y honesta. Los números de cuántos están enfermos y muertos por corona deberían, por razones obvias, haberse publicado hace mucho tiempo, por lo que obtuvimos la imagen más clara del monstruo debajo de la cama.

EN TOTAL , los mensajes de las autoridades y los políticos al pueblo en esta crisis histórica dejan mucho que desear. Y por eso mienten como han cabalgado cuando sectores de la población pierden la confianza en ellos.

OTRO ejemplo: las vacunas se denominan sistemáticamente nuestra ‘superarma’. Y nuestros hospitales se llaman ‘superhospitales’. Sin embargo, estos súper hospitales aparentemente están sometidos a la máxima presión, a pesar de que casi toda la población está armada con una súper arma. Incluso los niños han sido vacunados a gran escala, lo que no se ha hecho en nuestros países vecinos.

EN OTRAS PALABRAS, hay algo aquí que no merece el término ‘súper’. Ya sean las vacunas, los hospitales o una mezcla de todo, es la oferta de cada hombre. Pero al menos la comunicación de las autoridades a la población de ninguna manera merece el término ‘súper’. De lo contrario”.

 
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