La EMA afirma que los informes del Dr. Pablo Campra Madrid, que se han usado para afirmar que las vacunas COVID 19 contienen grafeno o sus derivados, podrían ser una falsificación intencionada.
Hasta el día de hoy no me había pronunciado, ni había dado mi opinión sobre el culebrón por capítulos del grafeno, pero hoy al leer en una publicación la respuesta de la EMA (Agencia Europea del Medicamento) sobre los informes de nuestro compañero biólogo el Dr. Campra, me he decidido a escribir, harta ya de tantas mentiras grafeneras.
A las personas como yo, se les puede criticar de muchas formas, pero que pongamos un número de cuenta o pidamos donaciones, no es una de ellas.
Sin embargo, sabemos que las farmacéuticas son negocios millonarios y tienen conflictos de interés, conflictos que también se podrían estar moviendo con el asunto del grafeno. En esta vida, he aprendido a ser igualmente crítica con el oficialismo, que con el oportunismo y el grafeno es la gallina de los huevos de oro en la masa crítica. Cada vez que ha salido un informe del Dr. Campra, diferentes colectivos han pedido donaciones para hacer denuncias, cuando denunciar no siempre precisa de ningún aporte económico. Se sabe que hay plataformas que han llegado a recaudar más de 20.000 euros en donaciones, asegurando que había más de un 90 % de grafeno en las vacunas, haciéndose eco de lo que contaban ciertos desinformadores sobre el primer informe de Campra.
Afirmación absurda porque el grafeno es de color negro y por tanto los viales también lo serían.
Este culebrón por capítulos ha regado de fondos a muchos canales alternativos, que han acogido al grafeno y a sus seguidores con los brazos abiertos. Por eso lo tenemos hasta en la sopa.
Sin embargo, en este caso y sólo en este, coincido con la EMA, un organismo que colabora con laboratorios independientes que analizan viales, en que la hipótesis más plausible es que las muestras de Campra se contaminasen al analizarlas.
Se nos ha criticado por no hacer análisis de viales, pero desde el más puro desconocimiento, ya que se necesitaría un laboratorio con herramientas de más de un millón de euros para hacer un estudio serio, cosa que Campra no ha hecho. Y esto por no hablar de la
trazabilidad, de la cuál la EMA confirma lo que es obvio:
no hay custodia de las muestras por lo que podrían haber sido contaminadas al manipularlas, lo cual las invalida como prueba en cualquier juicio, pero encima va más allá y confirma que algunos de los números de lotes de los viales de Campra eran falsos y es lógico porque
fueron sustraídos a varios médicos de nuestro equipo, cuando se disponían a hacer un análisis riguroso. Sí amigos, aquí hay cosas muy chuscas.
Lo cierto es que yo, que soy una persona acostumbrada a leer literatura científica, jamás vi dos informes tan descuidados y con tantos errores. No se pueden usar para periciales, ni sirven de prueba para nada y es que aquí viene el meollo del asunto:
Si fueses una farmacéutica y tus productos inyectables registrados oficialmente fuesen tóxicos, ¿cómo distraerías a la masa crítica antivacunas para evitar denuncias?
Pues desviándoles de los componentes registrados oficialmente. Es un golpe maestro. Confundes a la disidencia haciéndoles creer que hay componentes no registrados como el óxido de grafeno, grafeno o sus derivados
y así no se fijan en lo que realmente contienen.
De los informes de Campra se extrae que compara fotografías a diferentes aumentos, habla igual de grafeno, que de óxido de grafeno como si fuesen lo mismo, cuando no lo son, que no anota cantidades, ni concentración de lo que encuentra y que sin duda
no concluyen nada de nada. Eso sí,
nos han tenido perdidos muchos meses, ¡enhorabuena compañero! No dejen de leer el último número de la revista D Salud, que saldra en diciembre, para más información sobre este párrafo.
Cada vez que alguno de los biólogos o médicos que hemos estado luchando desde el minuto uno para parar esta sin razón, intentaba decir que estos informes no valían para nada, una horda de robots entraba en nuestras cuentas y en nuestras ponencias a repetir: «
¡analizad viales!, ¡disidencia controlada!, ¡trabajáis para las farmacéuticas!» Después de eliminar a esos usuarios veíamos que eran bots creados, cuentas fantasma, como los que usan los políticos para crear opinión y callar a la gente. Os suenan frases como: «¿
Y de qué muere la gente? ¡A la UCI te mandaba yo!».
Leed este artículo si quereis saber más de cuentas fantasma. Se pueden conseguir 10.000 seguidores falsos por 100 € y contratar robots que critiquen a tus enemigos o pongan opiniones falsas por poco dinero más.
Bots para la comunicación política - Antoni Gutiérrez-Rubí
Y es que amigos, el dinero de donantes desesperados por acabar con este infierno del coronavirus, puede venir bien para muchas cosas.
En el momento en el que intentamos avisar de que nos estaban engañando con el grafeno, recibíamos amenazas que han llegado hasta a decir que nos ataquen por la calle si nos ven. ¡Una auténtica locura! Por eso sabemos que esto del grafeno nunca fue un debate científico, porque los informes como dice la EMA “
no son suficientemente sólidos desde el punto de vista científico” y eso lo ve cualquiera que tenga mente crítica y esté libre de intereses
. Y es que si las vacunas llevasen algún componente no registrado, el contrato que tienen con la Unión Europea sería
nulo de facto, por lo que no se van a arriesgar a que así sea. Y para eso existen organismos reguladores.
Tampoco es cierto que haya parte de los componentes de las vacunas COVID que estén ocultos, de hecho, todo lo que contienen es público. La patente evita que copien la fórmula, no que la publiquen y en este sentido esa información está disponible para todo el mundo.
Y aquí lo importante de la cuestión,
¿los componentes registrados son lo suficientemente tóxicos y dañinos como para que nos centremos en ellos en las denuncias? Sí, y tanto es así, que la EMA ha obligado a las farmacéuticas a poner en sus prospectos que causan miocarditis, que es la verdad y se publican datos sobre la mortalidad asociada a estos productos en las bases de datos de farmacovigilancia, cada día.
¿Qué debemos hacer para parar la vacunación? Pues necesitamos afectados y un buen informe pericial sobre los componentes registrados en las vacunas, además de un abogado valiente para ir a por éstos productos génicos tan dañinos, ni más ni menos, y aún así, la industria farmacéutica es tan poderosa, que no tenemos garantías de parar este experimento y de momento lo más eficaz es lo que venimos haciendo desde el día uno:
Divulgar para que la gente decida no ir a inocularse, sin fomentar el miedo y apostando por la inmunidad natural.
Así que si leen que soy disidencia controlada, o que no analizo viales, ya saben que es todo una farsa para despistar y confundir sobre el ARN que causa graves miocarditis, los lípidos catiónicos que se acumulan en bazo e hígado, los adenovirus de chimpancé que causan trombos y en general miles de efectos adversos reconocidos que incluyen desde abortos espontáneos, hasta psicosis graves y que los producen los componentes registrados oficialmente en estas terapias génicas COVID 19.
Y sin más, piensen antes de donar dinero a estos oportunistas, que convenientemente ponen su número de cuenta por delante de cualquiera de sus alocadas hipótesis sobre la “pandemia” que van desde
gatos o mocos magnéticos, hasta nanobots de control mental. Como entretenimiento está bien, pero no confíen en que vayan a luchar por acabar con esta dictadura sanitaria, porque su fuente de dinero
colorín, colorado, se habría acabado.
Almudena Zaragoza Bióloga Nº Col. 19086M Fuente: ( The Graphene Box & Nature). Hasta el día de hoy no me había pronunciado, ni había dado mi opinión sobre el culebrón por capítulos del grafeno, pero hoy al leer en una publicación la respuesta de la EMA (Agencia Europea del Medicamento) sob
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