Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

Los esperpénticos covidianos​

El Diccionario histórico de la lengua española que elabora la Real Academia Española (RAE) define el término covidiano como «persona que sigue las normas sanitarias dictadas a causa de la covid y que no cuestiona la existencia de la enfermedad» y esperpento como «persona, cosa o situación grotescas o estrafalarias». Pues bien, es obvio que los obedientes y creyentes covidianos asumen cosas absolutamente grotescas y estrafalarias. Vamos a reflejarlas para ver si alguno se da cuenta de que ha perdido el sentido común. Cuando la farsa de la Covid-19 empezó se afirmó que la enfermedad la causaba un coronavirus que había saltado a los humanos desde un murciélago… y los covidianos se lo creyeron; luego se les dijo que a lo mejor no fue así sino un virus creado en un laboratorio que se había escapado inadvertidamente… y los covidianos también se lo creyeron. Como se creyeron que en realidad era un virus de escasa patogenicidad y no había de qué preocuparse; de hecho en España Fernando Simón declaró públicamente que en nuestro país habría como mucho unas decenas de casos… y los covidianos se lo creyeron. Solo unas semanas después se achacaban al virus decenas de miles de muertes -especialmente de ancianos que vivían en residencias- pero el gobierno aseguró que con mascarillas y confinamientos puntuales podría controlarse todo… y los covidianos se lo creyeron. Y lo hicieron a pesar de que no se ha fabricado nunca en el mundo mascarilla alguna que proteja de algún virus, de que se aseguró que el supuesto SARS-CoV-2 no se transmite por vía aérea sino a través de las gotitas de quienes estando enfermos tosen o estornudan, de que para contagiarse es preciso estar a menos de un metro de la persona enferma durante como mínimo un cuarto de hora y de que basta una sola ráfaga de aire durante todo ese tiempo para que no haya suficiente carga vírica (cantidad de virus por milímetro cubico) para contagiarse. En otras palabras, que uno no puede contagiarse por cruzarse con alguien en la calle o compartir durante unos minutos un lugar cerrado. Sin embargo, tras admitirse oficialmente todo eso, las autoridades instaron a la gente a ir a todas partes con esos inútiles, ineficaces y peligrosos bozales -se llenan a menudo de bacterias patógenas- y a mantenerse lejos de otras personas porque era socialmente «necesario»… y los covidianos se lo creyeron. A continuación se machacó mediáticamente a la sociedad diciéndola que la única solución para la «pandemia» eran las vacunas y las autoridades -en un alarde de ignorancia y/o falta ética-, apoyadas por muchos periodistas -unos ingenuos, otros corruptos- instaron a los médicos y enfermeros a inocular vacunas experimentales cuya seguridad y eficacia se desconocían a personas sanas. Y el personal sanitario aceptó tamaño despropósito a pesar de saber que los propios laboratorios se aseguraron de no poder ser demandados ni tener responsabilidad por los efectos adversos de sus vacunas desvelando así la confianza real que tenían en su inocuidad: ninguna. Que los sanitarios de todo el mundo aceptaran eso es pues nauseabundo. La medida se justificó alegando que había millones de afectados y miles muertos por la Covid-19 porque así lo demostraban los test de antígenos y las PCR cuando lo cierto es que ninguna de ambas pruebas demuestra nada. No existe un solo test que detecte el virus del SARS-CoV-2 a pesar de lo que dice la propaganda oficial. El caso es que para convencer a la gente de que se vacunara se la aseguró que solo haría falta inocular a un 30% de la población porque eso bastaría para alcanzar la llamada «inmunidad de rebaño»… y los covidianos se lo creyeron. Obviamente no fue así y entonces argumentaron que el porcentaje necesario era del 50%, luego del 70% y más tarde del 90%. ¿El resultado? No existe inmunidad de rebaño ni con el 90%. Y encima se admite ahora que las vacunas no inmunizan y que los vacunados pueden seguir contagiando. Como la farsa se desmoronaba alegaron entonces que no inmunizan pero hacen que quienes se contagian sufran una enfermedad «más leve» y aunque no hay un solo trabajo clínico ni epidemiológico que avale tal majadería… los covidianos se lo creyeron. Ahora bien, muchos médicos, enfermeros y biólogos empezaron a mosquearse ante tanta excusa así que las autoridades sanitarias se inventaron la trola de que la causa es que el virus muta mucho y las vacunas no son eficaces para las nuevas variantes… y los covidianos se lo creyeron. En suma, los covidianos siguen todas las normas, continúan llevando bozales hasta cuando pasean solos por el parque o la montaña, mantienen la distancia social y se han vacunado pero siguen enfermando, llenando las unidades de cuidados intensivos y muchos de ellos muriendo. Es mas, cientos de miles han sido dañados por las vacunas y decenas de miles han muerto por su causa como oficialmente se admite ya. ¿Y qué se le dice ahora a tanto borrego irreflexivo? ¡Que la culpa es de los no vacunados y hay que confinarlos e incluso vacunarles a la fuerza porque son los culpables de todo! Y los covidianos se creen esa chorrada… y se creerán cualquier otra que les cuenten. ¿Es o no esperpéntico?

 

La Ponencia de Vacunas no ve necesario vacunar a los niños​

La Ponencia de Vacunas, el grupo de expertos que marca la estrategia nacional de vacunación, entiende que en el contexto actual de España no es necesario administrar de manera inmediata la vacuna contra la covid en los niños de 5 a 11 años, dado el elevado porcentaje de población adulta vacunada.

"No se puede vacunar a los niños en beneficio de la colectividad", ha señalado, en declaraciones a Efe, el presidente del Comité de Bioética de España y miembro de la Ponencia de Vacunas, Federico Montalvo, que recuerda que la covid-19 prácticamente no supone un riesgo para los niños, por lo que la vacuna no es un beneficio real para ellos.

Una vez que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha autorizado la vacuna en este tramo de edad, la Ponencia de Vacunas ha mantenido ya una primera reunión para discutir este asunto. Encuentros que seguirán la próxima semana con el fin de elaborar un primer documento que trasladar a la Comisión de Salud Pública, y de ahí al próximo Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS).

Para Montalvo, no hay ninguna urgencia para administrar la vacuna a los menores de 11 años.

Este experto admite que en otro país con "un parón" en la vacunación puede plantearse como necesidad pero, hoy por hoy, tal y como está España, con casi un cien por cien de vacunados entre la población diana, "vacunar a los niños no sería necesario".

NO ES RECOMENDABLE​

"Hay que esperar", dice Montalvo. "No se trata de una enfermedad que afecte especialmente a los niños, todo lo contrario. Puede que sea bueno vacunarles pero hay que ir viendo, tal y como va la estrategia de vacunación no hay que tomar una decisión ya, es más conveniente esperar".

Preguntado por la vacunación de menores de 11 años en otros países, Montalvo ha recordado que, por ejemplo, Estados Unidos "no tiene nada que ver con España ya que cuenta con una población enorme que no se vacuna. Tienen un grave problema".

Admite este experto que todo puede cambiar en unos días, pero en este momento la vacuna no es recomendable para los niños "porque los beneficios no están claros y el riesgo es mínimo, prácticamente cero".

Tras hacer pública la EMA la autorización, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) recomendó la vacunación en este grupo de edad para no "privar" a la población infantil de los beneficios de la vacuna contra la covid-19.

Algunas comunidades también se han mostrado proclives por considerar seguras las vacunas y tener este grupo de edad la incidencia acumulada a 14 días más alta, 252 casos por 100.000 habitantes, según los últimos datos de Sanidad.

 
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Ted Cruz acusa a Fauci de ser el burócrata más peligroso de la historia​

Durante una entrevista en Fox News el lunes por la noche, el senador Ted Cruz (R-TX) nombró al Dr. Fauci ‘el burócrata más peligroso en la historia de Estados Unidos’ y sugirió que la autoproclamada encarnación de la ciencia podría terminar en prisión por sus mentiras sobre la obtención de fondos. de la investigación funcional que condujo al brote de Covid-19 en China.

Mientras hablaba con Sean Hannity, Cruz respondió a Fauci por los comentarios ridículos que hizo en una entrevista el domingo con CBS Face the Nation, donde Fauci insinuó que Cruz debería ser el investigado y afirmó que los ataques en su contra son ataques a la ciencia misma. porque él, y solo él, representa la ciencia.

Y añadía Ted Cruz que “no creo que nadie haya dañado la ciencia o la credibilidad de los médicos más que el Dr. Fauci porque, a lo largo de esta pandemia, ha sido deshonesto, político, partidista”.

Os dejamos con el mensaje publicado por el senador republicano en su cuenta personal de la red social Twitter, con el vídeo de su intervención…



 
NORMALIZANDO LOS CÁNCERES CON EXCUSAS ESTÚPIDAS


IDEM DE LO MISMO