Seguro que los policías que derribaron la puerta de un domicilio sin orden judicial les pueden acabar contando a sus compañeros lo que sucede cuando se abusa de la autoridad y se acatan órdenes ilegales
Aunque no hará falta que les contemos a la mayoría de ustedes los orígenes de esta historia, pero les vamos a hacer un pequeño resumen. Seis agentes de la policía nacional derribaron la puerta de un domicilio cuando se estaba celebrando una supuesta fiesta después del horario del toque de queda.
El suceso se produjo cuando la dueña del domicilio se negó a identificarse y a abrir la puerta a esos policías. Ni cortos ni perezosos, sin orden judicial y como fueran unos auténticos autómatas, los agentes derribaron la puerta, accedieron al domicilio y detuvieran a las personas que se encontraban allí.
Pues bien, hace unos días hemos podido saber que esos seis policías van a ser juzgados por un presunto delito de allanamiento de morada. En un auto notificado el pasado miércoles se indica que entraron en la vivienda “
a pesar que no tenían, ni consentimiento de los moradores, ni autorización judicial“.
Los agentes se defendieron diciendo que no actuaron de esa forma por la fiesta, que era una falta administrativa, sino por la negativa del morador de la vivienda a identificarse. Pero la defensa alegó que no existía “
ni urgencia ni necesidad“, condiciones que deben regir para entender que hay una situación “flagrante” que merece tamaña actuación policial. Ante esto, el juez indicó que “
nadie está por encima de la Constitución y el domicilio es inviolable, es el único reducto de nuestra intimidad y dignidad“.
Y esperen porque todavía no ha sido declarado ilegal el segundo estado de alarma por parte del Tribunal Constitucional. Si esto sucede, finalmente, tanto estos, como el resto de agentes de policía que cometieran abusos de autoridad tendrán otro gran problema en los tribunales: haber acatado y ejecutado órdenes ilegales. Y lo pagarán ellos, olvídense de que lo vayan a pagar los que les dieron esas órdenes, por lo menos inmediatamente. Están a punto de pagar muy caro las consecuencias de su escandaloso comportamiento a lo largo de todo este año y medio.
Seguro que los policías que derribaron la puerta de un domicilio sin orden judicial les pueden acabar contando a sus compañeros lo que sucede cuando se abusa de la autoridad y se acatan órdenes ilegales
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