Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

Teramo: infermiera colpita da paresi facciale dopo vaccino. Medici: “No allarmismo”​

di Francesca Galici – – Sta destando clamore il caso dell’infermiera abruzzese colpita dalla sindrome di Bell dopo aver ricevuto la dose di vaccino anti-Covid Pfizer-BioNTech, anche se sono ancora in corso le indagini per valutare se ci possa essere correlazione. Il suo sarebbe il secondo episodio di questo tipo che si verifica in Abruzzo, dove a ora sono state somministrate poco meno di 10mila dosi di vaccino. Nonostante il polverone sollevato dalla notizia, i medici fanno sapere che non c’è niente di cui preoccuparsi nel caso in cui venga confermato che si tratta di una reazione avversa alla somministrazione del vaccino, già segnalata dalle agenzie del farmaco nazionali.

L’infermiera di Teramo si trova ora ricoverata in ospedale ma, fanno sapere i medici che l’hanno presa in cura, si tratta principalmente di una precauzione ma, soprattutto, di una necessità scientifica. L’obiettivo è proprio quello di stabile se possa essere considerata una controindicazione della somministrazione del vaccino Pfizer-BioNTech.

E’ Maurizio Brucchi, direttore sanitario della Asl di Teramo, a dare maggiori dettagli della vicenda a Il Messaggero: “C’è stata una reazione avversa ma le sue condizioni sono buone. L’ infermiera sta bene. Al momento è ricoverata nel reparto di neurologia per fare degli accertamenti e una Tac. Il ricovero, pur se non necessario, è stato deciso solo a cercare di capire se la paresi è collegata al vaccino o solo una casualità e le cause fanno certe altrove”.

È Maurizio Bucchi a rivelare che si tratterebbe del secondo caso di sindrome di Bell in Abruzzo, che si sarebbe verificato in un operatore sanitario a L’Aquila: “Non è nulla di importante e si risolve completamente con una cura nel giro di pochi giorni”. Il medico ribadisce la necessità di non creare allarmismi attorno a questa vicenda, perché “tutti i vaccini e i medicinali possono avere degli effetti collaterali. Che questo vaccino è sicuro a dirlo sono i numeri: su quasi 10mila persone sono due reazioni avverse e di leggerissima entità”.

La sindrome di Bell è tra le reazioni avverse segnalate anche dalla Fda, la Food and Drug Administration. L’ente corrispettivo dell’Aifa italiana, infatti, nel documento di approvazione del vaccino del 10 dicembre, ha riportato 4 casi tra gli oltre 43mila che hanno ricevuto il vaccino.

 

El rebaño va a ser vacunado​

La Organización Mundial de la Salud (OMS) -que desde hace unos años financia mayoritariamente y controla un grupo de personas particulares y empresas multimillonarias- asegura en su web (https://www.who.int/es/news-room/q-a-detail/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination) que «las vacunas protegen contra muchas enfermedades» citando a continuación -respetamos el orden- las siguientes: el cáncer cervicouterino, el cólera, la difteria, la hepatitis B, la gripe, la encefalitis japonesa, el sarampión, la meningitis, las paperas, la tosferina, la neumonía, la poliomielitis, la rabia, las infecciones por rotavirus, la rubéola, el tétanos, la fiebre tifoidea, la varicela y la fiebre amarilla. Y luego agrega en el apartado ¿Son seguras las vacunas? que «la vacunación es inocua y aunque pueda producir efectos secundarios, como dolor en el brazo o fiebre baja, suelen ser muy leves y temporales» añadiendo que «si bien no puede descartarse que ocasionen efectos secundarios graves éstos son sumamente raros». Lo que apuntillan más adelante diciendo que «Raramente producen efectos secundarios más graves o duraderos: la probabilidad de sufrir una reacción grave a una vacuna es de una entre un millón», que «Los beneficios de la vacunación superan con creces los riesgos a los que exponen y sin vacunas habría muchos más casos de enfermedades y de defunciones» y que «Las vacunas se someten a una vigilancia continua para garantizar su inocuidad y detectar posibles efectos adversos, que son infrecuentes». Tal es la posición oficial de la OMS desde hace años y así la reflejamos. Por nuestra parte discrepamos abiertamente de tales afirmaciones que hemos rebatido -documentándolo ampliamente- como demuestran los 63 reportajes que llevamos publicados sobre ello y hemos agrupado en un apartado de nuestra web a los que el lector puede acceder pinchando en https://www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-las-vacunas. Es más, los propios prospectos de las vacunas desmienten a la OMS. Y de hecho también lo hace el organismo que oficiosamente dicta en el mundo las normas sobre vacunas y fármacos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), que con motivo de la Covid-19 ha incluido una primera advertencia del Center for Biologics Evaluation and Research -organismo propio- según la cual las vacunas en desarrollo para el presunto SARS-CoV-2 deben ser vigiladas para ver si provocan patologías como las que ya se han manifestado al utilizar otras ya aprobadas: Síndrome de Guillain-Barré, Encefalomielitis diseminada aguda, Mielitis, Mielitis transversa, Encefalitis, Encefalomielitis, Meningoencefalitis, Meningitis, Encefalopatía, Convulsiones, Accidente Cerebrovascular, Narcolepsia, Cataplexia, Anafilaxia, Infarto agudo de miocardio, Miocarditis, Pericarditis, Enfermedad Autoinmune, otras enfermedades desmielinizantes agudas, reacciones alérgicas no anafilácticas, Trombocitopenia, Coagulación intravascular diseminada, Tromboembolismo venoso, Artritis, Artralgia, Dolor Articular, Enfermedad de Kawasaki, Síndrome inflamatorio multisistémico en niños e incluso la muerte. Se trata de las patologías que ya se han asociado a vacunas anteriores y así lo reconoce la FDA por lo que la afirmación de la OMS de que son inocuas es deleznable. Claro que hablamos de una organización que desde hace tiempo juega con las palabras para hacer creer que dice… lo que en realidad no dice. Porque la OMS no afirma que las vacunas sean seguras sino que la vacunación -en sí- es inocua. Se refiere pues a la aplicación y no a sus efectos. Lo que pasa es que todo el mundo da por hecho que ambas expresiones son sinónimas cuando no es así. Decir que «la vacunación es inocua» no equivale a decir que «las vacunas son inocuas». Sutil y maquiavélico. En cuanto a las vacunas desarrolladas para la Covid-19 ya hemos explicado ampliamente que en tan pocas semanas es IMPOSIBLE saber cuál es su seguridad y eficacia por lo que quienes así lo afirman son unos sinvergüenzas sin escrúpulos. Además la que va a inocularse en breve en España según ha anunciado el Gobierno -la de Pfizer y BioNTech– es potencialmente peligrosa para las personas inmunodeprimidas, las que consumen anticoagulantes, las embarazadas, las menores de 16 años, las alérgicas, las que padecen enfermedades crónicas y hasta para las personas sanas. Lo ha reconocido públicamente Pfizer. Y ya ha habido reacciones adversas graves inesperadas que los medios de comunicación al servicio del poder establecido han intentado minimizar. En todo caso lo más inaudito es que se haya aprobado el uso masivo de vacunas para la Covid-19 cuando según las cifras oficiales el 99,9% de la aborregada población del mundo no está «infectada»; es decir, no ha dado «positivo» a los test de anticuerpos y a las PCR de nula fiabilidad que se están usando. Como inaudito es que a nadie le asombre que el propio Fernando Simón ya avise de que quienes se pongan la primera dosis no gozarán aún de inmunidad y podrán contagiarse y contagiar. Esperpéntico. Vaya tragaderas tiene la gente.

 

El rebaño va a ser vacunado​

La Organización Mundial de la Salud (OMS) -que desde hace unos años financia mayoritariamente y controla un grupo de personas particulares y empresas multimillonarias- asegura en su web (https://www.who.int/es/news-room/q-a-detail/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination) que «las vacunas protegen contra muchas enfermedades» citando a continuación -respetamos el orden- las siguientes: el cáncer cervicouterino, el cólera, la difteria, la hepatitis B, la gripe, la encefalitis japonesa, el sarampión, la meningitis, las paperas, la tosferina, la neumonía, la poliomielitis, la rabia, las infecciones por rotavirus, la rubéola, el tétanos, la fiebre tifoidea, la varicela y la fiebre amarilla. Y luego agrega en el apartado ¿Son seguras las vacunas? que «la vacunación es inocua y aunque pueda producir efectos secundarios, como dolor en el brazo o fiebre baja, suelen ser muy leves y temporales» añadiendo que «si bien no puede descartarse que ocasionen efectos secundarios graves éstos son sumamente raros». Lo que apuntillan más adelante diciendo que «Raramente producen efectos secundarios más graves o duraderos: la probabilidad de sufrir una reacción grave a una vacuna es de una entre un millón», que «Los beneficios de la vacunación superan con creces los riesgos a los que exponen y sin vacunas habría muchos más casos de enfermedades y de defunciones» y que «Las vacunas se someten a una vigilancia continua para garantizar su inocuidad y detectar posibles efectos adversos, que son infrecuentes». Tal es la posición oficial de la OMS desde hace años y así la reflejamos. Por nuestra parte discrepamos abiertamente de tales afirmaciones que hemos rebatido -documentándolo ampliamente- como demuestran los 63 reportajes que llevamos publicados sobre ello y hemos agrupado en un apartado de nuestra web a los que el lector puede acceder pinchando en https://www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-las-vacunas. Es más, los propios prospectos de las vacunas desmienten a la OMS. Y de hecho también lo hace el organismo que oficiosamente dicta en el mundo las normas sobre vacunas y fármacos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), que con motivo de la Covid-19 ha incluido una primera advertencia del Center for Biologics Evaluation and Research -organismo propio- según la cual las vacunas en desarrollo para el presunto SARS-CoV-2 deben ser vigiladas para ver si provocan patologías como las que ya se han manifestado al utilizar otras ya aprobadas: Síndrome de Guillain-Barré, Encefalomielitis diseminada aguda, Mielitis, Mielitis transversa, Encefalitis, Encefalomielitis, Meningoencefalitis, Meningitis, Encefalopatía, Convulsiones, Accidente Cerebrovascular, Narcolepsia, Cataplexia, Anafilaxia, Infarto agudo de miocardio, Miocarditis, Pericarditis, Enfermedad Autoinmune, otras enfermedades desmielinizantes agudas, reacciones alérgicas no anafilácticas, Trombocitopenia, Coagulación intravascular diseminada, Tromboembolismo venoso, Artritis, Artralgia, Dolor Articular, Enfermedad de Kawasaki, Síndrome inflamatorio multisistémico en niños e incluso la muerte. Se trata de las patologías que ya se han asociado a vacunas anteriores y así lo reconoce la FDA por lo que la afirmación de la OMS de que son inocuas es deleznable. Claro que hablamos de una organización que desde hace tiempo juega con las palabras para hacer creer que dice… lo que en realidad no dice. Porque la OMS no afirma que las vacunas sean seguras sino que la vacunación -en sí- es inocua. Se refiere pues a la aplicación y no a sus efectos. Lo que pasa es que todo el mundo da por hecho que ambas expresiones son sinónimas cuando no es así. Decir que «la vacunación es inocua» no equivale a decir que «las vacunas son inocuas». Sutil y maquiavélico. En cuanto a las vacunas desarrolladas para la Covid-19 ya hemos explicado ampliamente que en tan pocas semanas es IMPOSIBLE saber cuál es su seguridad y eficacia por lo que quienes así lo afirman son unos sinvergüenzas sin escrúpulos. Además la que va a inocularse en breve en España según ha anunciado el Gobierno -la de Pfizer y BioNTech– es potencialmente peligrosa para las personas inmunodeprimidas, las que consumen anticoagulantes, las embarazadas, las menores de 16 años, las alérgicas, las que padecen enfermedades crónicas y hasta para las personas sanas. Lo ha reconocido públicamente Pfizer. Y ya ha habido reacciones adversas graves inesperadas que los medios de comunicación al servicio del poder establecido han intentado minimizar. En todo caso lo más inaudito es que se haya aprobado el uso masivo de vacunas para la Covid-19 cuando según las cifras oficiales el 99,9% de la aborregada población del mundo no está «infectada»; es decir, no ha dado «positivo» a los test de anticuerpos y a las PCR de nula fiabilidad que se están usando. Como inaudito es que a nadie le asombre que el propio Fernando Simón ya avise de que quienes se pongan la primera dosis no gozarán aún de inmunidad y podrán contagiarse y contagiar. Esperpéntico. Vaya tragaderas tiene la gente.

 

Un tribunal peruano acusa a Bill Gates, Soros y Rockefeller de crear la COVID-19​

Un tribunal de Perú afirmó, en una resolución basada en teorías conspirativas, que la COVID-19 fue una invención de las "élites criminales a nivel mundial" conformadas, según los magistrados de esta corte, por multimillonarios como George Soros, la familia Rockefeller y el empresario y cofundador de Microsoft Bill Gates.

Como justificación a la demora para emitir un fallo, la Sala Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco aseguró que la pandemia tuvo un carácter "imprevisible" salvo para sus creadores, "que lo manejaron y siguen direccionando con un secretismo a ultranza dentro de sus entornos y corporaciones mundiales".

Así, este tribunal colegiado de la Corte Superior de Justicia de Ica que conforman los jueces Tito Gallegos, Luis Leguía y Tony Changaray trató de excusarse por la dilación para atender el recurso de un imputado que buscaba que se le anulara su prisión preventiva (provisional), pero cuyo pedido se ralentizó por la pandemia.

"Ningún Gobierno mundial, personas naturales y jurídicas, ni la defensa del imputado puede sostener que esta pandemia tiene la calidad de 'previsible', salvo los creadores del nuevo orden mundial como Bill Gates, Soros, Rockefeller, etc", aseveró la resolución, difundida en el portal LP Derecho.

Investigación a los jueces​

Después de trascender a la opinión pública el contenido del auto del tribunal, la Oficina Desconcentrada de Control de la Magistratura (Odecma) de Ica, situada a uno 400 kilómetros al sur de Lima, abrió una investigación preliminar a los magistrados que suscribieron esa resolución.

El objetivo de la investigación es recabar los elementos que ayuden a determinar la existencia de presuntas irregularidades cometidas por los jueces.

Al asegurar que el coronavirus fue "creado por las élites criminales que dominan el mundo", la Sala Superior Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco se hizo eco de una de las tantas teorías conspirativas que brotaron el año pasado a raíz de la pandemia.

En concreto, el documento cita al inversor financiero George Soros, al cofundador de Microsoft Bill Gates y a la multimillonaria familia Rockefeller, a quienes acusa de "manejar" y "seguir direccionando" el virus en el "nuevo orden mundial".

Con la aparición de la COVID-19 se disparó la cantidad de desinformación y, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó ya en mayo que el virus tenía un origen animal y refutó su creación en un laboratorio, siguieron circulando supuestos orígenes alternativos.

Desde bien temprano, estas teorías alimentadas por fake news (noticias falsas) incluyeron discursos sobre su creación por farmacéuticas ansiosas por incrementar sus beneficios económicos y hasta complots de Gates o Soros como impulsores de un supuesto plan de control de la población a través de las vacunas y el 5G.

 

«Casualidad?»: En una residencia de ancianos que NO había tenido muertes por COVID, ya son 24 los fallecidos 7 días después de vacunar al 80% de los residentes​

Las cosas parecen estar funcionando al revés en el asilo de ancianos The Commons on St. Anthony en Auburn, Nueva York.

Se supone que vacunar a las personas reduce o acaba con las muertes por coronavirus. ¿Correcto? Pero, en The Commons, se informa que tales muertes ocurrieron solo después de que los residentes comenzaron a recibir vacunas contra el coronavirus.

James T. Mulder escribió el sábado en syracuse.com que hasta el 29 de diciembre no había habido muertes por coronavirus en The Commons.

El 29 de diciembre, cuando comenzaron a ocurrir las muertes de residentes con coronavirus en The Commons, también es, según revela el artículo de Mulder, siete días después de que el asilo de ancianos comenzara a administrar las vacunas contra el coronavirus a los residentes, con el 80 por ciento de los residentes vacunados hasta ahora.

Durante un período de menos de dos semanas, desde el 29 de diciembre, Mulder relata que 24 residentes infectados con coronavirus en el hogar de ancianos de 300 camas han muerto.

¿El momento es solo una extraña coincidencia?

Este es el penúltimo párrafo del artículo de Mulder, donde se mencionan las vacunas en The Commons:

El asilo de ancianos comenzó a vacunar a los residentes el 22 de diciembre. Hasta ahora, 193 residentes, o el 80%, y 113 empleados, o menos de la mitad del personal, han sido vacunados. El asilo de ancianos planea hacer más vacunas el 12 de enero.

 

El confinamiento sólo se justifica con la seudociencia medieval de revistas como ‘Nature’​

Que a estas alturas de la pandemia un demagogo como Neil Ferguson tenga la cara-dura de seguir publicando artículos seudocientíficos no deja de sorprender; que una revista como Nature se preste a publicarlos es aún peor (*). Demuestra lo bajo que está cayendo eso que hoy califican como “ciencia”.

Esa “ciencia” es una verdadera cloaca. No cabe otra explicación cuando Ferguson y sus secuaces se jactan de sus errores y los siguen amplificando, sin que los revisores de Nature pongan objecciones. Es evidente que no se trata de una chapuza más o menos gorda de un equipo científico en concreto sino de un estado general. En el mejor de los casos, la ciencia ha vuelto a los tiempos oscuros de la alquimia.

La tarea de Ferguson es puramente política: salir en defensa de los gobiernos que han impuesto el confiamiento porque, según dice, ha evitado tres millones de muertes en Europa.

Al principio de la pandemia las cábalas de este mequetrefe auguraban que eso que llaman “covid-19” era una enfermedad con una elevada mortalidad que podía matar a dos millones de estadounidenses, 550.000 británicos, 500.000 franceses, 650.000 alemanes, 100.000 holandeses y 70.000 suecos. Las medidas convencionales de contención de la epidemia, aseguraba Ferguson, no podrían limitar la mortalidad y los hospitales quedarían colapsados.

Sólo las medidas estrictas de distanciamiento social podían evitar una catástrofe sanitaria y poblaciones enteras deberían ser obligadas a permanecer en cuarentena en sus viviendas de manera indiscriminada, es decir, tanto si están contagiados como si están sanos.

Afortunadamente, algunos países europeos (Suecia, Bielorrusia, Holanda y Finlandia) no siguieron las instrucciones de Ferguson al pie de la letra y se negaron al confinamiento indiscriminado. De esa manera, la evolución de la epidemia en esos países permite juzgar las predicciones de Ferguson.

En Suecia los hospitales no colapsaron nunca. El crecimiento de contagios no fue exponencial, como establecen los modelos epidemiológicos, incluido el de Ferguson, sino lineal. El pronóstico era de 70.000 muertes y las cifras reales son de 9.262 hasta este mes, sin mascarillas, sin distanciamiento, sin cierre de escuelas…

En Holanda, durante los primeros 18 días de pandemia, los contagios se multiplicaron exponencialmente. El número de contagiados fue dos veces superior al pronosticado por Ferguson, pero los hospitales holandeses nunca se vieron colapsados. Según Ferguson se deberían haber producido 100.000 muertes, pero la cifra real es ocho veces menor: hasta el 9 de enero de este año el número es de 12.084 según la OMS.

El caso es mucho más simple en Finlandia y Bielorrusia: a pesar de que no hubo confinamiento, no se puede hablar de pandemia y, en cualquier caso, nunca constituyó un problema de salud.

Por consiguiente, los modelos epidemiológicos no es que se equivoquen, sino que son falsos y se han elaborado para imponer y justificar el confinamiento.

Otra conclusión que se desprende de las cifras reales: el confinamiento indiscriminado no sirve para nada. los cinco principales países europeos que han confinado indiscriminadamente se encuentran entre los cinco primeros países europeos en términos de mortalidad por millón de habitantes, con una tasa de 1.720 en Bélgica, 1.105 en España, 1.278 en Italia y 1.018 en Francia.

Pero la propaganda política va a decir lo siguiente: en un determinado país en el que se deberían haber producido 800 muertes sin confinamiento, según los augurios informáticos, “sólo” han muerto 100 personas gracias al confinamiento; luego hemos logrado reducir el número de muertes a la octava parte. Hemos salvado a 700 personas de una muerte segura. Es lo que repite Pedro Sánchez para España. No hay más que inflar las cifras: cuanto peores eran los pronósticos, más vidas habremos salvado.

 


https://loveotv.com/watch/dra-natalia-prego-sobre-lo-que-hacen-llamar-quot-vacuna-quot_b7udxmMFxCyhcUE.html

Todo lo que increiblemente NO dicen a la población sobre esto que han hecho llamar "vacuna" con tal de hacer llegar el experimento al mayor número posible de personas con unas consecuencias más que funestas.
 



No está arrancando la campaña de vacunación de COVID con el empeño que las autoridades sanitarias querían. Es una situación que se ve en todos los países de Europa, no sólo en España. La población se muestra en su gran mayoría reacia a recibir una vacuna de la que no conoce sus efectos ni sabe de su seguridad. Por más que lo avalan algunos expertos o instituciones, no hay una respuesta entusiasta por parte de la sociedad que cada vez cuestiona más la NECESIDAD de recibir una vacuna experimental frente a una situación sanitaria que se ha magnificado para que sea el miedo el que haga vencer las reticencias. Por eso, ante la falta de respuesta, arreciarán los miedos.
 

Trump team will blame China lab for growing Covid-19 with 'bombshell' evidence as part of final salvos of president's administration - but UK dismisses claim​

America is set to present dramatic new evidence that the virus leaked from a Wuhan lab – in the final act of the Trump administration.

Senior officials in Washington say that outgoing Secretary of State Mike Pompeo is set to make a ‘bombshell intervention’.

They say he will reveal evidence that SARS-CoV-2 did not leap naturally from bats, pangolins or other species to humans.

Instead he will claim it was cultured by scientists at the Wuhan Institute of Virology – where Chinese and foreign experts have warned of poor bio-security for years.

British Foreign Office and security sources confirmed they were expecting the claims from Washington but dismissed them in advance, saying ‘all the credible scientific evidence does not point to a leak from the laboratory’.

They said this view was backed up intelligence agencies on both sides of the Atlantic, adding: ‘The established view of the US intelligence community suggests the pandemic was natural in origin.’

Yesterday Boris Johnson backed the theory the virus first infected humans at the Wuhan wet market, where pangolins were among the live species on offer.

But Mr Pompeo is also set to cite close links between the Institute and the People’s Liberation Army.

He will point out its highest security section has always had a ‘dual use’ military and civilian purpose.

He is also expected to accuse the World Health Organisation of assisting in a Chinese cover-up by refusing to probe the lab’s possible role.

Its ten-person team tasked with investigating the pandemic’s origins will arrive in Wuhan tomorrow – but there is no mention of the lab in its official terms of reference.

Former Brexit Secretary David Davis said it was ‘vital’ the WHO team probe the institute as the possible origin of the pandemic.

He said: ‘We don’t know whether this virus was natural or artificially created, and if it came from the lab, whether this was an accident or deliberate. It would be immoral and foolish to allow any sort of cover-up.

‘If it emerges the virus did come from the lab, China will become the pariah of the world.’

China expert Sam Armstrong of the Henry Jackson Society think-tank said: ‘The global public has a right to know exactly what was going on prior to the emergence of this deadly pandemic. The question cannot be shirked.’

Dr Alina Chan of the Massachusetts Institute of Technology and Harvard, who has been investigating the start of the pandemic, pointed out Beijing had already dismissed the theory that wildlife at the wet market was the source.

She said: ‘It is critically important we do locate the origin if something like this is not to happen again.

'We have to take the necessary steps to do a proper investigation and, based on the available information, I don’t think the WHO is up to the task.’

David Relman, professor of microbiology at Stanford in California, has voiced fears that the Institute was genetically engineering natural viruses in ways that made them more transmissible.

He wrote in an academic article in November: ‘If SARS-CoV-2 escaped from a lab to cause the pandemic, it will become critical to understand the chain of events and prevent this from happening again.’

In 2018, US officials visited the Wuhan lab and warned of ‘a serious shortage of appropriately trained technicians and investigators’.

Chinese reports reveal that in 2019, local Communist leaders warned of lax management and bio-security.

New safety guidelines were issued as late as January last year – when the pandemic was already starting to rage.

The lab’s highest security ‘P4’ section was built with French help in a deal signed off by Brexit negotiator Michel Barnier. But after it opened in 2015, the French contingent due to work there were pushed out by China’s military.

A WHO spokesman said of its investigation: ‘We will follow the science.’

All the evidence points to cover-up...(but the truth can't be hidden for ever)​

Commentary by Edward Lucas

Secrets, lies and thuggery are the hallmark of the Chinese Communist regime. And in the mystery of the devastating Wuhan virus, all three are combined.

The strongest evidence of a crime is a cover-up. And the Chinese authorities have provided that.

They have fought ferociously to prevent an international inquiry into the pandemic’s origins.

Their repeated obstruction of the World Health Organisation’s fact-finding missions has provoked even that notoriously supine body to protest.

Even now, WHO investigators are being prevented from accessing the vitally important laboratory in Wuhan that is likely to be at the heart of America’s allegations.

Experts have been questioning the Chinese authorities’ account of events for a year. Now, it appears, Secretary of State Mike Pompeo is to make a direct accusation.

Was it really pure chance the virus first attacked the human race in the only city in China with a research lab specialising in manipulating the world’s most dangerous viruses?

That would be as odd as a new disease emerging in the surroundings of Britain’s top-secret biological defence research establishment of Porton Down in Wiltshire.

To this day, scientists who support the theory that the virus is a mutation that emerged from Wuhan’s ‘wet market’ have not been able to find a convincing candidate for the animal in which this mutation actually occurred.

The official explanation is the new virus was 96 percent identical to a bat virus, RaTG13, found in Yunnan province in southern China.

But as Chinese professor Botao Xiao pointed out in a paper in February, no such bats are sold at the city’s markets. And the caves where they live are hundreds of miles away.

That paper disappeared from the internet. Mr Xiao — perhaps mindful of the fate that awaits those in China who promote inconvenient truths — disavowed it.

Many scientists privately assumed an engineered virus released via a laboratory accident was at least as likely as the idea of a series of stunningly unfortunate chance mutations.

After all, Shi Zhengli, the Chinese scientist nicknamed ‘Bat Woman’ was a regular visitor to those caves. When news of the outbreak broke, she initially feared that a leak from her research institute was to blame.

That thought alone should have prompted a full-scale and searching inquiry. Instead, the Chinese Ministry of Education issued a diktat: ‘Any paper that traces the origin of the virus must be strictly and tightly managed.’

But even the Chinese regime cannot hold back the truth forever. Over the past twelve months independent research, official leaks and news reports have strengthened the lab-leak hypothesis.

In February a Taiwanese professor, Fang Chi-tai, highlighted a curious feature of the virus’s genetic code, which would make it more effective in attacking targeted cells. This was unlikely to be the result of a natural mutation, he suggested.

Much scientific research involves modifying viruses to understand how they function. Many observers have worried for years that the risks of such experiments are not properly thought through.

Lab safety procedures are riddled with potential loopholes and flaws: breakages, animal bites, faulty equipment or simple mis-labelling can all lead to a deadly pathogen reaching its first human victim. If so, such carelessness has now cost tens of millions of lives.

Yet we should be clear. The Chinese authorities are ruthless. But even they would not unleash a global plague.

Only in the fevered imagination of conspiracy theorists is Beijing deliberately waging biological warfare on the West.

Paradoxically, such speculation — promoted by among others President Donald Trump’s former adviser Steve Bannon — may have hampered the search for the truth, by making the lab-release theory seem racist and politically toxic.

In February, in Britain’s politically correct medical journal, the Lancet, scientists published an open letter denouncing ‘conspiracy theories and rumours’, urging solidarity with Chinese colleagues.

Yet it was just those colleagues who were bearing the brunt of the regime’s frantic attempts to censor the truth about the outbreak.

The Chinese regime prizes self-preservation above all — certainly over the truth, or the health of its own people, let alone the lives of foreigners.

 

La COVID-19 es un Síndrome de Inmunodeficiencia Mediada por Tóxicos y/o por Vacunas​

Cuando empezamos a saber de la “nueva enfermedad” supuestamente producida por el nuevo virus chino Sars-CoV-2, apenas sabíamos que era una neumonía intersticial bilateral. Luego supimos que había enfermos que fallecían por un síndrome inflamatorio hiperagudo o “Tormenta de Citocinas” y finalmente, cuando desoyendo las recomendaciones de la OMS un grupo de patólogos italianos empezaron a hacer autopsias supimos que los endotelios de diversos vasos sanguíneos, incluidas arterias, estaban dañados, trombosados y en ellos se producía acúmulo de NETs (trampas o redes de cromatina de neutrófilos apoptóticos).

Durante el verano y otoño de 2020, aunque se ha estado repitiendo reiterativamente por el oficialismo y los mass media que estábamos inmersos en supuestos rebrotes y “segundas olas” de covid-19, la clínica y fisiopatología de la citada covid no tenía nada que ver con la epidemia primaveral que se produjo de forma cuasi sincrónica, en muchos países del viejo mundo. Apenas catarros y asintomáticos: casos PCR positivo y alguna neumonía.

Un virólogo de la universidad de Zürich, nos confirma en el otoño-invierno de 2020 que el SarsCov2, según el modelo elaborado en Wuhan con la supuesta intención de crear una vacuna contra el VIH, se había extinguido por sí mismo. Su amiga, la patóloga Dra. Schmied de la Universidad de Ulm, utilizando fotos con el electromicroscopio del lavado bronquial de pacientes con Covid y haciendo posteriormente un cultivo celular, encuentra sólo en pacientes inmunodeprimidos con sintomatologia pulmonar, algunas particulas virales, de las cuales las menos son coronavirus. Sobre todo encuentra estafilococos, estreptococos, adenovirus y sorprendentemente, muy frecuentemente, Borrelia, y las Borrelias sabemos que aparecen en inmunosupresión. Curiosamente en el Lyme crónico (en relación con Borrelia burgdorferi) se observa un aumento de la actividad de Nagalasa y parece ser que la nagalasa se comporta como antagonista de la vitamina D activa. (1-25-dihidroxi vitamina D).

También sabemos que la bacteria Prevotella spp. (germen oportunista en flora bucal) se ha asociado frecuentemente con covid-grave: (1)

Por otra parte, sabemos que los pesticidas y herbicidas contienen sustancias que se comportan como lipoxinas, es decir, como citocinas depresoras del sistema inmune, y que las personas con obesidad sufren una covid más grave. Como los pesticidas son liposolubles y se acumulan en el tejido adiposo, ésta puede ser una razón de dicha susceptibilidad.