Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

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Rafa Navarro: ‘Esta mal llamada pandemia es un engaño’​

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JMF: ¿Qué hace un policía local, como tú, en las redes sociales?

RN: No creo que mi condición laboral de policía local sea un obstáculo para aparecer en redes sociales. De hecho yo aparezco siempre con ropa de calle y fuera de mi servicio como cualquier ciudadano.

JMF: Ya y comentas de tráfico urbano y cuestiones locales…

RN: No. Mi «aparición» en las redes sociales, el día 31 de Octubre, de 2020 se debió a la situación de malestar que llevaba arrastrando unos meses y que hicieron que explotase delante del móvil requiriendo el auxilio y ayuda de todos mis compañeros de policía de España. De cuestiones laborales no hablo, si bien es cierto que auxilio o ayudo a que, el ciudadano que tiene alguna duda, sobre todo en tema de recursos o denuncias, sepa qué hacer, donde dirigirse y mostrarle el tramite administrativo a fin de facilitarle la reclamación contra una posible sanción.

JMF: ¿Pediste auxilio a otros policías por?

RN: Por la grave situación que está atravesando España, y que repercute de forma directa en mi trabajo al percibir el miedo de la población ante la presencia de cualquier policía. Ese miedo a la denuncia hace que la gente nos vea con recelo y vivan asustados. Yo no lo podía soportar porque no me hice policía para que la gente me tema. Me hice policía para protegerlos y defenderlos. Por supuesto para denunciarlos cuando sea necesario, pero previa comisión de una falta, no por el simple hecho de estar en la calle. Los niños es lo peor. Porque, ¿cómo van a pedir auxilio a un policía en caso de necesidad si sus padres les están inculcando una idea completamente negativa sobre mi labor?

JMF: Pero esto no es de 31 de octubre, llevamos mucho tiempo con restricciones y amenazas de multas…

RN: Exacto. como te he dicho, esta situación la llevaba arrastrando y acumulando desde hacia meses.

JMF: Y, ¿por qué el 31? ¿Algo derramó el vaso de tu paciencia?

RN: No. Simplemente que me harté. Tenía que hacer algo. El pensamiento recurrente de ese miedo de la población hizo que me decidiese. Y opté por la opción de la red social, con el fin de intentar llegar al mayor número de compañeros, siendo consciente de que os cuerpos policiales tiene la llave para acabar con esta locura social.

JMF: ¿Qué llave tienen?

RN: Evitar el miedo. Ponerse de parte del pueblo. Nosotros formamos parte de esta sociedad y yo siempre he pensado, que el político de turno nos ha utilizado. Y ante la cantidad de estragos, que nuestros «dirigentes» están llevando a cabo, pensé que si podíamos hacer un poco más llevadera esta situación, quitando ese miedo la cosa iría mejorando.

JMF: Y, ¿qué hacen ahora tus compañeros y tú?

RN: Mis compañeros en Alicante están desaparecidos. Solamente he recibido apoyo de dos. Pero me consta que hay muchos que piensan exactamente lo mismo, pero tienen miedo, inseguridad, falta de decisión para plantarse y decir basta. Imagino que cada uno tendrá su propio argumento. No obstante, a nivel estatal he recibido muchas muestras de apoyo ante esta acción. Y espero que poco a poco la cosa se vaya extendiendo entre los distintos cuerpos policiales. Ellos también están más que hartos.

JMF: ¿Piensas en alguna acción concreta?

RN: La única acción posible es dejar de acatar órdenes ilegales. De usar el sentido común y hacer que la población vuelva a confiar en nosotros.

JMF: ¿Qué ordenes ilegales se dan?

RN: La sanción por mascarilla y la sanción por confinamiento. Si nos ajustamos a las recomendaciones y a lo vivido hasta ahora, la primera no es necesaria manteniendo la distancia de seguridad (y ya no hablamos de cuando una persona va sola por la calle) y respecto del confinamiento, en un estado de alarma ya se ha explicado por activa y por pasiva la ilegalidad de impedir la libre deambulación. Muchos letrados están continuamente mandando por las redes, modelos de recursos para toda aquella persona que sea «propuesta para sanción”

JMF: Y si no acatas ordenes ilegales, ¿qué ocurre?

RN: Pues según la condición de funcionario se incoará un expediente de averiguación de hechos y una posible sanción disciplinaria. Pero es algo que tengo muy asumido, y de hecho es bastante probable que me encuentre uno la semana que viene, y no ya por las manifestaciones hechas de paisano. Contra eso, mientras no injurie o calumnie a una persona que se pueda sentir ofendida, no hay ningún tipo de sanción. Hay gente que ha perdido su vida defendiendo sus ideales. Perder uno o tres meses de empleo y sueldo no es nada. No se puede tener miedo. A la policía se le exige valentía, y esa valentía incluye el hecho de plantarse ante una orden ilegal.

JMF: ¿Qué te pasará la semana próxima y cuál será la causa?

RN: Yo no utilizo mascarilla. Ni en mi vida personal ni trabajando. No es válida para nada y solo trae problemas. Yo no estoy enfermo. Y aún estoy esperando, desde abril que empecé a ver claro lo que está sucediendo, contagiarme de ese virus tan letal que es una maestro en el arte de aparecer y desaparecer según que horario y según estés o no tomando algo en una terraza. Este hecho hace que mis compañeros comiencen a quejarse de por qué yo no la llevo y ellos si. Es su problema. Y ya he sido advertido y ya he contestado que adelante. Que ya haré lo que tenga que hacer y aportaré los argumentos necesarios con mi abogado. Pero mi abuelo me enseñó que un hombre se viste por los pies y si él estuvo a punto de caer ante un pelotón y continuó firme, ¿cómo no voy a hacerlo yo? Máxime cuando, a todas luces, esta mal llamada pandemia, es un evidente engaño que se desmorona cada día que pasa. Los políticos continúan con su compra de medios para seguir sometiendo a la población a través de los programas de televisión. Esto debe parar ya. El país esta en quiebra. Yo tengo que hacer lo imposible por mi hija. No podría mirarle a la cara si no pelease para cambiar la situación. Cueste lo que cueste.

JMF: Pero hay virus y contagios y enfermos y muertes…

RN: Si claro. Como cada año. Tengo 52 años y, ¿cuántas veces hemos visto imágenes de hospitales colapsados por gripe? La gente muere. Ahora mismo mientras hablamos habrá gente que este muriendo. Es ley de vida. Pero lo que se está haciendo con este virus, el cual ha sido secuenciado de forma virtual para que encaje en el plan, es un genocidio. Y que quede claro desde ya, que no se le ocurra a nadie usar la palabra de moda «NEGACIONISTA» conmigo. Yo no niego la existencia de los virus. Sería un necio. Hay cientos de virus conocidos y posiblemente más sin conocer. Pero casualmente la gripe ha desaparecido. Por poner un ejemplo. Ahora todo el mundo muere por el virus de marras. Cuya mortalidad a nivel planetario es de alrededor de un 0.0041 % si no recuerdo mal, a tenor de los muertos que se supone que ha provocado. A raíz de hacerse viral mi primer vídeo, he recibido infinidad de testimonios indicando qué sucede en los hospitales. Cientos de vídeos en los que se muestran dichos hospitales vacíos. Salas de urgencias con una o dos personas. Las consultas por teléfono, no hay autopsias que determinen la causa de la muerte, partidas presupuestarias para incentivar el «fallecido por el virus» o el ingresado con síntomas. Se ha utilizado la palabra «ASINTOMÁTICO» para seguir generando miedo en la población… ¿sigo? La gente muere de infinidad de causas. Cáncer, paros cardíacos, neumonías, ictus, fallos multiorgánicos… y no es nada para lo que vendrá con la ausencia de atención médica. Veremos dentro de poco tiempo los resultados.

JMF: Entonces que hay detrás de todo esto…

RN: Hay un plan. Perfectamente estructurado pero, en el caso de España, ejecutado a trompicones. ¿Cuántas veces se han cambiado las cifras de muertos?. Ahora sin mascarilla porque en España no habrá más de dos o tres casos. Ahora con mascarillas, obligando a la población que está ahogándose a comprarlas, con un 21% de IVA que llena las arcas del estado, y que nos mienten diciendo que no pueden bajarlo. Así multitud de mentiras. Mientras tanto en otros países, la gestión ha puesto de manifiesto que el virus es un virus más. Generando inmunidad de rebaño y haciendo que las economías no se hundan. Basta ya. Es necesario parar esta debacle. Estamos arruinados. Y lo que es peor, endeudados para muchos, pero muchos años. Y los dirigentes en el poder publicando BOES que nada tiene que ver con esta crisis sanitaria. Cerrando el portal de transparencia para hacer y deshacer a su antojo. En fin una ruina.

JMF: ¿Notas que la gente piensa así?

RN: SI. Al 100%. Y ahora ya no es que lo intuya. Ahora lo sé. Miles de personas me cuentan sus penurias. Familiares fallecidos a los que no han dejado visitar por el oscurantismo reinante en los hospitales. Gente que no tiene para comer con niños pequeños. Gente que se ha marchado del país. Hostelería en las últimas. Turismo casi inexistente. Y poco a poco se va extendiendo por toda la sociedad española, que desconozco el motivo, no despierta. Es increíble. Este plan ha puesto de manifiesto, que la sociedad española no era tan «despierta» y tan europea como no pensábamos. Es evidente que la mejor forma de controlar una población es con miedo. EL principal miedo del ser humano es el miedo a la muerte. 24 horas al día, 7 días a la semana de bombardeo constante por los medios de «desinformación» hablando de muerte han conseguido someter a todo un país. Pero lo peor es que no reaccionamos. Sólo una parte muy pequeña de la población apagó la tele y comenzó a investigar. A ver más allá de los telediarios y han descubierto poco a poco el plan con el que se está instaurando el llamado nuevo orden mundial. Sólo deseo que consigamos vencer, y evitar que esa venta de España quede en un mal sueño y podamos seguir adelante.

JMF: ¿En que redes te mueves? ¿Cómo pueden seguirte?

RN: Tengo FACEBOOK pero hace tiempo que no lo uso debido a la censura existente. Actualmente me puedes seguir en Instagram con el nombre «cop225», en Youtube en el canal MENTIRAS OFICIALES, y tengo un grupo de Telegram donde pongo todos los recursos y documentos necesarios para hacer frente a las posibles denuncias, con el nombre «Canal cop225» (sin comillas). Además, he comprado un par de dominios, que están siendo acabados, donde subiré todos los vídeos e informaciones necesarias, porque además de la censura en Facebook, la red Instagram y Youtube, cada día que pasa estamos más censurados. Así que es cuestión de finalizar ambas webs, con los servers fuera del control del CNI en España, y abandonaré dichas redes.

JMF: Mil gracias Rafa, seguimos en contacto y ya me cuentas. Un abrazo y ojalá despertemos pronto de este maldito sueño.

RN: Muchas gracias Josep. A tu disposición…

 

Una boda secreta con 7.000 invitados saltándose las medidas Covid desata la polémica tras filtrarse los vídeos​

La ciudad de Nueva York vivió a principios de noviembre un evento multitudinario que había permanecido oculto hasta ahora, que se han filtrado algunos vídeos. En ellos se puede ver a miles de hombre judíos, pertenecientes a la corriente de Satmar, celebrando la boda del nieto del gran rabino de la comunidad en Brooklyn, en lo que fue a una violación masiva de las regulaciones estatales del Covid-19.

La boda fue para Joel Teitelbaum, nieto del Gran Rabino Aaron Teitelbaum, jefe de la comunidad Satmar en el estado de Nueva York, y se puede ver a miles de judíos cantando, saltando y balanceándose juntos en las gradas dentro del complejo de la sinagoga Satmar Kiryas Joel en Brooklyn, ninguno de ellos con mascarilla.

La legislación actual en Nueva York establece que una casa de culto de esas características solo puede tener el 50% de la capacidad, además de que las personas de diferentes no convivientes deben mantener una distancia de dos metros y usar mascarillas. Según informa The Jerusalem Post, el salón interior tiene una capacidad para 7.000 personas y estaba en su máximo aforo.




Lo más impactante de la historia es que la boda se organizó en gran secreto, pero un artículo en la publicación Der Blatt de la comunidad, publicado después de la boda, detallaba hasta dónde llegó el liderazgo de Satmar para ocultar la organización del evento a los funcionarios estatales y municipales.

El New York Post citó el artículo de Der Blatt, escrito en yiddish, afirmando que toda la información, avisos e invitaciones para la boda se hicieron de boca en boca para evitar ser detectados y que no se utilizaron carteles, invitaciones escritas o avisos de periódicos.

 

Medicos canadienses, belgas e italianos: " El covid es un farsa y un genocidio programado". Por Luys Coleto​

"No existieron contagios entre personas. Se descarta que un virus fuera la causa o el responsable de las personas fallecidas informadas por los medios oficiales como "por coronavirus". Clarividente fragmento del comunicado de Médicos por la Verdad Canadá.

Teatro, lo tuyo es puro teatro

Y prosiguen, refulgentes, la vacunación antigripal, siempre certero runrún. "Por lo tanto no se aplica la figura de pandemia. Estamos en condiciones de afirmar ante la Corte Internacional asignada para la investigación de que se trató de una intoxicación masiva provocada de manera intencional y premeditada que autoridades sanitarias de cada país, nación o estado denominaron "campaña de vacunación antigripal" para llevar a cabo este delito”.

La clave. "Consideramos que tal acción contra el Mundo cabe la acusación de Genocidio Sanitario Global Premeditado, Crímenes de Lesa-Humanidad y Apología del delito por difusión”. Además de instar a que se investigue en profundidad el siniestro pufo coronavírico y a sus responsables. "Se solicita además a dicho tribunal que todos los laboratorios, científicos, investigadores y demás intervinientes en la producción, elaboración, suministro o difusión de dichas sustancias químicas tóxicas para la humanidad sean suspendidos para ejercer de por vida cualquier actividad relacionada con la medicina y la salud humana o animal en cualquiera de sus formas".

En Bélgica e Italia, idem

Médicos por la Verdad Bélgica, exigiendo que se investigue a la Organización Mafiosa de la Salud por falsificar todo y hallarse ante la denominada “infodemia”, la censura sistemática de todas las opiniones disidentes en los medios de desinformación. Estiman todo ello como " inaceptable para un gobierno democrático respetuoso con el estado de derecho".

Y los médicos italianos admitiendo lo que todos los matasanos - incluidos los españoles- hicieron durante los meses de marzo y abril: matar deliberadamente, por acción y omisión, a cientos de personas, sobre todo ancianos. No fueron un inexistente virus ni una imaginaria enfermedad, fueron ellos. Tan obvio. Los galenos transalpinos reconocieron ante su parlamento nacional haber matado durante la PLANDEMIA a miles de personas sobre todo ancianos, con los nocivos respiradores y con la medicación equivocada.

Pura iatrogenia, lo que tantas veces les fui indicando en estas mismas páginas desde el mes de abril. ¿Alguien lo dudaba? Además, cuestionan de raíz toda la paranoia deshumanizadora de distanciamiento social y bozal obligatorio para las personas sanas: jamás hubo base científica para tamaño despropósito liberticida, además de refinado instrumento de tortura, física y psicológica.

¿Traidores y cómplices?

¿Todo grupo político o asociación civil que no se posicione en contra de esta farsa deviene traidor y cómplice de las medidas puestas en marcha que están acabando con España y los españoles? Y ustedes, estimados lectores de ECDE, ¿continúan sin rebelarse? En fin.

 

El síndrome tóxico y la Covid-19, una misma dinámica política y mediática​

Hace unos días, leyendo sobre la versión no oficial de la Covid-19 y su naturaleza inflamatoria a través de la sangre y no de las vías respiratorias como reza la versión oficial, una suerte de inspiración llevó mi pensamiento a la epidemia de “neumonía atípica” sufrida en España en 1981. Los muy jóvenes tendrán que acudir a la hemeroteca, pero el resto seguro que recuerda aquella enfermedad “rara” y misteriosa, aparecida de la noche a la mañana que, finalmente, fue bautizada como “síndrome tóxico”, producido, según la versión oficial, por el consumo de aceite de colza adulterado. Nada más lejos de la verdad. Se trata de una de las grandes maniobras de las élites de aquellos días y de la traición de los gobernantes que siguieron las órdenes.

No fueron las anilinas y anilidas del aceite de colza desnaturalizado importado de Francia las causantes de la neumonía o síndrome tóxico, sino los organofosforados de unos pesticidas de la Bayer, concretamente, el Nemacur-10 y otros dos combinados, utilizados en una finca de Roquetas de Mar (Almería). ¿Y por qué no se reconoció entonces? Porque, posiblemente, estemos hablando de un experimento de guerra química, de la que los ciudadanos no solo no fueron informados, sino que se les engañó creando un origen distinto, con un relato paralelo sobre el aceite de uso industrial que unos pillos vendían en los mercadillos de los barrios humildes para uso doméstico. Así se desvió la atención del foco y se manipularon los hechos. Los medios de comunicación de entonces cumplieron a la perfección con su labor de encubrimiento en beneficio de los poderosos en la sombra. Lo mismo que está ocurriendo hoy con la Covid-19. ¿Y no hicieron nada los políticos de la recién estrenada democracia?, se preguntará algún ingenuo doctor. Pues, igual que los de ahora. Todos a cumplir órdenes. Desde el presidente Adolfo Suárez a Manuel Fraga, pasando por Santiago Carrillo, todos estuvieron de acuerdo en callar y sellaron un pacto de silencio, aceptando la versión oficial que se les daba desde las alturas. Como ahora con la Covid. El paralelo es muy grande, sobre todo, la dinámica de la manipulación del relato y la tergiversación de los hechos. Aclaro que sí hubo un medio de comunicación que se salió de la norma: fue la revista Cambio-16, que llevó a portada en el número de marzo de 1984 el titular: “Escándalo colza. Según nuevas investigaciones, un producto Bayer envenenó a España”. Su director de entonces, el peculiar José Oneto fue fulminado y a los escasos dos meses firmaba su dimisión, por razones personales. ¡Son muy elegantes! Conviene recordar que en esta fecha ya no gobernaba la UCD, y que el inquilino del Palacio de la Moncloa era Felipe González. Pero ciertas cuestiones son intocables y a las pequeñas marionetas políticas no les queda otra que hincarse ante las élites.

La investigación de esta mentira de consecuencias criminales es concienzuda y muy documentada con cientos de pruebas, análisis, entrevistas y opiniones. Son miles de folios desde el 2 de mayo de 1981 al 30 de marzo de 1987, fecha del comienzo del juicio, más lo que continúa después. Es, por tanto, difícil de sintetizar en un artículo, y ni lo pretendo. Vamos a dar solo unas pinceladas relevantes del caso, pero antes es necesario anclar el inicio de la historia.

Cuando el doctor Antonio Muro y Fernández-Cavada, director en funciones del Hospital del Rey, de Madrid, llega al hospital el 2 de mayo y ve en el registro de entrada del día anterior el ingreso de cuatro hermanos de Torrejón de Ardoz, menores de veinte años, y todos con diagnóstico de neumonía, pensó que eso era absolutamente imposible. Al día siguiente, en contacto con el hospital La Paz comprueba que hay ingresada una adolescente, hermana de los anteriores y un niño, también hermano, que había llegado sin vida. En las siguientes horas fueron ingresando más enfermos con la misma sintomatología.

Unos días después, mientras las autoridades sanitarias hablaban de un posible brote de legionella, o de cualquier otra enfermedad causada por un “bichito” que entraba por las vías respiratorias, el doctor Muro, ya había descartado la hipótesis de la radiación o de un foco biológico, y aseguraba que el causante era un agente químico, que no entraba por vía respiratoria, porque no toda la familia estaba afectada, sino por vía digestiva, es decir, a través de la comida. Los afectados tenían en común que habían consumido ensalada. Por eliminación de componentes –aceite, vinagre, cebolla, tomate y otras verduras— señaló enseguida que el agente estaba en el tomate. Le llamaba la atención, no obstante, que algún tóxico pudiera penetrar en la fruta, debido a su piel cérea. Eso lo llevó a pensar que podía tratarse de un producto sistémico, cosa que descubriría cuando, un poco después, visitó la finca donde habían sido cultivados los tomates y encontró el Nemacur-10, un pesticida organofosforado fabricado por la Bayer. Tan pronto localizó la finca, el doctor Muro hizo el seguimiento de las partidas de tomates y pudo predecir dónde iban a parecer los siguientes intoxicados. Y así fue.

El gobierno y los organismos de salud atribuían la intoxicación al aceite adulterado de colza, que también habían consumido los enfermos ingresados. A pesar de que nunca se demostró que el agente causante estaba en el aceite, esta iba a ser la tesis oficial y no se tuvo en cuenta ninguna opinión discrepante. No había interés en conocer la verdad sobre los organofosforados y la prensa empezó a cebarse con los aceiteros bribones. Sin embargo, las irregularidades se sucedían una tras otra. El CSID de entonces, actual CNI, andaba muy interesado en el cultivo de tomates, y personajes un tanto enigmáticos relacionados con la OTAN, visitaban los hospitales para obtener información de primera mano, hacían preguntas un tanto extrañas y desaparecían sin dejar rastro [1]. No deja de ser curioso que sobre el síndrome tóxico español no existan artículos en revistas médicas y sí aparezca en publicaciones de la OTAN.

Por mantener su criterio sobre los organofosforados, el doctor Muro fue cesado de su cargo de director en funciones del Hospital del Rey. Esto nos suena. ¿No está ocurriendo ahora con los médicos y demás profesionales que se atreven a contradecir la opinión oficial sobre la Cobid-19? La historia se repite y en aquella ocasión, y en esta, hay muertes que podrían haberse evitado de haberse aplicado los protocolos correctos. Esto nos hace perder la esperanza de que los médicos den el paso al frente que les estamos pidiendo. Aparte de que haya facultativos comprados, al servicio del sistema, o de que estén manipulados por la OMS y padezcan disonancia cognitiva cuando se encuentran con la evidencia, la mayoría tienen miedo a perder su puesto e incluso su licencia. ¿Se puede vivir con un cargo de conciencia así? Adolfo Suárez no pudo con los recuerdos y unos años después su cuerpo lo pagó somatizando la enfermedad del olvido. Esto nos dice la biodescodificación, una herramienta que cada vez se utiliza más en psicología y en medicina integrativa.

Algunos de los síntomas que presentaban los afectados en las dos primeras semanas eran: fiebre alta, resistente a los antitérmicos; cefalea; prurito intenso; exantema (erupción); astenia (cansancio) intensa, creciente, invalidante, que se acompaña de mialgias (dolores musculares) y artralgias (dolor en las articulaciones); edema pulmonar (encharcamiento de los pulmones); insomnio y anorexia pertinaz. En la segunda semana, pueden aparecer náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarreas, hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado); esplenomegalia (aumento del tamaño del bazo) y adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos) generalizadas; odinofagia (dolor de garganta) con disfagia (dolor al tragar); síndrome seco (boca seca y conjuntivitis); edemas maleolares (hinchazón de tobillos). En la fase crónica, los síntomas son abundantes e incapacitantes: trastornos sexuales, vasculares, patología cutánea, disminución de oído y visión, insomnio, depresión, tromboflefitis, hipertensión pulmonar y aumento en la incidencia de cánceres. Sin embargo, los responsables políticos y la comunidad científica habían dicho que se trataba de una enfermedad benigna.

Aparte del doctor Muro, tuvo especial relevancia en la investigación, el doctor Ángel Peralta Serrano, jefe de Endocrinología en La Paz, quien aseguró que los síntomas del síndrome tóxico se explican mejor por acción de insecticidas organofosforados que por una infección pulmonar. Recordemos que estas sustancias, en su origen, están diseñadas para la guerra química.

El médico militar, teniente coronel doctor Luis Sánchez Monge Montero, conocía los organofosforados porque es un producto utilizado como agente agresivo de guerra química y sabía cómo tratar la enfermedad. Por eso, ocho meses después de aparecer los primeros afectados, envió al Gobierno y al Insalud –con la intención de que lo leyese el doctor Luis Valenciano, a la sazón, Director General de Salud Pública—, un informe en el que indicaba que el origen de la grave enfermedad radicaba en un veneno –se refería a los organofosforados— que bloqueaba la colinesterasa, y explicaba el protocolo para curar a los enfermos, como él estaba haciendo con óptimos resultados. Silencio total por parte de los responsables de la nación. Dos meses después, el doctor Sánchez Monge envió otro informe sobre sus evaluaciones y curaciones a la publicación especializada Tribuna Médica que lo reprodujo en marzo de 1982 con el título: “Síndrome tóxico. Tratamiento con fosfato disódico y acetato de betametasona (Mi experiencia personal)”. Nadie contestó. Silencio total por parte del gobierno, los organismos de Salud y los Colegios de médicos. Para más inri, dos meses después, el responsable de Sanidad, decía en una entrevista en el diario Ya: “posiblemente, jamás se encuentre el antídoto”. ¿No sienten rabia al leer esto? ¿No es la misma dinámica de los sanitarios de hoy cuando nos dicen que el coronavirus llegó para quedarse? ¿Pero de qué pasta está hecha esta gente? ¡Estamos hablando de salvar vidas! Está visto que la empatía no forma parte de las cualidades de la clase política. ¡Y eso que España estaba estrenando democracia!

Por si queremos sacar conclusiones, posteriormente, el doctor Luis Valenciano fue nombrado director médico de los laboratorios Glaxo Wellcome y director general de la Fundación Wellcome España, el imperio farmacéutico de Rockefeller, financiador de la OMS y de los CDC [2]. En cambio, todos los médicos que ayudaron al doctor Muro en sus investigaciones o se posicionaron de parte de la tesis de los organofosforados, fueron represaliados. El doctor Muro tuvo una muerte extraña. Él sospechaba que podía ser envenenado y dejó dicho que si fallecía se le hiciese la autopsia. Su petición, no sabemos por qué, no fue cumplida.

Prácticamente, la totalidad de las personas a las que se les administró el tratamiento contra los organofosforados se curaron, mientras las tratadas siguiendo el protocolo oficial quedaron con las secuelas descritas. ¿Había orden de seguir paso a paso la enfermedad sin aplicar el antídoto? ¿Formaba parte del experimento comprobar el paso a paso de las secuelas? He puesto las interrogaciones para suavizar el hecho.

Con el fin de borrar las huellas del aceite, la Administración organizó un canje. Los usuarios entregaban las garrafas de aceite adulterado a cambio de aceite de oliva. Esto lo hicieron deprisa y corriendo en plan chapuza, sin pedir nombres ni seguir orden alguno. En algunos barrios se corrió la voz del nulo control y algunos “listillos” entregaban garrafas de agua con Coca-Cola para darle color y se llevaban a cambio el aceite de oliva. Todo valía con tal de acabar cuanto antes.

Lo del censo de afectados fue una jugada maestra aunque chapucera también. Solo podían formar parte del censo para recibir la indemnización quienes hubiesen consumido aceite. A los afectados por los tomates se les negaba el derecho, por lo cual todos acabaron diciendo que habían consumido aceite.

La OMS se posicionó, como siempre, del lado de los poderosos y refrendó la mentira del aceite, lo mismo que el Centro para el Control de Enfermedades (CDC). El juicio fue otra gran mentira de Estado, donde se condenó a unos pillos que adulteraban aceite, para los que se pedían cien mil años, a condenas entre doce y cuatro años de cárcel, al tiempo que se lavaba la cara de un experimento criminal con humanos, que arrojaba un saldo de 5.000 muertos y 20.000 afectados que podrían haberse salvado se hubiera aplicado el protocolo del doctor militar Sánchez Monge.

Sobre el caso, se publicaron dos excelentes libros: El montaje del síndrome tóxico, de Gudrun Greunke y Pacto de silencio, de Andreas Faber-Kaiser. El libro y su promesa de mantener viva esta denuncia le causaron la muerte. Gracias, Andreas, por todo lo que has hecho en favor de la humanidad en tu paso por este planeta gobernado por insensatos y mala gente. Tu “muñeco humano” sigue más vigente que nunca.

NOTAS

[1] La investigadora alemana Gudrun Greunke y el propio Andreas Faber-Kaiser sostienen que existe un documento de ocho páginas, del CSID, donde se confirma que se trata de un experimento de guerra química. No tenemos el documento ni lo hemos visto.

[2] Andreas Faber-Kaiser, Pacto de silencio, Compañía general de las letras, Barcelona, 1978.

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