Creando masa crítica contra el Nuevo Orden Mundial 🏛️

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Los efectos que provoca en el cuerpo humano la intoxicación por cadmio y manganeso que, presuntamente, ha sufrido la tía del actor Luis Lorenzo y que nos recuerdan a los de la enfermedad de moda​

Antes de empezar con este artículo, tenemos que dar las gracias a todos esos lectores que nos remiten información y que nos ponen sobre la pista de ciertos asuntos interesantes, sorprendentes y más que sospechosos. En este caso, un lector llamado Ricardo nos remitía el siguiente correo: “¿Que os parece la noticia de la abuelita supuestamente asesinada con cadmio? El forense duda que haya sido envenenada. Lo digo porque los síntomas de intoxicación por cadmio son idénticos a los del COVID. ¿No será una intoxicación por Cadmio lo que ha tenido la gente en vez de el supuesto virus? Con tanto chemtrail no me extrañaría que las supuestas olas fuesen provocadas por vía aérea. Igual con análisis podríamos ver como estamos de Cadmio, supongo que todos hasta arriba”.

Evidentemente, Ricardo nos hacía mención a la tía del actor Luis Lorenzo y su esposa Arancha Palomino. Y nos hemos puesto a buscar información sobre el asunto. El diario ‘La Vanguardia’, por ejemplo, publicaba el pasado día 1 de junio la siguiente noticia: “La tía de la mujer de Luis Lorenzo tenía cadmio 200 veces superior a lo normal”.

Ya en el interior del artículo en sí, nos cuentan que no solo tenía cadmio: “La tía Isabel, originaria de Grado (Asturias) y presuntamente asesinada en Madrid, había sido envenenada con cadmio y manganeso, según reveló la autopsia que a la fallecida se le sometió en Asturias, tras la denuncia de su hermano ante la Guardia Civil de Oviedo sus sospechas en torno a la muerte de su hermana. Unas sustancias que no se detectaron en un primer análisis, pero sí en el segundo, y en niveles muy superiores a lo normal de metales pesados, además de cuatro tipos de psicofármacos, que determinaron que la etiología de la muerte fue violenta”.

Es decir, además de cadmio tenía unos niveles altos de manganeso en el cuerpo de la fallecida se encontró “la presencia de hasta cuatro tipos de medicamentos psicofármacos de tipo antipsicótico o neuroléptico, también producido por vía oral tras la ingesta de estos fármacos, que de manera “infrecuente” se encuentran en análisis de manera simultánea. Dos de ellos los habría ingerido en los tres meses previos a su fallecimiento; los otros dos, serían parte de la medicación que la anciana tenía pautada por su médico”.

¿Y qué efectos provoca en el cuerpo una intoxicación por cadmio y manganeso? Según una publicación de los CDC del gobierno estadounidense: ” La inhalación de una gran cantidad de polvo o vapores que contienen manganeso puede producir irritación de los pulmones y posiblemente neumonía. En hombres expuestos a niveles altos de manganeso en el aire del trabajo se han descrito pérdida del deseo sexual y daño de los espermatozoides. Las concentraciones de manganeso que produjeron efectos tales como movimientos lentos de las manos en algunos trabajadores son aproximadamente veinte mil veces más altas que las concentraciones que se encuentran normalmente en el ambiente. El manganismo ha ocurrido en algunos trabajadores expuestos a concentraciones de manganeso cerca de un millón de veces más altas que las que ocurren normalmente en el aire”.

Según otra publicación, los efectos de una intoxicación por cadmio serían estos:

“INHALACIÓN AGUDA: Malestar general, fiebre, dolor torácico, edema agudo de pulmón, muerte por insuficiencia respiratoria.
INGESTIÓN AGUDA: Diarrea, vómitos, dolor abdominal.
INTOXICACIÓN CRÓNICA. Afección renal, falla hepática, anemia, alteraciones óseas.
El riñón es de los principales órgano diana y el cadmio se excreta por esta vía en 1 a 2%, si se toma directamente de las fuentes ambientales, lo que provoca una acumulación dentro de dicho órgano (acumulación 10,000 veces más alta que en el torrente sanguíneo). En concentraciones de 200 μg/g o mayores, el cadmio daña el tejido renal y ocasiona proteinuria y necrosis del tejido renal.
Los efectos tóxicos del cadmio se manifiestan principalmente en los huesos como osteomalacia, pero no se sabe si es primario por acumulación o secundario a la deficiencia del metabolito activo de la vitamina D liberado por el riñón.
La anemia es causada pues el metal produce una disminución de la absorción de hierro de las fuentes de alimentos.

Puede ocasionar efectos hepatotóxicos, neurotóxicos, endocrinológicos, teratogénicos y el cáncer de pulmón es el que mas se asocia por contaminación por cadmio”.

Efectivamente, muchos de los efectos provocados tanto por la intoxicación de cadmio como la de manganaso, nos recordarían a los efectos que, presuntamente, estaría provocando el COVID. ¿Se han fijado en cómo están los cielos en las últimas tres semanas, aproximadamente, ahora que ya se empieza a hablar de una séptima ola?

 


Preparativos del verano caliente

En la calle la gente no sabe si hacer acopio de alimentos o si irse de vacaciones y "que me quiten lo bailao". No saben si llevarse una sombrilla o un paraguas. Las preguntas sobre qué hacer frente a la crisis de la que todos hablan exigen soluciones. La angustia que provoca la situación de incertidumbre contribuye a que se abone el terreno para la llamada "profecía autocumplida". Daremos una vuelta a la situación sanitaria y cómo se está trabajando ahí para intentar afrontar la tormenta perfecta. Cada vez más gente despierta y contemplando que mientras les metían miedo... les han colado otra cosa y ante ese despertar, algunos prefieren seguir haciéndose el dormido. Pero la inactividad tendrá sus consecuencias. El silencio de algunos es cómplice del desastre.
 

La cosa se pone muy seria: En el Reino Unido “se insta a las personas menores de 40 años a que se revisen el corazón porque pueden correr el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del adulto”​

No sabemos si se habrán dado cuenta, pero en los últimos días se están produciendo una avalancha de noticias que certifican el “inexplicable” aumento de fallecimientos en algunos lugares del mundo. Si el pasado día 6 de junio era Portugal, el país del que nos llegaba una noticia en la que se nos decía que el pasado mes de mayo se había producido un récord e muertes que se no había visto desde al menos 1980, ayer era el cada vez más repulsivo diario InMundo el que nos decía que “la séptima ola de Covid provoca un exceso de 4.000 muertes en dos meses en España”.

Pero la cosa no se queda solamente ahí ya que hoy nos encontramos con un titular del ‘Daily Mail” británico que nos pone los pelos de punta: “Los jóvenes sanos mueren repentina e inesperadamente a causa de un síndrome misterioso, mientras los médicos buscan respuestas a través de un nuevo registro nacional”. Pero atentos a la justificación que se nos da, porque estos tampoco van a decir la verdad ni locos:

“Se insta a las personas menores de 40 años a que se revisen el corazón porque pueden correr el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del adulto. El síndrome, conocido como SADS, ha sido fatal para todo tipo de personas, independientemente de si mantienen un estilo de vida saludable y en forma. SADS es un ‘término general para describir muertes inesperadas en personas jóvenes’, dijo el Royal Australian College of General Practitioners, que ocurre con mayor frecuencia en personas menores de 40 años”.

No se crean aquello que dice sobre los médicos. Sí, eso de que están buscando respuestas ya que las conocen perfectamente puesto que muchos de ellos son, precisamente, los verdaderos culpables de todo esto ya que han animado a la gente a inocularse de una forma criminal y tiene que llegar el día en el que respondan por ello.

Y esto no es, todavía, lo más preocupante. Si tenemos en cuenta que en junio de 2021 publicábamos que “El Ayuntamiento de Londres publica contrato para buscar almacenamiento de cadáveres para casos de “excesos de muertes” en los próximos cuatro años”, imaginen de la gran tragedia humana de la que podemos estar hablando ahora que ya no es que estemos viendo las orejas al lobo, es que estamos atrapados completamente en sus fauces.

¿Serán capaces estos criminales de seguir llamándonos “negacionistas”, “antivacunas” o calificativos similares? ¿Seguirán teniendo la desvergüenza de seguir haciéndolo?

 

Batacazo con la tercera dosis y ahora se inventan “alertas sanitarias” para inocular a niños y jóvenes​

Fíjense que nosotros nunca nos habíamos planteado los peligros de las vacunas, hemos de reconocerlo. Pero ahora, tras lo que ha sucedido y está sucediendo, ya empezamos a dudar de todo y, sobre todo, de la supuesta bondad de estos fármacos. Ahora, que parece que por muchas campañas que se hagan la gente ya no acude a inocularse alegremente como lo hacía antes, parece que hay que buscar excusas para que se inoculen de cualquier cosa. Crean una alerta sanitaria, aunque sea falsa, y todo el mundo a pincharse.

Y da igual para lo que sea. Ayer era el Covid, hoy es la viruela del mono y mañana será la meningitis o lo que haga falta. Publica el diario ‘El Periódico‘ una noticia tremendamente llamativa que demuestra que la gentuza que nos gobierna y las farmacéuticas andan desesperadas por “cazar” a los niños y a la gente joven: “Alerta sanitaria en Barcelona. Los jóvenes entre 17 y 19 años llamados a poner la vacuna de meningitis!”

“La Conselleria de Salut ha hecho un llamamiento a los jóvenes de entre 17 y 19 años (los nacidos entre 2002 y 2005) para que se vacunen contra la meningitis. El departamento ha envidado una circular informativa a los institutos y centros de estudios postobligatorios”. ¿Qué pasa? ¿Por qué surgen, precisamente ahora, tantas alertas sanitarias? ¿Por qué estamos leyendo en la prensa, a diario, información sobre mil tipos de vacunas de las que antes no se hablaba? ¿Puede ser que sea por esto?

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Efectivamente, tan solo un 53% de la población se ha dejado engañar con la tercera dosis. El castañazo ha sido grande y han sido muy pocos los incautos que han vuelto a poner el brazo. De aquí vienen esas “alertas sanitarias”, no se engañen. Con el éxito que habían tenido con la primera y la segunda, esperaban que sucediera lo mismo con la tercera.

Ahora los números no salen y tienen que inventarse otras patologías para vacunar.

 

Ahora resulta que “los niños se enferman con virus propios del invierno” y un pediatra se inventa una “trola” para justificarlo​

Esos padres, que se han comportado como grandísimos irresponsables dejando que inoculen a sus hijos con un medicamento experimental contra una supuesta enfermedad, que nunca ha afectado a los niños, ahora están sorprendidos y preocupados. Resulta que sus hijos están enfermando con virus propios del invierno y no lo entienden. Curioso que nosotros sí entendamos algo que les pasa a sus propios hijos.

Pero como esto es una farsa y mucha gente ha vivido muy bien de ella, medios como el ‘ABC’, publican la opinión que, sobre esto, tienen supuestos y vendidos expertos, para seguir con una mentira criminal que, si hubiera justicia en el mundo, se castigaría con una pena por la que los responsables no podrían volver a ver la luz del sol.

Y en este caso, para seguir aderezando la gran trola, recurren a un estudio publicado por un pediatra del Reino Unido llamado Alasdair Munro. ¿Y qué es lo que nos cuenta este farsante en su estudio? Pues atentos, porque esto ya es de guasa. Nos dice el fulano que, a pesar de que “los virus respiratorios suelen ser propios del otoño y del invierno. Sin embargo, al haber aumentado la frecuencia de los contactos, tras la pandemia, y haberse rebajado la inmunidad de la población, están provocando que hoy todos los niños se pongan malos”.

¡Y se queda tan ancho! Así, ¡con un par! Esta gente, como lleva tomándonos por tontos desde hace, al menos, dos años, sigue haciendo lo mismo. ¿Qué más da la justificación que de si va a colar igual? Pensará el tal Munro. Ahora se justifica todo con el virus pero, oigan, de las vacunitas criminales de marras, nada de nada. Menudos sinvergüenzas.

 

Un estudio encuentra que las muertes de atletas son un 1700% más altas de lo esperado desde que comenzó la vacunación contra el Covid-19​

Una investigación de las estadísticas oficiales descubrió que el número de atletas que han muerto desde principios de 2021 ha aumentado exponencialmente en comparación con el número anual de muertes de atletas registradas oficialmente entre 1966 y 2004.

Tanto es así que el promedio mensual de muertes entre enero de 2021 y abril de 2022 es un 1.700 % más alto que el promedio mensual entre 1966 y 2004, y la tendencia actual para 2022 hasta ahora muestra que esto podría aumentar a 4.120 % si el mayor número de muertes continúa, con el número de muertes solo en marzo de 2022 3 veces más alto que el promedio anual anterior.


Según un estudio científico realizado por la ‘División de Cardiología Pediátrica, Hospital Universitario de Lausana, Lausana, Suiza, que se publicó en 2006, entre los años 1966 y 2004 hubo 1.101 muertes súbitas entre atletas menores de 35 años.

Ahora, gracias al equipo de GoodSciencing.com , tenemos una lista completa de atletas que colapsaron y/o murieron desde enero de 2021, un mes después de que se administró la primera inyección de Covid-19 al público en general.

Debido a que es una lista tan larga, no la incluimos en este artículo para que se pueda acceder a la lista completa aquí .

El siguiente gráfico muestra el número de colapsos y muertes de atletas registrados entre enero de 2021 y abril de 2022, cortesía de la lista vinculada anterior:

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Como puede ver, ciertamente ha habido un aumento desde enero de 2021 en adelante, la pregunta es si esto fue normal y esperado.

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En total, entre el 21 de enero y el 22 de abril, se sabe que murieron un total de 673 atletas. Sin embargo, este número podría ser mucho mayor. Eso es 428 menos que el número que murió entre 1966 y 2004. Sin embargo, la diferencia aquí es que las 1,101 muertes ocurrieron durante 39 años, mientras que 673 muertes recientes ocurrieron durante 16 meses.

El siguiente gráfico muestra el número de muertes de atletas registradas en diferentes períodos de tiempo:

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El número promedio anual de muertes entre 1966 y 2004 equivale a 28. En enero de 2022 se registraron 3 veces más muertes de atletas que en el promedio anual anterior, al igual que en marzo de 2022. Por lo tanto, esto obviamente es un gran indicativo de un problema.

El total de 2021 equivale a 394 muertes, 14 veces más que el promedio anual de 1966 a 2004. El total de enero a abril de 2022, un período de 4 meses, equivale a 279 muertes, 9,96 veces más que el promedio anual entre 1966 y 2004.

Sin embargo, si dividimos el promedio anual de 66 a 04 por 3 para que sea equivalente a los 4 meses de muertes en lo que va de 2022, obtenemos 9,3 muertes. Entonces, en efecto, hasta ahora 2022 ha visto muertes 10 veces más altas que la tasa esperada.

El siguiente gráfico muestra el promedio mensual de muertes de atletas registradas:

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Así, entre 1966 y 2004, el promedio mensual de muertes es de 2,35. Pero entre enero de 2021 y abril de 2022, la media mensual es de 42. Esto supone un aumento del 1.696 %.

Entonces, ¿por qué hemos visto un aumento tan dramático?

Lo más probable es que la respuesta se encuentre en la introducción de una inyección experimental que supuestamente protegía contra la enfermedad de Covid-19, pero que en cambio causó daños incalculables al sistema inmunológico y problemas cardiovasculares.

Un estudio de 566 pacientes que recibieron las vacunas Pfizer o Moderna muestra que los signos de daño cardiovascular se dispararon después de la segunda inyección. El riesgo de ataques cardíacos u otros problemas coronarios graves se duplicó con creces meses después de que se administraron las vacunas, según los cambios en los marcadores de inflamación y daño celular.

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Los pacientes tenían un riesgo de 1 de cada 4 de tener problemas graves después de las vacunas, en comparación con 1 de cada 9 antes. Su riesgo de ataque cardíaco a 5 años pasó del 11 % al 25 % gracias a las vacunas (es decir, un aumento del 227 %).

El Dr. Steven Gundry, médico de Nebraska y cirujano cardíaco jubilado, presentó los hallazgos en las sesiones científicas de la conferencia anual de la American Heart Association en Boston del 12 al 14 de noviembre. El 8 de noviembre se publicó un resumen de su artículo en Circulation, la revista científica de la AHA.

Pero realmente no necesitamos mirar más allá de la cantidad de casos de miocarditis causados por la vacuna contra el covid-19. La miocarditis es una afección que causa la inflamación del músculo cardíaco y reduce la capacidad del corazón para bombear sangre, y puede causar ritmos cardíacos rápidos o anormales.

Eventualmente, la miocarditis debilita el corazón de modo que el resto del cuerpo no recibe suficiente sangre. Luego se pueden formar coágulos en el corazón, lo que puede provocar un derrame cerebral o un ataque al corazón. Otras complicaciones de la afección incluyen muerte cardíaca súbita. No existe una versión leve de la miocarditis, es extremadamente grave debido a que el músculo cardíaco es incapaz de regenerarse. Por lo tanto, una vez que el daño está hecho, no se puede dar marcha atrás al reloj.

El siguiente cuadro muestra los informes de miocarditis al Sistema de Informes de Eventos Adversos a las Vacunas de los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. por año:

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El daño cardíaco es omnipresente en toda la población vacunada y el daño se diagnostica de múltiples maneras. Las tasas de insuficiencia cardíaca aguda ahora son 475 veces mayores que la tasa de referencia normal en VAERS. Las tasas de taquicardia son 7973 veces la tasa de referencia. El infarto agudo de miocardio es 412 veces la tasa de referencia. Las tasas de hemorragia interna, trombosis de las arterias periféricas y oclusión de las arterias coronarias superan en 300 veces la tasa inicial.

Las personas totalmente vacunadas están sufriendo como nunca antes.

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No hace falta ser un genio para darse cuenta de que la vacunación contra el covid-19 es la razón por la cual el número promedio mensual de muertes de atletas ahora es un 1700 % más alto que la tasa esperada.

 

Justin Bieber anuncia la suspensión temporal de sus conciertos porque sufre una parálisis facial​

Vaya, vaya, vaya, oigan. Qué malos somos los negacionistas antivacunas. Qué estúpidos conspiranoicos, que lo único que buscan es la fama y el dinero. Gente sin escrúpulos que no nos damos cuenta que los beneficios son mayores que los riesgos y que, aunque nos enfrentemos a un medicamento experimental, es mejor que arriesguemos nuestras vidas con eso, a que nos enfrentemos con un virus del que no se ha podido demostrar su existencia. ¡Somos unos chalados!

Pero qué curioso, nosotros no tenemos ictus, miocarditis, pericarditis, ni parálisis faciales. Nosotros no tenemos la viruela del mono y llevamos dos años dándonos abrazos con normalidad y saludando a todo el mundo sin hacer el imbécil. Nosotros, simplemente, hemos alertado a todos los que nos rodean, aunque nos hayan llamado de todo y aunque no hayamos salido en la prensa con titulares como este.

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Y ahora, pasado el tiempo no tenemos que decirle a nadie, curiosamente, lo que Justin Bieber ha anunciado a sus seguidores: que tiene parálisis facial y que tiene que suspender sus próximas actuaciones hasta que se recupere.



 

OAB: el nuevo efecto secundario que un estudio vincula con las vacunas contra el Covid​

Un estudio realizado por la Universidad Médica de Kaohsiung, en Taiwán, y publicado por la 'Journal of Clinical Medicine', ha relacionado un nuevo efecto secundario con la vacunación contra el Covid. Se trata de la vejiga hiperactiva, también conocida como OAB (por sus siglas en inglés). Las personas con este transtorno urológico experimentan una urgencia repentina de orinar, incluso pueden llegar a sufrir pérdidas. Esta urgencia puede darse tanto por el día como por la noche, afectando también al sueño. Por ello, en ocasiones acarrea otros problemas como ansiedad, alteración del sueño o depresión derivados de la imposibilidad de llevar una vida normal.

Basándose en estudios previos que ponían sobre la mesa la posible vinculación de las vacunas contra el Covid con ciertos problemas relacionados con la orina, el grupo de investigadores de la Universidad Médica de Kaohsiung realizó una encuesta en línea. De las 889 personas que completaron el cuestionario al completo, 119 (13,4 %) aseguraron haber experimentado un deterioro de los síntomas de tracto urinario inferior como urgencia urinaria, incontinencia y la necesidad de orinar muchas veces durante el día o la noche tras recibir la vacuna contra el Covid. Incluso 49 (5,5 %) tuvieron que buscar ayuda médica.

De estos 889 participantes en la encuesta, que habían sido vacunados con dosis de AstraZeneca, Moderna o Pfizer, 71 habían sido diagnosticados con el síndrome de vejiga hiperactiva con anterioridad a la vacunación. En estos casos, tras recibir la primera inyección, se apreció un mayor riesgo de urgencia urinaria (14,08 % frente a 5,38 %), así como mayor frecuencia urinaria y un empeoramiento generalizado de los síntomas relacionados con el OAB.

Los investigadores apuntan como posible explicación a la aparición de esta afección urinaria o su empeoramiento a la propia respuesta inmune generada por la vacuna. «La vacunación puede activar una respuesta de citoquinas o una respuesta inflamatoria inducida por un receptor tipo Toll, lo que lleva a la infiltración de células presentadoras de antígenos, como macrófagos o células dendríticas, y da como resultado respuestas inflamatorias sistémicas y localizadas..., y provocar alteraciones intramoleculares que eventualmente pueden disminuir el umbral de contractilidad del detrusor y causar almacenamiento», explica el informe final.

No obstante, este efecto secundario se situaría entre los menos habituales. Los más comunes tras las vacunación contra el Covid siguen siendo dolor en el lugar del pinchazo, dolor de cabeza, malestar, fatiga, escalofríos, fiebre, linfadenopatía (inflamación de los ganglios), artralgia (dolor articular) o dolor axilar, entre otros.

 

Continúa el exceso de mortalidad en España

Lo inexplicable es que sigan pasando los meses con exceso de mortalidad y ningún portavoz oficial diga qué está ocurriendo

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El pasado mayo se cerró con la cifra de 4.000 muertos en España por exceso de mortalidad, con arreglo a los datos oficiales del MOMO, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. Más de tres mil de estos fallecimientos «de más» fueron por covid, según publicó LA RAZÓN, y los mil restantes por otras patologías sin especificar. Resultan llamativas estas cifras. Tres mil óbitos por el SARS-CoV-2 son demasiados si tenemos en cuenta que el 90% de los españoles está vacunado. Aunque no se ha reconocido oficialmente, ha habido una séptima ola sigilosa pero muy contagiosa, con efectos de mortalidad preocupantes. Mil muertos de más por otras causas carece también de explicación y debería aclarar el motivo el Ministerio de Sanidad.

Curiosamente están subiendo los casos de enfermedades cardiovasculares, miocarditis, pericarditis, ictus, trombocitopenia, muerte súbita y cáncer. Lo inexplicable es que sigan pasando los meses con exceso de mortalidad y ningún portavoz oficial diga qué está ocurriendo. Tampoco tenemos información definitiva sobre el brote de casos de hepatitis entre la población infantil. Todo son teorías, pero sin ningún argumento científico de valor. Igual que sucede con la viruela del mono. Nunca tuvimos tantas patologías ciertamente inexplicables.