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La Haya y París, epicentros de las protestas contra las restricciones en Europa​

Un grupo de camioneros neerlandeses ha bloqueado este sábado el acceso al centro de La Haya para protestar contra las restricciones aplicadas en la pandemia, una iniciativa inspirada en el movimiento del "convoy de la libertad" en Canadá y París.

Decenas de camiones de todos los tamaños, incluidos de transporte de contenedores, furgonetas y turismos, han llegado a la capital administrativa de Países Bajos desde primera hora de la mañana, procedentes de diferentes provincias, para movilizarse contra las restricciones.

La mayoría ha llegado con la bandera neerlandesa o frisia colgada en sus ventanas o capós, y en algunas se puede leer la palabra “Libertad”, aunque también se han visto algunos camiones con la bandera canadiense, simpatizando con el movimiento que dio origen a esta acción.

Los participantes, que dicen protestar contra las restricciones, el uso obligatorio de mascarillas y el pase covid, también mostraron pancartas con textos en los que se podía leer “Ya basta” o “Rutte IV se debe ir, nosotros no nos vamos”, en referencia al cuarto gabinete que lidera el liberal Mark Rutte desde enero.

Los conductores tienen planes de pasar al menos esta jornada en las cercanías del Binnenhof, el complejo de edificios donde se sitúa, entre otros, la oficina del primer ministro, pero la policía está tratando de moverlos a todos hacia Malieveld, un gran recinto de césped en la zona centro de la ciudad, donde suelen convocarse las manifestaciones.

El ayuntamiento de La Haya instó a los participantes en la protesta a dejar “sus vehículos aparcados” fuera del centro porque la ciudad “no está accesible” para estos vehículos, y alertó de que “se actuará contra aquellos que ignoren las instrucciones de la policía y violen las normas del tráfico”.

La circulación por carretera hacia el centro de La Haya está totalmente parada.

Esta acción se ha inspirado en el bloqueo de Ottawa provocado por camioneros canadienses, a quienes ya siguieron los conductores franceses en París.

Acceden al centro de París​

En la capital francesa, miles de personas reunidas en los llamados "convois de la libertad", que protestan contra las vacunas y contra las restricciones impuestas por el Gobierno por la pandemia, se concentran en los accesos a la ciudad con la intención de manifestarse este sábado, pese a la prohibición explícita de las autoridades.

Procedentes de todo el país, reunidos en varios ramales que confluyen en la capital, las caravanas hicieron noche en las puertas de la ciudad y ahora han puesto rumbo, a ritmo lento, hacia la misma hasta acceder lograr a los Campos Elíseos, pese al despliegue policial para impedirlo.

La Prefectura de Policía de París ha informado este sábado de la detención a lo largo de las últimas horas de 14 participantes en las protestas de camioneros que están intentando entrar en la capital francesa para protestar contra las restricciones frente al coronavirus.

Organizados a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería, aseguran pretender colapsar los accesos a París, pese al dispositivo previsto por la Prefectura, compuesto por 7.200 agentes, vehículos blindados y maquinas para evitar bloqueos.

Para evitar la vigilancia policial, los convois se han dispersado y se han dado cita en diversas entradas a la ciudad. Por el momento, casi 100 personas han sido multadas durante la noche por participación en una manifestación prohibida, según la Prefectura.

Las autoridades siguen de cerca la situación para evitar imágenes similares a las que hace unos años provocaron las protestas de los llamados "chalecos amarillos", que dieron la vuelta al mundo.

Muchos de los manifestantes formaban parte de esta nueva oleada de protestas que a apuntan directamente al presidente francés, Emmanuel Macron, a quien reprochan sus medidas para lograr que toda la población se vacune.

Los manifestantes consiguieron burlar los controles policiales y el dispositivo puesto en marcha por la Prefectura, 7.200 agentes, un número similar al desplegado durante los días más duros de los "chalecos amarillos".

Los coches de los manifestantes, en muchos casos adornados de pancartas y banderas, lograron acceder a la céntrica avenida de la capital y llevar su protesta junto al Arco del Triunfo.

A diferencia de los "chalecos amarillos" la protesta está siendo pacífica, sin que se registren enfrentamientos con las fuerzas del orden ni degradación de comercios ni mobiliario urbano.

 
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Lo que fue, volverá a ser. Lo que se hizo se volverá a hacer; no hay nada nuevo bajo el sol
 

¿Y esto de Santiago Segura?​

La gente puede llegar a pensar que ya sospechamos de casi todo y es que, sospechosamente, hay mucha gente a la que le está pasando lo mismo. Y ya no hablamos de muertes de personas jóvenes o relativamente jóvenes, que también, estamos hablando de desvanecimientos, de desmayos que no tienen demasiada justificación, sobre todo, si también se producen en gente joven. Imagínense que les sucede, por ejemplo, cuando están conduciendo. Puede ser terrible.

Y el pasado día 12, el actor Santiago Segura compartía en su Instagram el siguiente mensaje: “…El rodaje de “Padre no hay más que uno 3” ha sido especialmente complicado, la sexta ola ha traído cambios de plan, parones, retrasos e incluso la baja de algún miembro del reparto por el maldito coronavirus. La presión, la ansiedad y la tensión acumulada pasaron su factura el viernes pasado. Perdí el conocimiento en el cuarto de baño y me reventé la oreja contra el suelo (o contra algo, cuando caes redondo de un desmayo ni te enteras…). Me desperté en un charco de sangre. Me tuvieron que dar doce puntos”.



Veamos, puede ser por la presión, por el estrés y por todo eso que cuenta Santiago Segura. Pero aquí hay una cosa que nos llama la atención: si lo publica en sus redes sociales de esta forma es que no es algo que le haya pasado antes. Y suponemos que estrés, tensión y esas cosas las habrá sufrido también antes.

Lo que pasa es que nos llama la atención la cantidad de gente que sufre desvanecimientos y desmayos últimamente. No parece demasiado normal. ¿Se han parado a pensar cuántas coincidencias hay últimamente en la sección de sucesos de todos los periódicos?